FINAL DE UN MANDATO IMPORTANTE

El legado de Obama, en riesgo con Trump (aunque no es tan fácil)

"El 20 de enero (2017), en el frente oeste de la terraza del Capitolio, con Barack y Michelle Obama probablemente mirando desde unos pocos metros de distancia, Donald J. Trump apoyará su mano izquierda en la Biblia y levantará su mano derecha en el aire, repitiendo el juramento que le dicte el Juez Presidente de la Corte Suprema, John Roberts, para asumir oficialmente su rol como el 45º Presidente de Estados Unidos", escribió John Surico en el portal Vice. Esto sucede exactamente 8 años después de que asumiera su primer mandato presidencial el Presidente saliente, en lo que fue un hecho histórico: en 2008 USA eligió por primera vez a un hombre negro para Presidente. Pero, además, le encargó superar la gravísima crisis que dejó como verdadera herencia el Partido Republicano que lideraba George W. Bush. Y Obama cumplió mal que le pese a la una cofradía de zoológicos que van desde el Tea Party a los de la supremacía blanca.

Desde el punto de vista económico, cuando asumió Barack Obama, USA estaba atravesando la Gran Recesión. Sin embargo, la tasa de desempleo, que había llegado al 10% durante el 1er. año de Obama, está ahora en 4,6%.

¿Cuál es el lado oscuro? Que el censo de USA 2015 mostró que el ingreso promedio por hogar, si bien se incrementó un 5% de 2014 a 2015, es esencialmente el mismo que en 2007, antes de la recesión (el censo se hace cada 5 años). Pero el costo de la educación y la salud, en particular, continuaron creciendo para la mayoría de los estadounidenses.

Ahora Donald John Trump fue elegido para la Casa Blanca por la clase trabajadora blanca del cinturón industrial estadounidense y las estados productores de carbón, que sienten que las políticas de Obama no hicieron lo suficiente por ayudarlos.

Es curioso, destaca Perry Bacon Jr., de NBC News, que los estadounidenses blancos, inseguros desde un punto de vista socioeconómico, se hayan alejado del Partido Demócrata, a pesar de que las políticas de Obama destinadas a beneficiarlos.

Por ejemplo, el 23/03/2010, el Presidente Obama firmó la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, la ley de reforma del sistema de salud conocida como Obamacare, que benefició a millones de personas que no tenían seguro de salud, un paso gigante hacia el sueño demócrata de salud para todos.

Alrededor de 9 millones, entre los 20 millones de estadounidenses que han adquirido recientemente el seguro de salud, son blancos, según estimaciones del Gobierno federal. El Obamacare es apenas 1 de los ítems del legado Obama que ahora está en riesgo de ser destruido por Donald Trump.

Sin embargo, advierte el diario The New York Times, el camino a desarmar las políticas que puso en marcha el demócrata afroestadounidense no será tan fácil para Trump.

Obama, elaborador de políticas pero pobre constructor partidario

"Barack Obama compitió y entró en la Casa Blanca con la promesa de convertirse en un líder transformacional - alguien que podía alterar la dirección fundamental de la políticia de la nación de un modo progresista. Pero con la derrota de Hillary Clinton y la posible pérdida de lo que podría haber sido descrito con justicia como un 3er. mandato presidencial, el legado de Obama está en peligro. De qué manera la historia juzgará a la 'era Obama' dependerá ahora de Donald Trump y si él desarma las políticas de su antecesor o las deja en su lugar. Intentando trabajar con un Congreso republicano que bloqueaba sus ideas, Obama pasó sus últimos 2 años en el cargo usando sus atribuciones ejecutivas y haciendo acuerdos internacionales en un intento agresivo por rehacer la política tanto doméstica como exterior", escribió Perry Bacon Jr., de NBC News.

Para Julian E. Zelizer, de The New York Times, "Obama fue un gran elaborador de políticas, pero no un gran constructor del partido. En la cara de la intransigencia republicana, aun así consiguió hacer las cosas. Pero las estrategias que lo hicieron tener éxito -aprobar legislaciones con las mayorías partidarias más estrechas que puedan imaginarse, abstenerse de jactarse de lo que sus reformas lograban y, al final, recaer en las órdenes ejecutivas- son precisamente las que hacen que su legado sea tan vulnerable."

En defensa de Obama, él nunca fue simpático para la estructura de comando de los demócratas, controlada por los Clinton, a quienes había derrotado en la interna partidaria de 2007, pero no le cedieron participación en la burocracia partidaria, tal como quedó en evidencia en la derrota de Bernie Sanders ante Hillary Clinton.

Con Obama aumentó la polarización partidista

"Trump ha hecho muchas promesas estrafalarias en su camino a la Presidencia, y sus ayudantes han hablado de un 'Proyecto del 1er. Día', modelado por los primeros tiempos de Ronald Reagan en el puesto. La amenaza es de un conjunto de órdenes ejecutivas que borren tantos logros de Obama como se pueda. Los nombramientos de gabinete que él ha hecho -generales, millonarios y republicanos de línea dura- han corroborado el intento de rehacer decisiones del nivel más alto del Gobierno estadounidense. Pero Trump tendrá sus propios problemas. Según Gallup, será el Presidente menos popular en asumir el cargo en 20 años, mientras que su antecesor Obama, es uno de los presidentes salientes más populares", advirtió John Surico, de Vice.

Obama ha admitido públicamente el haber fallado en una de sus principales promesas de campaña: construir un puente por sobre la división partidaria que existe en USA, reducir la grieta, disminuir la polarización. Esta diferencia no solamente se amplió, sino que en los últimos tiempos se profundizó, tal como los analistas dicen no haber visto en décadas.

Un estudio reciente del Centro de Estudios Pew muestra que ese fracaso tendrá un impacto en la percepción de los estadounidenses del legado Obamiano: la percepción que tienen los norteamericanos del Presidente varían mucho de acuerdo a las líneas partidarias. Según Pew, el rating de aprobación promedio de un Presidente estadounidense no ha sido tan polarizado desde Dwight Eisenhower.

Alrededor del 78% de los demócratas o independientes de izquierda creen que los logros de Obama sobrepesarán a sus fracasos cuando los historiadores echen una mirada a su doble mandato, pero sólo el 13% de los republicanos coinciden con este concepto.

Cuando Bill Clinton dejó la Presidencia, el 76% de los demócratas creían que lo bueno superaría a lo malo, pero un 45% de los republicanos se sentían igual. Cuando George W. Bush se fue, el 77% de los demócratas creían que la historia no recordaría como buena su Presidencia, y un 30% de los republicanos también lo creía así.

Las 2 tendencias que anteceden a Obama

Según Perry Bacon Jr., de NBC News, 2 tendencias antecedían a Obama:

** los votantes blancos en el sur y en Appalachia (N. de la R.: región cultural en el este de Estados Unidos que va desde los condados de Nueva York que están al oeste de las montañas Catskill en la frontera con Pensilvania, hasta el norte de Alabama, Mississippi y Georgia), estaban inclinándose cada vez más por el Partido Republicano;

** al mismo tiempo, crecían las poblaciones asiáticas y latinas, de tendencia liberal.

Pero en los 8 años de Obama en Washington DC, estas tendencias se acentuaron tanto que cambiaron la política estadounidense.

Hillary Clinton apostó a ganar el voto popular en 2016 siguiendo el modelo de la campaña de Obama en 2008, apelando a los votantes asiáticos, negros y latinos, así como a los blancos con educación universitaria que se enorgullecen de ser plurales.

En ese momento, con esa coalición, los demócratas ganaron el voto popular y se llevaron estados anteriormente republicanos tales como Colorado y Virginia en 3 elecciones seguidas.

En 2004, John Kerry ganó California por casi el 10%. Hillary Clinton ganó ese estado por más de 30% en 2016, explica Bacon.

El Partido Demócrata de 2016 tiene un caudal de más de un 40% de electores que no son blancos, en comparación con casi el 25% de 1996, según el Centro de Investigaciones Pew.

Pero, al mismo tiempo, Obama no pudo evitar que grandes porciones del país se volviesen republicanas, al mismo tiempo que los blancos sin educación universitaria votan cada vez más por los candidatos de ese partido.

El Partido Demócrata, que ya era débil en el sur antes del ascenso de Obama, está ahora completamente desempoderado en esa región, con la excepción de Virgina y Carolina del Norte, explica Bacon.

Arkansas tenía 2 senadores demócratas y 1 gobernador demócrata cuando Obama asumió. Los 3 cargos ahora están en manos de los republicanos.

Pero, además, los republicanos ganaron la carrera presidencial de 2016 por haber dado vuelta Iowa, Ohio, Michigan y Wisconsin. Estos 4 estados ahora tienen gobernador republicano y legislaturas estatales controladas por los republicanos.

El Partido Republicano controla ahora la oficina del gobernador y la legislatura estatal en 25 estados. Eso en comparación con sólo 20 estados que controlaba el Partido Republicano al comienzo del mandato de Obama. Es difícil determinar cuánto de esos cambios tuvieron que ver con la gestión de Obama, y cuánto obedecieron a tendencias que le antecedían.

Obama gobernó con ordenes ejecutivas, que podrían ser revertidas por su sucesor

Cuando Obama "no podía ganar apoyo para una legislación -desde la reforma inmigratoria hasta la reducción de la emisión de carbono-, dependía de las ordenes ejecutivas que podrían -y ciertamete serán- revertidas por su sucesor", escribió Julian E. Zelizer, de The New York Times.

Las órdenes ejecutivas son decretos, que son modificables con otro decreto.

Ahora, con los demócratas fuera del poder, y los republicanos controlando la Casa Blanca y el Congreso, las políticas de Obama están en la horca.

El Obamacare podría tener los días contados. Trump planifica echar por la borda el acuerdo climático de París así como el acuerdo nuclear con Irán.

Los inmigrantes jovenes podrían perder la protección de ser deportados.

Los republicanos podrían usar el Acto de Revisión del Congreso para hacer 'knock-out' a una docena de regulaciones que fueron aprobadas desde mayo: regulaciones que garantizan la ausencia por enfermedad paga para la gente que trabaja bajo los contratos federales; protecciones al consumidor tales como la prohibición de la Administración de Drogas y Alimentos sobre la venta de jabones antibacteriales, etc.

Por otro lado, la retórica agresiva de Donald Trump en política exterior amenanza con revertir la mejora notable en las relaciones diplomáticas que tuvieron lugar en la era Obama. Y es probable que el balance de poder en la Corte Suprema virará de nuevo hacia la derecha.

Las ideas de Obama, también en peligro

Las políticas no son lo único que está en riesgo dentro del legado de Obama sino una serie de ideas promovidas por él.

Trump atacará la "corrección política" desde su discurso así como valores sociales tales como el pluralismo étnico y la igualdad de género, advierte The New York Times.

Sin embargo, ante este horizonte sombrío, hay una esperanza de que parte del legado de Obama sea salvado.

"En la historia estadounidense, hubo una cantidad de elecciones que parecían ser un repudio del Presidente anterior, incluyendo las de Dwight W. Eisenhower en 1952, Ronald Reagan en 1980 y Barack Obama en 2008. Pero estas no produjeron la revocación a gran escala de los programas que algunos observadores esperaban. La razón es lo que los politólogos llaman el proceso de 'retroalimentación política'. Una vez que las nuevas políticas son implementadas, pueden generar fuertes grupos de representados que las defenderán de los ataques", escribió Zelizer.

Los votantes pasan a depender de los beneficios, se espera que los políticos las protejan, y los grupos de interés emergen para tener una participación en su continuidad. Cuando esto sucede, las contribuciones de un Presidente pueden sobrevivir a la coalición política que las creó.

Un ejemplo de esto, explica el NYT, es el fracaso de Obama en desarmar el programa antiterrorista de George W. Bush. Guantánamo es un ejemplo concreto.

Resistencias si Trump busca desarmar programas de Obama

"Trump encontrará una fuerte resistencia a la revocación de la cobertura Medicaid que 12 millones de estadounidenses ahora disfrutan con el Obamacare. Muchos gobernadores republicanos, incluyendo al futuro vicepresidente, Mike Pence, presionaron por la expansión de los beneficiarios. A muchos de los propios seguidores de Trump probablemente les gusten los beneficios que han recibido de la ley de Cuidado de Salud Asequible, aun cuando hoy día no se den cuenta. Inclusive la Ley de Reforma de Wall Street y Protección al Consumidor Dodd-Frank (N. de la R.: ley que ajusta los límites de riesgo crediticio de los bancos), impopular en Wall Street, podría sobrevivir ahora que la banca de inversión se ha ajustado para lidiar con las nuevas reglas. Con apenas una estrecha mayoria en el Senado, el Partido Republicano se enfrentará a la obstrucción constante mientras intente eliminar todas las partes esenciales de los programas de Obama", explicó Zelizer en el NYT.

Por otro lado, si bien en política exterior el tono de Trump está lejos del de Obama, es improbable que salga de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), tal como ha amenazado con hacer, y su inciativa de presionar a los estados europeos para que contribuyan más a la defensa colectiva está de hecho construida sobre dichos de Obama, apunta el artículo del NYT.

Es probable que Trump enfrente mucha oposición: el Congreso + el público + los aliados de USA, si intentara algún cambio sustancial en el mundo post-guerra de Irak, en el que el apoyo a una guerra a gran escala es escaso y muy muy oneroso, y cuando USA necesita a sus aliados para luchar contra un enemigo común tal como el Estado Islámico.

Por otro lado, "la nación ha mostrado que hay un apoyo más profundo por valores tales como el pluralismo étnico que lo que la elección de Trump sugiere. Según una encuesta reciente, el 54% de los estadounidenses apoyan un camino a la ciudadanía para los inmigrantes que ya están dentro de las fronteras del país. Gallup ha encontrado que menos de un tercio de los norteamericanos que encuestó, pensaba que imponer un test religioso sobre la gente que entró al país y proscribir a los musulmanes sería enfrectivo en combatir el terrorismo."

Concluye Zelizer: "Los demócratas ahora necesitan concentrarse en la construcción del partido, lo que Obama descuidó, para que la próxima vez que se encuentren al poder, puedan construir sobre lo que quede de las políticas que él dejó al irse."

Clave del legado Obama: energías renovables

Quizás uno de los legados más duraderos de la administración de Obama será lo hecho en materia de energías renovables, a través de inversión y de ordenes ejecutivas. Esta tecnología ha causado un giro importante en las preferencias de los inversionisitas.

Según expertos citados por The New York Times, un mundo en el que la energía solar y eólica son tan competitivas como el carbón y el petróleo, condicionará muchísimo la promesa de Trump de preservar los trabajos en las minas de carbón. Quizá resulte un gran fracaso de Trump.

Dicho esto, lo que Trump sí puede hacer es expandir las partes del legado de energía de Obama que frustraron a los liberales: ir a Alaska y multiplicar el fracking.

"Creo que Trump intentará superar a Obama en el frente de los combustibles fósiles", dijo Bill McKibben, periodista y activista ambiental a Vice. Trump podría intentar abrir más tierras y aguas a la perforación petrolera, explica McKibben.

De policía moral del mundo al juego geopolítico de ganadores y perdedores

La política exterior de Obama es uno de sus puntos más controversiales (algunos lo defienden con ahínco mientras que otros lo critican duramente).

"La política exterior es un área en la que Trump podría tener un impacto inmediato, duradero y potencialmente dañino", escribió John Surico.

"La visión del mundo que Trump ha articulado durante la campña y anteriormente en sus dichos y escritos sobre política exterior representan una mirada global estratégica fundamentalmente diferente, no solo del Presidente Obama, sino que también de cada Presidente estadounidense desde que el país emergiera como el llamado 'líder del mundo libre' en la 2da. Guerra Mundial", dijo a Vice, Rebecca Friedman Lissner, investigadora de la beca de Seguridad Nuclear Stanton, en el Consejo de Relaciones Exteriores.

Trump tiene desacuerdos con Obama en casi todos los temas importantes de política extrerior:

** Siria,
** China,
** el acuerdo con Irán,
** el 'excepcionalismo estadounidense',
** la lucha contra el terrorismo,
** Rusia.

"Creo que hay una mayor probabilidad de discontinuidad profunda en política exterior en esta transición, que en cualquier otra transición que se recuerde", explicó Friedman Lissner, aunque aclara que es difícil predecir en dónde ocurrirán esas divergencias.

Comparando los discursos de Obama y Trump en materia de política exterior, destaca Lissner, se ven claramente las diferencias en cómo perciben el poder estadounidense:

** para el primero, el país debe ser el policía moral -y sin embargo cauto- del mundo;

** para el segundo, todo se trata de un juego geopolítico de ganadores y perdedores.

Obama ayudó a orquestar el acuerdo con Irán para limitar su programa de armas nucleares, pero Trump dijo que lo echará a la basura.

Si bien Obama consiguió reducir la cantidad de tropas estadounidenses en Afganistán e Irak tal como había prometido, al igual que le pasó a George W. Bush, le fue imposible estabilizar alguno de los 2 países.

Trump tendría la estrategia de arrasarlos.

Obama ordenó la operación que mató exitosamente a Osama bin Laden, pero una nueva amenaza terrorista ha emergido con ISIS, una fuerza que el Presidente en un principio subestimó.

Obama reemplazó el riesgo de utilizar las tropas estadounidenses en el terreno de combate apelando a ataques con drones, lo que despertó la ira de algunos liberales, que ven su política como inhumana.

No está claro si Trump continuará con esa política o no, explica Bacon, de NBC News.

El Obamacare y la ley Dodd-Frank, en la mira

Pero las preguntas más acuciantes sobre qué hará Trump con las políticas de Obama cuando asuma, tienen que ver con la política interna de USA.

Ítems claves como la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible y la Ley de Reforma de Wall Street y Protección al Consumidor Dodd-Frank, podrían ser echadas por la borda por el republicano.

Sin embargo, según Vice, si bien hace tiempo que los republicanos prometen revocar el Obamacare en la primera chance que tengan, hay ciertos aspectos de la ley -como el requerimiento a las aseguradoras de cubrir las condiciones preexistentes, y permitir a las personas en sus veintipico permanecer en los planes de sus padres, que son populares. Una revocatoria total del plan interrumpiría el mercado de la salud entero.

"Basándose en las políticas, el record es impresionante, si no es deshecho", dijo Julian Zelizer de The New York Times, a NBC News, en referencia al legado de Obama.

"Si mucho de esto permanece en los libros, creo que será recordado como el demócrata que pudo abrirse paso de maneras que otros demócratas no habían podido hacer durante una era conservadora", explicó Zelizer.

En cambio, si el resultado de la elección es que Trump vuelva atrás todo lo hecho por Obama, la historia principal girará en torno a cómo y por qué el Partido Demócrata sufrió tanto en los últimos 8 años, dijo Zelizer a NBC News.