En Vélez, Caló renueva el brazo sindical del cristinismo
Rota la relación con Hugo Moyano, el Gobierno busca una nueva figura para comandar la CGT, de la que no puede prescindir. El líder de la UOM cuenta con el apoyo implícito de la Casa Rosada para calzarse el saco de Secretario General. Fue invitado al acto de este 27/4 por La Campora. El camionero se quedó afuera.
27 de abril de 2012 - 15:15
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Hugo Moyano no fue invitado al acto que el cristinismo organiza este viernes (27/4) en el estadio de Vélez Sarfield, en el barrio porteño de Liniers. Así lo confirmó Julio Piumato, líder del gremio de los empleados judiciales y uno de los hombres más cercanos al jefe de la CGT.
"No fuimos invitados", aseguró Piumato, quien suele oficiar de vocero de la central sindical y del mismo camionero. Horas antes, Pablo, hijo de Hugo Moyano, había anticipado lo que confirmó el judicial. “Ni a mí ni a mi viejo. A mi hermano Facundo que es diputado por ahí va. Pero a quién invitó Cristina es a los que quieren sacar a mi viejo”, señaló el secretario adjunto del gremio de camioneros.
La relación entre el líder de la CGT y el Gobierno, otrora socios indispensables uno de otro, está rota y no hay signos de que se vaya a recuperar. En declaraciones radiales Piumato acusó al gobierno Cristina Fernández de pretender "dividir a la CGT" y lo comparó con las administraciones de Carlos Menem y Fernando de la Rúa que, según el sindicalista, también intentaron quebrar a la central gremial.
Pero, por su origen peronista, el cristinismo tampoco puede prescindir de la CGT, de "los trabajadores". Por eso intentará recuperar ese vínculo a través de un nuevo interlocutor. Todos apuntan al metalúrgico Antonio Caló como el que tiene el visto bueno de Olivos para calzarse el saco de Secretario General.
De hecho, Caló sí fue invitado al acto en Vélez, en el que cristinismo pretende hacer una demostración de fuerza. Según trascendió, el líder de la UOM fue invitado por La Cámpora, la agrupación que lidera Máximo Kirchner, y que aparece hoy como la principal columna del Gobierno.
Caló contaría con el apoyo implícito de la Casa Rosada para enfrentarse al moyanismo en las elecciones de la CGT. La presunta inclinación del cristinismo por el metalúrgico no es nueva. En 2007, antes de que Cristina Fernández asuma su 1er mandato, ya se hablaba de Caló como un favorito de la Presidente para la conducción de la CGT. El peso de las decisiones de Néstor Kirchner hizo que en su momento se privilegiara el acuerdo con Moyano.
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Y aunque en el acto de este viernes habrá otros gremios (como Foetra, Smata y UPCN) todas las miradas estarán sobre Caló, quien tendrá la oportunidad de mostrarse como el nuevo representante del brazo sindical del cristinismo, algo que fue Moyano hasta hace no mucho tiempo.
En su ambición reeleccionista, Moyano ya no reúne el mismo consenso de antaño. La semana pasada unos 50 dirigentes de distintas líneas sindicales acordaron anoche impulsar una renovación, e intentarán convencer al jefe camionero de que desista de su candidatura para competir por un nuevo mandato al frente de la central obrera.
Ese grupo tendría a Caló como favorito para comandar a la organización con sede en la calle Azopardo. Caló contó que tiene el apoyo de su gremio para avanzar y el cristinismo a través de sus medios a fines ya le otorgan ventaja al candidato del Gobierno sobre el camionero (ver nota relacionada). El líder la UOM hace lo suyo para tener la simpatía de la Presidente. "Desde la llegada de Kirchner algo se debe haber hecho bien porque todos los gremios tenemos más afiliados", afirmó.
Los gremios y otras agrupaciones, así como la gente que responde a los intendentes, tendrán asignado el campo del estadio de Vélez, lo que les permitirá una cercanía con el escenario que no tendrá, por ejemplo, la CTA e incluso La Cámpora.
El acto en Vélez conmemora el cumplimiento del 9no aniversario de las elecciones de 2003, cuando Néstor Kirchner consiguió meterse en el balotaje junto a Carlos Menem, que luego abandonaría la contienda, dejándole al santacruceño la Presidencia.
Sin embargo, para algunos este evento podría ser tomado como un acto fundacional del cristinismo, con la "recuperación" de YPF como principal bandera. Un nuevo tiempo que busca también un nueva relación con los sindicatos.




