ADOLFO HITLER EN LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO

Ha vuelto... ¿acaso alguna vez se fue?

"¿Qué pasaría si Adolf Hitler resucitara en el siglo 21?", se preguntó el escritor alemán Timur Vermes en el libro "Er Ist Wieder Da", publicado en 2012: la historia muestra al dictador resucitando en 2011, en un mundo sin banderas nazis y con mujeres en el poder. La historia tuvo su adaptación al cine, dirigida por David Wnendt, llenó las salas alemanas en 2015, pero fue muy criticada por la supuesta banalización de lo ocurrido en el holocausto, mostrando a Hitler confundido, sin dinero y hogar, vendiendo diarios hasta que una productora de televisión ve su potencial y lo transforma en una estrella de la pantalla chica.

por GUSTAVO HERNÁNDEZ BARATTA

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). Un día cualquiera de 2014, en un pequeño parque rodeado de edificios de viviendas de clase media baja alemana, ubicado donde en tiempos del “Tercer Reich” estaba el Bunker del Füher, despierta tirado en el suelo y con el uniforme chamuscado Adolfo Hitler. Así comienza “Ha vuelto”película alemana ofrecida por Netflix, adaptación cinematográfica de la novela satírica del mismo nombre del autor Timur Vernes, quien en 2012 se convirtiera en fenómeno editorial al escribir “el único otro libro escrito por Adolfo Hitler”.

Poco tiempo le lleva a Hitler adaptarse al siglo XXI, a entender los cambios, a aprovechar la televisión y la Internet y sobre todo, a adaptar su discurso a las nuevas ideas y fobias imperantes en el pueblo alemán.

La película lo muestra a Hitler como un político profesional hurgando en las creencias de las personas para -con su inflamada retórica- transformarlas en su nuevo discurso. Un Hitler que llega incluso a disimular su antisemitismo “porque ya no cae bien”; que demuestra no haber engañado ni ocultado a nadie su “agenda” (después de todo en “Mi Lucha” anticipó exactamente por lo que luchaba y haría) y que -en definitiva- lo siguieron porque simplemente fue el líder que encauzó las aspiraciones de los alemanes e interpretó su real sentir.

Afirmar que Hitler le dio a los alemanes lo que ellos querían no es una reivindicación moral de Hitler sino una bofetada de la película a los alemanes, pero no únicamente a los de los albores del nazismo sino a los de estos tiempos en los que apenas 2 personas le harán frente en su nuevo camino a la popularidad y a la fama: una anciana sobreviviente del Holocausto y un productor televisivo que será encerrado por loco. Ascenso para el que muchos colaborarán -por simpatía o interés- sin terminar de entender que no se trata de una farsa, aunque comprendan perfectamente -y compartan- sus ideas y su discurso.

Hitler, en pleno 2014, se convertirá en un fenómeno televisivo, cinematográfico y editorial y su popularidad se extenderá rápidamente por una Alemania que enfrenta problemas (éstos si reales) que son perfecto caldo de cultivo para su prédica.

Se mofará de los políticos de nuestro tiempo a los que tildará de ineptos justamente por no saber hacer política, pero consciente de la importancia de la televisión se hará estrella de un programa humorístico y (tal como lo hacen los nuestros yendo al “Bailando”), aprovechará cada aparición para masificar su discurso y popularizar su imagen.

No temerá hacer de payaso si eso le da espacio en los medios; reclutará por Facebook, se hará estrella de Youtube. Entenderá a la perfección las reglas de la sociedad del espectáculo, la nuestra.

Tal como ocurre con “La Ola”, miniserie que relata un experimento universitario en el que se demuestra que en todo tiempo es posible un movimiento de las características del nazismo, “He Vuelto” invita a pensar sobre la raíz del totalitarismo, sobre la política y sobre lo que es el pensamiento políticamente correcto y cómo se masifican las ideas.

“La Ola” nos muestra que el fanatismo, la intolerancia y la capacidad de transformarnos en salvajes está en todos nosotros y que solo es una cuestión de “tecnología social” el despertarlos. “Ha vuelto” desnuda a la política como esa tecnología social y a nuestros políticos que se comportan como el Füher lo haría en nuestros tiempos.

Viendo la película uno puede concluir que si los dirigentes políticos de hoy son menos salvajes es simplemente porque no están dadas las condiciones sociales para la salvajada. Pero no deberíamos ignorar que también nos advierte que en realidad las condiciones para un nuevo “Füher” están ahí, que quizá siempre estén ahí, en nosotros, listas para ser catalizadas por los profesionales del oportunismo.

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