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Mauricio Macri reapareció en los medios con una autocrítica light: “No alcanza”, dicen los profesionales de las Public Relation. A Macri, en verdad, le preocupa el curso judicial de los acontecimientos; tal como a Cristina Fernández de Kirchner. En general, en la Argentina no 'se hace política' sino que 'se vive de la política'. Sin ir muy lejos, toda la movilización camionera el 17/10 no fue por la Lealtad a nadie ni el recuerdo de nadie sino un intento de Hugo Moyano de agradar a Alberto Fernández porque están negociando quedarse con el Correo Argentino. Aquí vuelve el tema de Macri: ¿quién fue el destinatario de su mensaje? ¿Alberto Fernández? ¿El Poder Judicial? ¿CFK? Antes de definir su permanencia o no en la política debe resolver cuestiones judiciales, tal como le sucedió a CFK desde 2016. De paso, quizás los profesionales de las Public Relations opinan, en su mayoría, que a diferencia del peronismo en 2016, Juntos por el Cambio sí tiene un candidato mejor que Macri hacia adelante: Horacio Rodríguez Larreta. Buscando respuestas, aquí una interpretación:
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Simulación del relanzamiento (Para empoderar a Alberto Fernández), tituló Oberdan Rocamora su nueva 'costurita', con un guiño a aquella vieja Redacción de Clarín, donde Alejandro Horowicz intentaba explicarle a Alcadio Oña el Nuevo Orden, que provocaba sonrisas en Julio Nudler, y quizás en el directivo de Coca-Cola que pagaba por el asesoramiento. Días pasados y donde, pese a la crisis (siempre la Argentina vive en alguna crisis) nadie imaginaba este devaluación de la calidad de vida (porque los períodos históricos hay que comenzar a compararlos por calidad de vida, ninguna otra estupidez surgida del egoísmo de los 'iluminados'). Horowicz es el autor de "Los 4 peronismos" y Jorge Asis está diciendo que ojalá fuesen sólo 4 y no 1.000. Hay peronismo de Juan Perón, peronismo de CFK, peronismo del Frente Renovador, peronismo de ParTE, peronismo de Hugo Moyano y de Héctor Daer. Es la castigo eterno al General esto de convertir al peronismo en un souvenir. Hay otro guiño de Asis, lo de Libia, territorio importante para el peronismo de 1974, destino de negocios de Jose López Rega, enviado por Perón, al frente de la "Misión Argentina en Libia". Escena que desconoce la mayoría de estos peronistas.
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Simulación del relanzamiento (Para empoderar a Alberto Fernández), tituló Oberdan Rocamora su nueva 'costurita', con un guiño a aquella vieja Redacción de Clarín, donde Alejandro Horowicz intentaba explicarle a Alcadio Oña el Nuevo Orden, que provocaba sonrisas en Julio Nudler, y quizás en el directivo de Coca-Cola que pagaba por el asesoramiento. Días pasados y donde, pese a la crisis (siempre la Argentina vive en alguna crisis) nadie imaginaba este devaluación de la calidad de vida (porque los períodos históricos hay que comenzar a compararlos por calidad de vida, ninguna otra estupidez surgida del egoísmo de los 'iluminados'). Horowicz es el autor de "Los 4 peronismos" y Jorge Asis está diciendo que ojalá fuesen sólo 4 y no 1.000. Hay peronismo de Juan Perón, peronismo de CFK, peronismo del Frente Renovador, peronismo de ParTE, peronismo de Hugo Moyano y de Héctor Daer. Es la castigo eterno al General esto de convertir al peronismo en un souvenir. Hay otro guiño de Asis, lo de Libia, territorio importante para el peronismo de 1974, destino de negocios de Jose López Rega, enviado por Perón, al frente de la "Misión Argentina en Libia". Escena que desconoce la mayoría de estos peronistas.
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Es necesario revivir al Partido Justicialista para empoderar a Alberto Fernández. Si a un Presidente de la Nación hay que empoderarlo con un sello de goma, es confirmación que el Presidente de la Nación está debilitado. Anémico. En especial cuando todos saben que la jefa es CFK, y ella no precisa de cargos en el PJ porque hace tiempo descubrió, igual que Carlos Menem, que el peronismo es un movimiento, no una persona jurídica. Hay algo peor: los intendentes y gobernadores que proponen a Alberto, están más débiles que el Presidente. Unos se viven quejando de Sergio Berni. Los otros se quejan que CFK ni los registra. No sólo ya perdieron el 50% de los trabajadores (el otro 50% son empleados irregulares), sino que en la crisis en curso casi con seguridad quedarán con la porción más pequeña de la torta del empleo. La situación provoca ironías en algunos, tristeza en los que conocieron 'aquel PJ', desinterés en la mayoría. Hay una única certeza: en el peronismo de 2020, el poder seguirá vacante. Porque un Presidente que necesita un cargo porque no le alcanza con lo que tiene, no tiene poder. Hagan fila.
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Es necesario revivir al Partido Justicialista para empoderar a Alberto Fernández. Si a un Presidente de la Nación hay que empoderarlo con un sello de goma, es confirmación que el Presidente de la Nación está debilitado. Anémico. En especial cuando todos saben que la jefa es CFK, y ella no precisa de cargos en el PJ porque hace tiempo descubrió, igual que Carlos Menem, que el peronismo es un movimiento, no una persona jurídica. Hay algo peor: los intendentes y gobernadores que proponen a Alberto, están más débiles que el Presidente. Unos se viven quejando de Sergio Berni. Los otros se quejan que CFK ni los registra. No sólo ya perdieron el 50% de los trabajadores (el otro 50% son empleados irregulares), sino que en la crisis en curso casi con seguridad quedarán con la porción más pequeña de la torta del empleo. La situación provoca ironías en algunos, tristeza en los que conocieron 'aquel PJ', desinterés en la mayoría. Hay una única certeza: en el peronismo de 2020, el poder seguirá vacante. Porque un Presidente que necesita un cargo porque no le alcanza con lo que tiene, no tiene poder. Hagan fila.
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El mexicano Arturo Ortega Morán, quien siempre ha buscado el origen de las palabras, lo cuenta en forma magnífica: "Gonzalo Correas, en 1627, recogió las siguientes expresiones: «Estar enkalmado. El ke enferma de kalor i soles». Y «tener en kalma», «dexar en kalma»: símil de las naves «ke están paradas sin tener viento».
Como se ve, la voz calma denotaba una situación indeseable, ya por la incomodidad del calor o ya por la falta de viento. Sin embargo, con el tiempo, fue suavizando su significado hasta tomar la connotación de ‘serenidad, tranquilidad, paz’. Pudo ser que, algún día del siglo XVIII, en uno de tantos viajes a través del mar, el viento cesó y el barco se detuvo. El calor y la quietud desesperante, hicieron exclamar a un marinero de origen francés algo así como «¡esto es una calma chiche!». En francés, chiche significa «avaro», de modo que la expresión podría traducirse como «¡esto es una calma avara!», por no ceder ni un ápice de viento. La expresión debió gustar a los marineros españoles; hacía tiempo que la palabra «calma» había perdido su dureza y necesitaban una nueva forma de echar en cara a la naturaleza su «avaricia». Al acomodarse a la fonética castellana, se dijo «calma chicha» para nombrar a esos momentos en que la ausencia de viento hacia desesperar a los marineros. Sería cuestión de tiempo para que, coloquialmente, se usara para referirse a cualquier situación de quietud desesperante. Joan Coromines dijo que «calma chicha» está documentada, en castellano, desde 1831. No obstante, he encontrado que en la obra del ecuatoriano Rafael Jimena, «Al General Sucre [Epistolario]», de 1821, la expresión se usa ya metafóricamente. En una parte dice: «Ninguna noticia de interés. Estamos en calma chicha: no corren ni verdades, ni mentiras.» Esto hace pensar que la expresión es más antigua, muy probablemente, de la segunda mitad del siglo XVIII."
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El mexicano Arturo Ortega Morán, quien siempre ha buscado el origen de las palabras, lo cuenta en forma magnífica: "Gonzalo Correas, en 1627, recogió las siguientes expresiones: «Estar enkalmado. El ke enferma de kalor i soles». Y «tener en kalma», «dexar en kalma»: símil de las naves «ke están paradas sin tener viento».
Como se ve, la voz calma denotaba una situación indeseable, ya por la incomodidad del calor o ya por la falta de viento. Sin embargo, con el tiempo, fue suavizando su significado hasta tomar la connotación de ‘serenidad, tranquilidad, paz’. Pudo ser que, algún día del siglo XVIII, en uno de tantos viajes a través del mar, el viento cesó y el barco se detuvo. El calor y la quietud desesperante, hicieron exclamar a un marinero de origen francés algo así como «¡esto es una calma chiche!». En francés, chiche significa «avaro», de modo que la expresión podría traducirse como «¡esto es una calma avara!», por no ceder ni un ápice de viento. La expresión debió gustar a los marineros españoles; hacía tiempo que la palabra «calma» había perdido su dureza y necesitaban una nueva forma de echar en cara a la naturaleza su «avaricia». Al acomodarse a la fonética castellana, se dijo «calma chicha» para nombrar a esos momentos en que la ausencia de viento hacia desesperar a los marineros. Sería cuestión de tiempo para que, coloquialmente, se usara para referirse a cualquier situación de quietud desesperante. Joan Coromines dijo que «calma chicha» está documentada, en castellano, desde 1831. No obstante, he encontrado que en la obra del ecuatoriano Rafael Jimena, «Al General Sucre [Epistolario]», de 1821, la expresión se usa ya metafóricamente. En una parte dice: «Ninguna noticia de interés. Estamos en calma chicha: no corren ni verdades, ni mentiras.» Esto hace pensar que la expresión es más antigua, muy probablemente, de la segunda mitad del siglo XVIII."
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