03/01/1521

El Papa hedonista, el obispo deudor y la excomunión de Lutero

Decet Romanum Pontificem (Satisface al Pontífice Romano) es la bula papal que excomulgó a Martín Lutero en 1521. Lleva por título las 3 primeras palabras en latín del texto.​ Fue emitida el 3 de enero de 1521 por el papa León X para ejecutar la amenaza contenida en la bula Exsurge Domine de 1520. Cuando la leyó, Lutero se negó a abjurar de sus tesis, y queó la copia de Exsurge Domine el 10/12/1520 en Wittenberg, respondiendo así al cuestionable pontífice vaticano.

 

Una de las obsesiones de Lorenzo el Magnífico fue que algún miembro de su familia llegase a Papa: los Medici serían la familia más poderosa de Italia.

La ilusión de Lorenzo se cumplió con su hijo Juan o Giovanni, elegido Papa con apenas 38 años.

Cuando Giovanni de Medici se sentó en la mal llamada "silla de San Pedro" (¿qué silla tuvo el discípulo que pidió que lo crucificaran cabeza abajo porque no se consideraba digno de su Maestro?), se autodenominó León X e incursionó en una vida de sibarita que puso en jaque las arcas del Vaticano.

El hedonismo del pontífice católico apostólico romano incluyó el encargo a Rafael Sanzio de decorar con frescos las habitaciones conocidas como las "Estancias de Rafael", el principal encargo de su carrera, que quedó sin terminar a causa de su muerte (a los 38 años),  el diseño de 10 tapices para colgar en la zona inferior de las paredes de la Capilla Sixtina (tapices fabricados en Bruselas durante 4 años, por los tejedores del taller de Pieter van Aelst, y que fueron expoliados durante el Saqueo de Roma en 1527 -por tropas alemanas y españolas de Carlos I- y quemados por el metal precioso que contenían), etc. etc.

Juan, quien nació en 1475, fue nombrado cardenal a los 13 años, y tuvo que refugiarse ante la invasión de Carlos VIII de Francia, quien expulsó a los Médici de Florencia, un día llegó a Papa, y multiplicó la necesidad de obtener nuevos ingresos para sostener el presupuesto opíparo. Así se llegó a la venta de indulgencias: oro a cambio del perdón de los pecados.

A decir verdad, era un negocio iniciado por su predecesor, Julio II, mecenas de Miguel Ángel Buonarroti, que había decidido reedificar la Basílica constantiniana (Basílica de San Pedro), y precisaba dinero.

Pero León X llevó la venta de indulgencias al siguiente nivel, provocando que Martín Lutero iniciara en 1517 un reclamo de reforma eclesiástica.

La situación compleja que provocó la Reforma llevó a León X a modificar la composición del Colegio Cardenalicio, nombrando 31 nuevos cardenales sobre los que siempre mantuvo la autoridad.

El negocio

Aunque el Papa prefiriera una vida como mecenas de las artes, la guerra no iba a desaparecer de Italia porque él eligiese otras actividades.

Del belicoso Julio II, él heredó sus guerras contra franceses y españoles. Para Roma era amenazante la presencia de España en Nápoles y de Francia en Milán.

León X se exhibió ambiguo con ambos reinos e incluso apoyó a Francisco I de Francia en su ambición de heredar la Corona imperial. En ese contexto logró disciplinar a los obispos católicos franceses, independientes desde la Pragmática Sanción promulgada por Carlos VII.

Y luego él cambió de bando: apoyó a Carlos V en sus guerras contra Francisco de Francia. El peligro que suponía Martín Lutero convenció a León X y a Carlos V que se necesitaban mutuamente.

Lutero escribió las 95 tesis en Wittenberg en 1517, denunciando la doctrina papal sobre la venta de indulgencias para financiar la renovación de la Basílica de San Pedro en Roma.

La respuesta de León X demoró en llegar, pero finalmente condenó las tesis luteranas en 1520 mediante la bula 'Exsurge Domine', que Lutero quemó públicamente.

Al no arrepentirse, el Papa pronunció su excomunión y la de sus partidarios en 1521. León X contribuyó involuntariamente al progreso de la Reforma porque no comprendió ni su naturaleza ni su propósito.

El siguiente texto es una carta suya a Federico el Sabio, con fecha 23/08/1518, reclamando que capturase a Lutero:

"(...) Ha llegado a nuestros oídos que un hijo de la iniquidad, el hermano Martín, olvidando su profesión que consiste en la humildad y la obediencia, de modo pecaminoso se jacta de sí mismo en la Iglesia y, como si contase con vuestra protección, no teme a la autoridad de nadie. Aunque conocemos la falsedad de todo ello, entendíamos conveniente escribir a vuestra señoría... exhortándoos en el Señor a que, por vuestro nombre y fama de príncipe católico, conservéis el esplendor de vuestra gloria y estirpe, mancilladas por tales calumnias... Como es asunto que concierne a la pureza de la fe de Dios y de la Iglesia católica, y es oficio propio de la Sede Apostólica tomar conocimiento de quiénes tienen opiniones correclas y de quiénes las tienen erróneas, exhortamos a su señoría, por amor de la honra de Dios, de la nuestra y de la propia vuestra, que ayudéis a que ese Martín sea entregado al poder y al juicio de esta Sede Apostólica. (...)".

León X se divertía, cazaba, jugaba; disfrutaba del papado. ¿Acaso no dijo a su hermano Julián: "Gocemos del papado, ya que Dios lo puso en nuestras manos"? (De todos modos no fue acusado de excesos sensuales como sus predecesores).

Sí cometió sus excentricidades: el 30/04/1518, él asistió a la boda de Agustín Chigi con su concubina, y le puso el anillo a una desposada que era ya madre de numerosa familia.

Ni hablar de su corte de 2.000 servidores....

Fray Paolo Sarpi escribió:

"León, noble por nacimiento y por educación aportó al papado muchas aptitudes, especialmente un conocimiento acabado de la literatura clásica, humanidad, bondad, una liberalidad extraordinaria, una intención resuelta de proteger a los artistas y hombres de letras que, desde muchos años antes, no habían merecido tanto favor de la Santa Sede. Habría sido un papa ideal, si a estas cualidades hubiera añadido algún conocimiento sobre asuntos de religión y un poquito más de inclinación a la piedad, pues ni de lo uno ni de lo otro se preocupó gran cosa."

Carlos V se oponía a Lutero porque, más allá de lo que para el Vaticano podía ser una herejía, él identificaba al clérigo rebelde con la simpatía de un emergente nacionalismo (los cristianos del norte de Alemania se consideraban ajenos a la forma de entender la religión tan latina representada por el Papa).

El 03/01/1521 se publicó la bula 'Decet Romanum Pontificem', con la que Lutero fue declarado formalmente hereje, al igual que sus seguidores y cualquiera que en el futuro hubiera aceptado o ayudado al mismo Lutero o a sus discípulos.

¿Era necesario ese procedimiento? Sólo la arrogancia del Vaticano en aquellos años pueden haber provocado semejante equivocación. Además, desde un enfoque teológico, la Biblia realmente enseña que la Redención es por la Gracia de Jesús y no por las obras, tal como hoy día lo reconoce el propio papa Francisco.

Además, había cuestiones muy lógicas que exponía Lutero, tal como la tesis 86: ¿Por qué el Papa, cuya fortuna era más abundante que la de los ricos más opulentos, no construía la basílica de San Pedro con su propio dinero, en lugar de hacerlo con el de los creyentes?

En la 'Decet Romanum Pontificem' el pontífice se reservó para sí mismo la posible absolución del monje, mientras ordenó a todos los arzobispos, metropolitanos, obispos, capítulos de catedrales, canónicos, así como a los superiores de las órdenes regulares, combatir la herejía de Lutero y sus seguidores.

El mismo día que se publicó la bula de excomunión se enviaron breves apostólicos al arzobispo de Mainz, Alberto II de Hohenzollern, de Brandeburgo y Maguncia (nombrado inquisidor general para toda Alemania) y a los nuncios Marino Ascanio Caracciolo (seguidor del cardenal Ascanio Sforza, orador del duque Maximiliano Sforza en el V Concilio de Letrán, y nuncio de León X en Austria) y Johann Maier Eck (quien indujo a las universidades de Colonia y Lovaina a condenar los escritos del reformador, aunque fracasó en sumar a los príncipes alemanes, y en enero de 1520 fue a Roma para obtener regulaciones estrictas contra quienes llamó "luteranos", y regresó a Alemania como nuncio papal, con la bula 'Exsurge Domine' para aplastar a los herejes y también a sus los humanistas. Probable alusión a Georg Spalatin, poderoso humanista, capellán y consejero del príncipe Federico de Sajonia, influyente amigo de Lutero, y preceptor del futuro elector Juan Federico).

El proceso contra Lutero se inició en 1518, y ya estaba decidida la condena del agustino alemán, auspiciada por las universidades de Lovaina y Colonia.

Se formaron 3 comisiones para examinar los escritos de Lutero, y se celebraron 3 consistorios hasta que se llegó a la decisión de la condena. La bula 'Exsurge Domine' fue leída y publicada en junio de 1520.

En ella se repite varias veces el nombre de Lutero. León X condena 41 proposiciones o errores, extraídos de las obras del fraile sajón.

El documento pontificio presenta un largo preámbulo para resaltar el enorme daño que la obra de Lutero infligía a la Iglesia Católica Apostólica Romana, y se anunciaba que seria excomulgado si dentro de los 60 días desde la promulgación de la bula en suelo alemán no realizaba acto de sumisión.

En el ánimo de Lutero, esas palabras tuvieron un efecto contrario al esperado. Rebatió la acusación, apeló a referencias bíblicas y consideró que el Papa era el Anticristo. La bula recibida por Lutero fue quemada con los libros de Derecho Canónico, señal de muy concreta rebelión a Roma.

En cambio, la bula 'Decet Romanum Pontificem' tiene una arenga de tenor exclusivamente jurídico, dejando poco espacio a los textos bíblicos.

El negocio

El fraile dominico Johann Tetzel se encargó de la venta de indulgencias en numerosas regiones de Alemania.

En 1517, el arzobispo Alberto de Brandeburgo lo nombró subcomisario para la venta de indulgencias en la provincia eclesiástica de Magdeburgo.

León X había comisionado a la banca Fugger organizar el comercio de las indulgencias.

Una decisión curiosa porque los Medici también eran banqueros. Pero en Alemania los Fugger era decisivos: la sucesión del emperador Maximiliano I la habían disputado el rey de Francia, Francisco I; y el nieto de Maximiliano, Carlos de Austria (futuro emperador Carlos V de Alemania y I de España). La elección de un nuevo emperador estaba a cargo de 7 electores (los arzobispos de Colonia, Maguncia y Tréveris, y los príncipes de Bohemia, Sajonia, Brandemburgo y el Palatinado). Antes de su muerte, Maximiliano compró los votos de 5 de los 7 electores para su nieto, con dinero suministrado por los Fugger, y Carlos fue elegido por unanimidad.

Tetzel ascendía al púlpito y aconsejaba invertir en las indulgencias. La mitad del precio se destinaba a la construcción de la basílica de San Pedro en Roma, y el resto se dividía entre el arzobispo Alberto de Brandeburgo y otros intermediarios.

El arzobispo estaba endeudado con los Fugger, quienes habían financiado su ascenso al obispado de Maguncia.

Durante las ventas efectuadas por Tetzel estaban siempre presentes representantes de los Fugger para controlar las operaciones y asegurarse la parte que se destinaría al recupero de su acreencia.

Escándalo

Importante regresar atrás: en 1517 el Papa León X dictó la ' Taxa Camarae'.

Según Lutero, "Una tarifa oficial donde se fijaba el precio a pagar por el perdón de los pecados".

Los 35 artículos de la 'Taxa Camarae' que se exponen a continuación, han sido negados por la Iglesia Católica Apostólica Romana, pero los protestantes los confirman. Cada uno tiene su enfoque, y Urgente24 no abrirá juicio alguno:

"1. El eclesiástico que incurriere en pecado carnal, ya sea con monjas, ya con primas, sobrinas o ahijadas suyas, ya, en fin, con otra mujer cualquiera, será absuelto, mediante el pago de 67 libras, 12 sueldos.

2. Si el eclesiástico, además del pecado de fornicación, pidiese ser absuelto del pecado contra natura o de bestialidad, debe pagar 219 libras, 15 sueldos. Más si sólo hubiese cometido pecado contra natura con niños o con bestias y no con mujer, solamente pagará 131 libras, 15 sueldos.

3. El sacerdote que desflorase a una virgen, pagará 2 libras, 8 sueldos.

4. La religiosa que quisiera alcanzar la dignidad de abadesa después de haberse entregado a uno o más hombres simultánea o sucesivamente, ya dentro, ya fuera de su convento, pagará 131 libras, 15 sueldos.

5. Los sacerdotes que quisieran vivir en concubinato con sus parientes, pagarán 76 libras, 1 sueldo.

6. Para todo pecado de lujuria cometido por un laico, la absolución costará 27 libras, 1 sueldo; para los incestos se añadirán en conciencia 4 libras.

7. La mujer adúltera que pida absolución para estar libre de todo proceso y tener amplias dispensas para proseguir sus relaciones ilícitas, pagará al papa 87 libras, 3 sueldos. En caso igual, el marido pagará igual suma; si hubiesen cometido incestos con sus hijos añadirán en conciencia 6 libras.

8. La absolución y la seguridad de no ser perseguidos por los crímenes de rapiña, robo o incendio, costará a las culpables 131 libras, 7 sueldos.

9. La absolución del simple asesinato cometido en la persona de un laico se fija en 15 libras, 4 sueldos, 3 dineros.

10. Si el asesino hubiese dado muerte a dos o más hombres en un mismo día, pagará como si hubiese asesinado a uno solo.

11. El marido que diese malos tratos a su mujer pagará en las cajas de la cancillería 3 libras, 4 sueldos; si la matase, pagará 17 libras, 15 sueldos, y si la hubiese muerto para casarse con otra, pagará, además, 32 libras, 9 sueldos. Los que hubieren auxiliado al marido a cometer el crimen serán absueltos mediante el pago de 2 libras por cabeza.

12. El que ahogase a un hijo suyo, pagará 17 libras, 15 sueldos (o sea 2 libras más que por matar a un desconocido), y si lo mataren el padre y la madre con mutuo consentimiento, pagarán 27 libras, 1 sueldo por la absolución.

13. La mujer que destruyese a su propio hijo llevándolo en sus entrañas y el padre que hubiese contribuido a la perpetración del crimen, pagarán 17 libras, 15 sueldos cada uno. El que facilitare el aborto de una criatura que no fuere su hijo, pagará 1 libra menos.

14. Por el asesinato de un hermano, una hermana, una madre o un padre, se pagarán 17 libras, 5 sueldos.

15. El que matase a un obispo o prelado de jerarquía superior, pagará 131 libras, 14 sueldos, 6 dineros.

16. Si el matador hubiese dado muerte a muchos sacerdotes en varias ocasiones, pagará 137 libras, 6 sueldos, por el primer asesinato, y la mitad por los siguientes.

17. El obispo o abad que cometiese homicidio por emboscada, por accidente o por necesidad, pagará, para alcanzar la absolución, 179 libras, 14 sueldos.

18. El que por anticipado quisiera comprar la absolución de todo homicidio accidental que pudiera cometer en lo venidero, pagará 168 libras, 15 sueldos.

19. El hereje que se convirtiese pagará por su absolución 269 libras. El hijo de hereje quemado o ahorcado o ajusticiado en otra forma cualquiera no podrá rehabilitarse sino mediante el pago de 218 libras, 16 sueldos, 9 dineros.

20. El eclesiástico que no pudiendo pagar sus deudas quisiera librarse de ser procesado por sus acreedores, entregará al pontífice 17 libras, 8 sueldos, 6 dineros, y le será perdonada la deuda.

21. La licencia para poner puestos de venta de varios géneros bajo el pórtico de las iglesias será concedida mediante el pago de 45 libras, 19 sueldos, 3 dineros.

22. El delito de contrabando y defraudación de los derechos del príncipe costará 87 libras, 3 dineros.

23. La ciudad que quisiera alcanzar para sus habitantes o bien para sus sacerdotes, frailes o monjas, licencia para comer carne y lacticinios en las épocas en que está prohibido, pagará 781 libras, 10 sueldos.

24. El monasterio que quisiere variar de regla y vivir con menor abstinencia que la que le estaba prescrita, pagará 146 libras, 5 sueldos.

25. El fraile que por su mejor conveniencia o gusto quisiere pasar la vida en una ermita con una mujer, entregará al tesoro pontificio 45 libras, 19 sueldos.

26. El apóstata vagabundo que quisiere vivir sin trabas, pagará igual cantidad por la absolución.

27. Igual cantidad pagarán los religiosos, así seculares como regulares, que quisieran viajar en trajes de laico.

28. El hijo bastardo de un cura que quiera ser preferido para desempeñar el curato de su padre, pagará 27 libras, 1 sueldo.

29.El bastardo que quisiere recibir órdenes sagradas y gozar beneficios, pagará 15 libras, 18 sueldos, 6 dineros.

30. El hijo de padres desconocidos que quiera entrar en las órdenes, pagará al tesoro pontificio 27 libras, 1 sueldo.

31. Los laicos contrahechos o deformes que quieran recibir órdenes sagradas y poseer beneficios, pagarán a la cancillería apostólica 58 libras, 2 sueldos.

32. Igual suma pagará el tuerto del ojo derecho; mas el tuerto del ojo izquierdo pagará al papa 10 libras, 7 sueldos. Los bizcos pagaran 45 libras, 3 sueldos.

33. Los eunucos que quisieran entrar en las órdenes pagarán la cantidad de 310 libras, 15 sueldos.

34. El que por simonía quisiera adquirir uno o muchos beneficios se dirigirá a los tesoreros del papa, que le venderán ese derecho a un precio moderado.

35. El que por haber quebrantado un juramento quisiere evitar toda persecución y librarse de toda nota infamia, pagará al papa 131 libras, 15 sueldos. Además entregará 3 libras para cada tino de los que habrán garantizado."

La muerte

León X murió en medio de los festejos por la victoria sobre Francia, el 01/12/1521, a la edad de 47 años: una fiebre súbita consumió su vida en cuestión de 3 días. La sospecha de que fue envenenado corrió por Italia. No ayudó a desmentirlo que su cuerpo se hinchara y ennegreciera. El principal sospechoso fue su sumiller, Bernabé Malaspina, al que se le consideraba afín a Francisco I.

No hubiera sido la primera vez que alguien intentaba envenenar a León X. En 1517, el cardenal Alfonso Petrucci conspiró para asesinarlo y contrató al médico florentino Bautista de Vercelli para que le envenenara durante una cirugía de fístula.

Pero una carta fue interceptada, y la conspiración trascendió, implicando a 4 cardenales más y al secretario de Petrucci. Todos pasaron todos por el potro de tortura. Vercelli y el secretario fueron ahorcados y descuartizados. Petrucci fue despojado de sus beneficios y dignidades y luego ejecutado.

Pero Malaspina no falló. Lutero diría que también otras cuestiones se dilucidaron en aquella ocasión.

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