REDEFINIENDO EL PRO
Intendentes PJ agradecen el despido de Aranguren pero en guardia por Moyano
La inflación es la clave de todo el proceso político y social argentino. Es lógico que sea así porque la inflación provoca guerra por la distribución de la riqueza. Pero en junio 2018 el tema tiene curiosidades en la Argentina. Por ejemplo:
“Compañeros, nuestro mundial ya comenzó”. Así se refirió Hugo Moyano a los afiliados de su gremio tras participar de las primeras reuniones con el sector empresario para discutir el aumento salarial de este año. Pedía el 27% y faltaban pocos días para el comienzo de la Copa del Mundo.
El mensaje fue elocuente: el conflicto podría agravarse si no llegaban a un entendimiento y hasta amenazó con un paro a la brasileña.
Con las miradas ya puestas en Rusia, el líder camionero anunció un acuerdo salarial del 25% que ahora tendrá que homologar el Ministerio de Trabajo.
Laas lecturas sobre esta maniobra de Moyano pueden ser múltiples, sin embargo abren la puerta a una preocupación adicional en los intendentes del conurbano para lo que viene.
A ello hay que sumarle las repercusiones políticas del cambio en el gabinete que muchos jefes comunales pedían hace tiempo, incluso los oficialistas, y una nueva demostración del rol de la gobernadora María Eugenia Vidal que estuvo muy cerca del reciente desenlace.
Vayamos por partes. El acuerdo de Moyano con los empresarios para un aumento salarial superior al 25% es leído como un gesto al gobierno porque el porcentaje es menor al pronosticado como inflación para 2018.
Por otra parte, empuja hacia arriba a los gremios que aún no acordaron y aquellos que sí lo hicieron y tienen cláusula de revisión.
Los intendentes miran muy de cerca los movimientos de Moyano. El impacto de la suba salarial tendrá injerencia en los presupuestos de las comunas para los próximos meses.
Pablo en acción
En la gran mayoría de las comunas, sobre todo del conurbano, la recolección de residuos está en manos de empresas privadas cuyos empleados son afiliados a camioneros. Y además cobran salarios más altos que los propios municipales.
Un camionero como mínimo embolsa todos los meses $30.000, muy lejos del salario de un agente municipal. Además, en los presupuestos anuales, el costo de la recolección es uno de los gastos más altos de los municipios por debajo del pago de salarios. Se lleva varios millones. Se estima entre el 30% y 50% de la recaudación propia.
Tarde o temprano, el acuerdo de Camioneros llegará a las cuentas locales. Hay pocos casos donde el servicio de recolección es netamente municipal. Uno de ellos es José C. Paz donde gobierna Mario Ishii.
Las historias de conflictos y mitos sobre las empresas del rubro se acumulan de a montones.
Pablo Moyano comparte la conducción del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires con el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray.
Cuando éste asumió en el 2007 al frente de su comuna un conflicto con camioneros le inundó la ciudad de basura. Más tarde hubo acuerdo.
Otro caso más reciente se dio en San Miguel cuando el ahora ministro de Gobierno, Joaquín De la Torre, decidió cambiar la empresa Covelia, que había contratado su antecesor Aldo Rico.
El resultado fue parecido. En medio de la puja, los camioneros le arrojaron toneladas de basura en la puerta del municipio. Hoy las relaciones están encausadas. Mucho más con los jefes comunales peronistas porque además comparten objetivos y críticas en común hacia el gobierno de Macri.
Alivio
La salida de Juan Jose Aranguren en medio de la crisis cambiaria y política cayó con cierto alivio en el conurbano.
Los intendentes se venían quejando desde hace mucho tiempo con este esquema de aumento de tarifas que no podían soportar los vecinos de sus distritos. Además de los centros de jubilados y clubes de barrios.
Varios jefes comunales se reunieron con el ahora ex ministro para plantearle estos temas y siempre se fueron con las manos vacías.
Suele contar esas charlas el alcalde de San Martín, Gabriel Katopodis, quién además observa de cerca la crisis de las Pymes en su distrito. “Me decía que tenía que cerrar la planilla del Excel”, dice el intendente quejoso de la “escasa sensibilidad social y política” de los funcionarios del gobierno nacional. Los acuerdos con la Defensoría del Pueblo bonaerense resultaron clave para aplacar la tensión.
Otra reciente reunión con los jefes comunales de Cambiemos, Jorge Macri (Vicente López), Ramiro Tagliaferro (Morón) y Néstor Grindetti (Lanús) terminó de la misma forma. Mal. Y otros casos como el desopilante intendente de Mar del Plata, Carlos Arroyo, quien contó que casi se agarra a las trompadas con el saliente ministro.
Ahora, la situación no esperan que sea mucho mejor pero al menos creen que habrá un proceso de actualización tarifaria más relajado. “El aumento de las tarifas golpea de manera directa a nuestro electorado, la situación era insostenible”, repetían los intendentes de Cambiemos.
La mano de María Eugenia Vidal se notó. Sobre todo en la salida de Francisco Cabrera el ministro de Producción.
La gobernadora se había quejado abiertamente de los empresarios que remarcaban los precios. Y veía poca acción desde esa cartera.
La gobernadora trata de contener la situación y por eso no duda en avanzar en acuerdos donde lo necesite. Ya lo mostró en la legislatura con Sergio Massa y este semana estuvo en Moreno donde la relación con el intendente Walter Festa tiende a mejorar.
La situación social es compleja en el conurbano, sin embargo parece que ello no hizo mella en muchos funcionarios locales que decidieron viajar a Rusia para ver el el mundial. Notable capacidad de ahorro donde un salario promedio es el 50% de lo que cuesta solo un pasaje clase turista a la tierra mundialista.













