Crisis política de un intendente K: Completó el despido de todo su gabinete
Los sucesos en el municipio Esteban Echeverría descubren una compleja trama que transcurre en las alcaldías bonaerenses, ante la desesperación del Frente para la Victoria por mantener alineados a los jefes comunales, y los presiona para que nadie se atreva, pese a la decadencia del kirchnerismo cristinista, a 'sacar los pies del plato', explica el periodista Daniel Bilotta, conocedor como pocos del PJ del Conurbano. El caso de Fernando Gray es muy interesante porque, al comenzar su 1er. mandato municipal, él fue considerado un pionero del reclamo contra Covelia/Hugo Moyano, y por ello hasta aplaudido por la Casa Rosada.
por DANIEL BILOTTA
LOMAS DE ZAMORA (Especial para Urgente24). – Contra el escepticismo de quienes no aguardaban que él cumpliese su palabra de efectuar un profundo cambio en su elenco de colaboradores inmediatos en el municipio Esteban Echeverría, el alcalde Fernando Gray le reclamó, y obtuvo, ayer lunes 11/03 al mediodía, la renuncia de los secretarios de Hacienda y de Obras Públicas, Hilda Granotti y Pablo Sibilia, quienes sobrevivieron 3 semanas a la salida de quien los introdujo en la gestión del intendente de Esteban Echeverría: Alberto Auruccio, quien a mediados de febrero debió abandonar la Secretaría de Gobierno.
Con la salida de Granotti y Sibilia se van del gobierno municipal “todos los de Almirante Brown”, tal como confió una fuente del Palacio Municipal quien dio por seguro el retorno a la secretaría de Hacienda de Verónica Ferraro, vinculada a Juan Carlos Pezoa, secretario de Hacienda del Ministerio de Economía de la Nación. No trascendieron nombres para el resto de los cargos que quedaron vacantes.
De forma paradójica, Granotti había reemplazado a Ferraro, quien ahora volvería para desempeñar el mismo programa que había ejecutado antes de su partida: poner en caja el desorden que predominaría en las cuentas municipales con un pasivo que rondaría, según fuerzas de la oposición, alrededor de $ 40 millones.
Desde su 1er. mandato al frente del Ejecutivo municipal, Gray atribuyó una deuda flotante crónica del Municipio al extinto líder del vecinalismo local, Alberto Groppi, e hizo de ese argumento su principal lema de campaña.
A la, en apariencias, delicada situación financiera del Tesoro comunal se le sumaría una no menos sensible inquietud política que avanzaría en el Gobierno Nacional por el supuesto vínculo entre Gray y su viejo amigo de militancia juvenil en tiempos universitarios, el intendente de Tigre, Sergio Massa.
Auruccio ya había encendido la alarma entre intendentes de la región por su militancia anti K en Almirante Brown, con su corriente política Nexo Ciudadano, que en su sitio web promociona todavía sus reuniones y debates con dos críticos de la Casa Rosada luego de dejar de pertenecer al Gobierno: el ex jefe del Gabinete de Ministros, Alberto Fernández; y el ex titular del Comfer, Julio Bárbaro.
El activismo de Auruccio fue motivo de un diálogo entre Gray y el ministro de Interior y Transporte de la Nación, Florencio Randazzo, en los primeros días de enero, cuando trascendió que, al menos otros 2 significativos intendentes del Conurbano le hicieron saber en forma personal su disgusto al de Esteban Echeverria por el activismo político del funcionario de su gobierno.
La salida a semejante entuerto imaginada por Gray a fin de año –la creación, con fecha 01/12/2012, del cargo de Asesor General para Auruccio y su salida de la Secretaría de Gobierno– fue literalmente desautorizada por el bonaerense Florencio Randazzo en la primera semana de enero de 2013. Fuentes cercanas al ministro del Interior y Transporte, aseguraron que Randazzo le habría confiado a Gray que esa medida no serviría para aplacar el malestar reinante en su contra.
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Tampoco prosperó el cambio cosmético de trasladar a Inés Loureiro, de la Secretaría de Desarrollo Social a la Secretaría de Políticas Públicas, y su reemplazo por Gianina Gonzáles, consejera escolar suplente, y persona de su más íntima confianza.
El 18/02/2013, Gray tuvo que reunir el Concejo Deliberante, donde goza de una amplia mayoría, al solo efecto de aprobar la licencia de Fabiana Bertino y designarla, de inmediato, nueva secretaria de Gobierno. Además de su bajo perfil y del pánico que le despertaría la hipotética situación de desarrollar un trato cotidiano con la prensa, Bertino tiene como mérito el diálogo que mantiene con el diputado provincial José Ottavis, ex hombre fuerte de La Cámpora bonaerense, además de vicepresidente de la Cámara baja con sede en La Plata.
El papel de Bertino como enlace con Ottavis le sirvió a Gray para saber que La Cámpora –¿quizás fue una reverberancia de los deseos de la presidente Cristina Fernández?– le exigía más cambios que los concretados, tal como se habría comprometido a efectuar a fines de 2012: el despido de Loureiro, días después del de Auruccio, no terminaba de conformar esa expectativa.
La llegada al Municipio de Auruccio, Loureiro, Granotti y Sibilia entre los más destacados de una casi treintena de funcionarios provenientes del vecino municipio Almirante Brown, quienes cumplieron funciones como personal jerárquico en la gestión del intendente Manuel Rodríguez –satélite del ex caudillo duhaldista Jorge Villaverde– hasta el 2007, siempre despertó todo tipo de especulaciones.
Los rumores más firmes aludieron al acuerdo entre Gray con otro connotado seguidor de Eduardo Duhalde en Esteban Echeverría: el también ex intendente Luis Obarrio, a quien Auruccio solía asistir como asesor letrado. Los últimos movimientos de Obarrio, que incluyeron su participación en el brindis organizado por Massa el 28/12/2012, encendieron luces amarillas en el tablero del Ejecutivo Nacional.
Gray habría comenzado a sincerar algunas de las posiciones que venía adoptando durante los diálogos en que resultó cuestionado por las supuestas afinidades políticas con Obarrio y, por propiedad transitiva, con Massa, de quien teme que, si presenta finalmente una opción política por fuera del oficialismo termine por arrasar en las elecciones y perforar el blindaje que hasta ahora viene protegiéndolo en el distrito.
Esa preocupación es común al resto de los jefes comunales quienes, al igual que el de Esteban Echeverría, saben que el de Tigre es un fenómeno al parecer imparable en los sondeos, donde canaliza la expectativa de un cambio que viene acumulando la opinión pública. Los últimos números de encuestas que obrarían en poder de Gray habrían confirmado su intuición, pese al esfuerzo que realiza para poner en circulación un mensaje que a estas horas resulta contradictorio: el optimismo sobre su gestión que trasuntarían las estadísticas.
El cambio total del gabinete que lo acompañó desde el último tramo de su 1er. mandato y hasta la mitad del 2do., vendría indicando lo contrario, además de una serie de preocupaciones extras que acumularía su desempeño en la órbita nacional bajo el común denominador de obturarle los caminos al intendente de Tigre: la más importante, suspender todo vínculo entre Gray y Massa. La otra, no favorecer la inserción en administraciones afines de quienes podrían ser adversarios en las urnas.
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La crisis política de su gobierno, a la que se sumaría una complicacioón financiera, tal como dejaría entrever la llegada de Ferraro, impediría a Gray tallar en el círculo de decisiones que vienen adoptando los intendentes de la 3ra. Sección Electoral, en cerrada competencia por asumir el liderazgo de la región más importante en términos electorales. Su discreta oposición a que Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, corone su ambición de ser el sucesor oficial a suceder a Scioli, parece, en ese sentido, un verdadero aporte testimonial.









