Mientras se tensa la situación entre sindicatos y el gobierno nacional, María Eugenia Vidal aún tiene para consumir el crédito que dejaron los avances judiciales sobre gremialistas afincados en la provincia de Buenos Aires. Primero fue "el Pata” Juan Pablo Medina y luego Marcelo Balcedo, a quien el mundo platense lo conoce muy bien desde sus acciones bajo el paraguas del diario Hoy. El juez que lo mando a detener, Ernesto Kreplak, era conocido en el consejo de la magistratura como cercano a 'Wado' Eduardo De Pedro, otrora hombre de confianza de CFK. Justicia y política suelen adaptarse a los tiempos que corren. A ello hay que sumarle los delegados de UOCRA en Bahía Blanca denunciados por la propia gobernadora.
GRADUALISMO BONAERENSE
Tensionar con el peronismo no es la idea de Vidal (y viceversa)
A la etapa sindical, parece haberse abierto el tiempo de dirigentes políticos vinculados al gobierno anterior y sus problemas legales. La justicia detuvo al ex jefe comunal de Lincoln, Jorge Fernández, acusado por asociación ilícita y la comprobación de 39 hechos de corrupción. Se trata del intendente que recibió en la última campaña a CFK en su propio tambo para mostrar que se podía mejorar la relación con el campo, deteriorada hace 10 años exactamente. En la información que circula por La Plata, este no sería el único caso. Recomiendan mirar hacia Brandsen. Pero también estar atentos al devenir de las causas que involucran a hombres muy cercanos al ex gobernador Daniel Scioli. Muchos de ellos necesitarían “soluciones ya” para no ver complicado su futuro judicial.
Es claro que los intendentes opositores pueden tensar la cuerda pero no cortarla. Ellos también tienen que vincularse con el gobierno provincial para sumar recursos. Mucho más ahora que habrá dinero extra tras el acuerdo por el fondo del conurbano.
Lo que sí será un tema de discusión en el 2018 es la reforma política. El gobierno la agitó y ahora el peronismo la ve con otros ojos. Sobre todo el modo en el que se vota. La idea de ir a la boleta única o electrónica parece ser ahora la posibilidad más concreta de los intendentes opositores para sortear la ola de Vidal en 2019 y no perder sus municipios. Mucho más si la demandada unidad no llega. La famosas vueltas de la política, que en definitiva son el reflejo de la vida misma.









