CLAVES

Que le avisen a Cristina: Con recesión en 2012 hay más inflación que en 2011

Cristina Fernández, viuda de Néstor Kirchner, acumula acciones difíciles tanto de explicar como de entender: ¿cómo es que con menos actividad económica en 2012 respecto de 2011, la inflación es superior? Porque en los países europeos en problemas o en Brasil, que todavía no levanta, hay problemas de actividad pero no de inflación.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La Administración Cristina impide conocer la variación de precios: mantiene bajo estado de sitio el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, y penaliza a las consultoras de economistas que se atreven. Las estadísticas privadas las terminan difundiendo, desde hace meses, los diputados nacionales opositores quienes, amparándose en sus fueros, consiguen burlar otra más de las burdas instrucciones de un personaje intelectualmente berreta cuyo único atributo consiste en que, segun se dice, no roba -en un Ejecutivo Nacional donde la honestidad merece un premio-: Guillermo Moreno.
 
Pero que se desconozca cuál es la variación oficial de precios no implica que la inflación pueda desconocerse. La inflación existe, es real y, lo más grave, es creciente.
 
Que ningún funcionario gubernamental incorpore a sus preocupaciones cotidianas la evolución de los precios lo único que provoca es el deterioro de la imagen pública de la Administración Cristina, quien termina culpando por sus desaciertos a la supuesta "cadena del desánimo" cuando ella deberia contemplar que los únicos desanimados son los argentinos porque descubren que su Presidente desconoce/ignora las necesidades e inquietudes de sus gobernados.
 
Tal es la negación de la inflación que han realizado Néstor Kirchner, en el pasado, y su viuda Cristina, desde 2007, que se negaron a actualizar tarifas (provocando un deterioro no solo al patrimonio de decenas de empresas sino a la propia infraestructura de servicios públicos porque no es posible concretar inversiones mientras destrozaron las finanzas públicas por la acumulación de subsidios que paga el Tesoro Nacional para mantener la ficción de que todo funciona), mantienen atrasado el tipo de cambio, y acumulan así un cepo que, inevitablemente, avanza hacia un estallido (¿o alguien puede ser tan crédulo como para suponer que un Axel Kicillof puede resolverlo?)
 
Acerca de la gravísima situación que plantea la inflación por estos días, hay un texto de la consultora Economía & Regiones:
 
"(...) La brecha entre el dólar oficial y el paralelo se disparó en los últimos días a partir de nuevas medidas que cerraron casi totalmente el grifo de dólares oficiales (se eliminaron las ventas de dólares para hipotecas y se redujeron para turismo) y por los aumentos estacionales de la demanda (por las vacaciones de invierno y el aguinaldo). 
 
De modo que la brecha habría alcanzado un 50% aproximadamente. Marcábamos que desde el Gobierno se busca mantener una expansión monetaria muy elevada (a un ritmo del 30-35% anual) y al mismo tiempo sostener -casi por la fuerza- la demanda de pesos en un contexto de desaceleración de la producción. 
 
Gran aumento de la producción de pesos con bajo incremento de la producción de bienes y servicios es un desequilibrio macroeconómico que tarde o temprano se corrige con más expectativas inflacionarias, mayor brecha cambiaria y aumento de la velocidad del incremento de precios.
 
Los efectos directos e indirectos de la brecha cambiaria sobre la “economía real” son difíciles de cuantificar. Aún así, la devaluación del dólar informal deviene en mayores expectativas de devaluación del dólar oficial, que genera mayores expectativas de inflación y, contingentemente, en subas de precios.
 
Concretamente, a pesar de la desaceleración económica, la inflación crece a mayor ritmo que en 2011. Según el índice de precios del Congreso los primeros seis meses del año muestran un aumento de precios del 12%, que anualizada alcanzaría un 25%; lo que implica una aceleración de más de 2 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior (22,6% a/a a Junio anualizada).
 
> Los números de Santa Fe y San Luis también muestran una aceleración con respecto al mismo período del año anterior. A modo de ejemplo, las estadísticas de San Luis muestra un aumento de precios anual del 24% en Junio, que acumula un incremento del 11,8% desde Diciembre 2011 y anualizado alcanzaría un 25%.
 
> La expectativa de inflación (medida a través del índice de UTDT) se ubica por encima de los indicadores anteriores y alcanza el 30% anual en Julio por quinto mes consecutivo.
 
La dinámica de los precios domésticos se encuentra gobernada por un conjunto de factores que en algunos casos tienden a acelerar los aumentos de precios y en otros a moderarlos.
 
Entre los factores que tienden a acelerar los aumentos de precios se destacan las políticas de incentivo a la demanda agregada, en donde se incluye el ritmo de aumento del gasto (32%), de los agregados monetarios (30-35%) e incluso de los salarios (26-30%). 
 
A su vez, los controles a las importaciones y los eventuales faltantes de insumos y bienes finales también forman parte de los factores que aceleran los aumentos de precios en algunos rubros específicos. 
 
De otro lado, la relativa estabilidad del tipo de cambio nominal oficial y sobretodo el congelamiento de las tarifas de los servicios públicos funciona como ancla nominal para los precios domésticos. 
 
Sin embargo, en un entorno de precios domésticos y restricciones fiscales crecientes, y emisión monetaria record, las tarifas congeladas y el tipo de cambio oficial “cuasi fijo” resultan un desequilibrio que no es sostenible a mediano plazo.
 
El costo fiscal de mantener los subsidios es creciente y representa una aspiradora de recursos que tampoco es sostenible en el mediano plazo. 
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En este sentido, en los últimos meses se ha observado un moderado aumento en la tasa de devaluación del tipo de cambio oficial y se ha comenzado a implementar un tenue recorte en los subsidios junto con un moderado ajuste de tarifas de servicios públicos. 
 
Si bien dicho “proceso de corrección” seguramente será muy lento y gradual, también tenderá a dotar la inflación de mayor inercia inevitablemente.
 
A modo de ejemplo, los subsidios a los colectivos alcanzaron los $ 12.000 millones en 2011 con un aumento del 100% respecto del 2010 y con incremento del 378% respecto del 2007. 
 
En los seis meses del año, dicho gasto alcanzó unos $ 7.590 millones, lo que representa un 40% más que en el 1er. semestre del año pasado y anualizado alcanzaría los $ 15.200 millones. Los subsidios a los colectivos de este año ($ 15.200) superan ampliamente a las erogaciones anuales del programa Asignación Universal por Hijo ($ 11.600) y casi que doblan al gasto que insumen los ferrocarriles a nivel nacional ($ 6.500 millones).
 
Tal es así que el Ministerio del Interior y Transporte modificó los niveles tarifarios de los servicios de transporte públicos de pasajeros urbano y suburbano. Las nuevas tarifas, que comenzarían a regir a partir del 6 de agosto (para aquellos que no tengan la tarjeta Sube), prevén un incremento del pasaje del 60% y del 80% en la tarifa del colectivo y del tren respectivamente, lo que tendría una incidencia del 2,5% y del 0,5% en la inflación según la estructura de ponderadores del IPC de INDEC actual
 
A esto habría que sumarle efectos secundarios.
 
En pocas palabras, a pesar de la fuerte desaceleración del crecimiento económico que ya se observa en distintos indicadores como la producción industrial, las ventas minoristas, las importaciones, la construcción y las ventas de inmuebles, etc, que nos hacen estimar un crecimiento de 1.1% del PBI para este año (menos del 1.4$ de arrastre estadístico que dejó 2011) esperamos que la inflación hacia fines de año sea algo superior a la actual."

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