DIFÍCILES PASO 2017

Campaña del miedo, conurbano complicado y sospechas tras manifestaciones violentas

En horas más, el intendente de Moreno, Walter Festa, amenaza con una movilización del municipio hacia La Plata, capital bonaerense, para presionar a la gobernadora María Eugenia Vidal... quien casi nunca se encuentra en La Plata, y eso Festa lo sabe. Las PASO resultan casi inútiles pero no por eso fáciles, y menos previsibles. El poder se encuentra en disputa y hay personas dispuestas a casi todo... o todo, tanto en nombre de la transparencia como de la corrupción, del ajuste como del desajuste, de los subsidios como de los ahorros.

Tras otra jornada de piquetes, protestas y desalojo en la avenida 9 de Julio, las miradas sobre la tensión social vuelven a posarse sobre el conurbano bonaerense, donde anidan gran parte de las organizaciones sociales que viajan a la capital federal para llevar adelante sus “reclamos”. No es nuevo que, desde la asunción del gobierno de Cambiemos, entre los intendentes de la provincia de Buenos Aires se sabe que gran parte de los planes durante el kirchnerismo se mantuvieron ante la posibilidad que pueda haber desbordes sociales.

Pero ahora, con las elecciones cerca, la tensión vuelve a ponerse en escena. Sumado a la movida que llevará adelante el intendente de Moreno, Walter Festa, quien le reclama a María Eugenia Vidal que lo atienda porque sino el municipio puede colapsar.

La campaña del miedo vuelve. Tanto del gobierno como de la oposición más vinculada al cristinismo duro. Desde el oficialismo alertando que si gana CFK las condiciones de la economía podrían ser más complicadas porque no llegarían las inversiones tantas veces prometidas. Mientras que las acciones de protestas y piquetes son una de las consecuencias que han cansado a la clase media que votó a Macri en 2015 y no quiere volver a ello. La polarización en su máxima expresión.

De todas maneras, hay que prestarle atención a ciertos movimientos que se vienen dando en el conurbano, donde la realidad social golpea fuerte, más allá de los discursos. Claro que para transformar una necesidad genuina en una revuelta social, hace falta quien la conduzca o la organice.

Por estas horas, Walter Festa, quien llegó a intendente con apoyo de José Ottavis, prepara una movilización a La Plata para reclamarle a Vidal ayuda para su comuna. Él insiste que no lo atienden y que, de seguir así, la comuna puede explotar. La realidad es que Moreno se trata de uno de los municipios más complicados. Dias atrás, el jefe comunal, quien supo conducir los destinos de la ANSeS en ese territorio, sostuvo en una reunión con militantes que el gobierno quería convertir a Moreno en la Santa Cruz bonaerense.

Los tiempos son distintos, pero Moreno tiene una historia muy particular en relación a los conflictos sociales. Fue en 2001 cuando el entonces intendente Mariano West fue quien se puso al frente de las columnas de su distrito para marchar a la Capital Federal en reclamo por la situación económica. Fue el principio del fin del gobierno de Fernando De La Rúa. Hoy, su sucesor en la comuna, marchará a La Plata.

Es verdad que la administración que heredó Walter Festa de alguien de su propio partido, Mariano West, era lamentable. Y las consecuencias están a la vista. A grandes rasgos, el municipio recauda cerca de $80 millones mensuales entre ingresos propios y coparticipación, pero gasta de sueldos y recolección de basura, más de $100 millones mensuales. Eso sin mover ningún otro papel. Mucho menos pensar en asfaltar una calle. La situación es complicadísima.

Existen detalles en el conurbano profundo que no se conocen. Por ejemplo, el reparto de bolsones de comida que se elaboran en galpones del municipio de José C. Paz y que son repartidos en varios distritos del 2do. y 3er. cordón del conurbano. Detalles de los tiempos que se viven y que explican los niveles de aceptación de la ex Presidente, allí donde no llegan las encuestas telefónicas.

Las casualidades no existen. En un distrito del 2do. cordón del conurbano, de aquellos que supieron ser de lo más kirchneristas en su momento y hoy es gobernado por un intendente del PJ son muy claros. Allí cuentan con, por lo menos, 7.500 planes de Argentina Trabaja, que es uno de los tantos programas sociales que había puesto en marcha el gobierno anterior desde el ministerio que manejó Alicia Kirchner. Al día de la fecha, ninguno de ellos ha sido eliminado, a pesar que la mayoría de los que reciben ese plan pertenecen a organizaciones ultra K.

Se podrá decir que al gobierno le conviene mantener a los sectores más duros del cristinismo vivos para contrapesar lo que la sociedad no quiere volver a repetir y se espanta ante la sola posibilidad del regreso de algunos personajes. Pero este juego puede resultar peligroso. Enfrente están dispuestos a todo, con tal de recuperar algo del poder perdido. Y lo peor es que lo están pensando y elaborando con el financiamiento que le da el propio gobierno. Todo sea por el bien de la democracia. Todo ello se destacaba en distintos artículos hace casi un año atrás. La evidencia del hoy marca ese camino.

Tampoco hay que olvidarse que en marzo de 2016 uno de los intendentes más ultra cristinistas, Jorge Ferraresi, de Avellaneda, se reunía con un grupo de concejales y dirigentes de la 1ra. Sección Electoral para evaluar la situación política ante la inminente reaparición de CFK que luego se produjo en Comodoro PY. Todavía no se veían los efectos del ajuste y los tarifazos y, sin embargo, el jefe comunal ya alentaba a generar una “guerra de guerrillas” en los barrios para resistir al gobierno de Macri y Vidal. Ahora, con las cosas puestas en forma pública por la propia gobernadora y apuntando a La Matanza, a los jinetes de la agitación social les cuesta mucho despegarse de ello.

Señores, bienvenidos a la campaña. Y algo más.