De este modo, fuera de Europa España salió a buscar apoyo de México –que a través de Pemex tiene acciones en YPF- y es hoy por hoy presidente temporal del G-20 donde hace rato que quieren reemplazar a la Argentina por Chile o Colombia.
Ya el pasado viernes, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, habló con la canciller mexicana, Patricia Espinosa, para recabar su apoyo en la crisis. Rajoy puede contar con el respaldo de México no sólo porque el 9,49% de Repsol está en manos de la mexicana Pemex, sino también porque este país y la Argentina mantienen su propia puja a propósito de las restricciones impuestas por Buenos Aires a la importación de vehículos mexicanos: México fue uno de los 40 países más duros -junto a Estados Unidos y los de la Unión Europea- que en marzo condenaron al país ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) por las licencias no automáticas a las importaciones. Y también mantienen una fuerte puja con el país por un acuerdo automotriz que el Gobierno busca renegociar.
La postura de México parece clara: Calderón pidió rectificar la medida tomada por Cristina Fernández y calificó la decisión de expropiar YPF como "muy poco responsable y poco racional".
"Argentina necesita inversiones, incluso hasta para producir más petróleo, y el peor incentivo para un inversionista es ver que un país esté expropiando las inversiones allí" , expresó Calderón, y consideró "muy lamentable" la intervención de YPF "porque no le va hacer bien a nadie, ya no digamos a los inversionistas de Repsol", donde Pemex tiene casi el 10 % de las acciones, "sino a los argentinos".
En este sentido, hizo "votos por que Argentina" rectifique la medida.
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Entre paréntesis, otro país latinoamericano que se ha alineado con España, evidenciando el aislamiento internacional de Buenos Aires, es Chile, cuyo presidente, Sebastián Piñera, advirtió el viernes que “los países deben respetar la ley, el Estado de Derecho y también los convenios, tratados y el derecho internacional”. Se da la circunstancia de que una de las licencias revocadas a Repsol en la provincia argentina de Chubut era operada también por la petrolera chilena Enap.
En su primera intervención en el Foro Económico Mundial sobre América Latina que se celebra en Puerto Vallarta (México), Rajoy dijo hoy que "lo que ayer le pasó a una empresa española se puede pensar que le puede ocurrir a cualquier otra inversión".
Rajoy ha mostrado su "profundo malestar" por la decisión argentina de expropiar YPF "sin justificación alguna y sin razón económica" que lo explique, y ha asegurado que España defenderá con perseverancia los "intereses legítimos" de Repsol (ver nota relacionada).
Tras su participación en el Foro Económico, Rajoy volará a México D.F. para participar en una recepción a la colonia española en la Embajada y mañana (18/04) realizará una visita oficial que incluirá una entrevista oficial con Calderón y un acto en la Alcaldía, donde recibirá las llaves de la ciudad. También tiene previsto reunirse con los tres candidatos que el próximo 1 de julio se disputarán la sucesión de Calderón: Josefina Vázquez Mota, del Partido de Acción Nacional (PAN), Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Al que gane, le invitará a asistir a la Cumbre Iberoamericana de noviembre en Cádiz. Aunque Calderón dejará este año la Presidencia de la República, aún será el anfitrión de la cumbre del G-20, que se celebra en junio en Los Cabos, baja California, y a la que por vez primera asistirá Rajoy.
# Malvinas: Cameron y Obama
Otro importante y difícil desafío para Cristina Fernández es el tema Malvinas: en la reunión del G-20 se verá, cara a cara, con David Cameron, con quien la Presidente tuvo fuertes cruces.
"Burda potencia colonial en decadencia", y dichos "casi estúpidos y mediocres", fueron algunas de las definiciones que utilizó Cristina para calificar al Reino Unido, y a su primer ministro David Cameron, ante la negativa de sentarse a negociar por la soberanía de las Islas.
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En este contexto, la semana pasada el diario británico "Financial Times" informó que el gobierno de Cameron pretende que la Argentina le pague una deuda de 45 millones de libras (US$ 71,41 millones) por un préstamo otorgado a Jorge Rafael Videla. El crédito habría sido utilizado por la Junta Militar argentina para comprar armamentos que luego fueron usados en Malvinas, según el diario.
El "Financial Times" aseguró que voceros del Gobierno de Cameron señalaron que "no tienen planes de perdonar la deuda".
Al margen de esta información periodística, que por ahora es sólo una versión, a Cristina le preocupa algo más grave: la falta de apoyo en el tema Malvinas. Según trascendió, y aunque ella luego lo desmintió, la Presidente se habría ido "enojada" de la IV Cumbre de las Américas que se llevó a cabo en Colombia el fin de semana pasado.
El domingo, apenas terminada la formalidad de la "foto de familia" de la Cumbre, Cristina partió en forma anticipada rumbo a Buenos Aires, todo en medio de versiones de su fuerte enojo por no haber podido cosechar en Cartagena un apoyo más concreto al reclamo argentino sobre la soberanía de las islas. "¡Te olvidaste de Malvinas!", le habría reprochado el sábado Cristina a su par colombiano y anfitrión Juan Manuel Santos, luego de su discurso inaugural.
Santos habló en la rueda de prensa que concedió a modo de balance tras clausurarse la Cumbre, que no tuvo declaración final de los presidentes justamente por desacuerdos en temas como Malvinas y el fin de la discriminación que padece Cuba. Cuando al presidente colombiano le preguntaron sobre la no mención al tema Malvinas, sobre lo que le había dicho Cristina y las causas del anticipado retorno de la presidente argentina, Santos sólo aseguró que la mandataria le había dicho que tenía que "volver pronto para resolver una seria de problemas" en la Argentina.
Lo cierto es que desde que se supo que la fallida declaración final no incluiría el reclamo argentino, empezaron a circular las versiones sobre el enojo presidencial. Según la cadena Al Jazeera, Cristina aseguró: "Esto no tiene sentido ¿Para qué vine hasta aquí? ".
Por supuesto, Cristina lo negó. Ayer dijo que no se retiró "enojada" de la Cumbre de las Américas, sino que se retiró unas horas antes para reunirse con funcionarios para definir el proyecto de ley para expropiar YPF oficializado ayer.
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En relación a esto, otra cuestión: en la reunión del G-20 también estarán Barack Obama (USA) y Stephen Harper (Canadá), los dos que se opusieron a apoyar el reclamo argentino por Malvinas.
# Club de París
Finalmente, en la reunión del G-20 estarán muchos integrantes del
Club de París, con el que la Argentina continúa sin llegar a un acuerdo y con el cual ahora, tras el enfrentamiento con España, estaría más lejos de alcanzarlo.
Amado Boudou, entonces ministro de Economía, les había prometido una solución en 2012 para
cerrar un acuerdo, ya que el Gobierno sabía que éste era necesario para regresar algún día al mercado internacional de capitales. Pero aún no hubo movimientos concretos en este sentido, más allá de la
aprobación de la ley que reforma la Carta Orgánica del Banco Central, ley que habilita también el pago al Club de París.
La disputa que se ha iniciado con España complicaría las cosas en este sentido: cuando Rajoy habla de consecuencias alude, entre otras, al Club de París, que probablemente ahora le cierre las puertas a la Argentina. La deuda del país con el Club de París es de US$ 5.000 millones.
Días atrás, y antes de que Cristina oficialice su intención de expropiar YPF, El Confidencial de España informaba que el Gobierno español trabajaba en varias líneas para contrarrestar la medida argentina, entre ellas, que Rajoy “contempla abrir un frente institucional, puramente diplomático, a través de distintos foros internacionales, como el Club de París o el G-20, interlocutores que pueden condicionar la refinanciación de la deuda que tiene Argentina. En este punto puede resultar clave el apoyo que pueda obtener España de países como Brasil o Estados Unidos, especialmente inquietos por las consecuencias que para sus propios intereses pueda tener la actual situación en Argentina y la deriva nacionalista que está adquiriendo el nuevo Ejecutivo de Cristina Kirchner”.