DESPUÉS DE REPSOL YPF
Prefieren comprar deuda venezolana y vender la argentina
La posibilidad de que cambios importantes ocurran en Venezuela motiva especulaciones que no suceden hoy con la Argentina, en los mercados donde, en definitiva, ambos países parecen equivalentes por la inseguridad jurídica ofrecida a las inversiones.
29 de abril de 2012 - 00:00
"En un giro de percepciones, los inversionistas ahora prefieren los bonos denominados en dólares de Venezuela a los de Argentina", afirmó la agencia Dow Jones, desde New York.
Los administradores de fondos y los especuladores esperan con ansias la posibilidad de un cambio político en Venezuela y adquirir la deuda del país. Esperan aprovechar una rápida alza en los precios de estos bonos si un nuevo gobierno reemplaza al enfermo presidente Hugo Chávez.
En tanto, muchos inversionistas han comenzado a vender la deuda argentina por las impredecibles políticas de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien ha decidido expropiar a la petrolera YPF SA, una filial de la española Repsol YPF SA.
En cierto sentido, los inversionistas perciben que estos países están estancados en los años '80 y '90, cuando las políticas fuertemente influenciadas por las ideologías y el populismo llevaron a muchos países latinoamericanos a caer en cesación de pagos.
Ninguna de estas naciones corre este riesgo y ambas ofrecen altos rendimientos: más de 600 puntos base sobre el índice general de bonos de mercados emergentes.
Pero en semanas recientes la percepción y las expectativas en torno a ambos países han cambiado de manera tangible. Hay una clara preferencia por Venezuela sobre Argentina.
"Estamos convencidos de que habrá un cambio y Chávez no será el próximo presidente de Venezuela, aunque es difícil saber qué rumbo tomará", dijo Sam Finkelstein de Goldman Sachs Asset Management. Esa, señaló, es la razón para comprar deuda venezolana a largo plazo.
Chávez, quien ha gobernado el país desde 1999, padece un cáncer y sus esporádicas apariciones han generado preocupación sobre su salud y capacidad para gobernar el país. Analistas y observadores del mercado esperan que el 1 julio, cuando se da el inicio oficial a la campaña electoral, haya una señal clara sobre si el mandatario decidirá ir a la reelección.
La ponderación de Argentina en el Índice Global de Bonos de Mercados Emergentes de J.P. Morgan —la referencia para la deuda denominada en dólares que sigue la mayoría de los inversionistas— no registra cambios, lo que refleja la perspectiva neutral para el país. Pero el índice tiene una ponderación superior —o más del promedio— para Venezuela.
Ambos países representan 1,3% y 9,5%, respectivamente, del índice en términos de capitalización de mercado, según J.P. Morgan.
Joyce Chang, titular global de mercados emergentes e investigación de crédito en J.P. Morgan, destacó que los inversionistas obtuvieron "cuantiosas ganancias sobre la deuda venezolana en el primer trimestre, pero aún se justifica mantener una alta ponderación venezolana debido a los altos rendimientos".
Por otro lado, la trayectoria de la deuda argentina parece muy clara para los inversionistas.
"Argentina avanzaba por el largo camino de regreso, tras caer en cesación de pagos, para acceder a los mercados internacionales, y ahora a retrocedido varios pasos", señaló Russ Rowley, administrador de cartera en Principal Global Investors.
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La semana pasada su fondo comenzó vender sus ya bajas ponderaciones de bonos corporativos y soberanos argentinos.
Aunque los rendimientos argentinos siguen siendo altos y atractivos, Rowley teme una fuga de inversionistas y la imposición de controles por parte del gobierno si la situación empeora.
"No estamos siendo compensados en forma adecuada por estos riesgos", agregó.
"El verdadero riesgo en Argentina es que su patrocinio podría caer; eso ya sucedió en Venezuela", indicó Chang. "La reserva de inversionistas será bastante menor y esto probablemente resultará en una mayor volatilidad".
Sin embargo, algunos inversionistas prefieren esperar que haya más claridad.
"Las cosas están cambiando un poco y se comienza a generar una mayor cautela", expresó Catherine Elmore de Standish Asset Management. "Hay una reevaluación en términos de cuán expuestos estamos a estos países".
Por ejemplo, su fondo iguala la ponderación para la deuda de referencia argentina y venezolana, pero observa de cerca los acontecimientos en este último país y no descarta incrementar su exposición a Venezuela.
Eskenazi
En tanto, corroborando los problemas que tiene la seguridad jurídica argentina, Mariano Obarrio escribió en el diario La Nación:
"(...) "Todo se encamina a que el Estado le ofrecerá al Grupo Petersen un acuerdo para forzarla a transferirle sus acciones; luego ellos negociarían con Repsol y los bancos acreedores su deuda por la compra de 2008 -dijo a LA NACION un ministro-. Es posible que termine resolviéndose con el ingreso de un tercer actor: una o más empresas petroleras que compren esa parte y acuerden con los acreedores."
Las fuentes oficiales no descartan que el 25% de las acciones del Grupo Petersen terminen en forma indefinida en manos del Estado nacional. Todo esto lo decidirán la Presidenta y los interventores en YPF: el ministro de Planificación, Julio De Vido, y el viceministro de Economía, Axel Kicillof. Los voceros de esa intervención no respondieron las llamadas de LA NACION.
El Gobierno descuenta que no deberá pagar un solo peso por indemnizar a Repsol por la toma compulsiva del del 51% de su paquete accionario. Pero Repsol estima un resarcimiento de 10.500 millones de dólares. Seguramente todo terminará en un largo juicio ante el tribunal arbitral del Banco Mundial (Ciadi).
También por supuestas irregularidades, la Casa Rosada estima que podrá absorber las acciones de Petersen sin aportar recursos. "No están todos los papeles en orden", sugieren fuentes de Balcarce 50. "Todavía no está definido el mecanismo de esta transferencia. Es lo que se está analizando", agregan.
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La deuda de Petersen es de 2900 millones de dólares y los acreedores son los bancos Credit Suisse, Goldman Sachs, BNP Paribas, Citi, Itaú y Santander. El mes próximo tiene un vencimiento de 400 millones. "Hasta ahora no hay negociaciones", confiaron a LA NACION fuentes cercanas a los Eskenazi.
La empresa esperará a que se complete el proceso de ingreso del Estado en YPF, cuando se apruebe la ley de expropiación. Sólo entonces se definirá con los bancos los pasos a seguir. "El grupo está al día con sus acreedores", dijeron allí. (...)".
Repsol
En el diario La Nueva Provincia, de Bahía Blanca, se reportó una situación constatada en el puerto de esa localidad bonaerense:
"Un faltante de al menos 12 barcos cargados con gas natural licuado (GNL) evidenciará, entre mayo y agosto, el puerto local como consecuencia de la decisión adoptada por la empresa española Repsol de cancelar los 10 envíos que tenía previsto realizar en los próximos dos meses y la imposibilidad comunicada por la japonesa Marubeni de cumplir con el suministro de las dos cargas que había ganado para junio y agosto venideros.
Esto implica un promedio de 9 millones de metros cúbicos diarios de gas menos en el sistema y, si el Estado nacional no logra tapar ese bache con nuevas compras contrarreloj, al gobierno no que le quedaría otra salida que aplicar, como mínimo, cortes de suministros diarios equivalentes al 7% de la demanda invernal.
En las últimas semanas de 2011, la Casa Rosada había contratado con Repsol la provisión de 10 de los 81 cargamentos de GNL que se iban a importar este año.
Según publicó el diario Clarín, el primero de esos barcos destinados a la terminal regasificadora local tenía fecha de entrega el 14 /05, pero la compañía hispana comunicó en las últimas horas que no concretará la operación.
Sin embargo, de acuerdo con el cronograma operativo del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca para el 14 no estaba previsto el arribo de ningún metanero.
En tal sentido, para este miércoles 02/06 está programada la llegada del "Golar Artic", con bandera de las Islas Marshall y 55 mil toneladas de GNL, mientras que el 8 y el 19 harán lo propio el "Excel" y el "Excelsior", ambos con bandera belga.
Según el cronograma acordado en 2011, Repsol tendría que despachar dos barcos de gas mensuales en junio, julio y agosto, y luego también uno por mes en octubre, noviembre y diciembre.
La española Gas Natural, Morgan Stanley y la japonesa Marubeni son otros habituales proveedores de GNL a Argentina.
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Para explicar la cancelación de sus 10 envíos, Repsol dijo que los funcionarios locales no habían implementado a tiempo la "carta de crédito" que figura en el contrato de venta.
Si bien rechazaron esa excusa alegando que todavía no vencieron los plazos contractuales, las autoridades de Enarsa y del ministerio de Planificación Federal consideran que se trata de una reacción directa de Repsol por el proyecto de estatización de YPF que dispuso la Casa Rosada.
La medida de Repsol promete afectar significativamente el suministro interno de gas desde mediados de mayo, ya que estaban destinados, en parte, a paliar el déficit de la producción local y morigerar los cortes de suministro a las industrias en el período invernal de mayor consumo.
Si bien la firma española no dijo aún qué hará con los 9 barcos de GNL restantes que tiene adjudicados, en el ministerio de Planificación ya dan como un hecho que no cumplirá con las entregas y que irá comunicando las cancelaciones a medida que se acerquen las fechas pactadas. (...)".










