La Guerra que la Afip no puede ganar
La Afip (Administración Federal de Ingresos Públicos) ha ganado la batalla de la recaudación, acumulando poder y prestigio por su eficiencia. Pero ahora la Afip avanza hacia una derrota fenomenal: la Batalla del Dólar, imposible de ganar pero que Cristina Fernández le ordenó a Ricardo Echegaray disputar hasta el final.
20 de mayo de 2012 - 10:48
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La brecha del 25% entre el dólar oficial y el dólar libre (estaría muy mal llamarlo 'paralelo' ya que, en verdad, es el único que se consigue o sea es que el alienta el propio Gobierno como único canal posible de comercialización), "preocupa" a todos los agentes económico, concientes de que una brecha amplia alienta las irregularidades en el comercio exterior, es utilizado a la hora de pactar precios de los bienes llamados 'transables', y es insostenible en el mediano plazo.
El Gobierno mantiene el atraso del tipo de cambio oficial como una de sus herramientas antiinflacionarias (la otra es el cepo a las tarifas, al precio de mantener onerosos subsidios o bien quebrar empresas privadas y diferir inversiones directas imprecindibles en la infraestructura de diversos servicio públicos). No se avizora una devaluación brusca del peso, según los economistas.
"Un 25% de brecha entre el dólar regulado y el paralelo preocupa ahora más que en tiempos del episodio (de corrida cambiaria) posterior a las elecciones, cuando la diferencia era de 10%. En un sentido, 25% es la expectativa devaluatoria que tiene una porción del mercado", advirtió la consultora Analytica en un informe.
De todos modos, desde la entidad que dirige el economista Ricardo Delgado advirtieron que "no hay razones" para que esa expectativa de devaluación sea "convalidada".
"Mantenemos nuestra posición respecto de que no existen condiciones objetivas para desdoblar el mercado de cambios", agregaron.
Según el informe: "el gobierno demostró a fines de 2011 que no corre por detrás del mercado, y cuenta con herramientas para operar. La estrategia cambiaria ha sido, y creemos que seguirá siendo, gradual, sin saltos bruscos".
Sin embargo, luego se sostuvo que "el contexto externo –en particular, la depreciación del real brasileño- pone al gobierno ante un dilema: acelerar la tasa de devaluación y correr el riesgo de que sea percibida como una conducta defensiva, o perder competitividad frente al socio mayor en el Mercosur".
Indicaron además que "bajo este escenario de mayor complejidad internacional, la fuga de capitales en la Argentina, que se había reducido entre enero y marzo, aumenta desde abril, y en particular a partir de los primeros días de mayo".
"El Gobierno tiene un objetivo macroeconómico básico, que es preservar las reservas del Central. En los últimos 30 días éstas apenas aumentaron US$ 300 millones, ubicándose en US$ 47.800 millones", precisó el trabajo.
Y también: "Aún sin hacerlo explícito, es claro que la gestión Cristina Kirchner busca que los dólares del Central sean utilizados en estos meses para pagar tanto deuda como un flujo más liberado de importaciones".
Entonces, una advertencia que explica, en parte, la decisión de lanzar a la Afip a la pelea: "Deben seguirse muy de cerca algunas conductas micro , como la de los productores agropecuarios, que ante la imposibilidad de acceder al mercado formal de cambios, luego de vender sus granos y recibir pesos a cambio, pueden retacear las ventas y estrangular el mercado, ampliando la brecha y realimentando el temor de los minoristas".
La consultora Economía & Regiones, a su vez advirtió sobre el desdoblamiento cambiario (sistema múltiple de cambios) que el Ejecutivo Nacional vive como un esquema permanente y no transitorio:
"(...) Si el sinceramiento del tipo de cambio múltiple se formaliza en valores en línea con la cotización del dólar con la cual los agentes económicos formas sus precios, las expectativas de inflación muy probablemente no se acelerarían. Por el contrario, si el sistema múltiple a establecer fija el tipo de cambio a un nivel más alto del que utilizan los agentes económicos para formar sus precios, las expectativas de inflación se acelerarían y el aumento del nivel general de precios ganaría velocidad.
Si la formalización del sistema de tipo de cambio múltiple se diera a un nivel próximo a la actual cotización “contado con liqui”, las expectativas de inflación se acelerarían porque los precios actuales, según nuestra opinión, estarían formados con un dólar más bajo que “el contado con liqui” actual.
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Las expectativas de devaluación y de depreciación dependerían de la tasa de crecimiento del gasto y por ende de la emisión monetaria, no de la formalización de un sistema de cambio múltiple ya existente de hecho en nuestra economía. Es decir, si la política de gasto se modera y la emisión monetaria se desacelera, las expectativas de inflación y de depreciación se mitigarían. En este escenario de mayor prudencia fiscal y monetaria, la formalización del sistema de tipos de cambio múltiple, al mejorar el balance del BCRA, podría ser una oportunidad.
Por el contrario, si las políticas fiscales y monetarias expansivas se potenciaran, la formalización del sistema de tipo de cambio múltiple sería más nafta al fuego. En pocas palabras, lo importante sigue siendo lo mismo: la política fiscal y su dominancia sobre la monetaria.
Lo que si hay que destacar que la formalización del sistema de cambio múltiple podría ser un elemento positivo para contribuir al relajamiento de las trabas a las importaciones, ya que al dotar de dólares al BCRA (por diferencia de cambio) y encarecer el dólar para algunos sectores y actores económicos, permitiría flexibilizar el cepo cambiario, mitigando la desaceleración del nivel de actividad."
La demanda de dólares en el mercado libre es alentada por el riesgo-país de la Argentina, que volvió a crecer, por arriba de los 1.000 puntos básicos, tal como no sucedía desde 2001/2002. A la vez, baja la cotización de los bonos públicos, lo que supone una menor capacidad de financiación para el Fisco argentino.
De acuerdo a los voceros gubernamentales, todo eso es una exageración: tanto la cotización del dólar libre como el riesgo-país.
Es más: para Cristina Fernández y sus colaboradores, hay un afán conspirativo en todo esto, y por eso la Afip fue lanzada a la batalla (que perderá. No hay cómo ganarle al dólar que no sea transmitiendo estabilidad y credibilidad).
Un ejemplo del enfoque oficial lo brinda Raúl Dellatorre, en el kirchnerista Página/12:
"(...) Hasta hace un mes, se llegó a pagar (en dólares) hasta un 8% o un 9% por encima de la par (por encima del valor de rescate que ofrecía el Gobierno). Conforme a ese parámetro, al menos, el bono argentino resultaba para el inversor más seguro o confiable que el bono estadounidense. Nadie habló entonces –las consultoras, menos– de un riesgo país cero o negativo para Argentina. ¿Cómo es posible que, en menos de un mes, el tema se convirtiera en noticia, pero justamente en el sentido contrario?
Es sabido que en Buenos Aires estos bonos denominados en dólares están siendo utilizados por quienes pretenden transferir dinero sin declararlo al exterior, mediante una operación que la jerga financiera llama “contado con liqui” (por “operación local al contado con liquidación en el exterior”): compra del título en pesos acá y venta del mismo título inmediata en el exterior para su cobro en dólares. Como esa fuga de divisas no se puede declarar, quien la hace no puede comprar los dólares en el mercado formal, y está dispuesto a pagar una diferencia porque seguramente será más lo que gane por sacar del país lo que obtuvo con malas artes. Eso justifica el alto precio local de los bonos en dólares.
Mientras tanto, lo que sucedió en el exterior (Nueva York) fue que los Boden 2017 empezaron a bajar de precio y en pocas semanas pasaron de cotizarse 8% sobre la par a un valor del 15% de descuento respecto de su valor nominal. La regla dice: baja el precio de mercado del bono, sube el riesgo país. El inversor extranjero reclama un precio mayor por “prestarle” al Gobierno (comprar un título de deuda). En este caso, paga 85 en vez de 100 (el mencionado 15% de descuento de la cotización) para obtener un interés del 7%. Es decir, está reclamando una tasa de retorno tres veces mayor. ¿Eso es equivalente a una suba del riesgo país a un índice 1.000? Para nada, es una caída de la calificación totalmente desproporcionada respecto de lo que reflejan los mercados. Pero entre ambos “castigos”, el del mercado y el de las calificadoras, hay más de un punto de contacto.
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Hay un dato objetivo: el valor de los bonos argentinos en Nueva York empezó a caer a partir de que se conoció la decisión del Gobierno de recuperar YPF, enviando al Congreso el proyecto de expropiaciones de acciones en propiedad de Repsol. Menos certero resulta indicar por qué cayeron los bonos, si fue por percepción de mayor riesgo de parte de los inversores, o por un manejo intencional de algún sector económico-financiero que tiró abajo el precio para sancionar la decisión del Gobierno. El mercado de bonos argentinos en Nueva York es muy reducido y todo es posible.
El otro dato objetivo es que las calificadoras reaccionaron inmediatamente a estos movimientos y comenzaron a subir el índice de riesgo país, pero de modo más acelerado o amplificado respecto de lo que se observaba en el mercado. Otra vez el mismo interrogante respecto de las motivaciones: ¿fue por percepción de que empeoraban las condiciones generales para la inversión en Argentina o fue una acción concertada con grupos económico-financieros con intenciones políticas? Con los antecedentes de estas consultoras internacionales, también todo es posible."
Dellatorre no incorpora un tema fundamental: la conclusión generalizada de que la economía argentina ha comenzado una baja de actividad económica con igual inflación que cuando tenía mucha actividad. Es una señal preocupante sobre el futuro argentino.
Acerca de cómo la Afip encara su cometido de frenar al dólar libre e impedir que se refleje en los precios, Francisco Olivera escribió en el diario La Nación:
"(...) En Posadas, por ejemplo, el texto firmado el miércoles por el inspector de Fiscalización Preventiva de la Afip, Luis Alberto Sánchez, cita al encargado de una casa de deportes. Y agrega: "En este caso, se procede a comprobar que desarrolla la actividad comercial de venta de prendas y artículos deportivos [...], se constata que pone cartel con la mención de aceptar la compra de dólares. Preguntado: ¿a qué cotización recibe la moneda extranjera dólares [sic]? Responde: recibe a $ 5 la compra de dólares".
El mismo día, en otro punto de venta de la localidad de La Punta, San Luis, otro empleado de la Afip expuso: "Los actuantes en uso de las facultades conferidas por la ley 11.683 [t.o. en 1998 y sus modificaciones] proceden a labrar la presente acta a fin de dejar constancia que se observa en el domicilio en que se actúa un cartel con la leyenda Moneda Extranjera-Dólar 4,45 - Euro 5,80, lo que prima facie constituiría una infracción prevista por la ley N° 19.359 en su artículo 1° incisos a) y b) y sus modificaciones [régimen penal cambiario]".
La iniciativa fue confirmada a La Nación en el organismo que conduce Ricardo Echegaray . "Estamos trabajando mucho en eso. Hoy detuvimos a otro arbolito", dijeron, y agregaron que la decisión de auscultar ahora sobre los comercios minoristas tenía que ver con una mutación en la actividad de quienes lucran con el mercado paralelo de cambios: "Los arbolitos ahora trabajan también con casas de ropa, por ejemplo".
Los especialistas jurídicos objetan, con todo, que la Afip esté invocando el régimen penal cambiario cuando sólo el Banco Central tiene facultad para hacerlo. En un estudio de derecho aduanero, recordaron a este diario que no era la primera vez que esto ocurría: ya el año pasado, dijeron, cuando empezó la presión del Gobierno sobre los permisos de embarque, algunas intimaciones de la AFIP sobre exportadores que no habían liquidado todavía las operaciones y se sustentaban en los artículos 954 y 994 del Código Aduanero citaban, sin embargo, el régimen penal cambiario."
Pero es difícil que la Afip consiga modificar el escenario cuando faltan dólares. El Banco Central fue obligado a financiar el Tesoro y para ello dilapidó recursos. Si no hay dólares, la cotización es diferente a si hay dólares.
¿Es posible conseguir dólares? El comercio exterior tiene su propio ciclo, hoy dominado por la capacidad de los productores de retener el producto gracias al silobolsa, y otras limitaciones.
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En el contexto de la conspiración y la idea de que si se confronta se puede ganar, hay otras ideas acerca de cómo conseguir dólares.
El ex titular de la agencia Telam, hoy columnista oficialista en Página/12, Martín Granovsky, anticipa cómo espera la Afip sumar divisas en el corto plazo:
"Si el Tribunal Fiscal de la Nación no dilata el trámite, el Gobierno confía en contar rápido para aumentar su colchón de divisas con la mayor parte de los casi 500 millones de dólares que reclama a las exportadoras de cereales. La cifra está dentro de la que exige la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) por maniobras de las cerealeras en 2007 en perjuicio del Estado nacional.
La AFIP viene tratando de cobrar 800 millones de dólares que las cerealeras eludieron con subterfugios. Ya recuperó para el Estado 383 millones aplicando medidas que abarcaron desde demandas penales hasta la persuasión sobre empresas que se allanaron a pagar sin necesidad de juicio.
El Tribunal Fiscal de la Nación, presidido por Juan Carlos Vicchi, funciona en el ámbito del Ministerio de Economía y dicta sentencia en los litigios impositivos y aduaneros.
Si el Tribunal no acuerda con la legitimidad de los reclamos de las cerealeras y falla en contra, para recurrir a la Justicia federal las empresas están obligadas a dejar en el Tribunal todo el dinero del juicio que se está sustanciando, y no solamente de eventuales costas. Sólo podrían hacerse otra vez del monto si la Justicia les diera la razón. (...)".
Según el informe: "el gobierno demostró a fines de 2011 que no corre por detrás del mercado, y cuenta con herramientas para operar. La estrategia cambiaria ha sido, y creemos que seguirá siendo, gradual, sin saltos bruscos".
Sin embargo, luego se sostuvo que "el contexto externo –en particular, la depreciación del real brasileño- pone al gobierno ante un dilema: acelerar la tasa de devaluación y correr el riesgo de que sea percibida como una conducta defensiva, o perder competitividad frente al socio mayor en el Mercosur".
Indicaron además que "bajo este escenario de mayor complejidad internacional, la fuga de capitales en la Argentina, que se había reducido entre enero y marzo, aumenta desde abril, y en particular a partir de los primeros días de mayo".
"El Gobierno tiene un objetivo macroeconómico básico, que es preservar las reservas del Central. En los últimos 30 días éstas apenas aumentaron US$ 300 millones, ubicándose en US$ 47.800 millones", precisó el trabajo.
Y también: "Aún sin hacerlo explícito, es claro que la gestión Cristina Kirchner busca que los dólares del Central sean utilizados en estos meses para pagar tanto deuda como un flujo más liberado de importaciones".
Entonces, una advertencia que explica, en parte, la decisión de lanzar a la Afip a la pelea: "Deben seguirse muy de cerca algunas conductas micro , como la de los productores agropecuarios, que ante la imposibilidad de acceder al mercado formal de cambios, luego de vender sus granos y recibir pesos a cambio, pueden retacear las ventas y estrangular el mercado, ampliando la brecha y realimentando el temor de los minoristas".
La consultora Economía & Regiones, a su vez advirtió sobre el desdoblamiento cambiario (sistema múltiple de cambios) que el Ejecutivo Nacional vive como un esquema permanente y no transitorio:
"(...) Si el sinceramiento del tipo de cambio múltiple se formaliza en valores en línea con la cotización del dólar con la cual los agentes económicos formas sus precios, las expectativas de inflación muy probablemente no se acelerarían. Por el contrario, si el sistema múltiple a establecer fija el tipo de cambio a un nivel más alto del que utilizan los agentes económicos para formar sus precios, las expectativas de inflación se acelerarían y el aumento del nivel general de precios ganaría velocidad.
Si la formalización del sistema de tipo de cambio múltiple se diera a un nivel próximo a la actual cotización “contado con liqui”, las expectativas de inflación se acelerarían porque los precios actuales, según nuestra opinión, estarían formados con un dólar más bajo que “el contado con liqui” actual.
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Las expectativas de devaluación y de depreciación dependerían de la tasa de crecimiento del gasto y por ende de la emisión monetaria, no de la formalización de un sistema de cambio múltiple ya existente de hecho en nuestra economía. Es decir, si la política de gasto se modera y la emisión monetaria se desacelera, las expectativas de inflación y de depreciación se mitigarían. En este escenario de mayor prudencia fiscal y monetaria, la formalización del sistema de tipos de cambio múltiple, al mejorar el balance del BCRA, podría ser una oportunidad.
Por el contrario, si las políticas fiscales y monetarias expansivas se potenciaran, la formalización del sistema de tipo de cambio múltiple sería más nafta al fuego. En pocas palabras, lo importante sigue siendo lo mismo: la política fiscal y su dominancia sobre la monetaria.
Lo que si hay que destacar que la formalización del sistema de cambio múltiple podría ser un elemento positivo para contribuir al relajamiento de las trabas a las importaciones, ya que al dotar de dólares al BCRA (por diferencia de cambio) y encarecer el dólar para algunos sectores y actores económicos, permitiría flexibilizar el cepo cambiario, mitigando la desaceleración del nivel de actividad."
La demanda de dólares en el mercado libre es alentada por el riesgo-país de la Argentina, que volvió a crecer, por arriba de los 1.000 puntos básicos, tal como no sucedía desde 2001/2002. A la vez, baja la cotización de los bonos públicos, lo que supone una menor capacidad de financiación para el Fisco argentino.
De acuerdo a los voceros gubernamentales, todo eso es una exageración: tanto la cotización del dólar libre como el riesgo-país.
Es más: para Cristina Fernández y sus colaboradores, hay un afán conspirativo en todo esto, y por eso la Afip fue lanzada a la batalla (que perderá. No hay cómo ganarle al dólar que no sea transmitiendo estabilidad y credibilidad).
Un ejemplo del enfoque oficial lo brinda Raúl Dellatorre, en el kirchnerista Página/12:
"(...) Hasta hace un mes, se llegó a pagar (en dólares) hasta un 8% o un 9% por encima de la par (por encima del valor de rescate que ofrecía el Gobierno). Conforme a ese parámetro, al menos, el bono argentino resultaba para el inversor más seguro o confiable que el bono estadounidense. Nadie habló entonces –las consultoras, menos– de un riesgo país cero o negativo para Argentina. ¿Cómo es posible que, en menos de un mes, el tema se convirtiera en noticia, pero justamente en el sentido contrario?
Es sabido que en Buenos Aires estos bonos denominados en dólares están siendo utilizados por quienes pretenden transferir dinero sin declararlo al exterior, mediante una operación que la jerga financiera llama “contado con liqui” (por “operación local al contado con liquidación en el exterior”): compra del título en pesos acá y venta del mismo título inmediata en el exterior para su cobro en dólares. Como esa fuga de divisas no se puede declarar, quien la hace no puede comprar los dólares en el mercado formal, y está dispuesto a pagar una diferencia porque seguramente será más lo que gane por sacar del país lo que obtuvo con malas artes. Eso justifica el alto precio local de los bonos en dólares.
Mientras tanto, lo que sucedió en el exterior (Nueva York) fue que los Boden 2017 empezaron a bajar de precio y en pocas semanas pasaron de cotizarse 8% sobre la par a un valor del 15% de descuento respecto de su valor nominal. La regla dice: baja el precio de mercado del bono, sube el riesgo país. El inversor extranjero reclama un precio mayor por “prestarle” al Gobierno (comprar un título de deuda). En este caso, paga 85 en vez de 100 (el mencionado 15% de descuento de la cotización) para obtener un interés del 7%. Es decir, está reclamando una tasa de retorno tres veces mayor. ¿Eso es equivalente a una suba del riesgo país a un índice 1.000? Para nada, es una caída de la calificación totalmente desproporcionada respecto de lo que reflejan los mercados. Pero entre ambos “castigos”, el del mercado y el de las calificadoras, hay más de un punto de contacto.
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Hay un dato objetivo: el valor de los bonos argentinos en Nueva York empezó a caer a partir de que se conoció la decisión del Gobierno de recuperar YPF, enviando al Congreso el proyecto de expropiaciones de acciones en propiedad de Repsol. Menos certero resulta indicar por qué cayeron los bonos, si fue por percepción de mayor riesgo de parte de los inversores, o por un manejo intencional de algún sector económico-financiero que tiró abajo el precio para sancionar la decisión del Gobierno. El mercado de bonos argentinos en Nueva York es muy reducido y todo es posible.
El otro dato objetivo es que las calificadoras reaccionaron inmediatamente a estos movimientos y comenzaron a subir el índice de riesgo país, pero de modo más acelerado o amplificado respecto de lo que se observaba en el mercado. Otra vez el mismo interrogante respecto de las motivaciones: ¿fue por percepción de que empeoraban las condiciones generales para la inversión en Argentina o fue una acción concertada con grupos económico-financieros con intenciones políticas? Con los antecedentes de estas consultoras internacionales, también todo es posible."
Dellatorre no incorpora un tema fundamental: la conclusión generalizada de que la economía argentina ha comenzado una baja de actividad económica con igual inflación que cuando tenía mucha actividad. Es una señal preocupante sobre el futuro argentino.
Acerca de cómo la Afip encara su cometido de frenar al dólar libre e impedir que se refleje en los precios, Francisco Olivera escribió en el diario La Nación:
"(...) En Posadas, por ejemplo, el texto firmado el miércoles por el inspector de Fiscalización Preventiva de la Afip, Luis Alberto Sánchez, cita al encargado de una casa de deportes. Y agrega: "En este caso, se procede a comprobar que desarrolla la actividad comercial de venta de prendas y artículos deportivos [...], se constata que pone cartel con la mención de aceptar la compra de dólares. Preguntado: ¿a qué cotización recibe la moneda extranjera dólares [sic]? Responde: recibe a $ 5 la compra de dólares".
El mismo día, en otro punto de venta de la localidad de La Punta, San Luis, otro empleado de la Afip expuso: "Los actuantes en uso de las facultades conferidas por la ley 11.683 [t.o. en 1998 y sus modificaciones] proceden a labrar la presente acta a fin de dejar constancia que se observa en el domicilio en que se actúa un cartel con la leyenda Moneda Extranjera-Dólar 4,45 - Euro 5,80, lo que prima facie constituiría una infracción prevista por la ley N° 19.359 en su artículo 1° incisos a) y b) y sus modificaciones [régimen penal cambiario]".
La iniciativa fue confirmada a La Nación en el organismo que conduce Ricardo Echegaray . "Estamos trabajando mucho en eso. Hoy detuvimos a otro arbolito", dijeron, y agregaron que la decisión de auscultar ahora sobre los comercios minoristas tenía que ver con una mutación en la actividad de quienes lucran con el mercado paralelo de cambios: "Los arbolitos ahora trabajan también con casas de ropa, por ejemplo".
Los especialistas jurídicos objetan, con todo, que la Afip esté invocando el régimen penal cambiario cuando sólo el Banco Central tiene facultad para hacerlo. En un estudio de derecho aduanero, recordaron a este diario que no era la primera vez que esto ocurría: ya el año pasado, dijeron, cuando empezó la presión del Gobierno sobre los permisos de embarque, algunas intimaciones de la AFIP sobre exportadores que no habían liquidado todavía las operaciones y se sustentaban en los artículos 954 y 994 del Código Aduanero citaban, sin embargo, el régimen penal cambiario."
Pero es difícil que la Afip consiga modificar el escenario cuando faltan dólares. El Banco Central fue obligado a financiar el Tesoro y para ello dilapidó recursos. Si no hay dólares, la cotización es diferente a si hay dólares.
¿Es posible conseguir dólares? El comercio exterior tiene su propio ciclo, hoy dominado por la capacidad de los productores de retener el producto gracias al silobolsa, y otras limitaciones.
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En el contexto de la conspiración y la idea de que si se confronta se puede ganar, hay otras ideas acerca de cómo conseguir dólares.
El ex titular de la agencia Telam, hoy columnista oficialista en Página/12, Martín Granovsky, anticipa cómo espera la Afip sumar divisas en el corto plazo:
"Si el Tribunal Fiscal de la Nación no dilata el trámite, el Gobierno confía en contar rápido para aumentar su colchón de divisas con la mayor parte de los casi 500 millones de dólares que reclama a las exportadoras de cereales. La cifra está dentro de la que exige la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) por maniobras de las cerealeras en 2007 en perjuicio del Estado nacional.
La AFIP viene tratando de cobrar 800 millones de dólares que las cerealeras eludieron con subterfugios. Ya recuperó para el Estado 383 millones aplicando medidas que abarcaron desde demandas penales hasta la persuasión sobre empresas que se allanaron a pagar sin necesidad de juicio.
El Tribunal Fiscal de la Nación, presidido por Juan Carlos Vicchi, funciona en el ámbito del Ministerio de Economía y dicta sentencia en los litigios impositivos y aduaneros.
Si el Tribunal no acuerda con la legitimidad de los reclamos de las cerealeras y falla en contra, para recurrir a la Justicia federal las empresas están obligadas a dejar en el Tribunal todo el dinero del juicio que se está sustanciando, y no solamente de eventuales costas. Sólo podrían hacerse otra vez del monto si la Justicia les diera la razón. (...)".






