CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). En 1988 Pablo Escobar Gaviria le concedió una entrevista desde la clandestinidad a la periodista Yolanda Ruiz, actual directora de Noticias RCN La Radio, medio de comunicación que ha difundido por primera vez la entrevista, al cumplirse este lunes, 02/12, el 20mo. aniversario de la muerte del famoso narcotraficante.
"EL ESTADO RECIBE DINERO DEL NARCO"
Imperdible: Entrevista inédita a Pablo Escobar
El narcotraficante Pablo Escobar, abatido por las fuerzas de seguridad colombianas hace exactamente 20 años, confesó en una entrevista inédita hasta ahora, que el Estado colombiano y empresarios prominentes estaban mezclados con el narcotráfico en aquellos años.
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"Los dineros calientes están incluidos en todos los sectores económicos", dijo Pablo Escobar a Yolanda Ruiz, al señalar que "el Estado y el mismo Gobierno reciben ese dinero de impuestos de las personas que están sindicadas de comerciar con drogas ilegales".
Escobar, quien llegó a ser considerado por la revista Forbes como uno de los hombres más ricos del mundo (podría decirse que Escobar fue tan poderoso como lo es hoy día el mexicano 'el Chapo' Guzmán), justificó que "todas estas personas que son sindicadas públicamente de pertenecer al narcotráfico son realmente las únicas personas que están invirtiendo en el país".
Es interesante destacar que el negocio de la cocaína tenía una geografía diferente en aquellos años: Escobar, jefe del cártel de Medellín; y los Rodríguez Orejuela, jefes del cártel de Cali, eran los narcos más poderosos.
Hoy día, los narcotraficantes más poderosos ya no son colombianos sino mexicanos.
Los Rodríguez Orejuela tenían un estilo bien diferente al de Escobar, quien 'sacó los pies del plato' y atacó al Estado colombiano. En cambio los Rodriguez Orejuela intentaron negociar. Si bien hoy día están en cárceles estadounidenses, ambos hermanos pactaron una devolución de una cantidad de dinero al Fisco estadounidense, y así lograron que sus familiares no fuesen perseguidos por la DEA y otras autoridades.
En cuanto a Escobar, fue acribillado a balazos en el techo de una construcción, cuando intentaba escapar al operativo que había logrado identificar su escondite porque él cometió un error suicida: permaneció demasiado tiempo en el teléfono hablando con su hija pequeña.
Antes, el cártel de Medellín fue acosado ferozmente por una organización paramilitar llamada Los Pepes (Perseguidos de Pablo Escobar), integrada por una sociedad de los Rodríguez Orejuela y ex aliados de Escobar como Fidel Castaño, luego creador de la ilegal Autodefensas Unidas de Colombia, que con la excusa de la guerra contra las FARC y el ELN también ejerció el narcotráfico y la mayoría de sus jefes fueron extraditados a USA.
Los Pepes recibieron apoyo no oficial del Ejército y la Policía Judicial colombiana, además de la DEA estadounidense.
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En medio de esa contienda, Escobar, quien con su ferocidad había puesto en jaque al Estado colombiano y provocado el deseo de venganza de los otros narcotraficantes, concedió la entrevista a Ruiz, en la que intentó explicar que había un beneficio económico para los colombianos en la producción y exportación de la cocaína que consumían "los gringos". Escobar temía la extradición a USA.
Los narcotraficantes "están dando trabajo al pueblo de Colombia, mientras los demás sectores de la economía están sacando su dinero a cuentas en el extranjero", dijo Escobar, no sin antes recordar que él mismo ayudó en los barrios populares a construir escuelas, centros de salud, y centros deportivas.
"A veces a mí se me acusa de narcotráfico. Es una actividad que, de momento, históricamente, digámoslo así, se ha declarado ilegal, pero a la larga y a futuro se va a demostrar que tiende hacia la legalización", sostuvo Escobar cuando la periodista le preguntó sobre el carácter ilícito de su actividad.
"El problema de la legalización o el problema de la represión en la lucha contra el narcotráfico no es tan importante. Yo considero que es mucho más importante el problema de la educación y de la disciplina", dijo el narcotraficante, recordando que "todo lo que se hace en exceso es perjudicial para la salud".
"Las drogas necesitan una clasificación, porque no producen los mismos efectos en una persona el whisky que la cerveza o el vino, y lo mismo sucede con las drogas", señaló.
Interpelado sobre la posibilidad de abrir un diálogo con la guerrilla (las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional), el narcotraficante aseguró que "siempre" estuvo dispuesto a entablar conversaciones. "Históricamente lo hemos demostrado desde el año 1984, cuando se le propuso al Gobierno Nacional un diálogo que habría evitado, sinceramente, mucho derramamiento de sangre", dijo Escobar, para luego apuntar que la falta de negociaciones fue "la causa principal de la violencia en el país".
Por otro lado, él negó que tuviera responsabilidad en las masacres que se producían de forma masiva en el departamento de Antioquia: "Soy inocente de esas acusaciones y repudio todo lo que se trate de masacres y asesinatos colectivos" (el problema era creerle a Escobar...).
Cuando la periodista le preguntó por sus supuestos vínculos con grupos ilegales que iban desde la guerrilla hasta los paramilitares, Escobar se autocalificó como "una persona respetuosa de las ideas ajenas", puesto que si él nota que la gente de la izquierda tiene ideas que le convienen al país, no tiene problemas en apoyarlas y respaldarlas, y que lo mismo pasa con la gente de la derecha mientras sus ideas convengan al país.
Pablo Escobar concluyó la entrevista con una confesión personal: "Yo tengo 38 años de edad. 28 años fui pobre y me transporté en buses, de esos últimos 10 años que restan 5 años he permanecido en la clandestinidad y los otros 5 años los dediqué todos los fines de semana al servicio del pueblo".
La autora de la entrevista, Yolanda Ruiz, afirma que "la historia esperó 25 años para ser contada", y precisó que el encuentro con el entonces hombre más buscado se celebró "un día de agosto" de 1988 en una finca del capo en el departamento de Caldas.
La periodista reconoció que nunca imaginó que ese trabajo quedaría durante tantos años archivado en un cajón por decisión de sus superiores.
Escobar comenzó su vida delictiva como ladrón de vehículos y llegó a forjar desde Medellín un gran cartel del narcotráfico, para lo cual creó un ejército de sicarios. Se le considera responsable de 4.000 asesinatos. Entre el historial terrorista al que se lo vincula se encuentra el estallido en pleno vuelo de una bomba en un avión que transportaba 107 pasajeros.
Escobar, quien realizó grandes envíos de cocaína a Estados Unidos, fue asesinado por las fuerzas de seguridad el 2 de diciembre de 1993 cuando huía por los tejados de un barrio de Medellín, donde se ocultaba tras haberse fugado el 21 de julio de 1992 de la prisión La Catedral, que el Gobierno de César Gaviria (1990-1994) había construido para alojarlo.









