En la 'crisis Moyano' se ratificó la fragilidad del gabinete de Cristina
1ra. crisis del 2do. mandato de Cristina Fernández, y el resultado fue peor que con el inicio de la Resolución 125 en 2008. El equipo de colaboradores luce patético, y los choques que se avecinan serán iguales o más graves, si la Presidente no realiza algunas rectificaciones de rumbo. Pero si esa es su elección, al menos debería ajustar el equipo de colaboradores que la acompañará al choque...
22 de junio de 2012 - 09:11
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Cristina Fernández organizó una estructura de poder que en la crisis no le sirvió. Tendrá que revisar su gabinete de colaboradores porque en los tiempos que vienen, de intensa crisis social como consecuencia de los errores de la política económica, habrá otros episodios similares o más graves aún.
"Julio De Vido, Roberto Baratta, José María Olazagasti, Carlos Tomada, Florencio Randazzo, Guillermo Moreno y Sergio Berni. ¿Qué tienen en común? Son todos funcionarios de la vieja guardia kirchnerista que se pusieron al frente del operativo de crisis montado por orden de Cristina Kirchner para enfrentar el mayor desafío gremial a su gobierno. (...)".
De todos modos, los de De Vido lucen desflecados y han sido los amigos de Hugo Moyano. Berni exhibió mucha disposición pero, por momentos, pareciera un jugador de paintball.
En cuanto a la juventud de La Cámpora desapareció de escena. Los jóvenes impetuosos obtuvieron una chapa de inútiles o cobardes.
Ni siquiera estuvieron en la calle, donde a la Presidente le faltó tanta presencia.
Tampoco funcionó Amado Boudou, el vicepresidente, otro hallazo de la Presidente de la Nación, a quien los camioneros llamaron "más sucio que un mecánico", y lo desautorizaron como interlocutor válido.
Boudou ya se encuentra tan neutralizado como Julio Cobos pero por motivos diferentes. Cobos fue acusado de traidor pero Boudou, de corrupto e incompetente.
Para colmo, en la crisis, Cristina decidió seguir colisionando con el gobernador bonaerense Daniel Scioli.
"A pesar de que Daniel Scioli arribó al país por la madrugada, para el kirchnerismo, en la tensa jornada de ayer, es como si nunca hubiera abandonado Italia.
El titular de Planificación, Julio De Vido, convocó a una reunión en el ministerio al vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto en su lugar. El mandatario chaqueño, Jorge Capitanich, no lo llamó antes de escribir el documento del PJ nacional, que el ex motonauta preside y que pensaba lanzar en respaldo a Cristina Fernández de Kirchner.
Ni siquiera, confiaron de La Plata, la Presidenta habló con Scioli.
A pesar de todo, fiel a su estilo, el gobernador mantuvo un difícil equilibrio. En su regreso, aceptó algunas condiciones que le reclamaban desde la Casa Rosada pero no con la dureza pretendida por el ultrakirchnerismo. (...)".
Y el desafío continuará, segun parece.
La partida de fondos necesaria para completar el pago de sueldos del mes en curso y el medio aguinaldo para los 550.000 empleados públicos bonaerenses pedida por el gobernador Daniel Scioli a funcionarios del gobierno nacional no llegó a La Plata, segun fuentes del Ministerio de Economía provincial.
Los informantes indicaron que hay plazo hasta mediados de la semana próxima para recibir el giro de casi $ 3.000 millones -que según se informó fueron acordados con el ministro de Economía, Hernán Lorenzino-, y el gobierno provincial ya inició el mecanismo de liquidación normal.
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Que la Presidente de la Nación tuviera que volver por anticipado de una gira oficial por el exterior porque un paro de choferes de camiones había instalado una crisis del Ejecutivo Nacional, es patético.
Luego, ni siquiera se sabe para qué volvió Cristina. Ninguna actividad presencial suya importante fue realizada hasta que Moyano levantó la medida de fuerza. Es más: todo lo que ella hizo desde la Quinta de Olivos, podría haberlo realizado desde Río de Janeiro. Puro aspaviento.
Acerca de lo patético del gabinete nacional, Ricardo Roa en el diario Clarín:
"(...) Moyano levantó el paro, pero al mismo tiempo llamó a otro por 24 horas con movilización a la Plaza de Mayo. Y se apropió de la bandera del mínimo no imponible y las asignaciones familiares, que es de todos los sindicatos. Esta vez la Presidenta queda metida en un brete. El reclamo es incuestionable: si no lo otorga, pagará un precio y si lo hace le regalará al camionero una victoria política.
Quizá por eso, no ha dicho una palabra aunque usa la cadena nacional por cualquier cosa.
Cristina sacó a Boudou de la cancha: el vice es un novato y Moyano lo sacudía con la corrupción, un flanco por donde le entran todas las balas. Y le dio protagonismo a Mariotto, que usó al camionero para cobrarle facturas a Scioli.
Pasión de conspirador. El gobernador volvió. Tampoco abrió la boca.
Mariotto cumplió instrucciones. Habló con una voz que no es la suya, como de doblaje. Lo hizo sí a su modo: primariamente . Más penoso aún fue De Vido. Le vaciaron el ministerio y lo mandaron a atacar a su ex aliado Moyano, quien le respondió con piedad : recordó que le había prometido que si se iba, él también se iría “a la mierda”.
Otra estrella de la tragicomedia, el teniente coronel Berni, presumió de estratega militar por haber engañado a un piquete y sacar ocho camiones de la destilería bloqueada de La Matanza. (...)".
Pero en la Casa Rosada se dicen conformes. (¿?)
El enfoque gubernamental lo explicó el periodista acreditado en la Casa Rosada por el diario La Nación:
"(...) Cristina Kirchner, que ayer pasó su primer día en Balcarce 50 desde que regresó de manera anticipada de Brasil, vivió con alivio que Hugo Moyano levantara el paro en la distribución de combustible un día antes de lo previsto. En el razonamiento de la Presidenta, según dejó trascender a sus íntimos, el Gobierno ganó la primera batalla.
A pesar de que Moyano convocó ayer a un nuevo paro nacional de toda la CGT con movilización a Plaza de Mayo para el miércoles próximo, Cristina se mostró convencida de que se trató de un triunfo y le restó importancia a la nueva convocatoria.
De ahora en más, y hasta el miércoles próximo, la Casa Rosada se concentrará en hablar de la "Plaza de Moyano" para desacreditarlo. Resaltará que no todos los gremios se sumaron. Anoche destacaban en los despachos oficiales que el transporte de trenes había descartado sumarse al paro.
El Gobierno utilizará el acuerdo que ayer logró Camioneros con la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Carga (Fadeeac) para aplicar una suba salarial del 25,5 por ciento como argumento de que el paro es contradictorio con los reclamos del jefe de la CGT, según contó un alto funcionario a LA NACION. (...)".
Es evidente que el gabinete nacional vive aislado de la realidad.
Para recordársela un poco, Ismael Bermúdez en el diario Clarín:
"Hoy un trabajador soltero y sin hijos que gana 10.000 pesos y tiene el mismo poder adquisitivo o sueldo equivalente que en 2001, por el impuesto a las Ganancias tiene una poda en su ingreso del 7,62%. En 2001 —11 años atrás—le descontaban el 1,12%.
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Las cifras, elaboradas por el IARAF (Instituto Argentina de Responsabilidad Fiscal) marcan “el notable incremento de las tasas efectivas de este impuesto que han experimentado tanto los trabajadores dependientes como independientes desde 2001 a 2012”, señala el estudio. En este ejemplo, el peso de Ganancias se multiplicó por casi 7.
Y equivale a que el trabajador pierda de cobrar casi un aguinaldo entero ($ 9.910 de impuesto). A mayor salario, la pérdida salarial es mayor y ya un sueldo de $ 12.000 pierde de cobrar casi un aguinaldo y medio.
Lo que pasó es que durante todos estos años el Gobierno aumentó el mínimo no imponible y demás deducciones menos que la inflación o la suba de los salarios . Y directamente no ajustó las escalas salariales sobre las que se aplican las alícuotas que se mantienen en los mismos niveles que en 2000, durante la gestión de Fernando De la Rua- José Luis Machinea.
Por esa razón, los trabajadores sin cargas de familia que, después de los descuentos de jubilación y salud, ganan más de $ 5.789 están alcanzados por Ganancias.
Según el nivel salarial Ganancias puede representar una pérdida salarial de 2, 5, 8, 10 por ciento del sueldo y hasta más . En esa situación se encuentran casi 2 millones de trabajadores en relación de dependencia, como operarios petroleros, de la siderurgia, docentes, camioneros, bancarios, de luz y fuerza y tantos otros gremios y hasta 200.000 jubilados . En cambio, la renta financiera sigue exenta. (...)".






