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Falleció Javier Portales

El actor Javier Portales, de 66 años, se encontraba internado desde el miércoles pasado por una descompensación en los valores de diabetes, enfermedad que padecía desde hace varios años. Portales, partenaire de cómicos como Alberto Olmedo y Jorge Porcel, falleció esta tarde a causa de un paro cardiorespiratorio.
El reconocido comediante Javier Portales, recordado como el "partenaire" ideal de grandes capocómicos argentinos como Alberto Olmedo y Jorge Porcel, murió hoy a los 66 años en una clínica porteña, como consecuencia de una crisis diabética que agravó el delicado estado de salud que lo aquejaba desde hacía años. Los restos de Portales, cuyo verdadero nombre era Miguel Angel Alvarez, serán velados hasta mañana en una cochería de la calle Acevedo al 1100, en el barrio porteño de Villa Crespo. Los amigos del "Cabezón", quien también era estimado por sus dotes como actor dramático, confirmaron que había quedado internado el pasado miércoles, debido a una descompensación en los niveles de glucosa. La salud de Portales, al igual que su condición económica, se había visto deteriorada en los últimos años, en los cuales debió ser reiteradamente internado e intervenido por descompensaciones diabéticas y coronarias. En su extensa carrera artística, Javier Portales brilló como compañero de capocómicos como Alberto Olmedo, con quien formó una de las mejores duplas de la televisión argentina, "Borges y Alvarez". En ese sketch, los dos cómicos entablaban una conversación en la sala de espera de las oficinas del director de un diario, al que le iban a plantear sus nuevas ideas, aunque en definitiva nunca los atendía. Javier Portales nació en la localidad de Tancacha -a 15 kilómetros de Río Tercero- en la provincia de Córdoba, el 21 de abril de 1937. Sin embargo, pasó gran parte de su vida en Rosario luego de la muerte de su padre, ocurrida cuando él tenía 9 años, y fue en la ciudad santafecina donde conoció el teatro y dio sus primeros pasos en el espectáculo. El actor filmó más de 60 películas, en su mayoría con la dupla Porcel-Olmedo, participó en programas de televisión de gran éxito como "Operación Ja Ja", "Polémica en el bar", "No toca botón" o el último "Un hermano es un hermano", que coprotagonizó con Guillermo Francella. Con el tiempo, hizo de hombre "duro" y en las películas cómicas de Olmedo y Porcel le tocó en suerte el papel de ser la persona que trataba de corregirlos, ya sea desde una jefatura, o bien como padre de las pretendientes de los dos protagonistas. Portales construyó una sólida carrera actoral, donde la comedia fue su columna vertebral, y se ganó el respeto de todo el público. También fue autor de un aplaudido guión de teatro y cine, "La sartén por el mango", una brillante pieza dramática que se convirtió en un suceso de taquilla. Esta obra -que fue censurada durante la dictadura- estaba siendo representada desde el 26 de septiembre último en un teatro "off Corrientes", por un elenco de jóvenes actores, para recaudar fondos y ayudar a Portales, quien no pasaba un buen momento económico. Pero sin dudas, la imagen que más perdura en el recuerdo del público son los sketchs que protagonizaba con Alberto Olmedo, como "El Manosanta" o "Borges y Alvarez", siendo en éste último donde aparecía cada semana el poder de improvisación de ambos actores y su singular química. Portales se conoció con Olmedo en el antiguo Canal 7, en la década del 60, e integraban el mismo grupo de amigos. El "Cabezón", como lo conocía el público por las bromas de Olmedo, comenzó a hacer sus incursiones en la pantalla chica en "Operación Ja Ja". En ese programa, Portales y Olmedo realizaron uno de los sketchs más populares, "Los guapos", donde el primero encarnaba al "Guapo Portones" y el otro al "Guapo Piolín". Alguna vez, el propio Portales reconoció que la complicidad que habían adquirido con Olmedo a través de los años fue "única", y esa afinidad se extendió también al terreno cotidiano, ya que eran grandes amigos. "A través de tantos años de trabajar juntos, nosotros fuimos encontrándole la vuelta a una manera de actuar. Cuando Olmedo hacía un sketch en donde no estaba yo, era otro actor: se sabía la letra, llevaba la voz cantante y no se olvidaba de nada. Pero cuando laburaba conmigo era como si dijera: 'Yo acá no tengo ninguna obligación de acordarme de nada, total Javier se va a acordar de todo y me va a llevar´", señaló cierta vez Portales en una nota a una revista de actualidad. También eran desopilantes los pasos del sketch de "El manosanta", donde Olmedo interpretaba a un curandero y Portales era el padre de Adriana Brodsky, que tenía un serio problema con los hombres, pese a su figura. En varios pasajes, Portales se salía del libreto y le recordaba a Olmedo las andanzas en su Rosario natal, de donde, le decía: "te tuviste que rajar, porque te buscaban para darte la cana", contando además con la complicidad del cómico. Ese sketch llegó al cine con la película "El Manosanta está cargado" (1987), que batió récords de público y que iba a tener una segunda parte que se frustró por la sorpresiva muerte de Olmedo. El skecht de "Borges y Alvarez" fue uno de los "platos fuertes", y el nombre que Portales utilizaba era su verdadero apellido. Cuando Olmedo murió, en marzo de 1988, Portales integraba la compañía de "Eramos tan pobres", la obra que se estaba representando en Mar del Plata. Tres el fallecimiento de Olmedo, Portales incursionó en televisión junto a Guillermo Francella, pero el cuadro de diabetes que lo aquejaba desde hacía mucho tiempo comenzó a complicarse. Fue así que en los últimos años Portales se vio obligado a movilizarse en una silla de ruedas, aunque volvió a la actividad, esta vez, en el teatro donde dirigió algunas obras. En ese contexto, junto al elenco del Teatro General San Martín dirigió la obra "Jettatore", de Gregorio Laferrere, que le permitió salir de gira por el interior del país. En esa gira fue que regresó a su lugar de nacimiento, Tancacha, en donde fue homenajeado tras 23 años de ausencia, y visiblemente emocionado agradeció el recuerdo de su pueblo. Su cuadro se agravó a principios de septiembre del año pasado, y debió ser internado en el hospital Ramos Mejía, debido a que se descompensó por la diabetes, aunque también sufrió dos preinfartos. (Con información del diario El Día)