La Argentina, un país 3M (Moreno / Malvinas / Moyano)
La idea de reformar el sistema de elección de autoridades de la Confederación General del Trabajo, recobró fuerza en palabras del diputado nacional moyanista Omar Piani, quien reclamó un "protagonismo" junto a "organizaciones más chicas" justo cuando el Frente para la Victoria ya no oculta su simpatía por el metalúrgico Antonio Caló para heredar a Hugo Moyano, en el marco del ajuste conservador llamado "sintonía fina".
12 de febrero de 2012 - 14:57
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Para muchos, 3M es una compañía multinacional estadounidense, con reconocidas marcas como scotch ®, post-it ®, Scotchgard ®, Nexcare ® y Thinsulate ®.
Fundada en 1902 en Two Harbors (Minnesota, USA), como compañía minera, su nombre era Minnesota Mining and Manufacturing Co. Pero no tuvo éxito, tuvo que reconvertirse y acertó en los '20 con el primer papel de lija resistente al agua y luego con una cinta adhesiva que permitía enmascarar o proteger ciertas zonas al pintar.
Pero, en la Argentina de Cristina Fernández, 3M es la descripción de la coyuntura: Hugo Moyano; Guillermo Moreno e islas Malvinas.
El diputado nacional y secretario general del gremio de los vendedores de diarios y revistas, Omar Plaini, dijo que algunos dirigentes de la Confederación General del Trabajo (CGT) analizan la posibilidad de modificar el sistema de votación de la central obrera para elegir autoridades, permitiendo una mayor participación de las organizaciones chicas.
Con seguridad, los rivales de Moyano cuestionarán lo de Plaini, integrante del Consejo Directivo de la CGT, quien advirtió: "No sería bueno que unas pocas organizaciones grandes definan el destino del conjunto. ¿Por qué no pensar en un protagonismo más cercano a las organizaciones más chicas?", le dijo a Radio 10.
Con respecto a esta posibilidad de modificar el estatuto de la CGT, Plaini manifestó que "habrá que debatirlo", y que "reemplazar a un dirigente de la magnitud de (Hugo) Moyano no es tan sencillo, es un hombre que ha tenido una conducta intachable en todos estos años. ¿Quién puede negarle coherencia a Moyano en estos años?".
Así, Moyano aparece ya como un tema renovado en la semana, en un escenario de intensa disputa político-sindical que se roza con el cepo salarial que intenta Cristina Fernández para contener una inflación contra la que ya no le alcanza con el cepo cambiario (en todo el tema, el personaje es Guillermo Moreno, auténtico jefe de la política económica).
Cristina llama al ajuste que intenta "sintonía fina", y para menguarlo en términos de opinión pública, recordó que existen las islas Malvinas/Falkland.
En una demostración de lo que Cristina pretende en la crisis, para ocultar el final de los subsidios al transporte público de pasajeros irrumpió en escena lo de la tarjeta SUBE. Pero no en todos los otros temas parece lograr similar logro comunicacional.
Acerca de la agenda de Cristina y sus contradicciones y exabruptos (que en breve comenzarán a difundirse en las encuestas de opinión pública), hay varios comentarios dominicales.
Juan Luis Peyceré en La Nueva Provincia incursionó en el tema de 2 de las 3 M (Moyano/Malvinas):
"El armamentismo en el Atlántico Sur, la línea muda con la CGT, el SUBE sin parar y la renovada variedad de interpretaciones para desclasificar "sintonía fina y poder" son los asuntos que han llegado o han permanecido en el escenario político de la segunda parte del verano. A lo que habría que agregar el caso minero, las manifestaciones y la acción de la fuerza pública.
Un tablero en el que el gobierno intenta moverse lo mejor posible, al menos, hasta el momento, con su estilo propio: la sobrecarga. Tal vez porque la estructura conformada en vertical para dar a conocer cotidianamente el relato oficial lo permita, con sus dos componentes absolutos: el orden y el temor. Es decir, se cumple con lo que viene dicho desde "arriba" y si se cuestiona íntimamente, se acepta para evitar la ira de quien entrega la orden, quizás el inmediato superior, quien, a su vez, le tiene terror al suyo.
(...) Un dato interesante y que es prueba contundente de que lo que importa es la forma, fue la aparición de Hugo Moyano y varios de sus adláteres sentados en la primera fila de la "Galería de los Patriotas Latinoamericanos", como se denomina ahora la planta baja de la Casa Rosada en su área central, el día en que Cristina denunció a los ingleses. Su presencia despertó expectativas cándidas en aquellos que no conocen el verdadero trasfondo de la relación entre Cristina Fernández y el jefe de los camioneros.
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En los pasillos de la Rosada, ese mismo día, algunos dirigentes gremiales intentaban explicar que no se podía faltar a esa cita por Malvinas. Pero daban razones de cómo se vive la relación entre la central obrera y el gobierno. Son tres planos bien diferenciados, fue la explicación de hombres como Omar Viviani, de los taxistas, u Omar Plaini, de los canillitas. Quisieron dar una fotografía creíble a la relación entre el grueso del movimiento obrero con la Casa Rosada. Algo muy difícil, porque ambos dijeron "todavía esperamos una señal para acercar la agenda obrera al Ejecutivo".
Para el de los repartidores de diarios, son tres planos de relación bastante bien definidos. El primero es el reconocido respaldo de la CGT al kirchnerismo en los momentos en que más lo necesitaron. La 125, la derrota electoral en Buenos Aires en 2009, etc. Hay un segundo plano, donde se establecen los temas reales de la agenda de la central de los trabajadores: "mínimo no imponible, ganancias, salvaguarda de las cajas sindicales (obras sociales) y también buscar la sanción de una ley que ponga piso a la distribución de las utilidades de las empresas". El tercer plano es el que había planteado también Viviani, cuando dijo que cada gremio puede tener su propio conflicto y resolverlo.
"Es cierto: no hay confrontación con el gobierno, pero, hasta el momento, el teléfono no sonó nunca en la CGT y parecería que lo que se dijo en la carta de Moyano a Cristina, o las palabras menos intensas en las reuniones de secretarios generales que siguieron a la misiva cayeron en un vacío". La expresión, de uno de los familiares directos del camionero, es, también, una explicación de que hay algo más profundo y político que esa discusión de la agenda gremial. En la Casa Rosada, dicen, en voz muy baja, que ya hubo algunos puentes tendidos con la central obrera y que la reunión puede realizarse de un momento a otro. Sin duda, todo parece un sainete más en una obra de larga data. (...)".
Eduardo van der Kooy en el diario Clarín, mencionó otra variante de las 2 M (Malvinas/Moreno):
"(...) Federico Mirré, embajador en Londres hasta 2008, elevó montones de sugerencias que murieron en las oficinas de los Kirchner. El matrimonio siempre desconfió de los profesionales de la diplomacia.
La premura presidencial está registrada en otra constatación. Mirré dejó la embajada hace más de tres años.
Cristina nunca se ocupó de llenarla en su primer mandato . Hace un puñado de semanas, recién, designó en Londres a su amiga Alicia Castro. La ex azafata viene de una larguísima misión en la Venezuela de Hugo Chávez.
Visto de ese modo, Malvinas no constituiría sólo una prioridad externa del segundo mandato de Cristina: engarzaría también con su proyecto de poder.
¿Cuál? Aquel que pudiera garantizar su continuidad en el 2015, siquiera con un delfín impuesto sólo por ella. Como hizo con Boudou.
El vicepresidente empieza a convertirse en un problema para el proyecto de continuidad K. Sus acciones suben y bajan en ese mundo. Máximo, el hijo de Cristina y asesor determinante, pasa cada uno de sus actos por un filtro. En el Gobierno hubo silencio sepulcral, pero la hipotética vinculación de Boudou con una empresa contratista del Estado no pasó inadvertida.
Dicen que Guillermo Moreno, el supersecretario, fue instruido por la Presidenta para que revuelva en ese entuerto.
El kirchnerismo, mientras tanto, sigue batiendo el parche de una posible reforma constitucional pero toma en cuenta dos situaciones. La desmejora económico-social la tornaría inviable para el humor social y la política. El ajuste del Gobierno es desmañado, pero economistas privados estiman que durante el 2012 se podarán unos $ 25.000 millones del mercado.
El consumo caerá: el crecimiento de la economía está asentado en ese consumo.
Las trabas a las importaciones empezaron a dificultar a sectores productivos importantes. Después de un descenso por los primeros controles, la demanda minorista de dólares regresó en la segunda quincena de enero. Por ese motivo, aquellos controles volvieron rigurosos.
(...) La Presidenta tiene otro rumbo. Privilegia en cada designación a jóvenes de La Cámpora. Lo hizo en octubre con las listas parlamentarias. Lo repite además con cada vacante en el Estado. Un joven, abogado y ambicioso, recién insertado en la organización confesó en la intimidad: “Antes para progresar era necesario algún master. Ahora hay que pasar por La Cámpora”.
La Cancillería, Desarrollo Social, el Ministerio de Justicia y el área de comunicación oficial están repletos de esos militantes. Cristina cree, como creía Kirchner, que no hay poder mas sólido que aquel que se atornilla con el Estado y con la plata. El interrogante a develar es qué sucederá cuando esa plata escasee. La Cámpora también es la herramienta del vicegobernador Gabriel Mariotto para desgastar a Scioli en Buenos Aires.
Cristina continuará esas y otras peleas -con las petroleras, por caso, acechadas ahora por gobernadores del PJ- mientras trepa cada día un peldaño de sus contradicciones.
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Archivó el disfraz de ambientalista que calzó en el pleito con Uruguay por Botnia y se exhibe permisiva con las explotaciones mineras a cielo abierto que generan resistencias sociales en Catamarca donde hubo una fuerte represión-, en San Juan y La Rioja. Participó de un show mediático con un minero de Olavarría -defensor de la postura presidencial- que, en su época, hubiera generado la envidia de Tato Bores.
Sus enseñanzas prenden en los mejores alumnos. Nilda Garré bramó contra la Policía por la publicación obscena en un diario de las fotos de la modelo que murió la semana pasada. Pero sigue retirando efectivos de la Ciudad y ni mosqueó cuando un fotógrafo francés fue asesinado de día en la Plaza San Martín desguarnecida.
Cuanto más espeso sea el humo que levante la escalada por Malvinas, más invisibles quedarán los problemas, las desgracias y las miserias que perduran en la Argentina."
Joaquín Morales Solá en el diario La Nación expuso sobre la otra M ( Moreno, demostración de los problemas de la economía):
"(...) Muchos empresarios creen que la economía argentina se bloqueará dentro de pocos meses. Moreno está dejando sin insumos importados a la industria nacional. La producción argentina es muy dependiente de las importaciones. La industria automotriz sólo fabrica aquí el 30 por ciento de su producción. La matriz de esa industria está muy integrada con Brasil; esa fue la condición que pusieron en su momento las empresas automotrices para radicarse aquí y venderle autos a Brasil. Por cada punto de crecimiento de la industria argentina en general, la importación de insumos sube entre 3 y 4 puntos. Sólo un 11 por ciento de las importaciones totales es para bienes de consumo. La brecha entre las exportaciones y las importaciones no se ampliará por la sola caída de las importaciones. También caerán las exportaciones.
Las farmacias reconocen que hay unos 200 remedios que están faltando. Son fabricados aquí, pero requieren de drogas que se importan del exterior. Hay escasez creciente de medicamentos oncológicos y psiquiátricos. Esos tratamientos no se pueden cortar. Las drogas importadas deben pedirse con un año de anticipación, porque se hacen para una empresa en particular. Ninguna droga se vende al mejor postor. La escasez de remedios crea, a su vez, una psicosis social, que eleva el nivel de demanda. No tendrán problemas , les dijo Moreno a algunos fabricantes de medicamentos. Nada más. Discrecionalidad pura. No hubo una sola resolución que avalara la promesa del funcionario.
No giren, no paguen, les ordena Moreno a las empresas extranjeras. Una empresa española y otra portuguesa tienen el mismo problema. Les negarán el permiso para importar si no lo hacen a cambio de exportaciones. Las dos fábricas necesitan de los insumos importados para poder exportar los productos terminados. La discusión es interminable. El funcionario preferido de Cristina Kirchner mandó a una empresa automotriz que no hiciera un giro de dólares al exterior. Se trata de pago a proveedores, explicó la empresa. No lo haga , le replicó Moreno.
Una institución bancaria estatal estuvo a punto de caer en default, no por falta de dinero, sino por una orden del secretario de Comercio. La entidad se salvó por la decisión de su presidente de no cumplir con la orden. Una de las compañías telefónicas no puede terminar un proyecto para ampliar su red de telefonía celular. Moreno no la deja comprar dólares para adquirir imprescindibles insumos en el exterior. La Secretaría de Comunicaciones intima a la telefónica para que termine su proyecto, pero Moreno la conmina a no hacerse de dólares. Un grupo de políticos estaba reflexionando sobre estos asuntos cuando llegó uno con la noticia de que Moreno había prohibido la entrada al país de la revista española Hola . El debate se convirtió en una fiesta de taberna. Nada puede ser serio.
¿Cómo puede ser que una economía que produce 450 mil millones de dólares esté pendiente de un hombre?, se pregunta un diplomático extranjero, fatigado por las quejas de sus empresas. Es así. Moreno decide si entra una camisa o un pantalón. Un auto o un camión. Un par de zapatos o un medicamento. También decide cuánto costarán. Muchos países tienen reglas para las importaciones y la Argentina kirchnerista se cansó de denunciar el proteccionismo de otros países. Tienen reglas. Esa es la diferencia. La Argentina es ahora uno de los países más proteccionistas del mundo, pero sin reglas.
¿Qué resulta de esa diferencia? Un banco francés ofreció créditos para proyectos empresarios, pero el valor mínimo del crédito debía ser de 30 millones de dólares. No encontró un solo proyecto de ese valor, módico por donde se lo mire. Unas 130 empresas portuguesas vinieron hace pocos meses para explorar posibilidades de inversión, porque en Europa el consumo se encogerá durante mucho tiempo. Ninguna decidió invertir un dólar en la Argentina. Fuentes del sistema financiero señalan que hay unos 50 mil millones de dólares de argentinos en cajas de seguridad. Nadie quiere arriesgar ese dinero en inversiones o en depósitos bancarios. La arbitrariedad es un exceso de poder que ahuyenta la confianza de cualquier origen.
El legado de Kirchner
No sólo De Vido está bajo el fusil del militarista Moreno. También YPF y la familia Eskenazi han caído en sus garras. Las reservas argentinas de hidrocarburos cayeron en la última década (y eso es cierto) como consecuencia de una política populista que congeló tarifas y espantó a los inversores. El Gobierno habla del tema como si hubiera recibido una mala herencia. ¿Herencia? En mayo se cumplirán 9 años de administración kirchnerista. YPF hizo importantes inversiones desde 2010, pero eso no podría compensar la falta de condiciones para la inversión que prevaleció durante casi una década.
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Nadie sabe qué pasó con la familia Eskenazi. Sus miembros están en YPF porque Néstor Kirchner pidió en su momento socios argentinos que fueran sus interlocutores (es decir, que manejaran la empresa). Se rumoreó que el conflicto se debió a la decisión de argentinos y españoles de cobrar sus ganancias y girarlas al exterior. Resulta que los dividendos de YPF significan sólo el 8 por ciento del volumen anual de dinero que controla la empresa. Es más probable que el Gobierno esté buscando un culpable para el déficit energético y la caída vertical de los subsidios al consumo de servicios públicos. En el barrio de Devoto, en la Capital, algunos vecinos recibieron las facturas de gas sin subsidios, pero, además, con un adicional. (...)".
Hugo E. Grimaldi para la agencia Diarios y Noticias, cerró el tema 3M:
"(...) El procedimiento de la comunicación directa lo impuso Néstor Kirchner para construir una fuerte ligazón con la gente sin la intermediación de los medios.
(...) El método, que pasó a la categoría de antigualla a las ruedas de prensa locales, se ha descascarado tanto por el modo enrevesado de comunicar de los últimos tiempos que hasta Cristina Fernández derrapó el jueves (09/02), cuando le dijo "vos no sos un político" y presentó como un "trabajador" al vicepresidente del PJ de Olavarría. Por más que estos datos se conocieron después, ya cuando habló "Antonio" (en realidad era Armando) y lo hizo a favor de la minería, el olor a armado era evidente.
La cuestión minera tiene a maltraer al Gobierno, que no puede entender cómo en provincias donde su caudal de votos ha sido tan amplio, no logra imponer un tema que genera muchas divisas e impuestos. Pese a los números, no parece haber aún "consenso social" para los llamados megaemprendimientos y el ruido es constante en defensa del agua y del aire. (...)
Pese a la enjundia del discurso presidencial, un día después las fuerzas policiales de Tucumán y Catamarca no tuvieron reparos en desactivar los piquetes por la fuerza. Una vez más, la confrontación entre el discurso y los hechos dejaron pedaleando en al aire a la más alta magistratura.
Otra historia pasó por el petróleo, rubro donde nadie quiere hacerse cargo de los graves errores de la política energética de estos años, mientras se pretende encapsular los dislates en voluntarismo puro para castigar especialmente a YPF, que se ha convertido en el chivo expiatorio del asunto. El club de las provincias petroleras produjo un duro documento consensuado entre ellos, pero inspirado por el gobierno nacional, donde exigen, fijan y amenazan con acciones que le devuelvan al sector el "autoabastecimiento".
Ese autoabastecimento se perdió, el horizonte de reservas se cayó como un piano (sólo YPF perdió 48 % entre 2002 y 2009) y resulta que ahora la Argentina es importador neto de energía. Lo que difiere a la hora del análisis es la visión sobre las responsabilidades de semejante dislate, que parece que la sumisión de los gobernadores descubre recién ahora: o fue por falta de inversión o por falta de incentivos.
La tesis gubernamental es que los privados, sobre todo YPF, que domina el mercado, no ha invertido lo suficiente y que giró más dividendos de los necesarios y que por eso no explora, no perfora ni produce lo que se necesita.
Lo que no surge del documento, ni tampoco los firmantes quieren explicar con detalle, son los precios del petróleo y del gas que se reconocen en el mercado interno, pisados desde hace una década por el gobierno nacional, mientras en el exterior se paga lo que haya que pagar, valores que para mantener los subsidios al consumo terminaron desalentado a la producción.
Y otra vez, el desatino comunicacional, cuando se le hizo presentar de modo triunfal a la propia Presidenta ese descubrimiento que recién ahora verifican los gobernadores que parece haber apuntado "a una especulación bursátil" y no a "un plan concreto de desarrollo sustentable".
Ni que decir en todo este aquelarre de principiantes de la comunicación, que la cuestión del SUBE colmó la paciencia de miles de personas que salieron a buscar su tarjeta bajo el sol implacable del verano, quienes según el secretario de Transporte se "acordaron tarde", mientras él lo más campante esperaba recién hasta el día anterior para avisar que se prorrogaba la fecha de puesta en vigencia.
Pero, además, dio una explicación magistral para hacerle saber a quienes no saquen la tarjeta que en realidad van a tener que pagar de su bolsillo lo mismo que cuesta el pasaje ahora, porción que hoy está atendida por el subsidio. A ese número, que no proporcionó, se lo llama "tarifa plena" y para Schiavi eso no es un aumento.
(...) En cuanto al rimbombante anuncio de acudir al Consejo de Seguridad de la ONU, la Presidenta no lo dijo para el gran público, pero su mecánica impide prácticamente que la petición argentina llegue a feliz término, ya que el Reglamento Interno le niega la oportunidad. Cada uno de sus miembros dispone de un sufragio, pero mientras las decisiones sobre cuestiones de procedimientos son tomadas por el voto afirmativo de nueve cualquiera de los 15, todas las demás decisiones requieren también el sí de nueve, pero incluidos los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad. (...)".




