Hoy, una disputa por la calle, la Plaza, el PJ y $ 6.100 millones
Hay muchas disputas concurrentes en la convocatoria a paro y movilización de Hugo Moyano que rige hoy (27/06) para muchos trabajadores, comenzando por los camioneros y rurales. Sindicalismo, crisis fiscal y el 2015, que ya se discute en el peronismo.
27 de junio de 2012 - 09:56
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). En el pasado fueron socios, hoy son adversarios. Cristina Fernández de Kirchner agradeció públicamente, en alguna ocasión, al sindicalismo que lideraba Hugo Moyano, "por su lealtad". Y Moyano ponderó, públicamente, a Cristina, en más de una oportunidad, "por su inteligencia". Pero ambos sabían que éste día llegaría. Tal como los kirchneristas sabían el día 1 que llegaría el día de la disputa con Grupo Clarín. Porque Néstor Kirchner les enseñó que el poder es individual y nunca es colegiado; no se comparte, se dirige o se sigue, de acuerdo al patagónico. Para muchos, lo de Néstor no es cierto. Los países importantes (y que aprecien el caso de la dictatorial China, ya que tanto la admiran hoy día) tienen sistemas colegiados más poderosos que el propio Presidente o el 1er. ministro: el Comité Central del Partido Comunista. Pero el peronismo tiene su propia lógica, y eso es la Argentina.
Hay una discusión inicial que es por dinero: el Fisco está en problemas y necesita dinero. Es el motivo por el que se intenta gravar a la mayor cantidad posible de contribuyentes y los asalariados han sido incluidos en ese universo. Entonces, no se ajusta el mínimo no imponible.
En el diario Página/12, Tomás Lukin le puso un monto al dinero en juego:
"Aumentar el mínimo no imponible y demás deducciones del Impuesto a las Ganancias un 20 por ciento, incremento similar al de los últimos años, tendría un costo fiscal aproximado de 6100 millones de pesos. La estimación forma parte de los escenarios bajo estudio en el equipo económico, aunque desde distintos sectores del Gobierno coinciden en señalar que, por ahora, en Casa Rosada no consideran que sea el momento político para avanzar.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner informó ayer que en la actualidad 1.799.070 personas, el 19,64 por ciento de los trabajadores registrados del país, pagan Impuesto a las Ganancias. Sobre ese total, más de un millón de trabajadores poseen ingresos superiores a los 10.000 pesos y alrededor de 700 mil individuos se ubican en la franja inferior, entre 7000 y 10.000 pesos por mes. La suma de las remuneraciones de las personas que pagan ese tributo representa el 41 por ciento de la masa de salarios de todos los trabajadores registrados de la economía. (...)".
Otra discusión es por la matriz impositiva argentina, que es ridícula, al servicio de un gasto público que carece de techo porque los Kirchner ignoran otra forma de gestión del Estado. Entonces, han extendido, desde el 25/05/2003, el alcance del impuesto a los salarios, que José Luis Machinea había imaginado como un gravámen a los salarios de los altos ejecutivos, para introducir cierta progresividad. Pero el kirchnerismo consigue destrozar todo lo que toca, y volvieron regresiva una herramienta de progresividad fiscal. Además, siguen sin gravar la renta financiera: toda una definición política de parte de Cristina Fernández y su Frente para la Victoria.
Muy interesante el post del contador Guillermo LoCane, a propósito de una entrevista de Víctor Hugo Morales a la ex diputada y recordada locutora Lidia Satragno (Pinky):
"La ex diputada había presentado en el 2010, un proyecto para eliminar el Impuesto a las ganancias de los trabajadores asalariados en relación de dependencia. El proyecto lleva el Número 1682-D-2010 y, según cuenta, nunca fue tratado ni siquiera en la Comisión respectiva.
Decía la popular conductora Lidia Satragno (Pinky) en aquel proyecto: No pueden existir dudas de que las remuneraciones cuya exención se pretende, si bien constituyen un ingreso para el trabajador, de ninguna manera pueden reputarse como “ganancia”. Y esto es así, aún en el sentido “extendido” del término que se le da en la ley del impuesto en la República Argentina.
El proyecto presentado es muy concreto, corrige el artículo 20 de la ley de impuesto a las Ganancias, referido a las exenciones, agregando el siguiente texto: estarán exentas…..“Las remuneraciones por todo concepto que perciban los trabajadores en relación de dependencia incluidos en convenios colectivos de trabajo debidamente homologados ante la autoridad respectiva”.
“Los trabajadores en relación de dependencia incluidos en los distintos escalafones de los convenios colectivos de trabajo”, decía por entonces la legisladora nacional “no deben integrar la masa de contribuyentes alcanzados por el impuesto a las ganancias. Simplemente porque de ninguna maneras su remuneración, en su mayoría liquidada en forma quincenal, reúne los requisitos para ser considerada como tal”.
El impuesto a la renta, como técnicamente se conoce a éste gravamen, fue ideado a principios del siglo pasado en los países centrales como una forma de allegar recursos a los estados, en base a un criterio de progresividad, alcanzando fundamentalmente las ganancias del capital en sus diversas formas: dividendos, intereses, rentas de propiedades etc. Luego poco a poco, las distintas legislaciones fueron incluyendo lo que se conoce como rentas del trabajo, aplicándose, exclusivamente, a aquellas altas remuneraciones que evidenciaban una importante capacidad contributiva, generalmente referida a actividades autónomas o profesionales y de dirección de empresas."
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Otra cuestión en disputa es el rumbo del gobierno de Cristina Fernández, que está en crisis creciente por errores diversos de la propia Presidente. Hay preocupación ya por la estabilidad anímica de la mandataria.
"La imagen que divulgó Cristina Fernández con su prolongado mensaje de ayer, en víspera del desafío político más serio del segundo mandato, permitiría desplegar muchos más interrogantes que certezas. También mayor intranquilidad que sosiego , cuando le restan aún tres años y medio de ejercicio de poder.
Aquella imagen podría ser desdoblada en dos planos. El que incumbe a su estado personal donde las emociones, en demasiados momentos, parecieron desplazar a la racionalidad, el equilibrio y el sentido común que demanda siempre la conducción de un Gobierno. Ese desequilibrio, tal vez, ayude a explicar los recurrentes extravíos presidenciales a la hora de repasar la realidad.
El problema mayor no radicaría sólo en los desenfoques. Sus emociones destilan enojo excesivo , resentimiento con sus ocasionales adversarios (Hugo Moyano y Daniel Scioli, por citar los símbolos de esta hora) que sus vísceras procesan como enemigos auténticos. La Presidenta tiene un viejo problema irresuelto con el rencor . Se le dibujó en el rostro cuando juró que sería incapaz de responder algún agravio.
No es sorprendente que una mujer con ese perfil anímico haya cultivado tantas arbitrariedades, errores y autorreferencias a su desgracia personal en un mensaje que, tal vez, debió poseer otro tono y plantar otras seguridades . Entre varias, la de orientar hacia dónde pretende ir el Gobierno en este tiempo de dificultades políticas y apremios económicos.
El otro plano tiene que ver con la política estricta y no podría escindirse de su condición emocional. Sobresale como nunca, en estas circunstancias, que el Gobierno no dispone casi de usinas políticas que no dependan, de modo excluyente, de Cristina. No hay un equipo de gestión: está ella, Carlos Zannini, el secretario Legal y Técnico, y Guillermo Moreno, el supersecretario de Comercio. Las demás son estrellas fugaces en el firmamento kirchnerista, que brillan o se opacan repentinamente según la disposición presidencial.
El personalismo exacerbado conduce inevitablemente al encierro . Es lo que le viene sucediendo a Cristina desde que murió Néstor Kirchner. En el encierro se visualizarían con más facilidad los fantasmas, los enemigos y complotadores. Desde ese lugar hacia a una construcción autoritaria, no quedarían tantos pasos por dar. (...)".
Otra cuestión es la relación entre Cristina y Moyano: en verdad, nunca se aceptaron y siempre se desconfiaron. Después, a Ella le resulta bastante sencillo fabricar conspiraciones en su contra.
"Cristina Kirchner expuso ayer, con gran sinceridad, el enojo que le provoca la movilización convocada para hoy por Hugo Moyano. Rechazó que el aumento del mínimo no imponible de Ganancias, bandera de esa marcha, fuera algo razonable. Dijo que el paro era extorsivo. Y anunció que retirará la seguridad de la Plaza, en un intento de desalentar la participación. Un nerviosismo que obliga a pensar en Almodóvar.
Un colaborador de la Presidenta lo expresa así: "La única forma de desmontar este conflicto es que ella lo gane. Apelará a todos los recursos. No quiere negociar. Está convencida de que Moyano lanzó una jugada destituyente".
A pesar del sesgo conspirativo con el que contamina sus hipótesis, la señora de Kirchner está en lo cierto. La principal dimensión de la concentración del camionero no es sindical, sino política. Allí radica su potencialidad. Allí radica su riesgo. Moyano se ha convertido en un instrumento de usos múltiples para distintos sectores de la vida pública. Ese rol requiere un nivel de reflexión y plasticidad que él todavía no ha demostrado poseer. El secretario general de la CGT cumple ese papel porque el sistema político sigue en crisis. Una parte de la sociedad está disconforme con Cristina Kirchner, pero carece de un canal para expresar ese malestar. Los representantes del disenso no consiguieron más que el 17% de los votos en las últimas elecciones. Más aún: la imagen de la Presidenta cayó del 70 al 45% en un semestre, pero ningún dirigente se beneficia con ese deterioro.
La exaltación del camionero es un síntoma de esa patología. Muchos de los que hoy irán a la plaza ven en Moyano un poder fáctico capaz de limitar la voluntad del que manda. Algunos de ellos hace poco se preguntaban cómo haría la Presidenta para encuadrar al camionero. Hoy se preguntan si el camionero podrá encuadrar a la Presidenta. Él facilita la tarea. El reclamo por la mejora del salario es pasión de multitudes. Aun así, la sociedad política se reencuentra con una vieja trampa: la de depender del peronismo para ejercer, al mismo tiempo, el gobierno y la oposición.
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Esta manipulación de la figura de Moyano tiene expresiones específicas que enfadan al Gobierno. Una de ellas es la prodigiosa mejoría del vínculo entre el camionero y el Grupo Clarín. El kirchnerismo se propuso acorralar a esa empresa sirviéndose de recursos pestilentes, como el uso faccioso de la causa de los derechos humanos. Sin embargo, cuando advierte cómo la cobertura del "monopolio" ha estilizado la figura del camionero, imagina un complot. La Presidenta no atina a preguntarse si no habrá hecho algo para aproximar a dos actores que aún se siguen detestando. (...)".
¿Y cómo lo observan los protagonistas de las redes sociales?
Destacan en ese universo quienes insisten en que hoy comienzan las primarias del peronismo.
Federico Türpe @fedeturpe
Menem Filmus Alperovich Duhalde Scioli Gioja Abal Medina Barrionuevo Urtubey Moyano Cristina, hoy hay internas abiertas del peronismo
Cesar Massi @CesarMassi
Confirmado. Dios es argentino, pero nos obliga a todos por igual a bancarnos la interna peronista.
Mauricio Maronna @MauricioMaronna
Otra vez, el país preso de una interna peronista.
Bugman @Mr_Bugman
Otra interna peronista. Me declaro neutral, espero que pierdan todos. 50 años de interna peronista. Que embole, nocierto?
GenerandoMusica PG @GenerandoMusica
este pais es una interna peronista constante desde el 89
Bernardo Erlich @berlich
Es la interna peronista, estúpido.
Mariano Rinaldi @marianorinaldi
La interna actual Gobierno vs Camioneros (con parte de CGT) es una "Lucha peronista"? o se filtra por algún lado "La oligarquía"?
Precisamente al respecto, un último dato: la historia. Un oportuno recuerdo de Pablo Mendelevich en el diario La Nación:
"(...) Aunque parezca increíble -y, tal vez, nadie lo hubiera advertido hasta ahora-, Hugo Moyano eligió para hacer su paro y movilización el mismo día que en 1975 los gremios peronistas llenaron la Plaza de Mayo para ejecutar, también entonces, un vuelco del poder sindical respecto del gobierno que hasta ese momento apoyaban. La presidenta, también viuda, era Isabel Perón. Y tal fue la gravitación de esa Plaza de Mayo colmada de obreros enojados con el gobierno que unos días después tuvo que renunciar el ministro de Economía Celestino Rodrigo y cayó, nada menos, el ministro de Bienestar Social José López Rega.
Sí, así fue: la movilización obrera del 27 de junio de 1975 fue la que se cargó, para decirlo sin rodeos, a López Rega. Es extraño que en todos estos días Moyano no haya mencionado tamaño antecedente para justificar la selección del próximo 27 de junio como el día apropiado para la ejecución de su protesta. Una de dos: o no lo había advertido (estaríamos frente a un desliz infrecuente y a la vez a una casualidad insólita) o se guardó el dato para usarlo el miércoles. (...)"





