Gendarmería contra la prensa independiente
Los espías de Gendarmería se presentan en las asambleas de movimientos sociales con cámaras de video, afirmando ser "de la prensa independiente". Así los verdaderos periodistas independientes quedan bajo sospecha por la acción de uniformados que cumplen inescrupulosas órdenes del gobierno de Cristina Fernández, vía Nilda Garré.
16 de febrero de 2012 - 10:49
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Diego Rojas lo había relatado así el 03/02 en la web Plaza de Mayo:
"Durante una manifestación realizada al calor del conflicto de la empresa estadounidense Kraft, un gendarme vestido de civil con una cámara de vídeo encendida se adentró en una asamblea obrera que se estaba realizando. Los trabajadores detectaron que tenía una actitud sospechosa, a pesar de vestir ropas de civil, y un miembro de la comisión interna se acercó y mantuvo el siguiente diálogo:
Trabajador: -Yo soy delegado de la fábrica, quería saber de que medio sos, por que los compañeros tienen dudas.
Gendarme infiltrado de civil: -Prensa independiente amigo.
Trabajador: -No, decime donde porque sino te sacamos a la mierda.
Gendarme infiltrado de civil: -Yo me voy solo, no te hagas drama.
Trabajador: -Bueno, andate. (...)"
Entonces, la única prensa que queda fuera de la sospecha es la de los medios de comunicación conocidos, un verdadero atentado contra la libertad de prensa de parte de Gendarmería Nacional, del Ministerio de Seguridad de la Nación, de Nilda Garré, y de Cristina Fernández de Kirchner.
Ellos impulsan un sistema de vigilancia ilegal que ubica a todos los valerosos integrantes de la prensa independiente como sospechosos de trabajar como espías del Estado.
Luego, la Ley 25.520 en su artículo 4º establece los límites de las tareas de inteligencia: ““Ningún organismo de inteligencia podrá: Obtener información, producir inteligencia o almacenar datos sobre personas, por el solo hecho de su raza, fe religiosa, acciones privadas, u opinión política, o de adhesión o pertenencia a organizaciones partidarias, sociales, sindicales, comunitarias, cooperativas, asistenciales, culturales o laborales, así como por la actividad lícita que desarrollen en cualquier esfera de acción.”
Evidentemente hay una violación de la legislación, a menos que el antiterrorismo vigente conceda un nuevo marco legal, del que tendrá que dar cuentas el Congreso de la Nación.
Testimonio
En la causa que se tramita en la Secretaría Nº2 del Juzgado de Tres de Febrero contra los obreros de Kraft y militantes políticos que los apoyaron, del Partido Obrero y de Proyecto Sur, el gendarme Raúl Ernesto Sheurman (él integra la Unidad Especial de Procedimiento Judicial de Gendarmería Nacional) declaró:
“Llegamos al lugar, Panamericana altura Henry Ford, no me acuerdo si estaba cortado o no, y nuestra función allí es solamente observar quienes están en el lugar, hablar con la gente para saber el motivo del corte, mientras que todo lo referente al reestablecimiento del tránsito por vías alternativas se encarga el Escuadrón de Seguridad Vial junto con el concesionario de la autopista. Que vamos al lugar vestidos de civil para mezclamos entre la gente y ‘determinar quienes son los que hablan por los altoparlantes, ver quiénes son los organizadores”.
Luego señala que “la baja calidad de las tomas fotográficas se debe a que se hacen por medio de teléfonos celulares”.
Durante el conflicto, los gendarmes no sólo se dirigieron al corte en la Panamericana, sino que extendieron su vigilancia a lugares donde los obreros se reunían para planificar sus acciones de lucha:
“A simple vista se pudo determinar que el lugar no se trata de una finca destinada a vivienda familiar, sino que se trata de un local utilizado para reuniones u organizaciones gremiales… Se observan movimientos en el domicilio, de aproximadamente 50 personas, quienes se encontraban reunidas, organizando una manifestación para el día 7 de mayo del año en curso a las 11:00 horas, frente a la empresa de referencia en protesta de los salarios percibidos”.
Sheurman admitió -y ofreció como prueba al juez- sus tareas de espionaje, datos aportados con la siguiente frase:
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“Informe de los hechos producido por personal de inteligencia del Centro de Reunión de Información ‘Campo de Mayo’ de Gendarmería Nacional”.
"60 días pasaron desde la denuncia que realizaron organismos de derechos humanos y abogados laboralistas sobre las las acciones de vigilancia cumplidas por la gendarmería hasta que la misma fuerza admitió las tareas ilegales de inteligencia que realiza.
“Hace dos meses presentamos un escrito planteando una denuncia sobre la Gendarmería para que la justicia investigue sus tareas de inteligencia -explica Myriam Bregman, abogada del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CEPRODH)-. El requerimiento les pedía que expliquen cuáles eran sus bases de datos sobre personas. Su respuesta planteaba que usaban los datos de migraciones para conocer los movimientos de los ciudadanos en la frontera, los datos del registro automotor y algunos otros listados públicos más. Pero agregaron a su declaración un organismo desconocido e ilegal: dijeron que tenían un listado propio llamado Proyecto X’ que les permitiría cruzar nombres con organizaciones que podían ser ilegales, legales, terroristas, desconocidas o delincuenciales”.
La base de datos de nombre oscuro revela un aparato de inteligencia ilegal que desarrolla la fuerza comandada por la ministra Nilda Garré y que tiene un rol activo en la vigilancia de activistas obreros, entre otros. (...)
“Un organismo de esa naturaleza es completamente ilegal e inconstitucional -señala el abogado Juan Carlos Capurro, presidente del Comité de Acción Jurídica y vicepresidente de la Federación Internacional de Derechos Humanos. Las tareas específicas de la Gendarmería se circunscriben a la defensa de las fronteras, no a la inteligencia interior. La inteligencia interior está constitucionalemente prohibida para todas las fuerzas de seguridad de la nación. Ninguna fuerza podría tener un organismo de ese tipo de manera autónoma, ya que estaría violando la Carta Magna. Y si le hubiera sido encomendada por el ministerio de Defensa o del Interior, la ministra o el ministro deberán dar explicaciones sobre el organismo de inteligencia y control de los ciudadanos”.
Gendarmería aportó a la Justicia que su oficial Elisabeth Calisaya “informó los resultados de la compulsa realizada en forma encubierta y de consulta a las bases de datos abiertas, efectuadas sobre las personas de interés”.
La oficial “pudo observar que había tres personas, claramente identificables que evidenciaban ser los cabecillas, dando indicaciones a los manifestantes y siendo entrevistados por medios periodísticos que allí se manifestaban. Por tal motivo, encontrándose la dicente vestida de civil se entremezcló con la multitud, de manera encubierta y comenzó a recabar los datos de las personas en cuestión preguntando entre las personas que se manifestaban, el nombre de los cabecillas, obteniendo los datos de los imputados, Gentile, Norniella y Coria”.
El gendarme Carlos Christian Sanabria reconoce haber identificado a Néstor Pitrola y Vilma Ripoll, que apoyaban la huelga de Kraft, y que individualizó a Ramón Bogado y Javier Hermosilla, “quienes ocupan cargos gremiales en la empresa de marras, respecto a quienes no pudieron obtenerse fotografías”.







