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Patricia Bullrich: De la estrategia del "cascoteo" a Milei a una fórmula "innecesaria"

La senadora Patricia Bullrich sacude más al Gobierno con sus críticas que la oposición, pero Javier Milei la necesita y ella a él…¿hasta cuándo?.

Patricia Bullrich se ha convertido en un tema central para Javier Milei. Es una de las dirigentes con mejor imagen pública superando al Presidente, su caudal electoral fue decisivo para la victoria libertaria de 2023 pero hace tiempo que cuestiona a su gobierno. Con todo, resulta relevante Bullrich para 2027, tanto si rompe con Milei como si lo acompaña.

La sociedad Patricia Bullrich - Javier Milei

Ya planteamos en Urgente24 que el dilema de Patricia es su electorado: si lo retiene dejando a Milei, si lo pierde por culpa de los cuestionamientos de sus votantes a la gestión, si le alcanza para una candidatura presidencial, etc.

Patricia Bullrich y Javier Milei, una sociedad de necesidad mutua.

Patricia Bullrich y Javier Milei, una sociedad de necesidad mutua.

Del lado del Gobierno no hay definición aún sobre qué oferta pueden hacerle a la senadora: candidata a vice de Milei (el elegido por ahora es Martín Menem) o candidata a jefa de gobierno porteño, donde Karina perdió a Manuel Adorni.

Mientras tanto, el portal Letra P publica 6 columnas de opinión con distintos enfoques respecto a la cuestión Bullrich que apuntan a desentrañar la cuestión.

Gustavo Córdoba, Director de Zuban Córdoba

El director de la consultora Zuban Córdoba, Gustavo Córdoba, analizó las posibilidades de Patricia Bullrich como sucesora política de Javier Milei y concluyó que, sin un proyecto económico propio, su candidatura presidencial para 2027 sigue condicionada.

Córdoba señala que los sectores económicos que respaldan al oficialismo no necesitan elegir hoy entre Milei y Bullrich: el lobby petrolero se inclina por el Presidente, mientras que el campo encuentra en la senadora una representación afín.

El autor plantea la hipótesis de una complementariedad entre ambos dirigentes, con Milei conservando la centralidad económica y política, y Bullrich representando a sectores que eventualmente necesiten otra alternativa. Aclara que esa complementariedad no equivale a una fórmula presidencial ni garantiza que Bullrich esté en condiciones de encabezarla.

Recuerda que en la campaña de 2023, tras imponerse en la interna frente a Horacio Rodríguez Larreta, Bullrich recurrió al economista Carlos Melconian para explicar sus propuestas económicas. El argumento de fondo es que puede representar intereses, pero necesita elaboración previa y condiciones específicas para convertirlos en una propuesta de gobierno. Su principal debilidad es la falta de un modelo económico propio que la distinga del Presidente.

El segundo límite es electoral. En un escenario de primera vuelta con Milei y Bullrich compitiendo por separado, el Presidente se impondría con amplitud, según el análisis.

El autor sostiene que esperar podría convenir a Bullrich si el Presidente pierde centralidad, pero el tiempo no produce por sí solo una candidatura competitiva.

Su cercanía con los sectores que respaldan al Gobierno le da volumen, pero también la ata al destino del Presidente.

Martín Ramírez Tacgorian de consultora La Marquilla

Ramírez Tacgorian sostiene que la pregunta ya no es si la senadora construye un perfil propio, sino qué busca con esa diferenciación y hasta dónde está dispuesta a llevarla.

El consultor señala que la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado marca matices sobre la marcha del Gobierno y la necesidad de que las mejoras económicas lleguen a la vida cotidiana y describe una necesidad mutua en el vínculo: Milei requiere dirigentes con experiencia, gestión y llegada a sectores que no se sienten representados por el núcleo duro libertario, y Bullrich necesita seguir ocupando un lugar central en el oficialismo sin que su peso político dependa exclusivamente del Presidente. Cada diferencia pública tiene un valor que excede el tema puntual, según el análisis.

Sobre la autonomía, plantea que "cortarse sola" no implica abandonar el espacio ni lanzar una candidatura inmediata. Bullrich cuida su perfil y deja abierta una alternativa mientras evalúa si esa posición puede convertirse en una opción electoral. Esa autonomía puede servir como herramienta de negociación interna o como preparación para un escenario de Milei debilitado, y ambas cosas no son incompatibles.

El desafío para Bullrich es diferenciarse lo suficiente para no quedar absorbida por la identidad del Presidente, sin romper los puentes con el oficialismo. Una candidatura propia requeriría apoyos, estructura y capacidad de ampliar su base electoral, más allá de la trayectoria y la exposición.

Para Milei, el dilema es que un liderazgo que exige alineamiento permanente puede achicar su representación, mientras que una dirigente con volumen propio puede ampliar el alcance del oficialismo pero también convertirse en competidora si la sucesión se abre antes de tiempo. Y concluye que Bullrich combina dos mensajes: acompaña la posibilidad de una reelección de Milei y mantiene abierta la puerta a un futuro propio. No lo considera una contradicción a resolver hoy, sino una forma de preservar opciones.

José Norte Sosa, Director de Reputación Digital

José Norte Sosa analizó la estrategia de Patricia Bullrich a partir de un estudio de conversación digital realizado entre el 1 de julio y el 5 de octubre, con 183.136 menciones de 67.269 autores.

El especialista sostiene que Bullrich no se está yendo del oficialismo, sino negociando. Sus diferencias con el Gobierno no aparecen como una ruptura con la base libertaria: siete de cada diez menciones sobre su futuro hablan de una fórmula con Javier Milei, y dos de cada tres provienen de ese espacio. "Bullrich presidenta" reúne casi tres de cada diez menciones y la mitad de ese impulso llega desde la oposición.

El estudio indica que el 63% de la conversación dentro de la comunidad libertaria respalda a Bullrich, el 22% le reclama mano dura y apenas el 6% la critica. La palabra "traidora" aparece en solo el 1% del corpus. Cuando dijo que en 2027 debía reelegirse "el proyecto" sin nombrar a Milei, el 85% de la conversación que generó fue libertaria y se interpretó como una señal de lealtad.

Norte Sosa señala que, cuando Bullrich toma distancia de alguna decisión oficial, son las cuentas opositoras las que más circulan sus palabras: el reclamo por Discapacidad tuvo 72% de circulación opositora, el video con una canción de Lali Espósito un 83% y su calificación de "apresurada" sobre la ley de tierras un 97%.

El autor plantea la paradoja de que nueve de cada diez personas que valoran bien a Milei también valoran bien a Bullrich: ambos "pescan en la misma pecera". Eso la vuelve atractiva pero también potencialmente innecesaria en una fórmula. El 68% de la conversación sobre ella proviene de cuentas opositoras y el 28% de la base libertaria; el centro republicano y el PRO representan apenas el 4%.

Además, según Norte Sosa, Bullrich comenzó a ocupar ante los seguidores del Gobierno parte del espacio que la vicepresidenta dejó vacante.

El autor aclara que el estudio no permite afirmar que Bullrich vaya a integrar la fórmula ni que exista un clamor libertario, pero sí que la vicepresidencia es el único destino hacia el que sus propios seguidores la empujan de manera reconocible.

El consultor Gustavo Marangoni

Marangoni afirma que la jefa del bloque libertario en el Senado aplica el método que ella misma describió en 2022, cuando calificó como " un cascoteo medido" los ataques de Cristina Fernández de Kirchner a Alberto Fernández: no buscar derribar al Gobierno, sino mostrarles a los propios que se quiere otra cosa.

El autor destaca que Bullrich ya no habla de la reelección de Milei sino de la continuidad del "proyecto", y que eso alimenta la lectura de una candidatura en ciernes, impulsada por empresarios que la imaginan en la boleta de 2027.

Sin embargo, Marangoni propone otra lectura: la agenda de sus disidencias no configura una plataforma electoral sino un pliego de condiciones del círculo rojo, que celebra el rumbo pero desconfía del conductor. Bullrich no le disputa el volante a Milei, le recuerda quiénes viajan en el auto.

Con el bloque del Senado, la llave de las reformas y el oído de quienes invierten, Bullrich construye centralidad sin romper: si el Gobierno tropieza tendrá su coartada, y si se consolida cobrará su parte. En la Casa Rosada, concluye, optaron por la táctica del arquero que no sale a cortar el centro hasta que haya una ruptura formal.

El politólogo Diego Reynoso

Diego Reynoso escribió sobre la trayectoria y el presente político de Patricia Bullrich, a quien describe como un liderazgo de "plasticidad, resiliencia y olfato táctico" que atraviesa un recorrido de permanente metamorfosis, desde la juventud peronista hasta el menemismo, la Coalición Cívica, el PRO, La Libertad Avanza y su actual rol como ordenadora de la bancada oficialista en el Senado.

Reynoso sostiene que, a diferencia de otros dirigentes, a Bullrich la opinión pública no le cobra sus giros ideológicos.

Según la ESPOP de la Universidad de San Andrés de octubre, Bullrich registra la imagen positiva más alta del arco político nacional, con 36% frente al 34% de Javier Milei y una desaprobación presidencial del 60%. Exhibe uno de los diferenciales menos deficitarios del sistema (-18 puntos), en un mapa donde la insatisfacción con la marcha del país se mantiene en torno al 67%.

El autor atribuye su fortaleza a encarnar dos demandas estructuradas del electorado no peronista: el orden y la firmeza institucional. Pero aclara que su posición es de latencia: en simulaciones de candidatos para 2027 del LOOP, Milei encabeza la preferencia oficialista con 23,3% y Bullrich cosecha 5,9%, una simetría con el peronismo, donde Axel Kicillof lidera con 20,7% frente a Sergio Massa con 6,2%.

La mayor grieta aparece en la elasticidad del voto bullrichista: La Libertad Avanza retiene al 64% de sus votantes de primera vuelta, pero la fidelización del electorado original de Bullrich cae al 41%. Casi el 60% de sus votantes de 2023 está hoy en la indecisión o la desafección, lo que confirma que no hubo fusión identitaria automática entre el votante PRO y el proyecto libertario.

Reynoso concluye que Bullrich preserva un capital de anclaje propio y emerge como la expresión más competitiva para encarnar, si las circunstancias lo exigen, un "mileísmo sin Milei", sin necesidad de confrontar abiertamente con el Presidente.

Mariel Fornoni, directora de Management & Fit

Fornoni abordó la cuestión de si los gestos de autonomía de Patricia Bullrich responden a una apuesta por acompañar a Javier Milei en una fórmula o a la conservación de una identidad desde la cual construir una victoria propia.

Fornoni sostiene que en una etapa de precampaña los dirigentes trabajan para aumentar su precio: buscan demostrar qué aportan y cuánto perdería un espacio sin ellos, y las candidaturas se negocian después. La dificultad particular de Bullrich sería que su fortaleza política depende de que resulte creíble lo que defiende.

La columna revisa el antecedente de 2023, cuando Bullrich ganó la interna de Juntos por el Cambio pero terminó tercera en la elección general con el 23,81% de los votos. Fornoni señala que su identidad de autoridad era reconocible, especialmente en seguridad, pero debía convertirla en una propuesta económica y de gobierno que reuniera a sectores con ideas distintas.

Sobre los desmarques actuales, la autora plantea que podrían ser parte de una negociación, expresar diferencias reales o combinar ambas cosas, y advierte que suponer que cada gesto responde a un plan sería tan apresurado como creer que una dirigente con su experiencia desconoce el efecto político de lo que hace.

Los datos de Management & Fit agregan una restricción: en junio de 2024 Bullrich tenía 45,1% de imagen positiva y 40,3% negativa; en junio de 2026, la positiva era del 32,9% y la negativa del 46,9%. Su diferencial pasó de 4,8 puntos a favor a 14 en contra, y desde abril de 2025 todas las mediciones de la serie muestran saldo negativo.

Fornoni cita además un informe de Reputación Digital según el cual el 63% de las menciones libertarias respalda a Bullrich, pero seis de sus siete desmarques circularon más entre opositores que entre libertarios. Advierte que quien celebra una crítica al Gobierno no necesariamente confiaría en ella para gobernar, y que la conversación digital no mide votos.

Si buscara ser candidata a vice, Bullrich necesitaría mostrar un aporte que justifique su lugar junto a Milei, pero la distancia tendría un límite porque también necesitaría preservar la confianza de quienes deberían elegirla. Si buscara una alternativa autónoma, la exigencia sería mayor: recuperar aceptación y demostrar que hay un público dispuesto a seguirla más allá de su relación con el Presidente.

La autora concluye que la cuestión de su autenticidad tiene consecuencias políticas: una diferencia nacida de una convicción podría fortalecerla, mientras una sucesión de movimientos difíciles de entender podría desdibujarla. La respuesta dependería de si sus gestos de autonomía le consiguen poder propio o solo un mejor lugar dentro del poder de otro.

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FUENTE: Urgente24, Letra P