Hace 70 años, el Real Madrid FC jugó un amistoso internacional y ganó una leyenda blanca. Alfredo Di Stéfano – surgido de River Plate y con paso por Huracán y Millonarios FC (Colombia) – aterrizó en la capital de España para dar inicio al primer capítulo de una gloriosa historia.
LEYENDA BLANCA
El día que Di Stéfano inició su historia con el Real Madrid
Un 23 de septiembre, pero de 1953, el delantero jugó su primer partido con la camiseta del Merengue. El encuentro fue un amistoso contra AS Nancy (Francia) en el Estadio Real Madrid Club de Fútbol, llamado – actualmente – Estadio Santiago Bernabéu. Como titular en su debut, la “Saeta Rubia” demostró su capacidad goleadora. El talentoso delantero marcó su primer gol en las redes blancas con un cabezazo letal.
La “Saeta Rubia”
Su apodo lo acompañó desde su vuelta a River Plate, luego de la cesión a Huracán. El periodista Roberto Neuberger fue el creador del sobrenombre que lo acompañaría por el resto de su vida.
La explicación es sencilla. La elección de “saeta” (flecha, proyectil) surgió por la velocidad con la que Di Stéfano deslumbraba. Por otra parte, el adjetivo “rubia” nació por el color del cabello del futbolista.
El alias del delantero tuvo tal éxito que hasta los hinchas de River lo utilizaron en uno de sus cánticos. “Socorro, socorro. Ahí viene la Saeta con su propulsión a chorro”, expresaban los millonarios desde las tribunas del estadio.
Sinfín de títulos ‘Reales’
Di Stéfano tuvo su paso por el Merengue desde 1953 a 1964, época en la que ganó numerosos títulos, tanto individuales como grupales. En cuanto al ámbito local, consiguió ocho veces la liga nacional y una vez la Copa de España. Además, fue el máximo goleador de la primera división en cinco oportunidades: 1954, 1956, 1957, 1958 y 1959.
Sobre las competiciones internacionales, fue pentacampeón de la Copa de Europa, desde 1956 a 1960 inclusive. Es la única vez que un club logró el título cinco veces consecutivas en la historia del torneo. Por otra parte, agregó a su palmarés una Copa Intercontinental (1960) y dos Copas Latinas (1955 y 1957).
Finalmente, fue el primer jugador argentino en ganar un Balón de Oro. Di Stéfano consiguió el premio – otorgado anualmente por France Football al jugador más destacado del mundo – en 1957 y 1959. Además, obtuvo el Super Balón de Oro, galardón concedido por única vez en 1989. La revista francesa escogió a la “Saeta Rubia” como el mejor futbolista de las últimas tres décadas hasta ese momento.

Un crack y cuatro clubes
Su llegada a la capital española no fue sencilla. De hecho, estuvo cerca de defender los colores del FC Barcelona.
Para explicar la controversia en la que estuvo envuelta el traspaso de Di Stéfano, primero, hay que remontarse a 1948. Por ese entonces, los futbolistas argentinos iniciaron una huelga para reclamar por una libre contratación de jugadores y una mejora salarial, entre otros pedidos. Debido a esta situación, la “Saeta Rubia” fue uno de los casi 60 jugadores que emigraron a Colombia para continuar con su carrera deportiva en el exterior. El vuelo de Di Stéfano aterrizó en Bogotá, donde jugó para el Millonarios FC desde el 1949.

Claramente, esta llegada de los futbolistas argentinos fue ilícita. Los clubes no pagaron por sus traspasos y la FIFA expulsó a Colombia de su organismo. A pesar de la “liga pirata” del país sudamericano, en 1951, se firmó el “Pacto de Lima” entre la federación colombiana y el máximo ente internacional. El mismo tenía tres puntos que resumen el acuerdo:
- Los jugadores fugados pertenecían al club colombiano hasta que finalicen sus contratos.
- Los clubes colombianos no podían traspasar a los jugadores fugados.
- Los clubes argentinos no podían disponer de los jugadores fugados hasta que expiren sus contratos con los clubes colombianos.
Con el tema resuelto, la FIFA permitió a los equipos de Colombia volver a disputar amistosos internacionales. De esta manera, Millonarios – con Di Stéfano como figura – disputó un triangular contra el Real Madrid y Norrköping. Así, por primera vez, se cruzaron los caminos entre el club blanco y la “Saeta”. A pesar del interes por el futbolista, los españoles no puedieron comprar su pase debido a las condiciones del “Pacto de Lima”.
En 1953, todavía con dos años de contrato por cumplir, Di Stéfano abandona el Millonarios para volver a Buenos Aires. A su vez, Ladislao Kubala – máxima estrella culé – se enfermó y el Barcelona encontró al sustituto perfecto. Así, el azulgrana pagó – según el diario AS – 4 millones de pesetas a River Plate para hacerse con los servicios del futbolista argentino.

Mientras el jugador de 26 años viajaba a la ciudad catalana, Millonarios denunció la operación ante la FIFA. Con el “Pacto de Lima” como respaldo, el club colombiano explicó que la “Saeta Rubia” tenía contrato vigente hasta fines de 1954. Por lo tanto, los derechos comprados a River no tenían valor hasta esa fecha.
El Barcelona intentó llegar a un acuerdo con el Millonarios. Pero Martí Carreto – presidente culé por ese entonces – consideró que la cifra pedida por el club colombiano era excesiva para un jugador que ya no les pertenecía, al menos en la práctica. Además, con Kubala finalmente recuperado, el club español no tenía apuros en utilizar a la estrella argentina. Mientras el Barcelona presionaba por la fuga del futbolista hacia Buenos Aires, el Real Madrid se dispuso a abonar aquel monto que Carreto había considerado excesivo.
Entonces, surge una situación impensada. Di Stéfano pertenecía, de una manera u otra, a cuatro clubes distintos: River, Millonarios, Barcelona y Real Madrid. Con la intervención de la FIFA y la Federación Española de Fútbol se solucionó la controversia: el futbolista jugaría dos temporadas con la camiseta blanca y dos con la azulgrana.
En su llegada a España, la “Saeta Rubia” era del Madrid y, aunque ambos clubes habían aceptado que luego sería del Barcelona, el conjunto culé cambió de parecer. Antes de la sexta jornada, donde se enfrentarían los dos clubes protagonistas, el Barça vendió al Merengue la parte del jugador que le pertenecía.

Así se concretó la llegada de Alfredo Di Stéfano al Real Madrid. En aquel entonces, el club blanco hizo una gran inversión; pero el futbolista lo devolvió con creces. La “Saeta Rubia” estuvo cerca de jugar para el Barcelona, pero su destino tenía un solo color, y era el blanco. El resto es historia.







