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La Argentina necesita un plan económico integral, y Cristina Fernández de Kirchner no lo ofrece. Resulta imprescindible un conjunto de medidas complementarias entre sí, que ataquen en forma conjunta y rápida tanto los problemas monetarios como los del sector real de la economía; de lo contrario, la economía no puede volver a crecer al 4%/5% anual y generar nuevos puestos genuinos de trabajo. Sin embargo, el gobierno sigue entretenido en otras cuestiones, en parte porque sus diagnósticos son equivocados, pero también por la incompetencia del recurso humano a cargo. Los anuncios implican dos grandes contradicciones con respecto al discurso oficial, porque implican dolarización y endeudamiento, contradiciendo las políticas de pesificación compulsiva y desendeudamiento oficial, explicó la consultora Economía & Regiones, en un lapidario editorial.
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El viernes al mediodía, mientras la cotización de la divisa rozaba los $10, y el ministro de Economía, Hernán Lorenzino elegía, en un local de la Avenida Del Libertador, una nueva funda para su moto, pasión que comparte con el vicepresidente Amado Boudou, fue consultado sobre el futuro: "Sí, va a seguir subiendo, pero el dólar no le importa a nadie…', habría contestado.
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El 'modelo' económico, que Cristina Fernández de Kirchner no quiere rectificar, tiene problemas cada vez más profundos, que se expresan en diferentes cuentas públicas. Por ejemplo, en el comportamiento de las reservas internacionales. En los últimos dos años Argentina perdió un 21% de sus reservas, mientras que Uruguay, Perú, Chile y Brasil acumularon reservas un 74%, 47%, 27% y 19% respectivamente. La situación es muy crítica y negándolo, el Frente para la Victoria no resuelve nada sino que lo empeora todo.
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Los argentinos ya vivieron la historia que se repite en la coyuntura argentina. Algunos tendrán memoria, y otros vivirán en babia, pero esto ya ocurrió. Brecha cambiaria de más del 90%, déficit fiscal abultado pese a una presión tributaria récord, déficit energético que provoca desequilibrio cambiario, inflación del 30% anual o más, incertidumbre jurídica, fuga de capitales, desinversión: ¿cómo creen que termina? Cristina Fernández de Kirchner luce ignorante del problema e incapaz para revertir la situación. El Frente para la Victoria avanza hacia una dura derrota electoral que liquidará todas sus ambiciones de permanecer. ¿Y luego qué? Nadie lo puede anticipar porque hay mandato constitucional hasta 2015 pero lo cierto es que sí hay que debatir la política económica que ayude a revertir el descalabro, comenzando por reordenar los precios relativos, en anarquía desde 2002, pero en especial desde 2003. Sin tiempo para chicanas (todos saben cómo se provocó la caída de Fernando De la Rúa y la pesificación asimétrica de José Ignacio de Mendiguren/Eduardo Alberto Duhalde), hay que buscar coincidencias. Un parte a ese imprescindible debate aparece en un escrito de Domingo Cavallo:
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