COMPETENCIA

Ganando, Spurs espera el regreso de Ginóbili

Los texanos siguen arriba, aunque 'Manu' Ginóbili tenga varias semanas fuera de la cancha. El otro tema es el duó Wallace-Aldridge, que apabullaron a los Lakers.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La reducida jornada de la NBA dejó buen juego y sorpresas a favor de los Trail Blazers de Portland, Spurs de San Antonio, Heat de Miami, y Kings de Sacramento.
 
El partido que acaparó más la atención fue el duelo de la Conferencia Oeste que disputaron los hoy líderes indiscutibles Trail Blazers vs. los Lakers de Los Ángeles.
 
Los Blazers tienen a la nueva sociedad de moda en la NBA: el alero Gerald Wallace y el ala-pívot LaMarcus Aldridge.
 
En cuanto a los Spurs, a pesar de la baja del escolta argentino Manu Ginóbili, no sólo encontraron la manera de ganar sino que además dominaron por completo a los Mavericks de Dallas, actuales campeones de la NBA, a los que propinaron una paliza de 93-71.
 
El pívot canadiense Matt Bonner surgió como el factor sorpresa para encabezar el ataque balanceado y una gran defensa de los Spurs, que están dispuestos a mantener al equipo ganador y esperar la vuelta de Ginóbili en la recta final de la liga.
 
 
Se está tornando amargo el final de la carrera de Manu Ginóbili. Doloroso. La culebra que siempre se coló por el hueco imposible, el liviano alero que deshizo defensas, que desafió con sus quiebros como si de gambetas se tratara, y con su zurda de prestidigitador a los monstruos de 7 pies, hoy se lame una herida más. A sus 34 años, ahora que al fin abrió la taberna para su penúltimo trago, visita de nuevo el quirófano. “Que me pase esto, tras haber esperado tanto…”.
 
Y, sin embargo, habría que confiar en que aún nos quedan un puñado de lindas noches con Ginóbili. Que dentro de 6 u 8 semanas, cuando sane el dedo de su mano izquierda que quebró en el choque contra Anthony Tolliver, volverá con el negro de los Spurs, tal vez de nuevo en playoffs [el curso pasado aún fueron el mejor equipo en temporada regular del Oeste]. Que este verano Londres acogerá el coletazo postrero de esa generación argentina dorada, y ya vieja, que ganó otro oro olímpico (Atenas 2004) y este verano, sin ir más lejos, el Torneo de las Américas. Todavía Oberto, Nocioni, Scola, Prigioni, Delfino, Ginóbili…
 
Porque el de Bahía Blanca siempre regresó, acumulando cicatrices, especialmente en sus malditos tobillos. Como cuando fue operado del izquierdo tras arriesgar para ganar un bronce en Beijing. O como cuando en la 2008/2009 sufrió una fractura por estrés en el otro, el derecho. O como cuando se rompió la nariz en la primera ronda de los playoffs de 2010. Incluso en la última postemporada, cuando el codo le lastró en la eliminación contra los Grizzlies. Con todos esos percances físicos, dignos de un guerrero que jamás especuló, sus dos últimas campañas han sido para enmarcar, sin bajar sus prestaciones. Una muestra más, más allá de tantos y tantos títulos, de la dimensión de Manudona.
 
En Texas es tiempo para que los suplentes den la cara. Para que emerjan Tiago Splitter y DeJuan Blair. Para que remen TJ Ford y Gary Neal. Para que Richard Jefferson dé otro empujón más. Para que entre todos luchen porque exista otro tango para Ginóbili, por penúltima vez junto a Tim Duncan y Tony Parker, al compás de Gregg Popovich. Por los viejos tiempos en San Antonio.