CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Cuando Cristina Fernández llegó por primera vez a la presidencia la valija de Antonini y fundamentalmente la Resolución 125 marcaron a fuego los primeros años de mandato. Sobre la marcha, el kirchnerismo debió pegar algunos vuelcos, pero el resultado final fue exitoso: 54% de los votos en octubre de 2011.
En la cancha: Una goleada de una golpeada Cristina
El acto de hoy en Vélez será el primero de una segunda gestión que inició cargada de tropiezos. Cristina Fernández será la gran oradora, que saldrá a la cancha con un sólo motivo: festejar la única alegría que tuvo en más de 4 meses.
Para este segundo mandato el plan era evitar imprevistos. Pero la luna de miel duró poco. Las medidas de quita de subsidios y ajustes varios, sumadas al tan insufrible como permanente aumento de precios, la inseguridad, y sin olvidar los costos políticos de la tragedia de Once y las causas de corrupción que afectan a funcionarios de primera línea, como Amado Boudou, comenzaron a minar ese triunfo.
La baja en la imagen presidencial -no tan notoria como en 2008, pero sí capaz de atraer la atención- motivaron un nuevo golpe de timón para "enamorar al pueblo".
En verdad, todo comenzó después de la reaparición de Cristina tras su operación de tiroides y entonces abrió 2 frentes: Malvinas e YPF. Ambas se constituyeron en "causas nacionales". Así todo cuestionamiento es tachado de "traición a la Patria".
Pero sin mayores resultados previsibles para la cuestión Malvinas y habiendo abierto con los recursos del BCRA una alternativa poderosa a la baja de subsidios, la 'recuperación' de YPF se transformó en un faro para la administración K, que a días de consumada la expropiación -formalmente se alcanzará el 3/05, cuando tras un trámite exprés sea convertida en ley- ha dejado una sensación triunfal en las filas oficialistas.
Las encuestas marcan un respaldo mayoritario de la gente a la medida y eso fue lo que miró alguien que precisamente las encargó, Mauricio Macri, cuando al día siguiente de condenar la expropiación garantizó que de llegar a la presidencia no modificaría la condición estatal del 51% expropiado.
El efecto de la medida sobre la imagen presidencial se advierte en principio como muy positivo. Y que el kirchnerismo buscará sacarle el mayor provecho lo dio la aparición de afiches con el logo de YPF junto a otro con la sigla CFK y las frases "Son nuestras/Son argentinas".
Las represalias internacionales hasta ahora no inquietan demasiado. Sin embargo, eso no implica que la decisión del gobierno argentino tenga costo cero a nivel internacional. Costará mucho remontar la relación dañada con España, en tanto que fueron muy evidentes las tomas de distancia de países importantes, y muy contados y sectorizados los apoyos. Tiene claro Cristina que sus visitas a las cumbres internacionales que tanto disfruta ya no le serán tan placenteras.
Las perspectivas para atraer inversiones tampoco son para nada buenas. Sobre todo si el gobierno lleva adelante la decisión prevista para con el pago de la expropiación. Repsol pretende algo más de US$10.000 millones, y Argentina quiere que los españoles se den por pagados con "lo que ya se han llevado". La discusión quedará en el terreno judicial y demandará entre cinco y seis años.
Como sea, el plan resultó: la popularidad de Cristina volvió a subir, Amado Boudou puede respirar y dormir tranquilo, porque su caso ya quedó tras una nueva cortina de humo, y no sólo el 54% está aplaudiendo la medida tomada, sino que, incluso, aquellos que no votaron a Cristina también lo están haciendo, y baste ver el penoso papel que está jugando al respecto la propia oposición.
Claro que esta "causa nacional" está cargada de falacias, pero nada de ello importa a Cristina, que hoy festejará en Vélez "la transformación de la Argentina".
En el camino, ocultarán las crisis, que a diferencia de lo ocurrido al inicio de su primera gestión, se reprodujeron por doquier a un ritmo nada desdeñable: casi dos docenas de problemas en 4 meses de gestión.
Las restricciones en el mercado de cambios llegaron a las pocas horas de que el Gobierno haya ganado en las urnas. El método elegido para frenar una acuciante fuga de capitales (que había llegado a US$3.000 millones por mes) se hará difícil de sostener en el tiempo. Según los analistas, el problema de fondo lejos de resolverse, tenderá a agravarse.
Sólo en el corto plazo, ayuda a frenar el drenaje de divisas y a que el Banco Central se haga de dólares.
En el contexto, generó mucho malhumor la restricción que impide el retiro de dólares en cajeros automáticos del exterior. Los expertos dan casi por descontado que la "continuación natural" de esta medida será la restricción del uso de tarjetas de créditos que luego puedan saldarse desde cuentas en pesos.
En cuanto a la política, la frialdad del Gobierno con la CGT se agravó para transformarse en enemistad abierta, con ribetes de disputa personal entre Cristina y el camionero Hugo Moyano.
La crisis empezó con el rechazo oficial al proyecto para el reparto de utilidades de las empresas, siguió con la negativa a elevar el techo del impuesto a las ganancias y llegó a su "clímax" con el anuncio gubernamental de una "intervención" en las paritarias. Entre "ceja y ceja" de Cristina está la Administración de Proyectos Especiales (APE), el fondo creado para distribuir $1.200 millones anuales como ayuda a las obras sociales.
Ayer (26/04), Hugo Moyano volvió a desafiar al Gobierno: "Yo soy el candidato de los trabajadores. No me interesa ser el candidato de un funcionario o de un gobierno de turno", dijo en referencia a su candidatura en las elecciones del próximo 12 de julio en la CGT.
En medio de esa pelea, surgen reclamos de varios gremios que llenan las calles con protestas. Tanto en la Capital, como en las provincias, los trabajadores reclaman aumentos y los gobierno y empresas se niegan a comprometerse a aumentos que no pueden pagar.
Esta semana, la protesta de los trabajadores del subte fue una de las más resonantes, aunque no la única.
Para los analistas, el conflicto docente ha sido uno de los que más huella marcó en la imagen del Gobierno.
La alocución de la Presidente sobre las pocas horas de jornada laboral y el exceso de días de vacaciones de los maestros -como forma de justificar la imposibilidad de dar un salario básico de $3.100- no sólo generó protestas sino que dejó en evidencia un tema más de fondo.
Y es la dificultad por sostener los salarios en el sector público, a pesar de haber sido un área que ha contribuido al "éxito" -del que tanto se vanagloria el Gobierno- en cuanto a la baja en el índice de desempleo (según la consultora 'Econviews', si no fuera por el intenso ritmo de contrataciones en el Estado, la tasa de desocupación sería el doble de lo que hoy muestra la estadística).
En tanto, en el plano de la relación con los ejecutivos de negocios, todo indicaba que se abriría una etapa de paz. Pero el clima empezó a enrarecerse rápidamente.
Primero, la salida de dólares puso bajo un manto de sospecha a banqueros y a directivos de compañías multinacionales.
Pero, últimamente, también la relación se complicó aún más luego de las mayores dificultades de las firmas para hacerse de insumos clave para producir. A esto se han sumado los impedimentos para el giro de dividendos al exterior por parte de una gran cantidad de firmas.
Luego, la imposibilidad de adquirir productos importados colmó la paciencia.
Para los usuarios, en tanto, la faltante de productos electrónicos de marcas de vanguardia, o repuestos para electrodomésticos, inició la furia hasta que llegó la escasez de medicamentos, y entonces sí el malhumor popular frente al cierre importador de Guillermo Moreno alcanzó niveles que los analistas califican como de "crisis".
A esta altura, se hace difícil ocultar o justificar el hecho de que en los centros de salud haya faltantes de vacunas como la Triple viral o la BCG, además de una larga lista de remedios.
La crisis del transporte fue otra de las que quedó al desnudo. En buena medida, la reacción inmediata de las autoridades determina qué tan grave será el costo a pagar.
En el caso de la tragedia de Once hay consenso de los analistas respecto de que todo confluyó para empeorar la situación.
Las poco felices declaraciones de los funcionarios, sumado a la revelación de que habían auditorías que advertían sobre fallas, supusieron una situación extremadamente irritante.
Semanas después, continúa la situación que el Gobierno había prometido que duraría 15 días: la empresa TBA está intervenida, se continúa viajando igual y empieza a ser evidente la falla estructural del sistema.
Consecuencia directa de la tragedia de Once y de las mayores restricciones presupuestarias, la pelea entre el Gobierno y la Ciudad por la gestión del subte dejó a la vista el peor costado de la política, con su saga de acusaciones, medidas cautelares ante la Justicia y leyes votadas de apuro.
Y detrás de todo ello, la dificultad de seguir afrontando la millonaria erogación que implica el subte porteño.
Otra crisis será por las reservas del Banco Central (BCRA). Para analistas, el Gobierno encontró una "caja" que le permite posponer el ajuste. Es que ahora puede usar las reservas del Banco Central de modo discrecional y cuenta con un mayor margen de maniobra para financiar el gasto público.
No es que antes se usara poco, sólo en 2011 las transferencias fueron de $80.000 millones. Pero, con la nueva ley, la discrecionalidad aumentará. Los economistas han salido en coro a advertir el riesgo que esto implica y la crisis que puede generar a futuro.
En este sentido, Aldo Pignanelli, expresidente del BCRA, considera que "el aumento del dólar marginal es un fiel reflejo de que los inversores no confían en este esquema".
"Lo que estamos presenciando fue, en un pasado no tan distante, la causa excluyente de que la economía nacional quedara postrada", señala el consultor Federico Muñoz.
Para los politólogos el tema es más claro: en el corto plazo, este tipo de medida no tiene costo político y ayudará a mantener en alto el consumo. Los problemas vendrán después.
Por otra parte, el enojo por el cierre a las importaciones, excede a los consumidores y empresarios locales. La irritación de los países socios, que va desde naciones chicas -como Uruguay- a los persistentes reclamos de Brasil, crece.
En tanto, otros 40 socios comerciales se cansaron de las trabas y denunciaron al país ante la Organización Mundial de Comercio. Se tensó la relación con México por el intercambio automotor y con USA.
YPF terminó por generar nuevos enemigos externos.
En cuanto a la petrolera, en principio la lista de 14 revocaciones de concesiones para explotar yacimientos petrolíferos fue generando el clima como para que aquello que parecía lejano ahora sea una realidad: la reestatización de YPF.
Los expertos en energía creen que no es el mejor camino para revertir la crisis de los combustibles.
El capítulo de conflictos internacionales ocurridos desde que Cristina reasumiera la presidencia se completa con la escalada de la tensión diplomática con Gran Bretaña por Malvinas.
El tema de la minería es otro ítems donde el relato "progresista" del kirchnerismo se ve más desafiado.
Tras las manifestaciones populares de Catamarca y La Rioja, con episodios de represión policial incluida, se tornó difícil desestimar las protestas.
Y no ha sido fácil de explicar la defensa a una actividad extractiva de recursos naturales, sospechada de contaminante y que paga pocos impuestos (tiene retenciones de 5% mientras las petroleras pagan 60%).
Pero la minería deja en las alicaídas arcas estatales US$5.300 millones anuales por exportaciones, de modo que es una proveedora de dólares importante para el Gobierno y provincias que tratan de cuidar.
Amado Boudou dio otra nota inolvidable. Quizás mucho más que la de Julio Cleto Cobos en su momento. Eso sí, aquella vez no hubo cortina de humo. Es que el actual vicepresidente comenzaba a arrastrar a todo el Gobierno en el escándalo de Ciccone, y había que poner un freno.
Entonces, personajes como el politólogo Sergio Berensztein, director de Poliarquía, advertía: "si el oficialismo no maneja el tema con profesionalismo, es inevitable que sufra un debilitamiento".
Sin dudas, el juez Rafecas, tuvo su freno. Fue quizás uno de los primeros en caer.
Poco antes, la expropiación de YPF, detuvo los números en picada: "El caso ha impactado de manera negativa en la imagen de Cristina", confirmaban.
Según la directora de la consultora 'Management & Fit', Mariel Fortoni, "las últimas mediciones que hicimos demuestran que la gestión de gobierno ha tenido una baja de 17 puntos que, en realidad la pone en el mismo nivel que estaba en marzo de 2011".
En ese sentido, recordó que "a esta altura de marzo o abril del año pasado, la Presidente tenía una imagen positiva de unos 46 puntos que es lo mismo que registra en este momento, pero es una baja importante si consideramos que había llegado a tener unos 62 puntos".
La encuestadora señaló que "evidentemente este caso (el de Boudou) ha impactado y más que otros casos bastante recientes de corrupción como por ejemplo lo de Schoklender, que pudiendo haber impactado de la misma manera, y sin embargo lo hizo en menor forma".
Fornoni argumentó que "esto tiene que ver con que también hay cierto desgaste de gestión en el sentido de que fue un enero y febrero bastante movido, con decisiones en términos de la falta de insumo, el cierre a las importaciones, las restricciones a la compra de monedas extranjeras, el tema de YPF, el gas, la pelea con Moyano, todos estos temas impactaron en la opinión pública y que empiezan a ser más permeables a que casos como éste tengan un impacto mayor aún de lo que hubiera tenido en otro momento".
Respecto de cómo afecta el caso en la sociedad, señaló que "cuando la situación económica es buena y hay corrupción, los casos se notan mucho menos; pero cuando la gente siente en términos económicos la crisis, los hechos de corrupción se sienten más".
"Evidentemente -añadió- las cifras altas de inflación que se están manejando, la gente la está sintiendo, todavía en realidad la gente no ha terminado de pagar las boletas con los ajustes de la quita de subsidio y esto evidentemente tendrá un impacto muy fuerte en la opinión pública".
La yerba fue otra de las que dio la nota. Tomar un mate hoy, para pasar los malos tragos, es casi una misión imposible. La falta de yerba y los precios exorbitantes no la dejan llegar a la mesa.
El ministro de Agricultura, Norberto Yahuar, aseguró que la próxima semana la situación "se normalizará". "El promedio de la yerba debería estar entre $12 y $14", señaló, y ratificó que la incoherencia entre los precios que se cobran en los supermercados y los que fijó el Gobierno Nacional, se debe a la especulación que llevan a cabo los comercios, tanto grandes como pequeños.
"Los supermercados quieren mantener un margen de ganancia importante (pero) creo que la discusión fue sólo de tipo comercial", opinó cuando se le consultó por un posible boicot político de sectores poco afines al Gobierno, y aseguró: "La semana que viene tiene que estar normalizado en grandes cadenas, pero hace un mes hay cadenas que jugaron con este tema y cobraron $30 un kilo de yerba".
Lo cierto es que mientras que en algunas góndolas comienza a normalizarse la oferta de yerba (aunque no necesariamente el cupo que se vende por persona ni tampoco el precio), la pelea llegó al más alto nivel político y ya recorre los portales internacionales.
"Hoy la industria de la yerba está complicada porque los costos han subido. Si usted tiene un producto que vale diez y cuando lo va a reponer vale doce, ya está perdiendo", señaló Gustavo Redondo, gerente comercial de CBSé. Y admitió que mañana tendrán una reunión con el supermercado Coto, una de las cadenas en que aún es difícil conseguir paquetes de yerba a los precios acordados. Lo mismo ocurre en Carrefour.
En el sector sostienen que esta situación tendría que ver con que, en paralelo, estas cadenas negociarían otras cuestiones críticas con la Secretaría de Comercio, presidida por Guillermo Moreno.
Además, la Secretaría de Comercio planea reuniones con Rosamonte y con cooperativas chicas durante la próxima semana para que bajen los precios. Los productores sostienen que ellos entregan normalmente la materia prima por la que acordaron con el Gobierno que se les pague $ 1,70 por kilo.
Entre tantos conflictos, la soja es la que promete dar el respiro sin el menor esfuerzo. La cotización del 'yuyito´ en el mercado de Chicago sostiene su tendencia en alza desde comienzos de año y promedió la jornada de ayer con un precio de US$544 por tonelada.
El Congreso también hizo lo suyo. Definitivamente, la expropiación del 51% de YPF estará lista este 3 de mayo tras un trámite exprés.
También Berenstein dijo que la opinión pública apoya en un 63% la estatización de acciones de YPF, y que el gobierno de la presidente retomó la iniciativa política gracias a la misma. "La Presidente retoma la iniciativa con esta medida de YPF", sostuvo.
¿Qué ocurriría entonces si hoy hablaran nuevamente las urnas? Es difícil poner lo bueno y lo malo en la balanza y arrojar un resultado. Lo que no es difícil de anticipar es que la paciencia se desgasta y el telón en algún momento se baja por más espectáculo que se monte...




