SOCIEDAD

DENUNCIA PENAL

Llegó el cadáver de un muerto por COVID-19 en un vuelo de Aerolíneas Argentinas con 243 repatriados

El sábado arribó un avión de Aerolíneas Argentinas con 243 argentinos que habían quedado varados en Estados Unidos y un cadáver embalsamado de un empresario de 91 años, que murió por COVID-19.

El sábado arribó al país un vuelo de Aerolíneas Argentinas con un cadáver embalsamado en la bodega del avión. Era un vuelo organizado por la Cancillería para repatriar argentinos que habían quedado varados en Estados Unidos en medio de la pandemia. 

Sin embargo, ese cadáver  no debió haber llegado nunca al país: era el cadáver de un empresario de 91 años que había muerto por COVID-19, un dato que no figuraba en la documentación presentada.

Desde la Secretaría de Calidad de Salud del Ministerio que dirige Ginés González García se radicó una denuncia penal que intenta esclarecer quién fue el responsable de que ese cuerpo viajara sin que se supiera que había tenido coronavirus. 

La principal sospecha es que se buscó ocultar intencionalmente ese dato para que se concretara, sin problemas, el ingreso al país. Algo que ocurrió por caso, el 25 de marzo pasado, cuando un argentino de 78 años se descompensó en un vuelo de Aerolíneas Argentinas que provenía desde Madrid con decenas de compatriotas que habían quedado varados en España. Tenía fiebre, tos, y graves problemas para respirar. Dos médicos que viajaban a bordo lucharon durante horas para salvarle la vida. En la desesperación, el hombre terminó admitiendo que creía tener el virus pero lo había ocultado para poder subirse al avión. Falleció poco después.

El cadáver del vuelo de Aerolíneas era de Elías Masri, de 91 años, un abogado de la Universidad Nacional del Litoral, que decidió dedicarse a los bienes raíces. Creó su empresa en los años 50 en la Argentina pero la hiperinflación generada en los últimos años del gobierno radical terminó por complicar los negocios, y en 1988, se fue a vivir a los Estados Unidos, donde construyó su emporio Falcon Properties, Inc. El 7 de abril, el empresario falleció en su casa de Manhattan, en un piso de la calle 47 y la Quinta Avenida, víctima del coronavirus.

El cadáver del empresario argentino llegó en un vuelo de Aerolíneas Argentinas.

La familia decidió llevar al cuerpo a una casa funeraria de Nueva York, en la calle Madison. Pero la cremación no era una posibilidad, ya que no lo permitía la religión judía que él profesaba, por lo que la funeraria recibió la orden de embalsamarlo.

En la funeraria, a los familiares se les entregó un certificado de defunción. En la primera hoja, el documento aseguraba que Masri había fallecido por causas naturales, o sea, una muerte no violenta, y en el reverso, precisaba las razones: "Colapso respiratorio, COVID 19".

El 9 de abril, la familia del empresario intentó traer el cuerpo a la Argentina. Buscó un vuelo privado entre Nueva York y Buenos Aires. La empresa se comunicó telefónicamente con la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) para conseguir la autorización, pero como la certificación médica decía, específicamente, COVID 19, cualquier posibilidad de traslado quedó definitivamente descartado.

Pero el sábado por la noche un vuelo de Aerolíneas Argentinas llegó al país, desde Miami, con 243 argentinos que habían quedado varados en Estados Unidos por la pandemia y conseguían ser repatriados, en un traslado organizado por la Cancillería. En la bodega del avión también viajaba el féretro de Masri, herméticamente sellado, por la cual desde Salud descartan cualquier posible propagación del virus. 

Sin embargo, investigan la irregularidad de la llegada porque ningún féretro con registro de un virus podría haber ingresado al país.

¿Cómo ingresó? Al parecer, sólo se había adjuntado el certificado parcial, que hablaba de una muerte natural, sin detallar que había sido víctima del virus que fue declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud.

Al recibir el cadáver, en Sanidad de Fronteras de Ezeiza vieron que la documentación no estaba completa, revisaron y vieron los anteriores intentos de traerlo donde se acreditaba que esa persona había fallecido por el virus.

A sus familiares se les impidió retirar el cadáver, que quedó aislado en un sector del aeropuerto. Y el Ministerio de Salud formalizó una denuncia judicial en los tribunales federales de Lomas de Zamora.