EL BONAERENSE

Aumenta el cerco K a Scioli

Los alcaldes bonaerenses alaban al ministro Julio De Vido porque les promete mucho de lo que no les ha cumplido. Pero, por ahí, ellos creen que algo 'ligan'. En tanto, Daniel Scioli sufre la nueva negativa de Cristina Fernández de Kirchner, ahora en la realización de los Bogar del Banco de la Provincia de Buenos Aires. Y advierten que viene más presión:


Consumado chupa-chupa Alberto Descalzo, intendente de Ituzaingó: "En momentos difíciles para el país, nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner sigue tomando medidas que alientan el trabajo y la producción, generando obras que crean mayores puestos de trabajo y elevan la calidad de vida de los argentinos. Estas acciones no hacen más que profundizar el modelo de crecimiento con justicia social iniciado el 25 de mayo del 2003 y que fue ampliamente respaldado en las últimas elecciones", dijo Descalzo.

Discreto genuflexo Jorge Fernández, intendente de Lincoln: “La reunión con De Vido tiene que ser el ejemplo de las reuniones que debemos tener todos los intendentes con todos los ministros".

Intendente vitalicio que no logró (una paradoja) mejorar la calidad de vida de 3 de Febrero, Hugo Curt: "La idea es que los municipios planteen cuáles son las obras pendientes, para hacer un trabajo en conjunto e ir terminándolas. Fue una reunión muy buena, De Vido ha hecho un trabajo espectacular".

Los 3 coincidieron en alabar la reunión con Julio De Vido, quien les prometió una vez más inclusive aquello que no les cumplió en el pasado.

En tanto el gobernador Daniel Scioli sigue bajo presión.

Trascendió que el Ejecutivo Nacional le informó que no aceptará la liquidación anticipada de los bonos Bogar 18 con los que la provincia de Buenos Aires aspiraba a obtener $ 3.000 millones para pagar el aguinaldo de los empleados estatales.

Según publicó el diario La Nación, ni el Banco Central ni ningún organismo nacional comprarán esos activos.

En tanto, Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Nueva Mayoría, escribió en La Tecla:

La provincia de Buenos Aires enfrenta una situación de ajuste económico, derivada de la decisión del Gobierno nacional de restringirle fondos. En las próximas semanas, las consecuencias de ello incrementarán conflictos, protestas y tensiones políticas y sociales.

La estrategia del Gobierno nacional es clara: acusar al Gobernador y su déficit de gestión por ello.

La respuesta de Scioli es definida: no es la gestión, sino el castigo estructural a la Provincia impuesto desde la Casa Rosada la causa de los problemas.

La cuestión es quién logrará alinear la opinión de los bonaerenses a su favor en función de la pugna de interpretación que queda planteada.

La acción política del Gobierno se ha explicitado: mostrar a los intendentes que la permanencia de Scioli en la Gobernación es la causa de los problemas que hoy vive la Provincia, los que con un cambio se pueden solucionar.

La de Scioli -un político que siempre ha hecho un eficaz uso de la ambigüedad como herramienta política- comienza por ganar tiempo, pero se va perfilando hacia ampliar alianzas con la oposición.

Al mismo tiempo, la elección del nombre de Juan Domingo para su agrupación política implica que, como Moyano, asume una identidad peronista, para diferenciarse políticamente del kirchnerismo-cristinismo, que encuentra en Cámpora su referencia histórica.

En política, nada es imposible, pero los márgenes para un acuerdo son muy estrechos. Dos semanas atrás, Moyano intentó negociar con la Casa Rosada, ofreciendo dejar la CGT si se elevaba el piso para el pago de ganancias, pero la Presidenta desechó la oportunidad y optó por profundizar el conflicto.

Teóricamente puede plantearse que una crisis bonaerense se termina transformando en un problema político nacional, y que, por eso, finalmente el Gobierno nacional la evitará.

Pero la política es una mezcla de razón y de pasión, al mismo tiempo que la historia muestra que las crisis suelen escalar por error de cálculo, y esto puede estar sucediendo ahora con la Casa Rosada.