Descubra por qué el hombre no quiere sexo

Pasan los días, las semanas e incluso meses, en los que tu pareja no demuestra el más mínimo interés en intimar contigo. Dice que está cansado, que tiene sueño o simplemente se va para dentro. Mientras tanto, crees que ya no le gustas, que tiene otra mujer y que la relación murió. Pero no te precipites, no hagas tal diagnóstico sin antes leer la siguiente nota. Es que a él le puede pasar algo más profundo.

Durante siglos se le ha cargado al hombre la responsabilidad ineludible de mantener un hogar, de darle un estatus económico, de triunfar en lo laboral y, en los últimos años, también hacer feliz a su pareja en la cama. Con tantas obligaciones, no es raro entonces que pasen por crisis del deseo o disminución de esto.
Lo que, obviamente, por su ego machista, no declararán y encubrirán bajo el término "cansancio". Pero esto, sin duda alguna, repercutirá en la relación e incluso puede llevarla al quiebre si no se habla como corresponde y se maneja con las herramientas adecuadas de manos de un profesional.
Entonces, ¿qué le pasa a tu pareja?, ¿por qué no te desea?, ¿por qué esquiva el encuentro sexual?
"El varón en principio puede evitar el sexo por dos motivos: temor o rechazo a la pareja o la escena sexual, o la inhibición del deseo sexual. En el primer caso se trata de un cuadro denominado "Fobia sexual" que consiste en un temor irracional ante el sexo en general o aspectos particulares como pueden ser la penetración, determinados olores, actos como ser tocado en determinadas partes, etcétera. Muchas veces esa fobia está vinculada con un gran temor al fracaso sexual o ansiedad por el rendimiento, es decir la sensación de que no se va a conformar a la pareja. Es un bloqueo psicológico que tiene como consecuencia una disfunción física, es decir que el mecanismo de la erección se altera", señala el sexólogo, psicólogo y conductor de un programa de sexualidad de "Discovery Home & Health", Ezequiel López Peralta.
La disminución del deseo sexual es un diagnóstico que se ha empezado a manejar en el último tiempo y del que también padecen los hombres. "Es muy frecuente en el varón aunque casi tres veces más en la mujer. Sus causas son complejas y también su abordaje terapéutico. Las más comunes desde el punto de vista psicológico son: stress de la vida cotidiana, energía sexual puesta al servicio del trabajo u otros objetivos no eróticos, trastornos psicológicos como ansiedad, depresión, enfermedades psicosomáticas entre otras", señala el Licenciado en Psicología Ezequiel López Peralta.
Es muy frecuente, además, que las relaciones de pareja entren en círculos de deserotización y de comportamientos antieróticos que hacen que su vínculo sea monótono, aburrido y predecible, por lo tanto, poco tentador para la búsqueda de placer. Muchas parejas encuentran una fórmula exitosa en sus primeros tiempos de conocimiento que luego repiten (juegos, posturas y métodos de estimulación planteados con determinadas secuencias) garantizándoles el placer y la "descarga" pero limitando su creatividad y por lo tanto haciendo del sexo algo que saben de antemano como se va a desarrollar. Todo esto puede ser tratado por un psicosexólogo que asesore desde el enfoque de enriquecimiento erótico, estimulando la comunicación eficaz, el desarrollo de las fantasías y facilitando la integración de los cinco sentidos en un acto erótico integral y creativo.
El DSH o Deseo Sexual Hipoactivo, es un término que recién se comienza a usar, pero que data de hace mucho tiempo atrás. ¿Qué es?
"Es la persistente o recurrente disminución o ausencia de fantasías sexuales y deseos de mantener alguna actividad sexual. Este disturbio produce marcado malestar o dificultades vinculares", dice el sexólogo argentino Adrián Sapetti en su último libro 'La nueva sexualidad masculina'.
En sus páginas añade, "la pérdida pasajera del interés por el sexo responde a diversas causas, que pueden ir desde un estrés laboral hasta un conflicto de pareja. No siempre se es consciente del origen del problema. Un duelo no elaborado, el resabio de una educación represora, la crisis de la mediana edad de la vida, fracasos económicos o amorosos, exigencias laborales, conflictos de pareja, pueden inhibir la respuesta sexual. Esta disminución de la libido hace que las evasivas a la hora del sexo, antes atribuidas sólo a las mujeres, también se hagan presentes en los varones. Si ellas adscriben a la frase "hoy no querido, me duele la cabeza"; ellos prefieren la excusa del cansancio o las preocupaciones para no hacer frente al problema".
Es inevitable que los hombres de hoy se vean afligidos cuando tienen problemas económicos o sienten temor a perder el trabajo, y que todos estos miedos se expandan a la cama. "La experiencia en el consultorio me ha permitido observar que el fantasma del desempleo afecta doblemente a los varones. Por un lado lo sufre quien está desempleado y, por otro, quien tiene trabajo pero teme perderlo. En este último caso suelen aceptarse condiciones que, en otros momentos, hubieran sido inaceptables, como la rebaja arbitraria del sueldo o el aumento de su jornada laboral y todo tipo de recortes en los derechos. Esto llevaría a la pérdida de la autoestima y a un derrumbe progresivo de la libido", dice Sapetti en su última publicación.
Ahora bien, estas sensaciones siempre han sido parte de la vida del hombre en su papel de proveedor y, por ende, en durante siglos ha repercutido en sus relaciones sexuales. Claro que actualmente, con los estudios realizados y las indagaciones hechas al respecto, esta situación masculina tiene un nombre y un tratamiento.
Existen muchas causas por las que el hombre podría perder las ganas de tener relaciones sexuales, pero cada una de ellas es detectable por un especialista y, las razones más corrientes, las acabamos de enumerar anteriormente para que pongas atención si en algo se relacionan a tu realidad. Asimismo, es importante agregar que incluso la disminución del deseo puede estar encubierto en cuadros de impotencia o disfunción erectiva.