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LA OFERTA DE DUHALDE

Pregunta a Alberto F: CFK en el GBA ¿espejo o no espejo para el resto del país?

Jue, 07/03/2019 - 7:50am
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Lo que sucede en el Conurbano bonaerense ¿puede ser tomado como una proyección nacional? Cuando era gobernador de la provincia de Buenos Aires y visitaba los distritos del Gran Buenos Aires, Eduardo Duhalde los describía mencionando un “crisol de razas”. Su referencia aludía a la convivencia en un mismo territorio de un abanico de culturas, hábitos y costumbres diferentes, en parte consecuencia del ingreso durante años de migrantes en busca de mejores oportunidades cerca de la Gran Ciudad, como de inmigrantes de diferentes países. Desde aquellos tiempos, ocurrieron cambios, unos para mejor y otros para peor, todo con un impacto electoral directo. Veamos. 

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Ninguna encuesta que circula por estas horas ubica en el Conurbano bonaerense a Mauricio Macri arriba de Cristina Fernández de Kirchner. 

Algunos sondeos muestran una diferencia abrumadora entre una y otro, que se profundiza a medida que se aleja de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Son los distritos del 2do. y 3er. cordón, donde aún le cuesta mucho hacer pie a Cambiemos, y más aún en un contexto económico desfavorable. 

En 2015 cuando el actual oficialismo se impuso en las elecciones, la mayoría de los distritos que ganó Cambiemos en el GBA se ubican en el 1er. cordón, en el área de influencia de la Ciudad Autónoma, referencia exitosa de la experiencia del Macrismo. 

Apenas dos de ellos (Pilar y Quilmes) integran el Conurbano un poco más profundo. 

Este dato coincide con un comportamiento que se repite en las localidades de Buenos Aires: Cambiemos tiene más aceptación en los centros urbanos y va perdiendo fuerza en los barrios más alejados. Todo ello está ahora en revisión. 

Sin embargo, ni la Argentina termina en la avenida General Paz ni lo que sucede en el GBA condiciona o influye en en el resto del país. 

Es decir: si CFK fuera candidata ganaría con comodidad en el GBA pero no está claro que pueda repetirlo en las provincias, al menos con similar intensidad. 

Sin duda es el motivo por el cual CFK aún duda acerca de la conveniencia de presentarse como candidata presidencial en 2019. 

Ella envía señales de acuerdo con los gobernadores del “palo”, en un intento de no dispersar los futuros sufragios. Para presentarse, ella les habría exigido a quienes la hicieron candidata en 2017 que le aseguren ahora entre 8 y 10 puntos más del interior

Aquí se produce una dicotomía. A los intendentes peronistas, CFK candidata puede resultarles una solución a sus dominios territoriales, pero un lanzamiento de la senadora nacional podría complicar las ambiciones de varios gobernadores. Y viceversa: quizá la búsqueda de un candidato que reemplace a CFK le provoque a los alcaldes del Conurbano un problema más que una solución. 

Volvemos sobre Eduardo Duhalde. Él es uno de los hombres que busca consolidar la candidatura de Roberto Lavagna y sueña que habrá un acuerdo con CFK, quien entenderá que su apoyo al peronismo unido será vital para ganar. 

¿Ya se reunieron? Es probable. Alberto Fernández es de las personas que más habla con la senadora nacional, mientras que con Duhalde se conocen desde hace mucho tiempo. Él fue quien administró las finanzas de la campaña de 1999 antes de sumergirse en los brazos de Néstor Kirchner. Ese conocimiento mutuo ayudó para que el santacruceño fuese elegido como el candidato del peronismo bonaerense en 2003. 

En estos diálogos, cada vez más frecuentes, se habría escuchado la idea de Duhalde para ofrecerle a CFK a cambio de que ella apoye la unidad del peronismo. Se trataría que CFK pueda elegir los dos candidatos a senadores en las provincias que los eligen este año. 

Los 72 miembros del Senado de la Nación son elegidos en los 24 distritos electorales, con 3 bancas en cada uno: son 2 bancas para quien gana y 1 banca para quien pierde.

En las elecciones de 2019 se renovarán 24 de los 72 senadores en 8 provincias: Ciudad de Buenos Aires, Chaco, Entre Ríos, Neuquén, Río Negro, Salta, Santiago del Estero, y Tierra del Fuego.

De aceptar, CFK se aseguraría de mínima 1 senador por jurisdicción y de máxima los 2. De esa forma, el bloque que le respondería en la Cámara Alta se robustecería, distanciando la posibilidad del desafuero. 

Sus 2 otras máximas preocupaciones tienen nombre y apellido: Máximo y Florencia. Él sería candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. Ella, con un peronismo en el poder, descubriría que en el peronismo los hijos son un límite. ¿Cuestión de códigos? Quizá. No son buenos momentos personales para la joven cineasta. 

Mientras todo ello se teje, en el oficialismo se debate, una vez más, la teoría explicitada la semana pasada en esta columna referida a un candidatura aún no descartada de María Eugenia Vidal a la Presidencia. Con un adicional: las dudas sobre cómo impactará en Macri la muerte de su padre Franco. 

Por lo demás, las cosas están como hace 7 días: Las clases no empezaron, el dólar sube, la inflación no baja y la gente se desconecta de la red de gas porque no puede pagar. Todo ello es aliado del peronismo. No está claro si, de todas maneras, le alcanzará.