Creer que la injerencia destituyente del núcleo kirchnerista ha sido capaz de haber renovado el paro de cientos de miles de docentes por 4to. día consecutivo en la provincia de Buenos Aires o de canalizar la bronca de los trabajadores manifestada el pasado martes 07/03 hacia el repudio a los dirigentes que dialogan con el gobierno para empujarlos a decretar una huelga general suena a cuento chino.
EL GOBIERNO IGNORA EL DESCONTENTO POPULAR
Si los K fueran los malos del thriller gremial, los M deberían huir a los botes
Nadie puede tragarse el sapo de que La Cámpora, las catarsis de tuits de CFK, los refunfuños de capitostes peronistas demodés, como el sanjuanino José Luis Gioja, o las apetencias de ascenso político del “neo-Ché” Roberto Baradel sirvan para explicar el prolongado conflicto docente, que por 4to día consecutivo mantiene las escuelas sin clases en la provincia de Buenos Aires. O que se los pretenda elevar al rango de artífices de un descontento popular que expresa la pérdida del poder adquisitivo de sus ingresos y el creciente riesgo a quedar sin trabajo, que sí abona las presiones sobre la complaciente dirigencia de la CGT para que impulse el primer paro general contra el gobierno de Mauricio Macri. Es la arquitectura electoral diseñada por la denominada mesa chica de la Casa Rosada la que pretende desplazar el epicentro de la contienda comicial a la provincia de Buenos Aires para aprovechar que ahí juega de local la dirigente oficialista que, de lejos, tiene la mejor imagen del Pro, María Eugenia Vidal, al tiempo que ungir a los desprestigiados K y al impresentable sindicalista docente como los malos de la película. Estimados, la verdadera actriz perversa se llama inflación, que es la que imparte injusticia: vuelve a los ricos más ricos, a los pobres más pobres y vacía de ilusiones a la clase media. Las corporaciones no invertirán pero son las beneficiarias del aquelarre de los precios relativos. ¿De qué lado está el gobierno?
Sin embargo, los voceros oficiales y oficiosos del macrismo en clave de campaña electoral repiten como latiguillo en público bajadas de línea internas probablemente originadas en elaboraciones intelectuales que emanan de laboratorios de ideas, como el de los redactores de discursos presidenciales, el filósofo Alejandro Rozitchner y el escritor Hernán Iglesias Illia.
El comentario que publica en La Nación el columnista Carlos Pagni sostiene que la dinámica de la paritaria del principal distrito escolar del país “depende de factores ajenos al salario. El más influyente es la estrategia de Baradel. El líder de Suteba pretende convertirse en el máximo opositor nac&pop desde una CTA unificada. La única forma de alcanzarlo es conquistar la conducción de la confederación nacional, Ctera. Pero esa entidad carece de sentido en un país donde las escuelas las administran las provincias. Por eso Baradel exige que el ministro de la Nación, Esteban Bullrich, convoque a la Ctera para la negociación que fuere. Una paritaria. Aunque sea de juguete”.
No es descabellada, y menos en el caso del pelilargo líder docente, la intencionalidad política que le asignan los pregoneros del círculo rojo a los que denuncia como fogoneros del prolongado conflicto que impide normalizar el comienzo de las clases. Pero ninguna ambición personal que abone una carrera dirigencial, ni estrategia kirchnerista de poner palos en cuanta rueda oficialista pase por delante, alcanzan para explicar la intransigencia de casi 280 mil docentes de gestión pública para aceptar una rebanada del poder adquisitivo de su salario como el que propone la gobernación de la provincia de Buenos Aires.
En todo caso, el Frente Gremial Docente, que componen los 6 sindicatos que empujan juntos este plan de lucha (FEB, Suteba, Sadop, Uda, Amet y Udocba), está urgido por mostrarle a sus representados una propuesta que justifique la dureza de la medida de fuerza extendida. Aun si fuera tan así que el promedio de los sueldos que les liquidan todos los meses sea de $19.200 y que el inicial para una jornada simple de 4 horas de un maestro que recién inicia la carrera ascienda a $9.800, como esgrime La Plata, aceptar un ajuste remunerativo como el propuesto, por más cláusula móvil con que vaya acompañado, significa validar un descenso en la calidad de vida. Más o menos como firmarse la propia sentencia frente al hecho consumado de una inflación que le carcomió, y lo sigue haciendo, los ingresos.
María Eugenia Vidal se ha ido quedando aislada en la negociación, nada más que con la inmaculada imagen que registran las encuestas como estandarte para sostener su férrea posición. La Justicia le rebotó el descuento de los días de paro y el voluntariado que concibió para contener a los alumnos ante la ausencia de los maestros se lo pasaron a una especie de después de hora en las jornadas, limitándolo a algo así como ayudar a los chicos a hacer los deberes.
Del otro lado, a medida que transcurre el tiempo y no se reanudan las tareas, el frente gremial debe afrontar la presión de las bases por un acuerdo que justifique tamaño enfrentamiento y el desgaste va en progreso.
Fue la apuesta de los ministros bonaerenses de Economía, Trabajo y Educación, tras 3 días de paro, al negarse a adelantar para hoy, jueves, la convocatoria a la mesa de discusión paritaria que habían hecho para mañana, viernes 10/03.
La réplica fue comunicada por los 6 gremios después de las 18: “Ante la negativa y teniendo en cuenta el extenso tiempo que ha transcurrido para que se realizara una propuesta salarial seria, se dispone un paro”.
Si las huestes macristas creen de verdad que la pretensión de Baradel de subirse a la cima de la CTA unificada y el boicot de los K al gobierno son por sí solos capaces de sostener 4 días seguidos de huelga docente y de haber llevado el diálogo a fojas cero, o de arriar a la CGT a un paro general en contra de la voluntad del triunvirato que la conduce, mejor que vayan haciendo las valijas.
Escribió Pagni: “Baradel enfrenta en mayo elecciones en su sindicato provincial, el Suteba, donde el trotskismo ya controla 9 seccionales. Entre ellas, La Matanza. En este contexto, la imagen de ´los Gordos´ de la CGT huyendo del palco bajo los insultos y botellazos de la izquierda tal vez reforzó su intransigencia”.
Si por izquierda se entiende a las comisiones internas en las empresas amenazadas por despidos y suspensiones y a las que aún no lo están pero operan de media máquina en menos y lo ven venir, o a las representaciones zonales que están cuerpo a cuerpo con los conflictos, entonces sí que también se le viene la noche a Cambiemos por el lado electoral. Ya tendría que contabilizar más de 50 mil votos en contra, sumados al de familiares, amigos, conocidos, vecinos y opinión pública solidaria, y los damnificados por el recorte laboral que se agreguen de ahora en más aunque sea cierto que la recesión ha terminado.
El ejercicio estadístico de contraponer a esos números los nuevos puestos de trabajo que se abrieron en el mismo período y hacer que la suma dé cero no encaja con el sentimiento colectivo de decepción y rabia.
En todo caso, a la administración macrista le cae como máscara de oxígeno político el deplorable espectáculo que brinda la dirigencia peronista y la obsesión de una virtual primera minoría doméstica, según lo determinarían algunas encuestas y el bullicio callejero, de aglutinarlo en torno de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, con sus penurias judiciales a cuestas.
La caldera bonaerense
Es llamativo que la virulencia del diferendo salarial con los docentes se concentre en un solo distrito, si bien en Santa Cruz y Entre Ríos tampoco hay clases.
La discusión con la representación docente en Buenos Aires lleva más de un mes, desde el 6 de febrero, sin que el desencuentro principal se haya zanjado: que el Ministerio de Educación resolviera cancelar la paritaria nacional que siempre fijó un piso para el incremento en todas las jurisdicciones. Esta vez también lo hizo, pero desde afuera, al establecer que la referencia estaría alineada con la pauta de inflación del presupuesto nacional aprobado para este año. Hoy por 4to. día consecutivo no hay actividad académica en miles de establecimientos de la provincia, pero al mismo tiempo todos los puentes de diálogo aparecen cortados.
Al igual que sucede con la jurisdicción bonaerense, los gremios de al menos 15 provincias (Santa Fe, Córdoba, Tierra del Fuego, Chubut, Río Negro, Neuquén, La Pampa, Mendoza, San Juan, La Rioja, Tucumán, Catamarca, MIsiones, Chaco y Corrientes) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tampoco aceptaron las propuestas salariales ofrecidas -que estuvieron en torno del 18%-, pero la diferencia es que sigue la negociación local con los chicos en las aulas.
San Luis, Salta, Formosa, Santiago del Estero y Jujuy habían empezado desde el principio de la semana, al tomar distancia las representaciones sindicales de la protesta nacional de CTERA.
Nadie parece escucharse a esta altura. El frente gremial justificó el nuevo paro que dispuso en la sede del gremio Sadop (de los trabajadores de colegios privados) con el argumento de que el gobierno bonaerense se negó a adelantar la reunión convocada para el viernes. A lo que el ministro de Economía de la Provincia, Hernán Lacunza, replicó: “Hablamos con ellos. Les dijimos que vengan hoy (por el miércoles 08/03) y la respuesta fue un paro. Si quieren venir, acá estamos. No hace falta una convocatoria, el objetivo es dialogar. Si quieren 5 reuniones por día, las hacemos”.
El tema sería en todo caso de qué hablar.
El año pasado, cuando las expectativas le eran aún favorables y el papelón de las pruebas PISA calaba hondo en la opinión pública, el gobierno quiso instalar que no sólo había que hablar de dinero con la presión del inicio de las clases encima, sino ampliar el debate a la calidad de la educación pública. Un intento de evaluación a los docentes recibió un rechazo gremial inmediato, pero la persistente inflación que erosionaba los ingresos de la población en forma injusta y despareja borró de la agenda la prioritaria cuestión. Cambiaron los vientos: de priorizar una mejora fehaciente para la educación pública primaria y secundaria y garantizar el cumplimiento de los 180 días obligatorios de clase que marca la ley, se llevó a la emblemática fecha del inicio del ciclo lectivo con el eje más práctico, terrenal y concreto por encima de cualquier ideal de superación: “Con lo que gano no me alcanza para sostener un costo de vida que todos los meses me lo alejan”, sería más o menos lo que esgrimen las bases docentes al plantársele al gobierno.
El malestar contra la política económica que aplica la Casa Rosada no es ideológico, sino que responde a la generalizada sensación de que se está peor que con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y que el ciudadano está indefenso ante la exacción que se le hace de los ingresos para transferirles recursos a las corporaciones y ante la inseguridad laboral que crece día a día.
El triunvirato de la CGT se vio obligado a convocar a plenario para el jueves 16/03 al consejo directivo frente a una fuerte presión para definir el 30 de marzo o el 4 de abril como fecha de un paro general en contra de la gestión de Mauricio Macri. Está por supuesto el empuje que le aportaron los K y las izquierdas más radicalizadas a una contundente medida de fuerza, pero el mar de fondo del descontento social resulta aún más potenciador de una protesta que cualquier prédica interesada.








