Jacques Martin, 'showman' francés fallecido a los 77 años, era un hombre orquesta, un 'showman' polifacético, un animador televisivo que permaneció 30 años consecutivos en el altar de las familias francesas.
Él presentaba la revista 'Dimanche Matin', un programa de variedades transversal que le permitía contar chistes, cantar sin censura y manejarse en escena lejos de la vulgaridad recurrente.
La noticia de su muerte trascendió como si hubiera desaparecido un patriarca francés. Las portadas de los periódicos y los telediarios galos dedicaron al 'chansonnier' las mejores páginas y los mejores minutos. Unos para detenerse en su experiencia de 'contrarreportero'. Otras para recordar su impronta, su impertinencia y su personalidad en programas que ya forman parte del patrimonio mediático francés: 'L'école de fans', 'La lorgnette'...
Jacques Martin falleció en Biarritz, residencia familiar y refugio donde permanecía escondido desde 1998. No fue una despedida voluntaria. Un accidente cerebral le jubiló prematuramente sin haberse resuelto la cuestión sucesoria: "Ha sido un hombre irrepetible. Un comunicador total. Una referencia para todos", señaló Nicolas Sarkozy en el texto oficial de su responso.
Eran las palabras del presidente de la República, aunque nadie desconoce en Francia que Jacques Martin contrajo nupcias con la actual esposa del jefe del Estado, Cécilia Cigagner Albéniz, cuyas 2 hijas mayores, rubias y esculturales, son hijas de Martin.
Es el momento de recordar la simpatía de Martin con los niños, sus devaneos en la opereta, sus papeles de actor y su imagen vestido de blanco con una rosa en la solapa.
El 'animateur', que así lo llaman genéricamente, nació en Lyon en 1933. Estaba llamado a continuar la actividad empresarial del padre, pero se desmarcó a la edad de 15 años y recaló en la capital francesa para estudiar arte dramático, iniciarse en la radio y estrenar una comedia musical (Petitpatabon) que le entreabriría las puertas de la televisión.
Sucedió en 1971 a bordo de la cadena TF1 y con un programa vitriólico ('Le petit rapporteur') que satirizaba la clase política y que convirtió a Martin en un personaje insolente, satírico, irreverente y temido
La experiencia precedió a una serie de programas concebidos para todos los públicos, aunque sin concesiones demagógicas. De hecho, Jacques Martin gustaba calificarse como "popular y no populista", precisamente porque sus espacios televisivos atraían indistintamente a las amas de casa, los intelectuales, los espectadores infantiles y a los colegas del espectáculo.
Sería porque Martin tuvo tiempo de conocer a la especie humana. Empezando por su intensa actividad conyugal: cuatro matrimonios y ocho hijos dan fe del modo en que gustaba multiplicarse al showman, aunque la viuda más famosa, sin duda, lleva el nombre de Cecilia.







