SICARIOS EN ROSARIO

'Valenciano' estafó a la DEA, que furiosa lo rastreó en Rosario

¿Hubo o no una cumbre de narcos colombianos en Rosario, Santa Fe? La estadounidense DEA dice que sí pero la Policía Federal Argentina no lo ha confirmado. El tema es Maximiliano Bonilla Orozco, a quien la DEA acusa de haber incumplido un acuerdo que venían negociando. Bonilla Orozco es una obsesión de la DEA, que ofrece US$ 5 millones por su captura.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Hay que comenzar por el inicio: la llamada Oficina de Envigado.

 
Ese fue el nombre de una temible red de sicarios creada en la década de 1980 en Medellín, Colombia, por el capo Pablo Escobar, hoy dividida en 3 bandas que se disputan el control de las rutas del narcotráfico desde Medellín hacia el golfo caribeño de Urabá, una zona fronteriza con Panamá por la que salen toneladas de cocaína hacia USA y Europa:
 
> Maximiliano Bonilla, alias 'Valenciano', relacionado con el narcotráfico; 
 
> Erick Vargas, 'Sebastián', líder de bandas sicarias; y 
 
> Jader Botero, 'Gancho', que maneja el 'pagadiario' (agiotistas o usureros).
 
En 2009, los 3 desataron una "guerra de combos", ajuste de cuentas cruzados que solo en 1 semana provocó la muerte a 31 personas.
 
"Todos son tipos muy jóvenes -máximo 35 años-, que se han hecho en un ambiente criminal desde los 14 años. Empezaron hurtando vehículos, atracando gente; luego van haciendo secuestros, homicidios y, dependiendo del grado de violencia que muestren van ascendiendo en la estructura. Han hecho camino a punta de muertes", explicó un funcionario policial colombiano.
 
Hubo un beneficiario directo de la carnicería interna: Daniel Rendón, alias 'Don Mario', un narcoparamilitar que por entonces era el narcotraficante más buscado de Colombia y buscaba consolidar posiciones en los barrios deprimidos de Medellín a través del reclutamiento de jefes de bandas que habían trabajado para la 'Oficina de Envigado', pero en la guerra interna eran amenazados o asesinados.

'Don Mario' había sido hombre de Carlos Castaño, el fundador de las Autodefensas Unidas de Colombia, quien murió a manos de su propio hermano Vicente y otros colaboradores que querían crecer en el narcotráfico y cuestionaban la decisión de Castaño de entregarse a USA.

'Don Mario' decidió vengarlo y empezó una guerra contra otra vanda, la de Los Paisas (quienes propiciaron la muerte de Castaño).

El martes 13/05/2008 fue para Rendón Herrera uno de sus mejores días de su vida, porque con la extradición de 13 paramilitares, como Salvatore Mancuso; Diego Fernando Murillo, alias Don Berna, y Ramiro Vanoy Murillo, alias Cuco Vanoy, vio la oportunidad para apropiarse de los mercados utilizados por esos narcos. Y lo consiguió.

 
Sin embargo, el 15/04/2009, Daniel Rendón Herrera, jefe de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, grupo paramilitar que recibía otros nombres como Águilas Negras, fue capturado por la Policía Nacional en una operación hecha la zona rural Cerro Azul, del municipio de Necoclí en el Urabá Antioqueño. Trabajó un grupo de contratistas llamado Jaguar Albino, que se llevó la recompensa de US$ 2,2 millones.
 
Si bien Rendón Herrera no fue extraditado a USA, Bonilla Orozco ganó espacio en el mercado de la cocaína.
 
El 27/04/2010, el Departamento de Estado anunció una recompensa de hasta US$ 5 millones por información que conduzca a la captura y/o procesamiento judicial de Maximiliano Bonilla Orozco, alias 'Valenciano' o 'Jugador' o 'Futbolista'.
 
 
"Bonilla Orozco recibe la cocaína directamente de varias fuentes en Colombia, incluso del Ejército de Liberación Nacional-ELN, y ha trabajado extensamente con el violento grupo del narcotráfico de México denominado Los Zetas. Se cree que la organización emplea una red de bodegas y empresas fachada para adquirir cargamentos ficticios o legítimos, los cuales son almacenados o transportados con la droga para enmascarar las cargas de narcóticos. A Bonilla Orozco se le vincula con el transporte de ganancias derivadas del narcotráfico por más de US$ 25 millones desde USA hasta México. Contra él pesa una acusación en el distrito Este de Nueva York desde el 2008.

Maximiliano Bonilla Orozco nació en Colombia el 24 de septiembre de 1972.  Posee la nacionalidad colombiana.  Mide 1,72 metro y pesa unos 95 kilos. Es de ojos color café y cabello negro.

Desde la puesta en marcha del Programa de Recompensas por Narcotraficantes en la década de los '80, el Departamento de Estado ha pagado recompensas por más de 44 millones de dólares a individuos por información que ayudó a llevar ante la justicia a quienes quebrantaron las leyes estadounidenses y fueron responsables de importar cientos de toneladas de drogas ilícitas a los Estados Unidos cada año.  Ahora el programa espera obtener un éxito similar con este nuevo objetivo."
 
Pero no cesó la guerra por el control de los negocios de la ex Oficina de Envigado hasta que esa batalla cesó, recientementemente.
 
Ahí arranca la versión que publicó el diario El Tiempo, de Bogotá, Colombia, fue la siguiente:
 
"Agentes de la DEA en Miami están tratando de establecer cómo uno de los narcos colombianos más buscados por USA se paseó al menos durante 3 días por Rosario, una de las más grandes y custodiadas ciudades de la Argentina.

Se trata de Maximiliano Bonilla Orozco, alias 'Valenciano', jefe de la estructura criminal conocida como la 'oficina de Envigado', quien se disputa el negocio del narcotráfico y el manejo de bandas criminales de Medellín con Ericson Vargas, 'Sebastián'.

Alias 'Sebastián' -dueño de un ejército de 2.000 hombres, divididos en 25 grupos armados- es uno de los narcos más buscados y sobre su cabeza pesa una recompensa de 2.000 millones de pesos colombiano (US$ 1.080.788).

Y 'Valenciano' es una especie de obsesión de USA, que ofrece una recompensa de US$ 5 millones desde finales del 2010, cuando el narco incumplió un acuerdo que se venía gestando con la DEA.

La cumbre
 
A pesar de estos perfiles delincuenciales, tanto 'Valenciano' como 'Sebastián' fueron a una cumbre de narcotraficantes para sellar un pacto de no agresión, al menos durante elecciones. (N. de la R.: El 30/10/2011 se realizarán elecciones regionales en Colombia).
 
Según información en poder de la DEA de Miami, los encuentros se realizaron la primera semana de septiembre. En estos se dividieron el control de algunas comunas de Medellín, especialmente la 5, conocida como Castilla, y la 6, llamada 12 de Octubre.

"En esas zonas actúan estructuras criminales como los 'Mondongueros' y 'los Lecheros'", explicó una fuente.

A esa tregua se atribuye, en parte, la disminución en un 18% de los crímenes en Medellín y en el Valle de Aburrá. La más reciente masacre, en la que murieron cinco personas, se presentó en la comuna 6, el 2 de abril.
 
El mediador
 
La DEA también tienen información de que el gestor de la reunión entre 'Valenciano' y 'Sebastián' fue alias 'Pepe'. Se trata de un viejo lugarteniente de Diego Murillo Bejarano, 'don Berna', preso en USA y otrora amo y señor de la 'oficina de Envigado'.

Según informantes de la agencia, alias 'Pepe' conoce a 'Sebastián' y a 'Valenciano' desde que eran gatilleros al servicio de 'don Berna'. Ahora, la DEA intenta establecer si 'Pepe' es el mismo Carlos Augusto Correa López, hombre de confianza de 'Berna'. Él sería la pista para establecer cómo estos dos hombres recorren varios países sin ser detectados y qué hay detrás de esta tregua.
 
Viajan con pasaportes de Centroamérica

Autoridades de USA creen tener una pista de cómo alias 'Valenciano' y 'Sebastián' pudieron llegar a Argentina sin ser detectados, a pesar de aparecer en circulares de la Interpol.

Al parecer, estos delincuentes se están moviendo con pasaportes de países centroamericanos, como el que portaba Luis Agustín Caicedo, capturado en Argentina en el 2010 dentro de la operación 'Cuenca del Pacífico'.

Además, hay otro antecedente que ubica a 'Valenciano' en esa región: tal como lo reveló ELTIEMPO.COM, el sicario se realizó un 'by pass' gástrico en Centroamérica a mediados del 2010.
 
Incluso, en mayo de este año, uno de sus hombres de confianza -Gustavo Álvarez Téllez, alias 'Tavo'- fue capturado en Curazao y se rumoró que 'Valenciano' había estado días antes en la isla".
 
Para la Policía Federal Argentina es casi imposible que los narcos colombianos hayan ingresado al país y mucho menos probable que hayan pasado por la ciudad de Rosario ya que son buscados a nivel internacional.

No se entiende esa versión de la PFA: las fronteras argentinas son auténticos

coladores. Días atrás una menor de edad buscada por la Justicia pudo pasar a Bolivia...
 
El jueves 12/05/2011, la agencia alemana DPA despachó el siguiente cable desde Bogotá:
 
"Las autoridades de varios países capturaron en la isla de Curazao al presunto narcotraficante colombiano Maximiliano Bonilla Orozco, alias 'Valenciano', uno de los capos más buscados en el país sudamericano, informaron fuentes oficiales.

Alias 'Valenciano' está requerido en extradición por Estados Unidos, que había ofrecido una recompensa de US$ 5 millones por su captura.

El alcalde de la ciudad de Medellín, Alonso Salazar, declaró en su cuenta de Twitter que el narcotraficante fue capturado en esa isla del Caribe y agregó que Valenciano sembró en esa ciudad la "muerte tras disputar el negocio del tráfico de drogas con alias 'Sebastián'".

El alcalde de Medellín, Alonso Salazar Jaramillo, indicó en su cuenta de la red social Twitter, que Maximiliano Bonilla Orozco, alias “Valenciano” habría sido capturado en Curazao.

Salazar Jaramillo escribió: "No es un tema personal pero me alegra la captura de Valenciano, se produjo en Curazao". (...)".
 
Sin embargo, un par de días después el presidente colombiano Juan Manuel Santos Calderón, felicitó por escrito a la Policía Nacional, a las autoridades de Aruba y a las agencias ICE y DEA estadounidenses, porque "una operación conjunta entre las autoridades de Colombia y de USA se logró la captura de Gustavo Álvarez Téllez, alias 'Tavo', segundo cabecilla de la estructura criminal liderada por Maximiliano Bonilla Orozco, alias 'Valenciano'. (...)".
 
Con ese comunicado, el Gobierno desmintió las versiones que señalaban la posible captura de Maximiliano Bonilla Orozco
 
En esos días había comenzado la más fuerte ofensiva contra Maximiliano Bonilla Orozco, Javier Antonio Calle Serna, alias 'Comba'; y Erickson Vargas, alias 'Sebastián', bautizada Operación Emperador, que apuntaba a limpiar el Bajo Cauca Antioqueño.
 
Básicamente se apuntó a la banda Los Paisas, Los Rastrojos y Los Urabeños, todos responsables del 85% de los homicidios y el 65% de la producción, tráfico y transporte de estupefacientes en esa región. Un personaje clave fue Ángel de Jesús Pacheco Chancy, quien de Los Paisas hizo tránsito a Los Rastrojos para disputarle el control de rutas, cultivos y ganancias a Los Urabeños, de los hermanos Dairo Antonio y Juan de Dios Úsuga David
 
Pero el temible 'Valenciano' no estaba en la lista de detenidos.

¿Por entonces negociaba con la DEA? ¿La DEA permitió que él escapara y luego él no se entregó? ¿O de qué acuerdo se hace mención en El Tiempo?

 
Muy interesante la biografía del personaje que, en julio de 2010, escribió María del Rosario Arrázola, en El Espectador, de Bogotá:
 
"Fue en 1985, luego de que su padre fuera baleado por sicarios en uno más de los innumerables ajustes de cuentas entre las mafias de las comunas de Medellín, cuando conoció a Diego Fernando Murillo Bejarano. Eran los tiempos en los que Pablo Escobar Gaviria y sus sicarios a sueldo llenaban de pavor la capital antioqueña, se pagaba un millón por la cabeza de policías y el narcoterrorismo le mostraba sus garras al Estado. Entonces, Maximiliano Bonilla Orozco, alias Valenciano, quien tenía 13 años, de la mano de Don Berna se internó en la violencia y lleva 25 años capoteándola.

Sin la relevancia que años después ostentaría, Don Berna, ex militante del Epl, se afianzaba como el jefe de seguridad del narcotraficante Fernando Galeano, socio de Escobar. Y al margen de sus andanzas empezó a apadrinar a sus herederos. Maximiliano Bonilla era uno de ellos y bajo su protección aprendió el oficio del gatillo junto con Daniel Alberto Mejía, alias Danielito; Mauricio Cardona López, alias Yiyo; Leonardo Muñoz, alias Douglas: Daniel Alejandro Serna, alias Kéner, y en la trasescena, con un poco más de ventaja en sus andanzas, estaba Carlos Mario Aguilar, alias Rogelio. Todos heredaron y se sucedieron el imperio criminal de Don Berna y la Oficina de Envigado, pero el preferido de Diego Fernando Murillo siempre fue Valenciano.

Antes de cumplir 15 años, Maximiliano Bonilla se había convertido en la sombra de Don Berna. A donde fuera lo seguía. Pronto se familiarizó con las oficinas de cobro, prostíbulos y ejércitos privados que bajo la complicidad de autoridades corruptas hacían y deshacían. En 1988, a los 16 años, ya se ufanaba de tener sicarios propios y fue reseñado por primera vez en un expediente judicial por el asesinato del investigador Jaime Augusto Piedrahíta Morales, cuyo cuerpo fue encontrado con documentos que revelaban las 'vueltas' de Valenciano y de Yiyo. Entre Envigado, La Estrella y Sabaneta fue extendiendo su estela de sangre. Secundó las venganzas de Rogelio por todo el Valle de Aburrá, pero su primera guerra estaría por venir.

La guerra desatada por los denominados Extraditables, encabezada por Pablo Escobar, arrasó al país a finales de la década de los 80. En junio de 1991, pocos días después de que la Asamblea Nacional Constituyente prohibiera la extradición, Escobar se entregó, hizo construir su cárcel, La Catedral, y desde allí con su séquito de sicarios siguió imponiendo sus reglas. El capo se enteró de que Fernando Galeano y Kiko Moncada continuaron sus negocios sin él y que lo estaban tumbando. Los llamó a cuentas en su prisión de lujo y allá cobró venganza. Don Berna seguía en la lista, pero resistió el embate, juntó sus combos, armó La Terraza y fundó Los Pepes (Perseguidos por Pablo Escobar).

El 2 de diciembre de 1993, Berna selló con éxito la cacería de Los Pepes y la noticia le dio la vuelta al mundo: en un tejado del barrio Laureles de Medellín, el Bloque de Búsqueda de la Policía dio de baja a Pablo Escobar. En el entretanto de esa guerra a muerte, Valenciano acompañó siempre a Don Berna. Ya entonces Murillo Bejarano había trabado alianzas con Carlos Castaño en el Urabá, a la sombra construyó una plataforma de sicarios que clandestinamente comercializaban armas, cobraban impuestos de seguridad a burdeles, comerciantes y transportadores, infiltró al Estado y hacia 1998, bajo el ropaje paramilitar, ya había cambiado de nombre. Se hizo llamar Adolfo Paz y fungía como inspector de las autodefensas.

A la par, la Oficina de Envigado implantaba sus reglas a órdenes del delegado de Don Berna: el empresario deportivo Gustavo Upegui López, en otros tiempos áulico de Pablo Escobar y hasta su protector. En marzo de 1988, en un operativo del Ejército en la finca El Bizcocho, de propiedad de Upegui, ubicada en Envigado, por poco soldados de la IV Brigada apresan a Escobar. Sin embargo, el máximo accionista del Envigado Fútbol Club acomodó sus fichas, terminó del lado del verdugo de Escobar y salió indemne de toda investigación judicial en su contra por sus vínculos con el narcotráfico y el paramilitarismo. Así ocurrió hasta que fue asesinado en julio de 2006 por Don Berna.

"Lo mató el tercero por orden del primero", le dijo un investigador de la Fiscalía a El Espectador en ese momento. El tercero al mando de la Oficina de Envigado era Daniel Alberto Mejía, alias Danielito, ya recorrido en el mundo de la mafia junto con Valenciano, Yiyo, Kéner, Douglas y Rogelio. Ya desde principios del año 2000 la Oficina de Envigado tenía el control del narcotráfico en medio país. Pero la amenaza latente de la extradición y la justicia norteamericana obligó a los paras a promover un proceso de desmovilización de sus ejércitos. En julio de 2003, con el famoso Pacto de Ralito se inició el camino con el gobierno Uribe.

Los jefes paramilitares se concentraron en Santa Fe de Ralito (Córdoba) y hasta allá llegó Valenciano a pedirle a Berna que le entregara las rutas de narcotráfico y los territorios que comandaban Jorge 40, Hernán Giraldo y Los Mellizos. Nada más y nada menos que el Cesar, Magdalena, La Guajira, Arauca, Córdoba y Bolívar. Tuvo siempre el respaldo irrestricto de Don Berna. No obstante, cuando la cúpula de las autodefensas fue trasladada a La Ceja y de allí a la cárcel de Itagüí, sus ejércitos se fragmentaron. Upegui fue asesinado, Danielito también, Rogelio se entregó a la DEA y Yiyo y Kéner fueron apresados. En mayo de 2008 Berna fue extraditado. Desde entonces, ya como jefe, Valenciano libra su propia guerra.

Lo primero que hizo fue bautizar su organización como Los Paisas e imponer su ley de hierro a donde iba. Copó las siete capitales del Caribe, se disputó a muerte el Urabá con Daniel Rendón, alias Don Mario, y hoy por su cabeza se ofrecen $5.000 millones. Una bicoca comparada con lo que mensualmente recibe, sólo en Medellín, por narcotráfico y extorsiones. Autoridades calculan que la cifra ronda los $21.000 millones. Sus rutas de droga pasan por Jamaica, Guatemala, Honduras y México, donde ha entablado alianzas con el cartel de Los Zetas. Sus contactos en Centroamérica posibilitaron que se hiciera un by pass gástrico.

Su guardia pretoriana está compuesta por 15 hombres de confianza, pero sus compinches identificados son dos: Carlos Esnéider Quintero, alias El Gomelo, y Gustavo Álvarez Téllez, alias El Gordo, un ex paramilitar de Puerto Boyacá. El primero es el jefe de los combos de Los Mondongueros, Los Bananeros, La Canoa y Los Rieles. Investigadores de la Policía y fiscales tienen ya una radiografía muy precisa de Valenciano. Aficionado al fútbol, con nexos con el Eln, 1.200 hombres lo custodian a sol y a sombra, mientras el Departamento de Estado de los Estados Unidos lo reseña con una acusación formal de una corte de Nueva York desde el año 2008 por delitos relacionados con narcotráfico y lavado de dinero.

Se dice que no está en Colombia, que ha sido visto en las ciudades de Valencia y Barquisimeto, en Venezuela, y algunas otras fuentes judiciales advierten que podría estar en España. Autoridades bien enteradas cuentan que estaría gestionando su entrega a la DEA y que para tal efecto ya se habrían realizado dos reuniones con agentes norteamericanos, una en Panamá y la otra en Cartagena. Más allá de las especulaciones lo cierto es que, como en sus tiempos como sicario de Don Berna y las guerras que le sucederían, Valenciano y su gente hoy se enfrentan a muerte a un nuevo capo que busca cerrarle sus espacios: Érick Vargas, alias Sebastián. Son ellos la tercera generación de la Oficina de Envigado.

En la última semana 19 muertos ha cobrado esta guerra en Antioquia; ocho en la discoteca El Gurú de Medellín --donde perdieron la vida un ciudadano colombo-norteamericano y dos policías--, cuatro más en una masacre en Cisneros y los siete últimos en el municipio de Uramita, asesinados el jueves. Las víctimas se siguen y se seguirán contando hasta tanto no sean detenidos Sebastián y Valenciano, el hombre que se crió en armas con Don Berna y llegó a decir alguna vez que quería ser más grande que el capo de capos, Pablo Escobar."