OPINIÓN

OPTIMIZANDO UN TIEMPO EXTRAORDINARIO

Estudiantes en la pandemia: Oportunidad para crear, innovar y lograr originalidad

No quedan dudas que la pandemia es una oportunidad de aprovechamiento individual. La tecnología del siglo 21 permite la formación y capacitación online con una eficiencia y sencillez relativa que nunca antes había sucedido en la historia. A cada estudiante se le permite adueñarse del recurso y optimizarlo en base a un motor: la motivación y visión en la vida. Es importante no desaprovecharlo.

“Si las clases no son presenciales, no se puede”. 
“Olvidate de recibirte”. 
“Es un año perdido”.

Emociones de este tipo se verbalizan casi de manera automatizada. Cuando me las transmiten repregunto. ¿Excusas? 

La cuarentena no es una obstrucción directa al estudio; tal vez, un espejismo. ¿No será acaso que los jóvenes estudiantes se sienten empañados por el temor que vibra en el contexto nacional y global, la sobreabundancia de información y declaraciones apocalípticas sobre el impacto del COVID-19? 

Por el contrario, el aislamiento social preventivo y obligatorio es una transición —pero al mismo tiempo— una oportunidad para expandir el potencial profesional de las generaciones del futuro.

La educación superior tradicional terminó hace décadas. El brote del coronavirus demostró la inminencia de innovar en la dinámica educativa y planificar las bases para que el aprendizaje remoto esté al servicio de la mayor cantidad de alumnos, con especial atención a estudiantes e instituciones de sectores vulnerables del país. 

Frente a esta percepción de caos, debemos tomarnos al menos un instante en el día para analizar nuestro entorno cercano y emprender un viaje introspectivo. Les propongo empezar juntos y, que al final del artículo, alguna de estas palabras les haya despertado la imaginación creativa para construir un nuevo sentido del vivir en cuarentena y seguir con la propia carrera.

La emergencia sanitaria que afronta la comunidad internacional puede interpretarse a partir de dos conceptos clave, presentes en las obras del filósofo francés Edgar Morin:

 **  emergencia e 
 **  incertidumbre. 

Según Morin, la emergencia es uno de los elementos renovadores de todas las formas de organización de la materia, la vida y la cultura. Su esencia es impredecible y producto de incertidumbre

La incertidumbre encarna la imposibilidad de conocer un objeto al 100%; aunque en medio del desorden, la misma despeja la hendija hacia la creatividad, innovación, y originalidad de la psique y de la sociedad. 

Quedémonos con esta hendija. Es nuestro nuevo sentido y es común a todos los estudiantes universitarios:

 **  los que cursan de manera remota y 
 **  quienes —creen que— están detenidos en el ciclo lectivo.

Con o sin cursada virtual, nos tenemos que preparar para el destino humano que nos depare.

La carrera que elegimos también merece contención y —más aún— paciencia. La frustración inmoviliza, en cambio, si optamos por la hendija de la reinvención personal e innovación durante la cuarentena, nos posicionará. Esto puede validarse con el estudio de la consultora McKinsey Company, la cual, a partir del uso de datos del informe PISA, constata cuáles son los factores más determinantes para que los alumnos alcancen los mejores resultados en su performance. 

Dos hallazgos: 

 **  el primero alude a la relevancia de tener una mentalidad saludable, incluso, esta prima mucho más que el trasfondo socioeconómico; 
 **  el segundo, los estudiantes que reciben una combinación de instrucción dirigida por el docente y enseñanza sustentada tanto en la investigación y el debate, amplifican sus chances de obtener resultados positivos.

Conforme a dichas conclusiones de la consultora y los postulados de Morin, esta cuarentena es un momento ideal para dejar fluir el pensamiento divergente hacia un doble propósito. 

Por parte de las instituciones educativas, apuntar a un modelo mixto que integre

 **  la fortaleza de las herramientas digitales —por su viraje a una clase online centrada en la experiencia del alumno— y

 **  el irremplazable intercambio presencial —reorganizado por encuentros reducidos y periódicos con fines puntuales—. 

Mientras que, en cada estudiante recae adueñarnos de este tiempo extraordinario de la pandemia y optimizarlo con los recursos que estén a disposición, sin olvidarnos del motor: nuestra motivación y visión en la vida.