FABIO MARIO TALARICO

"Si volviera a nacer, no elegiría el fútbol”

Los lectores de Urgente24 conocen a Fabio Talarico, quien llevó adelante varios años la sección Deportes. Hoy día es el DT adjunto del club mendocino Godoy Cruz, que entrena Sebastián Méndez. De capacidad infrecuente en el mundillo del fútbol profesional para el análisis crítico, y enorme capacidad de trabajo, Talarico logra proyectarse en un ambiente a menudo hostil hacia todo aquel que cuestione su mediocridad. Muy interesante la entrevista que le hicieron para el suplemento deportivo del diario Los Andes, de la ciudad de Mendoza:

por DIEGO BAUTISTA
 
CIUDAD DE MENDOZA (Los Andes). No muchos lo saben. Quizá no sean tantos. Incluso debe haber futbolistas de Godoy Cruz que ni siquiera conocen su currículum. Pero detrás de ese hombre de altura mediana, cabello canoso, entradas prominentes y barba al mejor estilo Gustavo Cordero, hay una historia atrapante, signada por todos esos roles que eligió desempeñar y cuyos caminos desembocan en un mismo lugar: el fútbol.
 
Y es justamente por ese camino sinuoso que le tocó desandar que, afirma, no volvería a elegirlo. “Si volviera a nacer no elegiría el fútbol. Sería psicólogo social”, dice sin inmutarse. 
 
-¿Quién es Fabio Talarico?
 
-Una persona que trata de ser lo más justa posible, que quiere defender los valores, la ética, la educación y todos los buenos valores que la acompañan. Trato de ser una buena persona, de superarme todos los días y de ser un buen compañero. Creo que soy eso o, humildemente, trato de serlo. 
 
-Futbolista, periodista, entrenador, ayudante de campo. ¿Con cuál de todos esos roles te identificás?
 
-Me gusta mucho la profesión de periodista porque implica una gran responsabilidad. Si la persona que ejerce el periodismo siente respeto o cree que está manejando un “arma”, en el buen sentido de la palabra, siempre va a ejercer bien la profesión. El error del periodista es cuando olvidamos que eso sucede, que lo damos como algo que ya está superado, que le perdemos el miedo a equivocarnos de los primeros tiempos. Cuando perdemos ese respeto, la profesión muestra lo más feo que tenemos los seres humanos. 
 
-Hay ex futbolistas, como Ruggeri, que critican a los periodistas que no jugaron al fútbol. ¿Cuenta con un plus el periodista deportivo que 'tiene vestuario'?
 
-El fútbol es un ambiente que en muchas ocasiones se torna básico y lineal en los pensamientos. Sí entiendo que desde el lado del jugador muchas veces molesta que alguien que no estuvo adentro del vestuario hable con una autoridad y soberbia como si realmente conociera bien lo que es el tema. Todos pueden opinar y ver bien al fútbol independientemente de si estuvieron adentro o afuera. Pero lo más atinado es conservar las formas, incluso el que está adentro porque nadie tiene la verdad en el fútbol, nadie lo sabe todo ni ningún esquema o idea de un entrenador es la mejor. De hecho, han ganado todas. Cualquier entrenador puede planificar bien el fútbol, pero después hay un montón de variables que uno no puede manejar, que tiene que ver con el azar, con el momento de los jugadores, el adversario… .Es impredecible, por eso lo lindo de este deporte.
 
-El futbolista y el periodista conviven en una relación amor-odio. ¿Qué cosas entendiste en tu metamorfosis de un oficio al otro?
 
-En el fútbol y en todo ámbito de alta exposición se mezclan un montón de cosas que tienen que ver con el ego y el orgullo y que generan puntos de conflicto en todas las relaciones. Entonces, el éxito pasa por la ingeniería humana, en cómo vas entablando las relaciones con tus compañeros, con la gente, con los medios, con tu familia y con tus amigos. Porque muchas veces hasta tus cercanos te ven distinto y te dicen: 'vos cambiaste'. Y muchas veces no es así, lo que cambia es el enfoque del cercano hacia esa persona. ¿Por qué? Porque ya no es más una persona cotidiana: es una persona que sale en un diario, en la televisión, que se saca fotos con la gente. Entonces, tu hermano te puede ver diferente. Y no es que vos cambiaste, es cómo te ve el otro.
 
-¿Te pasó eso?
 
-Sí, me pasó con amigos. Era chico y me acuerdo que les decía que yo era el mismo. '¿No se dan cuenta que después del partido estoy acá con ustedes y hacemos lo mismo?' Les decía, ‘ustedes me ven diferente y tienen que aceptar que un amigo hoy está transitando una situación distinta a la cotidiana’. 
 
-¿Eso fue cuando empezaste a jugar en Primera?
 
-Sí, cuando jugué en River y tuve la suerte de empezar haciendo goles. Fue un momento explosivo y muy shockeante a la vez. 
 
-¿Eras de River?
 
-Mi familia en general estaba dividida entre Boca y River, más de Boca que de River. De chico empecé a jugar en Argentinos, pero estuve muy poco tiempo porque a los 10 años me llevaron a River y estuve allí once años, hasta los 21 años que me fui a Francia. De chiquito tiraba más para Boca, pero a los diez años me puse la de River y te perdés en esto. 
 
 
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Un medio de comunicación: “Ninguno. Porque creo que los medios hoy son política, como el fútbol también”. 
 
Un periodista: “Nelson Castro”. 
 
Un político: “Ninguno”.
 
Un libro: “El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo”
 
Una película: “El abogado del diablo”. 
 
Un equipo de fútbol: “Holanda del '74, Brasil del '70 y el Barcelona de estos tiempos”. 
 
Un futbolista: “De hoy: Messi. No se puede discutir. De ayer: Ronaldo. Tenía todo”.
 
Un DT: “Dos: Marcelo Bielsa y el Flaco Menotti”.
 
Un amigo: “Se puede, pero yo no hice amigos en el fútbol. Con Batistuta y Gustavo Zapata fuimos muy buenos compañeros”.
 
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-Aún con el privilegio que significa haber jugado en los dos más grandes de Argentina, te retiraste muy joven, con 25 años recién cumplidos. ¿Por qué? 
 
-Porque no me sentía feliz. Y yo sé que puede sonar extraño porque todo el mundo quiere estar en este medio, pero eso implica un montón de situaciones que hay que aceptar porque forman parte de las reglas de juego. Y no tiene nada que ver con lo profesional porque yo siempre lo fui, sino con todo lo que rodea al fútbol: los representantes, los dirigentes, cómo se manejan muchas veces los medios, los mismos compañeros… y yo sufrí todo eso. Es un ambiente en el que no me sentí cómodo. 
 
-¿Tan jodido es el ambiente del fútbol?
 
-Y, es un ambiente complicado. No digo que sea imposible porque hay mucha gente que si no tiene el fútbol se muere. Yo sin fútbol no me muero, la vida sigue, es un complemento muy lindo pero nada más. De hecho, es algo que lo hablamos siempre con Sebastián (Méndez). Sabe que estoy con él porque me gusta el fútbol y porque siento que puedo ser útil en alguna causa, pero para mí el fútbol no es determinante, por eso dejé a los 25 años. Ahora lo entiendo. Yo dejé el fútbol, el fútbol no me dejó a mí.
 
-¿Cuál “mundo” es más difícil de sobrellevar el de Boca o el de River?
 
-En momentos complicados los dos son pesados, están a la par. Y siempre estás atado al momento del otro. Estoy convencido de que al Vasco lo echaron de Boca porque River ganó la Copa Libertadores. No le perdonaron esa eliminación directa que River no la había producido nunca y le tocó a él. Y lo lindo, es lindo en todos lados. En ambos se potencia de una manera que hay que tener los pies sobre la tierra. 
 
-¿De River te limpió Passarella?
 
-Me limpié solo, pero por Passarella. Tenía un problema conmigo y nunca me quiso ceder. Cuando yo tenía 22 años decía cosas muy fuertes de Passarella y me decían que yo era un irrespetuoso. 
 
-Él tiempo te dio la razón…
 
-Creo que sí. Es sólo sentarse a esperar y que la vida dé vueltas. Siempre fue por defender valores, causas justas.
 
-¿Y en Boca qué pasó?
 
-Fui medio de atrás a Boca. En ese momento Boca tenía a Márcico, Tapia, Neffa, Tejera. Tenía cuatro o cinco '10' y yo había llegado con un contrato menor a todos ellos y esos jugadores forman parte de un patrimonio y los entrenadores muchas veces tienen que responder a situaciones.
 
-¿Volviste a estar en el fútbol por el Gallego Méndez?
 
-Sí, tengo mucha compatibilidad con él en la forma de pensar, sobre todo en lo que tiene que ver con la vida. Nos conocimos en el curso de técnico (2010-2011), que lo hice realmente para sumar elementos a mi profesión de periodista deportivo, nunca pensando en ejercer. 
 
-¿En tu equipo es titular David Ramírez?
 
-Hoy, nosotros apostamos a que sea un jugador más importante de lo que es, pero él es consciente de que le falta y lo va llevando de a poco. En su momento sí, claro. David es un jugador integral, que tiene pase, que tiene remate, que maneja los dos perfiles, que maneja los tiempos y es buena persona. Ojalá nos pueda dar más de lo que nos dio. Es muy lindo ver a esa clase de jugadores en un fútbol tan batallador, tan guerrero y de poca pausa.
 
-La pregunta es, ¿quién sale para que entre David?
 
-Y, es difícil. Pero esto es largo, recién va el cincuenta por ciento y con Sebastián (Méndez) siempre apostamos a que los que están afuera siempre estén bien. Porque el hecho de que esté afuera es algo circunstancial. Nadie puede saber lo que puede pasar mañana. Entonces, hay que trabajar más ahí que adentro, porque el jugador que está adentro está motivado de por sí y no hace falta mantenerlo arriba. Con los que hay que trabajar es con los que están fuera porque esos son realmente los que llevan el carro. Si esos no lo llevan, no tenés carro. 
 
-¿Cuáles son las claves de este Godoy Cruz?
 
-Veo un grupo de jugadores contento, sano, de buena gente, con ganas de formar parte de la historia del club, de trascender y con la cabeza en lo cotidiano, que es donde tiene que estar. 
 
-¿Al Morro García lo trajeron ustedes?
 
-Sí, Sebastián ya lo quería cuando estuvo dirigiendo a Banfield en el 2010-2011 y en ese momento no se le pudo dar. 
 
-¿Su aparición lo obligó a cambiar el sistema (4-2-3-1) que tenía pensado?
 
-Igual Sebastián siempre tiene dos sistemas que le gustan desde lo personal. Desde que yo estoy con él, cada vez que llegamos a un equipo él intenta, pero quizá en el andar se va dando cuenta que no es lo mejor y hay una mutación, siempre pensando en el arco contrario. La irrupción del Morro después del partido con Central fue muy productiva para el equipo y para el grupo porque es un jugador con mucha personalidad y recorrido y Godoy Cruz es un plantel joven, de jugadores que están haciendo sus primeras armas y que hoy les toca hacerse hombres de golpe. 
 
-¿Cuál es el techo de este Godoy Cruz?
 
-Vamos a pelear y estamos preparados para hacerlo. Obviamente vamos a tener dificultades, como salir ahora a la cancha siendo el puntero. Estos chicos tienen ese plus para dar y el fútbol está muy parejo. Y dentro de esa paridad, nosotros tenemos muchas cosas buenas. Vinimos a poner la vara muy alta. Ojalá podamos cumplirlo. Se vienen 50 días clave. Y como dice Sebastián, 50 días en la vida de una persona no es nada. Y en este caso puede significar mucho.
 
-Por ahora, las críticas de la prensa han sido muy ecuánimes.
 
-Me acostumbré al laburo mío como periodista. Trato de consultar y leer para saber cómo se ve desde afuera. Por ahora, las críticas de la prensa local han sido bastante ecuánimes. Son puntos de vista que están dentro de la buena fe. Convengamos lo siguiente: las cosas van bien y está todo bien. Pero esto es fútbol y hay que saber cómo son las reglas de juego.
 
-¿Cómo ves al periodismo deportivo en general? 
 
-No me gusta lo que veo. 
 
-¿Tenés algún referente? 
 
-No. Quizá, en un momento, cuando jugaba había un periodista que me parecía muy preciso y competente, pero con el tiempo empezó a mezclarse con los roles de la política y me desilusionó. 
 
-¿Era relator? 
 
-Sí, pero por favor no me pidas que dé nombres. 
 
-¿Polémica en el Fútbol era un show?
 
-Sin duda. Ese ciclo lo conducía Mauro Viale, pero asumió el gobierno de la Alianza a Canal 7 y los dueños del programa se lo sacaron de encima porque era menemista. Al irse Mauro quedamos siete u ocho tipos del panel. Estaban Luis Yorlano, Lito Pintos, Pablo Tiburzi, Mario Giordano, Dante Zavatarelli, gente con un gran recorrido a la que yo respeto mucho. Y fue algo muy lindo porque ellos me eligieron a mí como moderador el último mes de un programa que tuvo mucha historia en el periodismo deportivo.
 
-¿Te bajaron línea alguna vez?
 
-Sí, me pasó. Después de Quique Wolff fui el primer ex jugador-periodista. Había tenido un arranque bueno y por no aceptar esas formas quedé muy marginado. Pero después terminé haciendo periodismo independiente, como debe ser, en Urgente24. Hacía lo que quería, con respeto, y sin ningún tipo de objeción. 
 
-Hiciste radio, gráfica y TV. ¿Cuál es el medio que más te gusta?
 
-El que más tiempo te da de explayarte es la gráfica porque no te apuran tanto los tiempos. La televisión es lo que menos me gusta, pero es lo que más quieren hacer todos porque es la que mayor exposición te da, aunque no refleja lo que es uno porque es una puesta en escena, estás siempre mostrando una cara que no es genuina. Y lo que más me gustó a mí fue la radio, porque si bien arrancás con el micrófono, hay un punto en el que te abstraés de eso y termina siendo esta mesa. Y a la larga, sin darte cuenta, terminás mostrando lo que realmente sos, lo bueno y lo malo. La radio es magia, es el teatro de la mente, es imaginación pura. 
 
-¿Por qué te llamó la atención el periodismo deportivo?
 
-Cuando dejé de jugar tuve esa crisis lógica que decís ‘soy joven, ¿qué hago?, terminé solamente el secundario, ¡qué error! ¿Por qué no puedo volver a empezar?’ Me pasó. Y de hecho, si volviera a nacer no elegiría ser jugador de fútbol.

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