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New York, 'Zona Cero': ¿Centro comunitario o Mezquita?

El anuncio de la posible construcción de una mezquita, o un centro comunitario islámico, en la denominada "Zona Cero", epicentro del peor atentado terrorista que se haya conocido, hasta el momento, durante la primera década del Siglo XXI, generó diversos y profundos debates en toda Nueva York. A continuación, la socióloga Hecker Perry, autora del siguiente artículo publicado en la revista Horizonte, acerca las principales discusiones que –por estos días- se desarrollan en la principal ciudad de la costa Este estadounidense.
NEW YORK (Horizonte). La posible construcción de un centro comunitario islámico a cuadras de donde se encontraban las Torres Gemelas en la ciudad de Manhattan, Nueva York, ha causado revuelo a nivel local, nacional e internacional.
 
Se ha dicho de todo. Lo concreto, es que la Constitución de los Estados Unidos, en su Primera Enmienda, garantiza el derecho de todos los ciudadanos a la libertad de culto, de modo que el asunto no es si acaso se "puede" construir la mezquita en dicho lugar, sino que "si es prudente y/o apropiado" que así se haga. Examinemos algunos hechos para aclarar el contexto. El pasado viernes (13 de agosto), el presidente Obama afirmó que dicha construcción era legítima,  diciendo que los principios básicos que sostienen a la nación así lo establecían: "… Como ciudadano y como presidente, creo que los musulmanes tienen el mismo derecho a practicar libremente su religión al igual que todos los demás ciudadanos de este país…" dijo, haciéndose parte por primera vez, de una controversia que ha dividido a la ciudad de Nueva York y a toda la nación. Dijo además que: "… ello incluye el derecho a construir un lugar de oración y centro comunitario en lo que es una propiedad privada en Manhattan de acuerdo a las leyes y estatutos/ordenanzas locales… ésta es América y nuestro compromiso con la libertad religiosa (y de culto) es inamovible…" El presidente hizo este comentario en la cena anual, que se ofrece tradicionalmente en celebración del mes musulmán de Ramadán, en el comedor de estado de la Casa Blanca. La administración, no se había hecho parte de la discusión generada en torno a la construcción que sería parte de un centro islámico de alrededor de US$100 millones, y situado a cuadras de donde perecieron cerca de casi 3.000 personas, cuando los aviones secuestrados por miembros de Al Qaeda (todos nacionales de Arabia Saudita), organización terrorista y de inspiración fundamentalista islámica, destruyeron las Torres Gemelas, estrellándose contra dichos edificios en Manhattan, el pasado 11 de septiembre del 2001. El secretario de prensa de Obama, Robert Gibbs había insistido que dicho asunto era una cuestión de carácter puramente local. Con sus declaraciones, el presidente desató un debate a nivel nacional, que republicanos de extrema derecha como Sarah Palin y Newt Gingrich, aprovecharon para desacreditarlo y oponerse al proyecto de manera teatral e histérica. Palin sostuvo que, la construcción era de "… una Mezquita en Ground Zero (zona cero…)" alterando  mañosamente los hechos. Y Gingrich hizo referencia a que el nombre de la iniciativa (Iniciativa Córdoba) se llamaba así en referencia a "…que en Córdoba, España. fue la capital musulmana durante la conquista de los árabes de dicha península… y demostraron su desprecio construyendo una mezquita encima de tres iglesias cristianas…" También se opuso al proyecto, la "Jewish Anti-Defamation League" (Liga Judía de Antidifamación),  que es una organización que lucha por los derechos civiles, sosteniendo que la construcción iba a causar mucho dolor a muchas personas y ello "… no es correcto…" Cambio de sintonía Obama situó la discusión, sin lugar a dudas,  a otro nivel, dejando de ser "local". Insistió en que: "… aunque el lugar de las torres es sagrado, la forma correcta de honrarlo es… con nuestra capacidad para demostrar no solamente tolerancia, sino que respeto hacia aquellos que son diferentes a nosotros… – y esa forma de vida, ese credo esencialmente americano… está en profunda contradicción con el nihilismo de quienes nos atacaron esa mañana de septiembre y  que todavía complotan en nuestra contra…". El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, (independiente) quien ha apoyado fuertemente la construcción del centro (mezquita) islámico, aplaudió las palabras del presidente diciendo que "… son un clarín en defensa de la libertad religiosa…". El diputado republicano del estado de Nueva York, Peter King, en cambio sostuvo: "El presidente Obama está equivocado… no es ni sensitivo, ni compasivo de parte de la comunidad musulmana el construir una mezquita a la sombra de la zona cero. Aunque la comunidad musulmana tiene el derecho a hacerlo, están abusando de ese hecho innecesariamente, ofendiendo a muchas personas que han sufrido mucho…" Este es un año "marcado" por las elecciones del Congreso que se renueva a fines de noviembre, comienzos de diciembre. Así es que las palabras del presidente han recibido críticas de todos los sectores políticos; de algunos demócratas que tienen su re-elección "en juego" como por ejemplo, el senador Harry Reid quien es actualmente jefe de la bancada demócrata. Y claro está, de los republicanos que no han trepidado en utilizar todo el asunto para llevar "agua a su molino". Opiniones divididas Lo concreto es que en las calles de Nueva York, la opinión está más que dividida. Hay una ignorancia supina en torno al tema y la confusión reina en todos los sectores. Una encuesta  de la CNN, del pasado miércoles 18 de agosto, reveló que el 70% de los estadounidenses se oponen a dicho proyecto, mientras que un 29% lo apoyan. Por otro lado, alguna prensa ha informado que el grupo detrás del proyecto habría "…aceptado construir en otro lugar producto de las presiones recibidas y la disconformidad a nivel local y nacional…", lo que es totalmente falso. Dicho grupo llamado "Iniciativa Córdoba" ha descrito dicho proyecto como un centro comunitario con espacio para la oración, una piscina, una escuela de arte culinario, sala de exposiciones de arte, etc., que serviría a toda la ciudad de Nueva York y por cierto generaría oportunidad para un diálogo ecuménico y, específicamente, espacio de culto a los más de 30.000 musulmanes que viven y/o trabajan en el Bajo Manhattan y que ahora no tienen donde hacerlo; incluso se ha dicho que hay personas que por ello, tienen que rezar en la calle...  El Imam Feisal Abdul Rauf y Daisy Khan (su esposa) que representan el proyecto, han afirmado que los fondos para dicha construcción aún no existen (¡!) El dinero -se afirma- provendrá de donaciones individuales, empresariales, etc. nacionales e internacionales… así es, también desde  Arabia Saudita de donde eran los extremistas de Al Quaeda… el Iman asegura que el escrutinio de los fondos será exhaustivo y transparente de modo que no se "colarían" dineros que tuvieran ese origen. Nancy Pelosi, representante demócrata de la Cámara de Diputados, sostuvo que "… es incuestionable que los musulmanes de Manhattan tienen derecho a construir, pero es bueno que se tenga una conversación nacional acerca de ello y que los dineros  sean investigados…". Esa parte de la historia, está recién por comenzar. La oposición también se ha hecho parte entre algunas de las familias de las víctimas del 11/09 quienes afirman que la mezquita sería un insulto a la memoria de sus seres queridos; sin embargo, otras familias de víctimas, han dado su apoyo. La Cámara de Comercio y el Directorio de Planificación de Nueva York, también apoyan la iniciativa; el llamado Partido Conservador de la ciudad está, por su parte, considerando una campaña de avisos televisivos para impedir que la construcción se inicie, se planifique o siquiera se piense. Lo que sí está claro, es que cuando la religión, la política y un evento trágico y seminal de la historia contemporánea de los Estados Unidos, se mezclan todos en un "mismo cocimiento", la situación se va a transformar en algo muy feo, confuso y desagradable. Es un "coctel" que requiere de una discusión responsable por parte de los  involucrados, con el objetivo de lograr la verdad y encontrar una forma de compromiso que permita el respeto a todos los participantes. Es por ello que la estrategia del GOP (Partido Republicano) de utilizar el miedo (y la ignorancia) como una forma de sacar beneficios políticos resulta odiosa y hasta obscena. Una dosis de pragmatismo En ese contexto, los enfurecidos y esclarecedores comentarios de Keith Olbermann (reconocido periodista de corte liberal en Nueva York) en el programa televisivo llamado "Countdown" del canal MSNBC, sirvieron para destruir en parte la histeria y el miedo político fabricado por la llamada "Mezquita de la zona cero" cuando dijo que "… no existe dicha mezquita, es una mentira mañosa y vil… técnicamente una mezquita es un lugar sagrado para los musulmanes en donde se conducen únicamente servicios religiosos… lo que está planificado para 51 Park Place, Nueva York es un centro comunitario que incluirá muchas cosas más tales como una cancha de basquetbol, una piscina, una escuela de arte culinario, etc.; solamente los dos pisos superiores serán para la oración…" Olbermann, demostró con vistas de los mapas de la ciudad, que el World Trade Center no es ni siquiera visible desde el pretendido centro comunitario. Es más, geográficamente hablando y considerando las distancias en esta ciudad, podemos afirmar después de dar un paseo por el área que si la cercanía o lejanía son la preocupación primaria, son más bien 9 cuadras de distancia las que existen entre lo que eran las Torres Gemelas y el centro comunitario islámico;  y en el camino, encontré literalmente de todo, vendedores de recuerdos del 11/09, cafés, tiendas pornográficas, restaurantes, iglesias cristianas, etc. Estoy de acuerdo con Olbermann, ¡no existe, ni hay tal "mezquita de la zona cero"! Más bien lo que hay es un intento cobarde y vergonzoso para atemorizar a personas vulnerables (e ignorantes) acerca de lo que significa ser un(a) musulmán(a), y utilizar la emocionalidad en torno al tema, con la intención de conseguir que se vote por los republicanos en noviembre del 2010  y del 2012. La mirada de la colectividad judía Sectores del mundo judío, como dije más arriba, también se pronunciaron en pro y en contra. El rabino Arthur Waskow, del "Shalom Center" de la ciudad de Filadelfia y un activista por la paz en el Medio Oriente, quien ha criticado duramente a Israel y ha abogado por la existencia de un Estado palestino independiente, reunió cerca de 30 líderes religiosos y activistas judíos el jueves de la semana pasada frente al lugar donde la "Iniciativa Córdoba" piensa construir y dijo: "… estoy realmente sorprendido y desilusionado por la oposición de la Liga de Antidifamación Judía al centro comunitario, ello abre una puerta al odio y la discriminación… dicha puerta debe ser cerrada gentil, pero firmemente." Los asistentes al llamado de Waskow oraron, cantaron y le entregaron regalos de bienvenida a Daisy Khan, sosteniendo que cientos de personas habrían firmado una carta "on line" de apoyo al proyecto. Por su parte, Khan sostuvo que: "… el centro estará dedicado a la paz, la tolerancia y la comprensión mutua…"  pero sin aclarar de donde provendrían los fondos. Por su parte, el rabino Burt Vizotzky, profesor de Midrash y Estudios Interreligiosos Appleman y director del Instituto Louis Finkelstein para Estudios Religiosos y Sociales, le escribió al presidente Barak Obama, una carta que transcribo traducida por considerarla emblemática: "16 de Agosto de 2010, Estimado Presidente Obama: Escribo para agradecer su apoyo a los planes de construcción de un Centro Cultural en 51 Park en el Bajo Manhattan y, por lo tanto a la libertad religiosa de todos los americanos. Sé que hablo en el nombre de muchísimos; he trabajado con el Imam Feisal Abdul Rauf y Daisy Khan. Aprecio el compromiso que ellos tienen con un diálogo interreligioso y es así que he hecho público mi apoyo para con su proyecto. No existe una manera más noble de honrar a aquéllos americanos que dieron sus vidas el 11 de septiembre de 2001, que con un lugar de oración, contemplación y compromiso comunitario. También aprecio su defensa señor Presidente, de nuestra libertad de religión. No es suficiente afirmar el derecho (constitucional) a construir; solamente el ejercicio libre de dicho derecho es una garantía de dicha libertad. Me siento apenado y preocupado por aquellos que buscan dividir al país y usan el odio hacia otros americanos como un arma política. Aplaudo su coraje al hablar públicamente sobre este hecho. Consideramos el apoyo a 51 Park, algo esencial también para los derechos de libertad de expresión de la comunidad judía. Mis mejores deseos para Ud., con la esperanza de que continúe sirviendo a los EEUU, ayudando a TODOS sus ciudadanos a lograr los derechos básicos a la salud, al bienestar económico y a la libertad de expresión y religión. Sinceramente, Firmado por el rabino Vizotzky". Si, las palabras del presidente Obama en verdad sacaron al proyecto de su contexto local y la prensa ha manipulado convenientemente sus declaraciones en torno a la cuestión de si apoya el proyecto o no. Creo que lo fundamental no es eso. Es cierto, que dijo: "… apoyo el derecho del grupo a construir…", eso no es ningún misterio. Pero sus palabras significan más, mucho más… Obama afirmó que el grupo no tiene solamente el derecho legal a proceder, sino que deberíamos también darle la bienvenida a aquellos que tienen una fe distinta a la nuestra y no solamente "… tolerarlos porque la ley así lo establece… hacer cualquier cosa menos que eso, no es ser americano…". Conclusión A mi modo de ver, eso es lo que hizo de las palabras presidenciales algo poderoso. El corazón del mensaje de Obama, es que tenemos que hacer más que tolerar; tenemos que darle la bienvenida y respetar a todas las personas de distintas denominaciones religiosas. ¿Acaso el mensaje es menos valioso por la aclaración que hizo al día siguiente: "… no comenté acerca de la sabiduría o la conveniencia del proyecto. Eso no me corresponde. Pero ahora que han decidido proceder, debemos respetar su derecho a construir el centro y darle la bienvenida de acuerdo a los ideales y valores americanos…"? En mi opinión, no. Habría sido un retroceso si el presidente hubiese declarado que el proyecto era una buena idea. Pero no fue eso lo que dijo, sino que enfatizó aquello que es propio del ethos de esta nación, el respeto a la diversidad y a lo diferente, porque es la materia prima que ha permitido la existencia misma del ser ciudadano del país. Ello es consistente con su postura valiente en torno al tema. El asunto es complejo, emotivo, y de una seriedad y sensibilidad profundas; por ello, merece  transparencia, dedicación y honestidad. Pienso que el presidente utilizó la oportunidad para enseñar y educar. Que podría haber sido un mejor profesor, a lo mejor… pero la conversación recién se ha iniciado;  por el momento el centro comunitario es sólo una idea que reflejará, eventualmente, lo que realmente somos.