Los principales bancos del mundo se retiran de la atención al público en suntuosos locales atiborrados de empleados detrás de las pantallas de los ordenadores, con largas colas de clientes desde que se abren las puertas hasta que se cierran cumplido el horario. El Citi y el Deutsche son de los más recientes en Argentina que se desprenden de las carteras del menudeo. Con todo lo bien que le iba a la entidad norteamericana con la línea Gold, apenas le representa el 20% de la ganancia, y es la que le da más dolores de cabeza administrar.
ENCUESTA GLOBAL DE PwC
El Fintech que desvela a la banca no es el Fintech de Martínez amigo de Clarín
La Encuesta Global de PwC sobre FinTech 2016 recoge la preocupación de los bancos por encontrarle la vuelta a un inesperado competidor: el que une “financial” & “tecnology” y se le queda virtualmente con el público invisible que no hace las engorrosas colas en los fastuosos salones de las tradicionales entidades hijas de los Rothschild, los Rockefeller, sino que consume, viaja, compra autos y hasta puede pagar la facultad con sólo apoyar su smartphone en un código. O financiar apelando a los grupos que se constituyen con aplicaciones tipo wathsapp´s, sin necesidad de pasar por ventanillas ni firmar papeles sentados frente a impávidos empleados de atención al cliente. El Citi, que se desprende de más de 70 sucursales de trato personalizado en el país, reveló que con tamaña operación minorista apenas gana el 20% de lo que contabiliza en total. PayPal ha hecho notables diferencias sin que nadie conozca cartel ni frontispicio.
La diferencia para hacer con el gran público está donde no se ve: en las redes de internet, donde se canaliza gran parte del comercio global y se mueven créditos y moneda electrónica. La gran paradoja es que la mayoría de los negocios virtuales se concretan a través de los smartphones y justamente en el interior de los salones de los bancos no se permite su uso.
Así como la franja etárea de 18 a 35 años evita hasta pasar por la puerta de una entidad bancaria, los millennials directamente los localiza en la prehistoria y los desafían consumiendo parapetados en empresas disruptoras de sectores tecnológicos muy diversos, que les facilitan hasta acceder a un auto sin sacar la mirada del teclado.
No extraña entonces que compañías de telecomunicaciones, como por ejemplo, Bharati Airtel, hayan solicitado una licencia bancaria, o tiendas de venta al por menor que disponen de abundante efectivo, como Amazon y Alibaba, ya ofrecen innovadores servicios de préstamo como el crowdsourcing o P2P, que transfiere a una comunidad virtual la búsqueda de soluciones financieras. Son como círculos cerrados que se autofinancian sin tutelaje de las organizaciones.
De hecho, ya cualquier empresa de telecomunicaciones o tienda minorista podría abrir un banco en mejores condiciones de ofrecer una experiencia de comercio electrónico y pagos que la que proporcionan hoy en día la mayoría de los bancos.
El avance de la banca electrónica PayPal es un indicador del gran riesgo que corre la banca al por menor de perder el negocio minorista (de bajo margen, pero elevado volumen), ante esta nueva generación de la competencia.
El CitiGroup lo vio muy clarito y su decisión tocó muy de cerca a la Argentina.
Fuera de ello, “Encuesta Global de PwC sobre FinTech”, edición 2016, detectó que la gran mayoría de los bancos expresan cierto grado de preocupación, ya que parte de sus negocios tambalean con la incorporación de las nuevas tecnologías “FinTech”, las que entienden mejor las necesidades de sus clientes. Como si no puedes vencer al enemigo únetele, muchos bancos ya se encuentran cerrando alianzas con compañías “FinTech” a medida que trabajan para mejorar su servicio.
Fintech representa la suma de “financial” y “technology”. Existen múltiples combinaciones para desarrollar y crear una startup que se denomine fintech. Pagos y transacciones, banca online, negociación de mercados, gestión de materias primas, financiación colectiva, desarrollo de sistemas de seguridad financiera, asesoramiento online, monederos digitales… todo en el entorno de páginas webs, apps móviles, o con gestión más tradicional pero dentro de entornos tecnológicos.
El relevamiento, titulado “Customers in the spotlight - How FinTech is reshaping banking”, es parte de la Encuesta Global de PwC sobre FinTech edición 2016 y recabó las opiniones de 544 encuestados en 46 países, principalmente Ceos, Jefes de Innovación, Cios y la alta gerencia, involucrados en la transformación digital y tecnológica. El segmento enfocado en el sector bancario se basó en las respuestas de 163 encuestados de bancos de todo el mundo. Entre sus principales hallazgos se destacan:
> El 76% de los encuestados piensa que parte de sus negocios está en riesgo a causa de las “FinTech”. Ven que los nuevos start-ups se enfocan directamente en el usuario final, dejándolos por completo de lado. No es de sorprender que, la pérdida de la participación en el mercado y la presión sobre los márgenes sean consideradas como amenazas claves por la industria bancaria.
> Para el 75% de los encuestados las tecnologías “FinTech” generan un mayor foco en el cliente. Pero mientras la orientación hacia el cliente es un punto débil para los bancos tradicionales, constituye una posición de fortaleza para las start-ups. Las nuevas empresas han identificado las frustraciones de los clientes como una oportunidad y están desarrollando soluciones para abordarlas, en tanto que los bancos tradicionales aún están rezagados.
Ello puede explicar por qué la competencia entre los bancos y las nuevas empresas está empezando a dar lugar a la denominada “colaboración directa”, siendo los bancos los más activos, entre todos los sectores financieros, en celebrar alianzas con compañías “FinTech”.
> El 42% de los encuestados dice que está participando en alianzas conjuntas y creando fondos de riesgo para financiar a las “FinTech”.
Afirma Javier Casas Rúa, socio líder de Servicios Financieros de PwC Argentina:
“Los clientes quieren conveniencia, personalización, accesibilidad y que los recursos sean fáciles de usar. Para cumplir estas expectativas, los bancos y las compañías FinTech deberían enfocarse en oportunidades que aprovechen las fortalezas recíprocas, ya sea en lo que respecta a diseño y desarrollo de productos por parte de las start-ups, o a las capacidades de distribución e infraestructura por parte de los bancos. Las FinTech son muy buenas en ofrecer simplicidad de producto e integración, pero carecen de la seguridad informática apropiada y la certeza regulatoria que tienen los bancos. Vemos que ambas partes están generando una nueva y beneficiosa relación y es en última instancia el cliente quien obtendrá los mayores beneficios de esto”.
Advierte que si bien la cooperación entre los bancos tradicionales y las nuevas empresas es importante, aún es prematuro ejecutar y acordar las maneras óptimas de trabajar, lo cual puede llevar tiempo.
“Mientras tanto, los bancos deberían comenzar a simplificar los productos y servicios para facilitar las comparaciones entre los operadores del mercado y reducir la confusión de los clientes”, recomienda.
Y añade: “Al mismo tiempo, es crucial que los bancos diseñen productos con la experiencia del usuario en mente. Por último, deberían escuchar el feedback brindado por los clientes y desarrollar ofertas de manera oportuna. Estas acciones deben realizarse independientemente de la disrupción causada por las FinTech”, concluye.
Hay algunos bancos que apelaron a la emisión de tarjetas prepagas para que el usuario no necesite andar por la calle con efectivo y que pueda ser usado desde los 14 años, así como PayPal se integró con la tarjeta Visa para el manejo del dinero plástico. En el caso de los monederos se hace todo directamente con el celular.
Monederos virtuales
A través de aplicaciones gratuitas, el teléfono funciona como monedero virtual. Se le carga crédito y luego se puede usar en 500 restaurantes, bares, ferreterías, librerías, canchas de fútbol 5 y hasta en cinco universidades. Hay más de 30 mil usuarios.
Para pagar, se busca al comercio en una lista, se indica el monto a transferir y se clickea. “Hoy las universidades concentran la mayoría de las operaciones. Funciona muy bien. Ahora estamos trabajando para sumar otras, y más restaurantes, kioscos, servicios de transporte”, contó Julián Scopinaro, CEO de Vinti.
Mercado Pago tiene otra “billetera digital” disponible, cuya cuenta puede cargarse con tarjeta de crédito, con transferencias bancarias y hasta con efectivo (en redes como Pago Fácil y Rapipago). Y en los comercios el pago se agiliza escaneando un código QR. Las operaciones se triplicaron en el último año. Funcionan como un “WhatsApp” que permite intercambiar dinero con los contactos del celular y hasta se pueda dividir la cuenta del restaurante o el costo de un regalo de cumpleaños.
Algunos bancos, como Citi y Nationwide, y entidades como Visa y MasterCard, ya han creado su propio monedero. Esto les permitirá hacer cumplir la transacción utilizando dispositivos móviles.
En Argentina, la inseguridad y el promedio de 5.000 celulares diarios cuyo robo se denuncia en las operadoras de servicios, según las últimas estadísticas de GSMA, una asociación global que nuclea a los jugadores del ecosistema móvil, es un condicionante no menor para la expansión del denominado monedero electrónico.
Que para colmo son muchos más, porque "la mayoría de las personas no denuncian el robo porque piensan que pierden el tiempo, y eso vuelve muy difícil hacer estimaciones reales de hurtos", comenta Lucas Gallitto, asesor de tecnología de GSMA.
Otra traba es que casi el 80% de los teléfonos celulares sea prepago, sólo el 20% de las líneas es pospago, de acuerdo con la estimación de Cristina Caamaño, a cargo de la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (Datip).
Al no ser los chips nominativos y regulados para que las empresas prestadoras posean los datos de titularidad de todas las líneas en funcionamiento, se desconoce si un usuario es ficticio, lo cual impide dotarlas de responsabilidades crediticias y que de este modo los bancos puedan disponer de su propio monedero móvil para liderar el comercio digital.
La proliferación de teléfonos inteligentes, dispositivos ponibles y dispositivos de realidad virtual y realidad aumentada fabricados por Google (Google Wallet), Apple (Apple Pay), Samsung (Samsung Pay), etc, en combinación con los monederos digitales, está impulsando la adopción del comercio móvil. Los vendedores se pueden dirigir a los consumidores en tiempo real en función de su ubicación y contexto.
La publicación qz.com advierte que los fondos no fluyen tan fácilmente a Fintech como apuntaban al comienzo. La financiación de empresas de capital riesgo y las sociedades globales en el sector cayó 49% a nivel mundial en el 2do. trimestre de 2016 respecto del 1er. trimestre, según un nuevo informe de la firma de investigación CBInsights y KPMG.
No significa necesariamente una derrota de Silicon Valley en replantear las finanzas a partir del uso de tecnología.
Áreas relativamente inexplotadas, como el seguro, están atrayendo merced a esa gran tecnología más de US$ 1.000 millones en unidad de moneda de seguros en los 2 primeros trimestres de 2016. Sin embargo, así como los bancos perfeccionan sus estrategias con la tecnología, muchas industrias se dieron cuenta que no es necesario construir nuevas empresas que hagan los productos.
> JPMorgan Chase incursiona en los pagos móviles, la tecnología blockchain, y se ha asociado con la compañía de préstamos alternativa para pequeñas empresas OnDeck.
> Citi tiene una división entera dedicada a Fintech.
> Goldman Sachs está desarrollando internamente el crédito para consumo digital. Esta sería la razón de la caída en el 2do. trimestre de 2016 de la financiación a nuevas empresas Fintech, incluidas instituciones financieras y sus divisiones de riesgo, al 68%, su punto más bajo en los últimos 5 trimestres.
> CBInsights sigue manteniendo en alza la inversión Fintech para el resto del año.
De todos modos, no obstante estos resultados trimestrales, se espera que las inversiones en nuevas empresas de tecnología financiera superen los US$ 14,5 millones del año pasado.







