RESTRICCIONES

El interior cordobés pide flexibilizar por la tensión social

Varios municipios reclaman la apertura de ciertas actividades comerciales y deportivas a pesar de la alarmante situación epidemiológica. Algunos intendentes aseguran que las protestas se suceden día a día en las localidades y temen una escalada de rebeldía en caso de que se sigan prohibiendo actividades. Carlos Briner, intendente de Bell Ville, aseguró que las medidas en algunos lugares de la provincia fueron “respetadas a la carta”. Además, algunos municipios ya gestionan vacunas por vía propia.

CÓRDOBA. La situación que atraviesa Córdoba en esta segunda ola de contagios de coronavirus es un fiel reflejo de lo que puede ocurrir en otras jurisdicciones del país. Con una meseta altísima de contagios para la cantidad de población (4.500), el sistema hospitalario próximo a una saturación que hasta ahora viene siendo contenida (85% de ocupación) y una situación económica y laboral incontenible, la provincia viene siendo el recipiente perfecto para un estallido social, que no necesariamente se tendría que expresar de manera violenta. 

Bajo esa coyuntura, apremiante desde lo sanitario y desde lo social, el Gobierno de Córdoba debió imponer la ya vieja receta de las restricciones, aunque en una versión cumplible. Para ello se prohibieron diferentes actividades puntuales, aunque se permitió el funcionamiento del comercio no esencial en un rango horario más amplio que en otras “cuarentenas”. 

Pero, hasta el momento, esas restricciones solo se vienen cumpliendo de hecho por la noche, donde las infracciones son inocultables y no son por motivos laborales. Y esta práctica parcial de una “cuarentena” que fue impuesta por la gestión provincial para dar alivio sanitario develó lo más temido por las autoridades: haber perdido muy temprano la “bala de plata”.

En ese orden, algunos municipios del interior entienden que existe cierta “hipocresía” en las medidas establecidas, ya que no hay un cumplimiento efectivo y estricto fruto del hartazgo social, y prevén que tampoco lo habrá, incluso aplicando la fuerza. De hecho, en algunas localidades ya se flexibilizó “de facto” por parte de los vecinos.

Carlos Briner, intendente de Bell Ville, explicó la situación y aseguró que la situación ya es insostenible desde el punto de vista social y económico. “A mi me gustaría que funcione normal esto porque la pandemia se ha manejado de una manera pésima”, explicó el médico emergentólogo en radio Pulxo. 

Briner es un intendente radical, a quien se le fueron sucediendo distintas manifestaciones en la última semana. Incluso en una de ellas, llegó a ser agredido por los vecinos en la puerta de su casa.

“Acá ya hubo tres marchas en menos de cuatro días. Si lo que quiere el Gobierno es que los intendentes sucumbamos, claro que lo va a conseguir”, aseguró respecto al humor social en las localidades bajo el régimen de restricciones. Actualmente Córdoba mantiene cerrados los gimnasios, shoppings, galerías y escuelas, entre los principales rubros prohibidos.

“Hay intendencias que manejan de otra forma estas cosas. Hay lugares que tienen otro tipo de flexibilizaciones. No me gusta que esto sea a la carta”, agregó. En muchos municipios provinciales, algunas de las actividades vedadas se siguen llevando a cabo por acuerdo con las autoridades, y por falta de fiscalización provincial. 

Ante la pregunta del periodista sobre su proyección para lo que queda de las restricciones en Córdoba, Briner fue contundente. “Me imagino en anarquía  y con un riesgo de que perdamos la calma. Hoy tendremos una marcha muy grande aquí”, dijo haciendo referencia a su municipio. 

Por último, el funcionario aclaró las versiones de un rumor sobre la posible entrada de vacunas para Bell Ville por los contactos chinos de un empresario de la zona. “Bell Ville tiene a disposición la posibilidad de traer todas las vacunas. Pero la burocracia estatal es muy lenta. Y aún así las consiguiere, el Estado nacional decide cómo se distribuyen”, concluyó. 

De esta forma, el panorama social va de la mano con lo sanitario y presenta una “inflamación”. Sin duda será tarea del Gobierno provincial contener los desbordes posibles en ambos sentidos, y a su vez comenzar a vacunar.

Aunque, no será nada fácil encontrar el equilibrio en una situación que parece haber llegado para quedarse y transformar la vida de todos a largo plazo.