SAO PAULO ( Wharton Universia). La explosión de los mercados financieros mundiales fue consecuencia del estallido de las burbujas de liquidez excesiva en USA. Esas burbujas se crearon por el déficit exagerado por cuenta corriente de USA y por la disposición de todo el mundo a financiar ese déficit, explica Ezra Moise Safra, director-gerente de M. Safra & Co., empresa de gestión financiera de São Paulo, Brasil.
¿Cuál sería la estrategia de inversión más adecuada actualmente? En una entrevista concedida a Knowledge@Wharton, Safra advierte que es preciso tener cautela, porque decidir precipitadamente en un momento en el que los mercados están extremadamente volátiles es cómo "intentar agarrar un cuchillo que se está cayendo".
Safra pertenece a una de las familias de empresarios más conocidas de Brasil. Su padre, Moise Safra, fundó el Banco Safra, el 10mo. mayor banco de Brasil. (N. de la R.: El 1er. banco de los Safra fue fundado por Jacob Safra, en Beirut, en 1920: Jacob Safra Maison de Banque). Ezra Moise Safra vendió su participación a su hermano Joseph en 2006 (N. de la R.: Entonces se dedicó a M. Safra & Co.). Safra habló con Knowledge@Wharton en su oficina de São Paulo.
-¿Qué opina de la crisis financiera mundial y cuál es su posible impacto sobre Brasil?
-Lo que yo pienso sobre el sistema financiero mundial no es muy diferente de lo que piensan otras personas. La situación es fluida, cambia rápidamente a causa de la reacción política que provoca en todo el mundo. El escenario cambia constantemente. Pero el problema, de hecho, es la explosión de la burbuja inmobiliaria en USA y de otras burbujas de activos con liquidez excesiva en el mercado del dólar americano.
Esas burbujas son el resultado del déficit por cuenta corriente que USA ha estado acumulando desde hace varios años y de la disposición de todo el mundo de financiarlo. Eso, por su parte, generó un montante elevado de liquidez en el mercado americano originando la burbuja de activos. A finales del verano pasado, era evidente que las hipotecas subprime eran un serio problema. Como todo el mundo sabe, el problema adquirió proporciones enormes y alcanzó a todo el segmento de hipotecas golpeando duramente al sector financiero, primero en USA, después en Europa y, finalmente, en el resto del mundo. Esto, por su parte, desencadenó una crisis de confianza muy grande entre todos los bancos. Reinaba una desconfianza absoluta en el sector, entre los bancos a la hora de prestarse los unos a los otros y entre las personas a la hora de hacer sus depósitos en los bancos. Hubo una desbandada del sector en busca de seguridad.
Luego, los gobiernos intervinieron: "No permitiremos que nuestros bancos se hundan". Tomaron esa decisión con la esperanza de que eso hiciera que las personas volvieran a confiar en el sistema bancario y comenzaran nuevamente a invertir, en primer lugar, en los activos que inspiran más confianza.
Inicialmente hay una preocupación por los activos más confiables — como los depósitos bancarios — y sólo después se piensa en los demás escalafones. Eso tarda porque a las personas normalmente les lleva tiempo tomar decisiones. Creo que el capital va a comenzar a volver poco a poco a los bancos. Espero que el problema de confianza que hemos tenido en el sistema financiero vaya acabándose paulatinamente. Esto no significa que seremos capaces de evitar la recesión. Es evidente que el mundo iba a entrar en recesión. USA está en recesión, y el mundo tendrá que crecer a un ritmo más lento de lo que venía creciendo hasta entonces.
-¿De qué forma esto afectará a Brasil?
-Brasil forma parte de la economía mundial. La crisis ha tardado un poco en afectarnos, pero acabó haciéndolo. Tal vez las personas fueran algo ingenuas al creer que el país no se vería afectado, porque los precios de las commodities permanecieron en niveles elevados durante algún tiempo. Ahora los precios están cayendo, y Brasil, a fin de cuentas, es un gran exportador de commodities. En la medida en que los precios caigan, nos veremos afectados.
La contracción del crédito en Europa, en USA y en Asia ha afectado a Brasil. Los bancos aquí son reticentes a prestarse los unos a los otros y también a las personas. En Brasil, el crédito nuevo crecía a una tasa anual del 30%. Los préstamos bancarios estaban aumentando. Creo, según los casos relatados, que los bancos han restringido considerablemente el crédito. No están concediendo préstamos nuevos, sólo están continuando con los préstamos antiguos. Además de eso, la tasa de cambio ha sufrido variaciones, está muy volátil y a un ritmo extremadamente rápido. Por tanto, tenemos un problema cambiario y un problema de contracción del crédito.
-Brasil tiene un volumen considerable de reservas de cerca de US$200.000 millones. ¿Cree que el Gobierno va a usarlas en algún momento para proteger la moneda? ¿Cual sería el impacto de eso?
-Ya está haciendo eso. Es muy interesante —además de los US$200.000 millones en reservas, había cerca de US$20.000 millones a US$30.000 millones de swaps en el mercado local. El banco central tenía comprada una posición en relación a la tasa del dólar. Ahora se está deshaciendo de esos swaps. Es una forma diferente de vender dólares en el mercado, haciendo que la moneda americana esté disponible. El BC está haciendo eso, aunque haya vendido muy poco en comparación con el volumen de reservas existente. Creo que el BC continuará recurriendo a esta fórmula, pero no creo que tenga en mente una tasa de cambio específica. El objetivo de esa estrategia es reducir la volatilidad, porque sería bueno para el país si la tasa de cambio se estabilizase en un cierto nivel. Es difícil tomar decisiones con una tasa de cambio volátil.
-¿En qué medida las empresas brasileñas son vulnerables al swap cambiario contratado en un momento en que se esperaba que el real continuara apreciándose en relación al dólar? Ahora que la moneda ha tomado la dirección contraria, el Gobierno está intentando cubrir sus posiciones. ¿Cuál es la gravedad de ese problema?
-El asunto ha sido noticia. Algunas empresas tenían posiciones descubiertas en dólares y cubiertas en reales en un montante superior al aconsejable. Se trata de un problema realmente serio para algunas empresas. A medio plazo, eso debe desaparecer, pero provoca volatilidad a corto plazo porque esas empresas necesitan cubrir su pasivo en dólares. En tiempos de prosperidad, las personas suelen hacer cosas que sería mejor que no hicieran. Es natural que sea así.
-En USA, las dificultades provienen, en parte, del hecho de que las instituciones financieras, una tras otra, tuvieron problemas serios. A causa de eso, el mercado continúa a la espera del próximo tropiezo, lo que genera una enorme incertidumbre. ¿Brasil tiene problemas de esa misma magnitud?
-No, creo que no. Lo que impulsa el mercado hoy es el hecho de que Brasil, en los últimos años, se ha convertido en un destino muy apreciado por los inversores. Las personas invertían demasiado en el país, y hoy hay un gran desapalancamiento en todo el mundo. Primero, fueron los bancos, ahora son los fondos hedge. Los bancos ya no prestan tanto para comprar y vender. Ahora que hay menos apalancamiento por todas partes, ha habido rescates en algunos fondos hedge. Eso genera la venta forzada y presiona fuertemente el mercado a la baja.
-Usted aludió anteriormente a la necesidad de invertir en los activos más seguros. Actualmente, con el mercado deteriorándose cada vez más, es común que surjan oportunidades de compras. ¿Usted percibe alguna oportunidad de este tipo? ¿Dónde?
-Es evidente que el valor de algunas empresas se encuentra en un nivel muy bajo. Yo me fijaría en las empresas menos apalancadas, con pocas deudas a vencer y que no estén expuestas a ciclos, como es el caso del comercio y de las empresas de servicios públicos. Creo que hay muchas gangas por ahí, pero nadie va a comprar hoy si creen que pueden comprar más barato mañana. Por tanto, tenemos que esperar hasta que las cosas se estabilicen un poco.
-¿Cuál será su estrategia de inversión en los próximos 12 a 24 meses?
-Es difícil decirlo. El escenario es muy incierto. En este momento, estamos a la defensiva, trabajando con dinero en efectivo. Estamos en compás de espera sólo observando, porque no hay razón para hacer ninguna cosa. Es como intentar agarrar un cuchillo que se está cayendo: quién intente agarrarlo va a herirse.
-¿Dónde hay más riesgos en su opinión?
-El mayor riesgo está en la actividad económica. ¿Cuál será la gravedad de la retracción de la economía? Los mercados financieros esperan los escenarios más lamentables posibles. Los precios de los activos no podían ser peores. Resta saber cuál será la gravedad de la recesión y cuánto tiempo va a durar.
-¿Hay alguna cosa que le gustaría que los gobiernos hicieran y que no se ha hecho hasta ahora?
-Es muy difícil pedir al Gobierno que haga alguna cosa. Él necesita ser cauteloso, no puede dar garantías a todos, porque si no, la garantía deja de tener credibilidad.
-Respecto a su empresa, usted pertenece a una de las familias de empresarios más respetadas de Brasil. ¿Podría hablar un poco de la historia de su familia en Brasil y donde encaja su empresa de gestión de inversiones y de capital en los negocios de ella?
-Somos una empresa de gestión de capital. Decidimos recientemente obtener fondos del público en general. M. Safra & Compañía fue fundada por mi padre, Moise Safra. Él fue uno de los fundadores del Banco Safra, uno de los 10 mayores bancos de Brasil. Él fundó el banco junto con su hermano Joseph y vendió su parte en 2006. Hoy, mi padre se dedica básicamente a inversiones, caridad y cosas semejantes. Ésa es en resumen nuestra historia. Somos una familia de inmigrantes venida del Líbano a mediados de los años 50. Los Safra fundaron bancos en Brasil, en USA, Suiza y Luxemburgo. Ésa es la historia.
-¿De qué manera diferencia su estrategia de inversiones de otras que tal vez estén ofreciendo servicios semejantes?
-Creo que se trata, básicamente, de alineación de intereses. Nuestra estrategia consiste en hacer por nuestros clientes lo que hacemos por nosotros mismos. Somos también grandes inversores en nuestro fondo, lo que alinea los intereses de los gestores a los de los accionistas del fondo. Ésa es la principal diferencia. Está claro que contamos con un equipo excepcional de gestores, todos ellos expertos y con excelente preparación educativa y años de práctica. Nosotros cuidamos de nuestras inversiones.
-¿Podría hablar un poco sobre sus antecedentes y cómo se convirtió en director gerente?
-Hace poco más de diez años, desde 1998, asumí la dirección administrativa de la compañía. Cuando mi padre fundó la empresa, yo estaba a su lado. Antes de eso, trabajé en el Republic National Bank de Nueva York, en Suiza, que era uno de los bancos de mi familia, en el sector de asset management (gestión de activos). Me fui a Suiza después de formarme en Wharton. El accionista principal del banco era mi fallecido tío Edmond y yo trabajaba en el departamento de fusiones y adquisiciones. Estábamos comprando algunos bancos del sector minorista en aquella época. Antes de eso, estudié en Wharton y, antes de eso, vivía en Brasil. Nací y fui criado en Brasil.
-¿Cuál es el mayor desafío al que ha tenido que enfrentarse en su carrera de gestor de capitales?
-El mayor desafío fue conseguir atraer a los mejores profesionales — gente que trabajara con compromiso y que estuviera dispuesta a dedicar muchos años a la empresa. Encontrar las personas adecuadas, formar un equipo, y conseguir un compromiso real de todos fue mi mayor desafío.
-¿Cómo define el éxito?
-Éxito para mí es estar feliz con uno mismo. Si usted está feliz con lo que hace y con su vida personal, es una persona de éxito.
Safra, un banquero en la crisis: “Si Ud. intentar agarrar un cuchillo que está cayendo, Ud. terminará herido”
La familia Safra tiene una tradición más que centenaria en la banca internacional. Ezra Safra, instalado en Brasil, es una opinión importante a escuchar porque representa a complejos e importantes intereses financieros. Aqui la entrevista que le hicieron para la newsletter Wharton Universia, que patrocina Grupo Santander.
04 de febrero de 2009 - 00:00




