Leído

CORONAVIRUS

Tratamiento con plasma: Éxito probado en GBA, campañas de donación y ley

Mie, 24/06/2020 - 2:51pm
Enviado en:
Por Urgente24

Mientras miles de laboratorios, proyectos de vacunas, tratamientos con medicamentos y ensayos clínicos buscan frenar al Covid-19, una terapia antigua se convirtió en el último tiempo en la esperanza para los pacientes más graves: las transfusiones de plasma de convalecientes. Se trata de un tratamiento de hace medio siglo que, en la Argentina, hizo resurgir con éxito un hospital del GBA. Ahora se multiplican las campañas de donación e impulsan incluso una ley.

Contenido

Son miles los laboratorios, los proyectos de vacunas, tratamientos con medicamentos y ensayos clínicos los que buscan frenar al Covid-19. Pero una terapia antigua se convirtió en el último tiempo en una potente esperanza para los pacientes más graves: las transfusiones de plasma de convalecientes.

En Argentina, este viejo tratamiento resurgió como punta de lanza tras la impactante recuperación de un paciente inyectado con plasma en un centro de salud del Conurbano Bonaerense.

Desde que el Hospital de Trauma y Emergencias Doctor Federico Abete, de Malvinas Argentinas, partido bonaerense, empezó a experimentar hasta que el intendente Martín Insaurralde (Lomas de Zamora) fuera tratado con plasma, en los pasillos del edificio de Pablo Nogués redoblaron los esfuerzos para comprobar si la terapia es efectiva para el coronavirus. 

Las investigaciones se multiplican en todo el país, y sólo en la Provincia de Buenos Aires ya se registran unos 150 recuperados que fueron inyectados con plasma extraído a otros pacientes que superaron la enfermedad.

El método no es nuevo. En efecto, data de la década de 1950, cuando la epidemia de la fiebre hemorrágica golpeaba a la sociedad argentina, que se descubrió que el plasma (que podría describirse sencillamente como la parte líquida de la sangre) de convalecientes podía aplicarse en pacientes infectados para ayudar a sus anticuerpos a resistir la enfermedad.

Pasaron décadas y el tratamiento se reactivó. La idea es que quienes vencieron al coronavirus con sus propios anticuerpos pueden donar plasma para ayudar a los que no lo logran. Esto es, se inyecta plasma rico en anticuerpos, donado por pacientes que tuvieron coronavirus, a aquellos casos más graves que aguardan en terapia intensiva o cuyos cuadros clínicos se complican, como fue el caso de Insaurralde. 

"El 18 de mayo uno de nuestros pacientes con coronavirus presentó un cuadro extremadamente crítico, y decidimos pedir permiso al Ministerio de Salud para tratarlo con plasma", contó la doctora Patricia Méndez, jefa de Hemoterapia del Hospital de Trauma de Malvinas, el primero en utilizar esta terapia en el GBA.

"Para ese momento restaba confirmar algunos protocolos del Plan Provincial de Hemoterapia, pero nos dieron la autorización para hacerlo. A las 48 horas ya estaba evolucionando, y algunas semanas después fue dado de alta", agrega la doctora. 

Actualmente, en el hospital ya se recuperaron 12 pacientes de 16 tratados. Y al ser efectiva en la mayoría, muchos confunden la terapia con plasma con una cura. Sin embargo, los especialistas aclaran que se trata de una "inmunización pasiva", lo que significa que el plasma no produce anticuerpos, sino que ayuda al organismo del paciente infectado a crearlos.

En Estados Unidos, por ejemplo, un proyecto de la universidad Johns Hopkins reunió a 34 hospitales y universidades de 17 estados para hacer pruebas clínicas de plasma en pacientes de Covid-19. Colombia y el Reino Unido son otros países donde impulsan planes para estudiar la efectividad.

El proceso de donación de plasma es muy similar al de la sangre: hay que tener entre 18 y 70 años, y pesar 50 kilos como mínimo. Además, el donante debe tener un buen estado de salud.

A mediados de abril, el CUCAIBA (Centro Único Coordinador de Ablación e Implante de la Provincia de Buenos Aires) comenzó a recibir personas recuperadas de Covid-19 dispuestas a donar plasma rico en anticuerpos. Desde su sede en Capital Federal, el Centro Coordinador administra y reparte las dosis a aquellos hospitales necesitados de plasma.

De todas maneras,  Daniel Fontana, coordinador de la Dirección de Sangre y Medicina Transfusional del Ministerio de Salud de la Nación explicó que hay un 30% de pacientes recuperados que no desarrollan la cantidad óptima de anticuerpos.

Con estos datos, se organizó una intensa campaña para atraer donantes de plasma en toda la Provincia de Buenos Aires. Tanto Malvinas Argentinas, Escobar, Florencio Varela como Almirante Brown armaron movidas bajo el lema "donar plasma salva vidas". 

También la Facultad de Medicina de la UBA se sumó a la convocatoria. Es más, desde el Frente de Todos impulsan la donación de sangre de pacientes recuperados de Covid-19 para uso terapéutico y proponen declararla de interés público.

"El procedimiento para la extracción del plasma es rápido y con mínimas molestias para el donante. Una vez realizado, se separa el plasma de otros componentes de la sangre como lo son los glóbulos rojos, blancos y plaquetas con un equipo de plasmaféresis, que luego serán devueltos al donante sin el plasma, que se regenera en 48 hs. aproximadamente", indicaron los integrantes del bloque.

"Cada donación de plasma de un paciente recuperado permitiría el tratamiento de hasta cuatro infectados, ya que en este tipo de método de extracción se obtienen hasta cuatro veces más de plasma que en una donación de sangre común. Es posible así generar una cadena de donantes que ayudarían a la recuperación de los pacientes de Covid-19 además de disminuir considerablemente la tasa de mortandad del virus", estiman los legisladores y las legisladoras en los fundamentos de la iniciativa, de acuerdo al Ensayo Clínico Nacional multicéntrico, realizado en varias provincias en el marco del Plan estratégico para regular el uso terapéutico de plasma de pacientes recuperados de Covid-19 creado por el Ministerio de Salud de la Nación a través de la Resolución N° 783.

"A partir de este Plan, se dio inicio al ensayo, cuyos estudios son llevados adelante por el Gobierno Nacional con la colaboración de distintas instituciones como el Hospital Garrahan, el Instituto Malbrán y la Sociedad Argentina de Infectología, entre otros", informan en el expediente. 

En la actualidad, además de la provincia de Buenos Aires, Tucumán, Santa Fe, Jujuy, Río Negro, San Juan, Corrientes y Córdoba trabajan con el plasma de pacientes recuperados en el marco de este ensayo multicéntrico, al tiempo que San Luis, Mendoza, La Pampa, Neuquén y Santa Cruz se encuentran en preparación.

"Los resultados preliminares informados desde el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires arrojan que el 90% de los enfermos de Covid-19 tratados con plasma en centros de salud de ese distrito se han recuperado. Se trata de 26 personas de un total de 29 que comenzaron con este tratamiento y que han superado exitosamente la enfermedad", sostienen los legisladores y legisladoras del bloque Frente de Todos de la Legislatura porteña.

Y concluyen que "resulta de especial interés que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires realice campañas de difusión y concientización sobre la importancia de la donación de plasma a fin de coadyuvar a la plena realización del Ensayo Clínico Nacional y contar con el material disponible para su procesamiento y distribución, una vez finalizados los ensayos y su aprobación por las autoridades correspondientes".

El primer recuperado con plasma

El primer caso al que se le aplicó el plasma fue en Malvinas Argentinas, en el Hospital de Trauma Dr. Federico Abete. El paciente es Julio Fabián de 58 años, vecino de la localidad bonaerense de Grand Bourg. Estuvo 40 días internado, 20 de ellos con respirador. Una vez que se le transfundió el plasma comenzó a mejorar. Ahora ya está de alta.

Luis Sarotto, presidente de la Asociación Médica del Hospital de Clínicas, contó de qué se trata este tratamiento, y aseguró que "donar plasma es un acto de amor".

Al ser un recurso tan escaso, es fundamental apelar a la solidaridad de los posibles donantes y llevarles la tranquilidad de que el procedimiento de extracción no conlleva ningún riesgo para su salud. 

El especialista afirmó que la hidroxicloroquina pasó de ser un ángel a convertirse en un demonio. También, se pensaba que los antivirales podrían ser la solución, porque al principio venían muy bien, pero después se convirtieron en un "ni". Incluso, se desarrollaron drogas que se creyeron que podrían generar un impacto importante en la enfermedad y no lo hicieron. A partir de todo esto, comienza la idea de retomar un tratamiento histórico: el plasma del paciente convaleciente, que no es nada nuevo.

¿De qué se trata? Según explica, "cuando una persona se contagia una enfermedad viral como el coronavirus o la hepatitis, por ejemplo, rápidamente se generan dos tipos de anticuerpos: la inmunoglobulina M (IgM) y la inmunoglobulina G (IgG). La primera brinda inmunidad inmediata: rápidamente sube y, del mismo modo, desaparece. Podríamos decir que se trata de la primera fuerza de ataque. Por su parte, la inmunoglobulina G es la que genera una memoria inmunológica contra la enfermedad. Esta es la que uno mide cuando está vacunado. Por ejemplo, cuando una persona se vacuna contra la hepatitis o el sarampión y se mide la inmunoglobulina G, que para esa enfermedad la va a tener elevada, lo que significa que adquirió defensas y que no se va a enfermar.

Entonces, el paciente convaleciente aumenta la inmunoglobulina M, que es la que baja y no nos sirve, pero a partir de los 7 días y en forma persistente, mantiene elevada la inmunoglobulina G. Cuando esta última es extraída de la sangre a través de la plasmaféresis, la persona contagiada de COVID-19 recibe una transfusión que le brinda un número de anticuerpos muy importante, antes de que su organismo los haya podido fabricar.

Por eso, lo importante es darle el plasma al paciente que se interna con algunos criterios de gravedad de mal pronóstico -por comorbilidades o enfermedades asociadas- o que ya tiene disnea o fiebre, y cuyos resultados de laboratorio indican que se trata de un paciente de alto riesgo. Ese es el paciente que más se beneficia con el plasma, porque se le están dando los anticuerpos que aún no fabricó y que lo ayudan a combatir la enfermedad, desde el primer momento en que se internó. Por eso, que el plasma no sirve en los casos de pacientes que ya se encuentran en un muy mal estado general".

Pero es escaso, "si tuviéramos un banco de plasma infinito, se lo daríamos hasta a los médicos que tienen que atender a los pacientes con COVID-19, para que ya pudieran tener anticuerpos. Pero tenemos la limitación de que no cualquiera puede ser donante: el porcentaje de donantes es alrededor del 20% de los pacientes enfermos.

La parte buena es que un enfermo puede generar tres donaciones, porque no se dona todo sino que con la plasmaféresis la sangre sale, pasa por una máquina, se le quita el plasma con esos anticuerpos y la sangre se vuelve a introducir en el organismo. Por eso, se puede donar hasta tres veces en un término corto de tiempo, un mes o un mes y medio, según el paciente", afirma este experto.

Por eso, resulta "muy difícil juntar plasma pero estamos pudiendo hacerlo, porque la Argentina es un país muy solidario en ese sentido".

Además, insiste en que "todo el mundo debería acceder al plasma si vivimos en un país justo, porque esto es gratuito. La Facultad de Medicina ha destinado un presupuesto para el desarrollo y el estudio de los anticuerpos. Nosotros necesitamos que la gente se esfuerce en conseguir donantes porque el plasma es un recurso escaso". 

Proyecto en Diputados

Ayer, con respaldo de integrantes de la oposición, el bloque del Frente de Todos en la Cámara de Diputados, Máximo Kirchner, presentó un proyecto de ley que crea una campaña nacional para la donación de plasma sanguíneo de pacientes recuperados de Covid-19 de todo el país.

La iniciativa que presentó Máximo Kirchner es acompañada además por Cristian Ritondo, jefe del bloque Pro; Pablo Yedlin, presidente de la Comisión de Salud; Carmen Polledo, vicepresidenta de la comisión y también del Pro; y las diputadas Cristina Álvarez Rodríguez y Cecilia Moreau, del Frente de Todos.

La campaña tendría una duración de dos años, prorrogables por el Poder Ejecutivo, y busca concientizar sobre la importancia de esta práctica para el tratamiento de aquellas personas que cursan la enfermedad.

El proyecto establece una licencia especial para los donantes bajo relación de dependencia, de dos días por cada donación de plasma que realicen. Además, se los reconoce como "ciudadanos solidarios destacados de la República Argentina".

"Se hace imprescindible que sea la sociedad en su conjunto la que ponga en valor la donación de quienes luego de haber pasado por una situación angustiante, cooperan para mejorar la calidad de vida de los demás", se sostiene en los fundamentos del proyecto.

Y agrega: "El camino que emprendimos los argentinos y las argentinas en el combate contra este virus priorizando la vida, es compartido por la inmensa mayoría de la sociedad. La salud es una prioridad, y no debemos ahorrar en esfuerzos para conseguir que los argentinos y las argentinas tengan una mejor calidad de vida".