CLAVES

Moyano amenaza mientras pierde poder

El líder de la CGT se encuentra cada vez más lejos del Gobierno, al que hasta hace unos meses defendía a capa y espada. Sus reclamos ya no son escuchados en la Casa Rosada y pierde cada vez más poder. Este miércoles (14/03) Cristina Fernández transfirió la Administración de Programas Especiales (APE) a la órbita de la ultrakirchnerista Beatriz Korenfeld. Por su parte, Omar Viviani aseguró que "apoyaría" a Antonio Caló, el hombre que impulsa la Casa Rosada para poner al frente de la central de trabajadores. Mientras, Moyano lanza amenazas...

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Hugo Moyano sufrió un nuevo embate del Gobierno nacional, con quien se encuentra distanciado desde hace meses.  Es que en medio de la tensión con el líder de la CGT, Cristina Fernández transfirió este miércoles (14/03) la Administración de Programas Especiales (APE) a la órbita de la creada gerencia general de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS), donde recién desembarcó la "pingüina" Beatriz Liliana Korenfeld, ex diputada y funcionaria de la provincia de Santa Cruz. 

El APE es el organismo encargado de cubrir los gastos derivados de la atención de enfermedades de baja incidencia y alto impacto económico. La SSS, que antes supervisaba, ahora se encargará de gestionar el giro de fondos a las obras sociales sindicales en concepto de reintegros para cubrir tratamientos de alta complejidad. 
 
Mediante un decreto, el Gobierno dispuso que la APE actué a través de la gerencia general de la Superintendencia. La medida fue resuelta a través del decreto 366/2012, publicado en el Boletín Oficial con las firmas de la presidente Cristina Fernández, el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina; y el ministro de Salud, Juan Manzur.
 
Antes de esta decisión, la APE era un organismo descentralizado de la administración pública nacional, en jurisdicción del Ministerio de Salud, con personería jurídica propia y un régimen de autarquía administrativa, económica y financiera. En tanto, la Superintendencia es el ente descentralizado que, también bajo la órbita de la cartera sanitaria, debe controlar el sistema de obras sociales y las prepagas.
 
Cabe destacar que Moyano buscaba tener bajo su control el reintegro de los fondos. De hecho, este fue uno de los puntos más conflictivos en su relación con el Gobierno, que ahora, claramente, volvió a darle la espalda.  Es que el organismo estatal que administra el dinero de las obras sociales sindicales cuenta con un presupuesto anual de $1.100 millones.
 
La conducción de este polémico organismo había estado en manos del camionero hasta abril de 2011. De hecho, el líder de la CGT ya le había ganado una pulseada a Manzur: cuando el ministro asumió, echó a Colombo Russell, abogado de Camioneros, y designó en su lugar al tucumano Mario Koltan. Pero la decisión del ministro se mantuvo apenas 48 horas. En ese entonces, la intervención directa de Néstor Kirchner hizo que el hombre de Moyano fuera repuesto en su cargo. 
 
Finalmente, en abril de 2011, y en medio del escándalo por la causa que investiga la 'mafia de los medicamentos', Russell renunció y en su reemplazo llegó Manuel Alves, funcionario del seno de Manzur. La decisión se tomó en medio de la renovación de los reclamos del líder de la CGT por la deuda que tiene el Estado con las obras sociales. 
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Moyano insiste con que el Gobierno debe “15 mil millones de pesos” a las obras sociales sindicales.  La mayor parte de lo que calculan los gremios proviene del aporte obligatorio que se les retiene a los trabajadores. El resto surge de los tardíos reintegros de prestación de servicios de alta complejidad que se brindan a través de la APE.
 
Según se indica en los considerandos del decreto, "en atención a la estrecha vinculación existente entre los cometidos asignados a los precitados organismos, resulta conveniente unificar la política estratégica en materia de prestaciones médicas a fin de fortalecer el desarrollo y promoción de la salud, optimizando el uso de los recursos públicos y perfeccionando la acción estatal".
 
En ese mismo sentido, se añade en la argumentación de la medida que "para el logro de tales objetivos resulta conveniente efectuar un reordenamiento que permita concretar las metas de racionalización y eficiencia en la gestión pública, disponiendo la transformación de la Administración de Programas Especiales en un órgano desconcentrado de la Superintendencia de Servicios de Salud, que actúe a través de la gerencia general de la misma".
 
"Transfiérese a la órbita de la Superintendencia de Servicios de Salud, organismo descentralizado del Ministerio de Salud, la Administración de Programas Especiales, como organismo desconcentrado, la que actuará a través de la gerencia general de la citada Superintendencia", dispone el decreto.
 
# Más, más lejos
 
Cada vez más distante de la Casa Rosada, Moyano no rechazó ayer tomar medidas de fuerza ante la falta de respuesta del Gobierno a las exigencias que presentó la CGT el 31 de enero pasado, en una carta dirigida a la presidenta Cristina: "no se descarta nada", lanzó el líder sindical, que de inmediato desafió: "La paciencia de la CGT no tiene límites, los que sí tienen límites son los reclamos legítimos de los trabajadores; nosotros podemos esperar, los trabajadores, no".
 
Moyano recordó los puntos que reclama la CGT, que son el aumento del mínimo no imponible, el tope de las asignaciones familiares y el dinero de las obras sociales. 
Aclaro que en todo esto "no se trata de relación o no con el gobierno" sino que "se trata de dar respuesta a los reclamos de los trabajadores que son legítimos".
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El jefe de los camioneros, además, insistió en que negociará aumentos salariales "con la inflación del supermercado" como única referencia. "Espero que el resto de los gremios hagan lo mismo", dijo Moyano, en un intento de condicionar a los sindicatos afines al Gobierno, que promueven alzas "responsables" y que no superen el 20%, como lo hizo ayer el metalúrgico Antonio Caló  o como aceptaría el mecánico Ricardo Pignanelli en Smata.
 
En otra señal más de distanciamiento del kirchnerismo, Moyano firmará hoy junto con el gremialista opositor Gerónimo 'Momo' Venegas una solicitada en homenaje al sindicalista José Ignacio Rucci en lo que sería su 88vo aniversario. Venegas es el representante de los trabajadores rurales y en las elecciones presidenciales respaldó a Eduardo Duhalde.
 
Por otra parte, Moyano apuntó ayer contra Amado Boudou: “Sí, en su momento lo apoyé ... a Jefe de Gobierno. Del resto, no nos hacemos responsables”. Y fue implacable con el cuestionado vicepresidente, sospechado ante la Justicia por el caso de la ex Ciccone. “La Justicia debe ir hasta el fondo, hasta donde corresponda. Es muy tema muy delicado. Si (Boudou) es inocente, se le pedirá disculpas. Y si es culpable, tendrá que pagarlo”, dijo el dirigente camionero. 
 
También el hijo de Moyano, el secretario adjunto de los camioneros, Pablo Moyano, se enfrentó con el Gobierno en los últimos días por los despidos de 2300 trabajadores de la cadena de supermercados Eki (ver nota relacionada).
 
# Viviani "apoyaría" a Caló
 
El secretario general del gremio de taxistas, Omar Viviani, no descartó hoy apoyar como titular de la CGT al metalúrgico  Antonio Caló, si el "conjunto del movimiento resuelve que es el mejor candidato" para conducir la central obrera en reemplazo de Moyano.
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En declaraciones a Radio 10, Viviani aclaró que el dirigente camionero es “un compañero y amigo” por lo que también lo seguirá apoyando. Sin embargo, el taxista aclaró: "Si Moyano no se presenta y se presenta Caló y el conjunto del movimiento obrero resuelve que Caló es el mejor candidato... seguramente lo apoyaría, siempre vamos a apoyar al mejor candidato”.
 
Las declaraciones se dan en el marco de un clima de tensión entre Moyano y el gobierno nacional, y Viviani, cercano al titular de la CGT, remarcó tener con él la "misma relación" de siempre y aclaró que lo seguirá apoyando.
 
Caló, dirigente de la UOM, es el hombre que impulsa la Casa Rosada para poner al frente de la central de trabajadores. Por este motivo, se le señaló a Viviani que el líder de la CGT no ver con buenos ojos estos guiños de acercamiento entre ambos. Frente a esa indirecta, el taxista ironizó: "Moyano no es mi pareja, no tiene por qué enojarse".
 
Viviani aseguró que la persona que siga al frente de la CGT será “quien más le convenga al movimiento obrero”. "Todos tenemos mandatos, inclusive Caló, hasta el 12 de julio y de ahí en adelante resolverá el congreso cuál es la mejor estrategia, el mejor camino para que adopte el movimiento obrero", describió.
 
En recientes declaraciones a la prensa, Caló no ocultó su ambición de ser el próximo secretario general de la central obrera. "No hay ningún dirigente gremial que no quiera ser secretario general de la CGT", había afirmado el metalúrgico, que sin presiones se ubicó en una terna de posibles jefes de la CGT a partir de mitad de año: "Creo que tenemos que esperar a junio, puede ser Moyano, puede ser Caló puede ser Lingeri".
 
Por otra parte, el titular del sindicato de empleados gastronómicos, Luis Barrionuevo, planea mantener un encuentro con el jefe de la CGT, con el objetivo de analizar el escenario para las elecciones de julio próximo en la central obrera.
   
La reunión será el próximo domingo en el camping del sindicato barrionuevista de Personal de Seguridad (UPSRA) del distrito de Moreno, aunque las fuentes consultadas por Noticias Argentinas aclararon que aún Moyano no confirmó su asistencia.
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"Queremos a plantearle a Moyano la necesidad de propiciar la llegada de un nuevo secretario general de la CGT o bien la creación de un cuerpo colegiado. La CGT tiene que volver a tener adentro a todas las organizaciones", advirtió un dirigente barrionuevista.
   
Lo hizo en alusión a las fuertes divisiones que atraviesa la central, que en la actualidad cuenta con cuatro sectores: el moyanismo, los "Gordos", los "independientes" y los que responden a Barrionuevo, quienes formaron la disidente CGT Azul y Blanca.
   
En ese sentido, el dirigente consultado por NA señaló la necesidad de lograr la unión del movimiento obrero, algo que no consideran posible con un tercer mandato de Moyano: "Esto lo compartimos también con los Gordos y los independientes", advirtió un barrionuevista.
   
Teniendo en cuenta la necesidad de mantener unido al sindicalismo, la fuente indicó que en ese sentido, se le propondrá al camionero que los gremios que lo respaldan se mantengan dentro del Consejo Directivo de la central y evitar así que den un portazo.
  
"Moyano sabe que su ciclo está terminado y si no acepta esto también sabe que no cuenta con los votos en el congreso de la CGT para lograr la reelección", planteó la misma fuente.
   
En ese sentido, advirtió que Viviani, dirigente de estrecha relación con Moyano pero que tomó algo de distancia en el último tiempo, "comparte esta postura nuestra y no quiere que se rompa la relación con el Gobierno".
   
Moyano aún muestra una postura ambigua sobre si finalmente competirá por un tercer mandato consecutivo al frente de la central o dará un paso al costado, en medio de su enfrentamiento con la Casa Rosada.