PARANÁ (U24 Entre Ríos). Un desalojo de 4 familias que ocupaban un terreno de importantes dimensiones en Paraná desde hacía treinta años y al que sorpresivamente le apareció un dueño que exigió la devolución, terminó en una batahola que involucró a equipos especiales de la policía provincial que usó gases lacrimógenos y balas de goma para desalojar a las familias y a los cientos de personas, sobre todo del Movimiento Evita, que se habían congregado para solidarizarse con los desalojados.
CORRUPCION ENTRERRIANA
Miguel Marizza y los dueños de los gobiernos
Algunos se iniciaron en los años noventa, otros “renacieron” en la era K, son los contratistas del Estado provincial que nuca dejan de cobrar. Son los adjudicatarios de las obras más importantes, las de los montos más jugosos, a las que se las dividen según los trabajos que haya que hacer. Si bien hay otros jugadores con los que se asocian según las conveniencias, o los subcontratan, son cuatro las que manejan todo. Los dueños de esas cuatro empresas mantienen una estrecha relación con el poder político de turno apoyándolos con muchos aportes en las campañas. A ellos también recurren nuevos candidatos en busca de apoyo.
La orden se cumplió a rajatabla y a pesar de los reclamos y las manifestaciones a favor de las familias que nadie tuteló al quedar totalmente desamparadas. La justicia avaló el proceder de la policía y el gobierno nac & pop hizo mutis por el foro. Incluso cuando la situación amagaba con agravarse, habría existido una comunicación con la fiscalía de estado para consultar, pero desde allí se habría avalado el operativo. Finalmente las familias fueron desalojadas.
Al día siguiente hubo una conferencia de prensa en la legislatura provincial con la presencia de diputados provinciales y nacionales que pusieron su queja por el accionar de la policía, pero todo fue muy light y la rueda de prensa terminó derivando en otras cuestiones. Eso fue todo.
¿Qué fue lo que sucedió? La columnista de El Entre Ríos, Claudia Yauck, explica, respecto a los incidentes que "la agilidad que mostró la Justicia para actuar violentamente, tiene detrás los negocios del Estado. El terreno que procuraban 'limpiar' pertenece, tras un proceso engorroso, a una de las empresas favoritas del gobierno, CEMYC, que, casualmente, ha estado muy vinculada con las obras para la Cumbre que se desarrolla en estos días en la ciudad. Fue esa situación la que indiscutiblemente acalló a los funcionarios que se doblegaron ante la clara relación entre un privado y el favoritismo del Estado".
¿Qué es CEMYC? Según publica El Entre Ríos, la firma fue constituida allá por marzo del año 1975 para la "construcción de obras de ingeniería civil". Pero a fines de 2013 resolvió ampliar su objeto con una actividad secundaria: "servicios inmobiliarios realizados por cuenta propia, con bienes urbanos propios o arrendados". El 2014 empezó de la mejor forma. Según lo publicado en el Boletín Oficial de Entre Ríos, en el mes de enero, CEMYC SRL amplió su capital social de manera sustancial. Pasó de $40.000 a $5.000.000, teniendo por socios en partes iguales a Enrique Alberto Morosoli y Rubén Oscar Grasso.
Según el Boletín Oficial las obras más significativas realizadas por esta empresa en los últimos 4 años le reportaron beneficios por $102.5 millones, a los que habría que sumarle ingresos por obras compartidas con otros y alguna obras más “pequeñas”. La propiedad el terreno desalojado, que son 5 hectáreas en una de las zonas más caras de la ciudad, quedó en manos de uno de los dueños de CEMYC, según el expediente, por una cesión a su favor por ¡¡$ 10.000!!, una cifra irrisoria. Esos terrenos aparentemente formaban parte de una sociedad relacionada también con la construcción hace muchos años y que habría tenido algún tipo de relación con ese dueño actual de CEMYC.
Hace apenas tres meses, en septiembre de 2014, CEMYC conformó una UTE con dos grandes de la obra pública entrerriana, que en realidad ya no son dos sino una, porque también están asociadas entre sí. En efecto, con fecha 19/09/2014, fue inscripta la Unión Transitoria de Empresas conformada por Néstor Iván Szczech, Caballi SA (Miguel Marizza) y CEMYC SRL. El objetivo: "construcción, reforma y reparación de edificios residenciales". Ideal para ser “convidada” para ejecutar las refacciones que hicieran falta para la Cumbre del Mercosur. Aunque antes de eso, el plato fuerte de esta UTE es ni más ni menos que el Centro de Convenciones de Paraná, por 4100 millones, que ya les fue adjudicado.
Szczech, Caballi SA, CEMYC y LOSI SA, son actualmente las cuatro empresas mayormente beneficiadas por la obra pública del estado. Esas cuatro empresas ejecutan en la actualidad obras por cifras que en su suma, llegan a los 10 ceros. Ellos se reparten las obras por rubro:
> Viviendas: Szczech/Caballi SA.
> Institucionales: (Escuelas, hospitales, etc) CEMYC/Caballi SA.
> Viales: LOSI SA.
Luego ellos se encargan de sub-contratar a otras empresas según cada rubro. Esas sub-contrataciones se rigen por lo general por normas y condiciones que están fuera de los pliegos de licitaciones. En algunos casos muy puntuales arman también uniones transitorias de empresas con esos sub-contratistas que por lo general son siempre los mismos. Incluso obras más pequeñas como enripiado de rutas, cordones cunetas, alcantarillados, caminos vecinales son tomadas por pequeñas empresas controladas por esas cuatro. En una palabra ellos deciden quién y que construye en Entre Ríos.
Pero, además, ellos también deciden quien gobierna en Entre Ríos.
El “cerebro” detrás de todo esto es alguien que llegó muy joven a la función pública allá por los años '90, de la mano del ex gobernador Jorge Busti (¡¿quién no llegó de la mano de él?!), y que muy rápidamente se dio cuenta que en el Estado se podían hacer negocios estando de ambos lados del mostrador. Ese joven talentoso era Miguel Marizza, un hombre que hizo del poder, “su lugar en el mundo”. Él es hoy quien sostiene el “gran sueño entrerriano”, algo a lo que apuntó con bastante antelación. Tanto, que con sus amigos armó empresas por si el sueño se convertía en realidad.
En 2010, al anunciar que Sergio Urribarri expondría en la asamblea anual de la Cámara Argentina de la Construcción, Marizza, como si jamás hubiera tenido nada que ver con los años 90, hizo profesión de fe nac&pop, al declarar: "es bueno poder explicar un nuevo modelo que ha dado solidez al país, contrario a las recetas históricas de organismos como el FMI. Si dudas que estamos viviendo lo más grande en inversión desde que volvió la democracia”. Un año después Urribarri era reelegido gobernador. Y a partir de allí comenzaba la historia de Urribarri.
En 2012, Caballi SA (Marizza) y Szczech, conformaron dos sociedades anónimas: Residential SA y Construyendo SA, ambas constituidas el mismo día, el 23 de agosto de 2012, con el mismo objeto (construcción), igual monto de capital inicial ($1 millón). El objeto de la creación de ambas apunta especialmente a la construcción de obras privadas y públicas, con explícita habilitación para contratar con los estados municipal, provincial o nacional. ¿Nacional?
El porqué de la habilitación para contratar con el estado nacional es bien simple: Preparar el terreno por si en 2015 se hiciera realidad, y Sergio Urribarri accediera a la Presidencia de la Nación.
Acá volvamos nuevamente a CEMYC, porqué en marzo de 2014, esta dio a luz a una nueva empresa: Administración Puerto Ibicuy SA. Su objeto social va mucho más allá de la construcción, para avanzar hacia los servicios, los transportes, la importación y exportación. Casualmente los rubros que no preveían las empresas Residential SA y Construyendo SA de Marizza y Szczech.
Luego las tres empresas constituyeron la UTE entre ellas. Todo muy tranquilo, muy sobrio, hasta que hubo que desalojar el terreno de un “amigo” y ahí siempre hay algún comedido, que de tan oficioso, lo único que hace es meter la pata. Y en los negocios grandes los pequeños detalles cuentan mucho más que en los negocios pequeños.
Pero ellos no se inmutan, porque si el sueño no se cumple, y a esta altura ya saben que no se cumplirá, también saben que los que vengan a reemplazar al actual gobierno, más temprano que tarde, van a llegar a golpear sus puertas. De hecho ya se supo que hay al menos un candidato (de los opositores), que si bien no ha ido a golpear las puertas, ha dejado trascender que ellos “son mis amigos”.
Por lo tanto, una vez más, el único “sueño” que se cumplirá será el de ellos: Los dueños de los gobiernos.







