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¿STREAMING SATURADO?

Streaming: Nico Occhiato, Tomás Rebord y Davo Xeneize, tres modelos para entender qué es

El streaming creció hasta convertirse en una industria que atrae a figuras de la TV, pero enfrenta un nuevo desafío: diferenciarse y no saturar al público.

El streaming nació como una alternativa a los medios tradicionales. Prometía una relación más directa con el público, menos intermediarios y la posibilidad de construir una audiencia sin pasar por un canal de televisión. Durante años, su principal atractivo fue precisamente ese: cualquiera podía encender una cámara, salir en vivo y encontrar su lugar en internet.

Pero el escenario cambió. Hoy hay estudios profesionales, grillas de programación, figuras reconocidas, contratos comerciales, eventos y productoras detrás de muchos de los canales más populares.

A la vez, los canales de televisión abren transmisiones en YouTube, desarrollan contenidos digitales y buscan nuevas formas de relacionarse con sus audiencias.

La pregunta, entonces, ya no es solamente si el streaming va a reemplazar a la televisión. Es otra: ¿el streaming está creando una nueva forma de hacer medios o está reproduciendo, en internet, buena parte de la televisión que prometía desafiar?

Dos declaraciones recientes ayudan a entender el momento. Nico Occhiato, fundador de Luzu TV, habló del impulso que necesita para seguir construyendo proyectos y de la competencia como un estímulo para avanzar. Tomás Rebord, por su parte, advirtió sobre la saturación del mercado de canales de streaming. Sus miradas permiten discutir una industria que creció tanto que abrir un canal ya no parece suficiente para garantizar una oportunidad.

Occhiato y Rebord: dos maneras de leer el mismo momento

El creador de Luzu TV convirtió su canal en uno de los principales jugadores del streaming argentino.

El creador de Luzu TV convirtió su canal en uno de los principales jugadores del streaming argentino.

En su entrevista con Diego Leuco en Lab, Occhiato describió una sensación que volvió a experimentar frente a un proyecto que todavía no puede revelar: el “fuego interno” de los comienzos. Contó que pasó varios días pensando en esa iniciativa, que le costaba dormir y que estaba dispuesto a multiplicar las reuniones con tal de hacerla avanzar.

La declaración podría leerse como una expresión de entusiasmo personal. Sin embargo, también funciona como una definición de entender el negocio: no quedarse quieto, sostener la ambición y estar dispuesto a modificar una estrategia cuando deja de funcionar.

Su recorrido representa una de las posibles evoluciones del streaming argentino. Pasar de un programa a una empresa de medios, desarrollar nuevos formatos, formar talentos y explorar negocios que excedan la transmisión en vivo.

La perspectiva de Rebord introduce otro problema. El conductor advirtió que el mercado está saturado y comparó abrir hoy un canal de streaming con poner una cancha de pádel en 1998: una manera de señalar que la proliferación de propuestas vuelve cada vez más difícil destacarse.

Las dos miradas no son necesariamente opuestas. Occhiato habla de sostener y expandir un proyecto que ya tiene una estructura; Rebord pone en duda que replicar una fórmula que funcionó para otros sea, por sí sola, una oportunidad.

Uno habla de no dejar de crecer; el otro, de que crecer ya no significa necesariamente hacer más de lo mismo.

El propio recorrido de Rebord también muestra que las fronteras entre medios se volvieron más permeables. Después de su salida de Blender, acordó llevar contenidos a la señal televisiva +Perfil, sin abandonar la estructura original de sus programas.

La experiencia permite pensar que las plataformas pueden complementarse, en lugar de obligar a elegir definitivamente entre una y otra.

El conductor advirtió sobre la saturación de canales y puso en discusión el crecimiento de la industria.

El conductor advirtió sobre la saturación de canales y puso en discusión el crecimiento de la industria.

No todo lo que se transmite por internet es el mismo tipo de streaming

Hablar de “el streaming” como si fuera una única categoría puede ocultar diferencias importantes. Luzu TV, Olga, Davo Xeneize y un creador que transmite desde su casa pueden compartir plataformas, pero no necesariamente tienen el mismo público, la misma estructura ni la misma relación con quienes los miran.

Por un lado están los canales de estudio, con programación organizada, conductores, producción profesional, invitados, publicidad y una identidad de marca. Luzu y Olga son ejemplos de ese modelo.

Sus programas tienen horarios y dinámicas que recuerdan a la televisión o la radio, aunque se distribuyan por internet y puedan consumirse después, completos o en fragmentos.

Por otro lado están los creadores que construyen su identidad alrededor de una persona, una especialidad o una comunidad. Davo Xeneize, centrado en el fútbol, representa una lógica distinta: su propuesta se apoya en una voz reconocible, una pasión compartida y los códigos de una audiencia que se reúne alrededor de ese universo.

El streamer representa una generación de creadores que construyó su audiencia desde internet, sin pasar por la televisión tradicional.

El streamer representa una generación de creadores que construyó su audiencia desde internet, sin pasar por la televisión tradicional.

No se trata de decidir cuál es el streaming verdadero. Un canal profesional puede tener una comunidad muy activa y un creador individual puede trabajar con un equipo grande.

La diferencia está en cómo se produce el contenido, qué lugar ocupa la audiencia y qué hace que el público elija una propuesta por encima de otra.

También hay formatos híbridos como transmisiones deportivas con creadores, entrevistas de larga duración, programas de actualidad, humor, gaming y canales que combinan contenidos en vivo con videos editados. La palabra streaming funciona como paraguas para modelos que pueden tener poco en común.

Esa diversidad es importante para entender por qué la saturación no afecta necesariamente a todos por igual. Puede haber demasiadas propuestas que repiten una misma fórmula y, al mismo tiempo, espacio para creadores que encuentran una identidad reconocible.

¿Qué pasó con la interacción que definía al streaming?

Una de las promesas que distinguió al streaming de la televisión fue la posibilidad de conversar con la audiencia en tiempo real.

Leer comentarios, responder preguntas, incorporar sugerencias y reaccionar a lo que sucedía en el chat permitía que el público dejara de ser un espectador pasivo y sintiera que podía intervenir en el programa.

Pero esa dinámica no funciona de la misma manera en todos los proyectos actuales.

Cuando una transmisión tiene varios conductores, invitados, secciones preparadas, acuerdos comerciales y una producción detrás, leer cada comentario puede volverse difícil.

El chat sigue abierto, pero no necesariamente determina lo que sucede al aire. En algunos programas, la interacción se concentra en determinados momentos; en otros, la audiencia conversa por fuera de la transmisión, en X, TikTok, Instagram o los comentarios de YouTube.

Esto abre una pregunta: ¿la interacción sigue siendo una parte central del contenido o se convirtió en una posibilidad técnica que cada programa utiliza cuando le conviene?

La respuesta depende del formato. En algunos canales, el chat puede definir el rumbo de una conversación o convertirse en una fuente de temas. En otros, el programa está organizado de antemano y los comentarios cumplen un papel secundario.

Para algunos, eso significa que el streaming perdió su identidad.

La relación con la audiencia también puede construirse a través del lenguaje, los códigos compartidos, la continuidad de los conductores y la posibilidad de que los espectadores vuelvan a encontrarse con una comunidad.

Además, la conversación no termina cuando se corta la transmisión. Un momento que sucede en vivo puede circular después como clip, generar reacciones en redes y llegar a personas que nunca vieron el programa completo. En ese sentido, la participación del público se distribuye entre diferentes plataformas y momentos.

La televisión también se está moviendo hacia el streaming

En 2025, Luzu TV incorporó a Carina Zampini con La Novela, mientras que Olga sumó a Lizy Tagliani con El fin del mundo y a Paula Chaves junto a Nacho Elizalde en Tapados de laburo. No se trata solamente de caras conocidas que prueban suerte en otra plataforma: son figuras con trayectoria en televisión que llevan su público a un ecosistema con otras formas de distribución y consumo.

El movimiento también alcanzó a periodistas y conductores. Diego Leuco, con experiencia en la televisión abierta, conduce Antes que Nadie en Luzu.

El cambio no ocurre en una sola dirección. No son únicamente las figuras de la televisión las que se trasladan a internet. Los medios tradicionales también buscan ocupar las plataformas digitales.

La incorporación de figuras conocidas a canales de streaming muestra que el formato se convirtió en una alternativa para profesionales con trayectoria en televisión.

Un caso es Bondi Live, lanzado en abril de 2024 por Mandarina Contenidos. Su programación inicial reunió a figuras que competían en la televisión abierta: Ángel de Brito, conductor de LAM en América, y Beto Casella, al frente de Bendita en elnueve. También participaron Yanina y Diego Latorre. La apuesta consistía en trasladar parte de ese capital de audiencia a YouTube, con una grilla propia y contenidos pensados para circular también en redes sociales.

Al mismo tiempo, las señales tradicionales desarrollan transmisiones en YouTube, publican fragmentos de sus programas y crean contenidos pensados específicamente para las redes.

El movimiento inverso también existe. Los programas concebidos para internet pueden llegar a una señal televisiva sin necesidad de transformarse por completo. El caso de Rebord y +Perfil es un ejemplo de cómo un contenido puede circular por distintos soportes sin que uno tenga que reemplazar al otro.

Los datos de audiencia muestran hasta qué punto esa frontera se desdibujó. Un informe de Data Trip Streaming sobre YouTube en Argentina, correspondiente a septiembre de 2026, ubicó a Telefe en el primer lugar del ranking general de transmisiones en directo, seguido por Luzu TV y Todo Noticias.

Telefe no solo compite con los canales nativos de streaming: también puede superarlos en la plataforma digital. Luzu, por su parte, aparece por delante de TN en espectadores simultáneos promedio durante el período.

Sin embargo, hay una precaución fundamental: los puntos de rating televisivo y los espectadores simultáneos de YouTube no son medidas equivalentes. El rating se calcula a partir de una metodología de medición de audiencia televisiva; el dato de YouTube registra cuántas personas están conectadas a una transmisión en un momento determinado. No se pueden sumar ni comparar como si fueran la misma unidad.

El ranking también cambia cuando se observan los videos publicados durante el mes y no solamente las transmisiones en directo. En septiembre, ESPN Fans encabezó las reproducciones de contenidos publicados en YouTube, con casi 252 millones. Luzu TV quedó segundo, con alrededor de 80 millones, y Telefe tercero, con 63,7 millones.

Un canal puede tener una audiencia en vivo muy alta y otro puede conseguir un volumen enorme de reproducciones después de la transmisión. Por eso, hablar de “el más visto” sin especificar qué se mide puede llevar a conclusiones equivocadas.

La competencia no se limita a la televisión contra el streaming. También ocurre entre transmisiones en vivo, videos bajo demanda, recortes, redes sociales y plataformas que permiten volver a consumir el contenido.

El negocio detrás de la mesa

Los canales más grandes dejaron de ser solamente un grupo de personas conversando frente a una cámara. Detrás de muchas de esas propuestas hay estructuras de producción, trabajadores, acuerdos comerciales, publicidad, eventos y estrategias para hacer circular los contenidos durante todo el día.

Cuanto más crece un canal, mayor es la necesidad de sostener una producción constante, organizar equipos, cumplir acuerdos y desarrollar una identidad reconocible. Y cuanto más se organiza como una empresa de medios, más puede parecerse a una estructura tradicional de televisión.

No quiere decir que se conviertan automáticamente en televisión. Significa que el crecimiento trae nuevas reglas y obliga a tomar decisiones que van más allá de encender una cámara y salir al aire.

¿Está saturado el streaming o está saturado un tipo de streaming?

La advertencia de Rebord y el entusiasmo de Occhiato pueden convivir. Es posible que exista una sobreoferta de programas basados en una mesa de conductores, conversaciones generales y una estructura similar, pero que al mismo tiempo siga habiendo espacio para propuestas distintas.

El crecimiento de creadores como Davo Xeneize muestra que una comunidad puede organizarse alrededor de una voz, una pasión o una especialidad, sin necesidad de reproducir la estructura de un canal generalista. Luzu y Olga, por su parte, muestran que también existe un público para producciones profesionales, con programación, equipos y figuras reconocibles.

El problema aparece cuando se confunde la herramienta con la propuesta. Abrir un canal, instalar cámaras y reunir a cuatro personas no garantiza que exista una razón para que el público las elija.

En ese sentido, el “fuego interno” del que habló Occhiato puede leerse más allá de su ambición personal. En un mercado competitivo, mantenerse activo no significa necesariamente sumar programas, contratar más famosos o aumentar las horas al aire.

Puede significar encontrar una identidad propia, comprender qué busca una audiencia y modificar el formato cuando deja de funcionar.

La industria enfrenta una etapa distinta a la de sus primeros años de expansión. Antes, estar en streaming ya podía representar una novedad. Hoy, la oferta es mucho más amplia y el público tiene que decidir entre canales, creadores, programas, videos y transmisiones que compiten por el mismo tiempo.

La televisión tampoco desapareció. Sigue concentrando grandes audiencias en determinados eventos y programas, mientras que sus propios contenidos circulan en internet. El streaming, a su vez, no es un único formato que avanza de manera uniforme: reúne propuestas que funcionan con lógicas muy diferentes.

Quizás la verdadera transformación sea esa: el streaming dejó de ser solamente una alternativa a la televisión y se convirtió en un ecosistema de medios que también debe resolver sus propios problemas de diferenciación, crecimiento y sostenibilidad.

La pregunta ya no es quién va a reemplazar a quién. Es quién consigue ofrecer algo que el público no encuentre fácilmente en otra parte. Tener algo que valga la pena mirar.

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FUENTE: Urgente24

En pocas palabras

  • Streaming: Se consolida como industria pero enfrenta desafíos de diferenciación y saturación de audiencias.
  • Modelos: El streaming argentino evoluciona entre la profesionalización tipo TV y la creación de comunidades nicho.
  • Interacción: La conversación en tiempo real con la audiencia se adapta a las dinámicas de cada formato.
Resumen generado por Thinkindot AI