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LA HISTORIA DE YUDY PINEDA

De monja a modelo webcam XXX: Cuando se está bien con Dios y el diablo

Muchos pensaran que es un tema de bipolaridad o de un trastorno de múltiple personalidad la historia que están a punto de leer, e incluso de hipocresía. Yudy Pineda es una atractiva joven colombiana, quien después de 8 años alimentando su vocación religiosa, formándose como monja en un convento, decidió dejar los hábitos por amor, sin embargo, hoy trabaja como modelo porno webcam y asegura sentirse tranquila y en paz con Dios.

 Muchos pensaran que es un tema de bipolaridad o de un trastorno de múltiple personalidad la historia que están a punto de leer, e incluso de hipocresía. Y es que no es para menos, más cuando se trata de dos planos completamente opuestos y nada compatibles, el uno con el otro.

Yudy Pineda es una atractiva joven colombiana, quien después de 8 años alimentando su vocación religiosa, formándose como monja en un convento, decidió dejar los hábitos por amor.

 
 
 
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Sin embargo, el cuento no termina allí, no estamos hablando de una historia típica de telenovela, en la que la chica tímida se enamora  y es feliz para siempre, es algo un poco más perverso.

Yudy estaba internada en el convento desde los 10 años: “Me sentía demasiado contenta”, aseguró. Sin embargo, enamorarse de uno de sus profesores de catequesis hizo quiebre en la vida que había llevado hasta ese momento, por lo que replanteó su decisión y prefirió retirarse.

Después de esto, Yudy, quien hoy tiene 28 años, comenzó a llevar una vida “normal”, como la de cualquier otra chica de su edad, y en su nuevo trabajo conoció a Juan Bustos, el precursor de “la primera universidad en Colombia para preparar modelos webcam”, para el entretenimiento adulto.

 
 
 
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SUS PASOS ERAN OBSERVADOS, SUS ACTOS JUZGADOS,SUS PALABRAS CUESTIONADAS. SER FELIZ ES HACER LO QUE NOS DICE NUESTRO CORAZÓN,SIN IMPORTAR QUE DIRÁN LOS DEMÁS

Una publicación compartida por yudy pineda (@yudy.pineda) el 20 de Ago de 2018 a las 12:43 PDT

Hizo un casting en un estudio y la contrataron. Cada 15 días grababa al menos 40 horas y le pagan más de 2.500 dólares.

Aunque comenta que al inicio de sentía muy mal, nunca dejó de ir a la iglesia, la exmonja admite que hoy no tiene ningún tipo de remordimiento por la doble vida que lleva. “Ya no. Me siento super bien cuando voy (a la iglesia). Siento mucha paz, mucha tranquilidad”, dijo a Caracol Radio.

Pineda indicó que el sacerdote de la capilla le pidió que dejara ese trabajo. Sin embargo, ella hizo caso omiso, puesto que lo considera como un trabajo “digno y artístico, al que no le ve nada malo”.