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FASE MODERADA

“En cualquier momento lo van a acusar a Máximo Kirchner de ser anti kirchnerista”

Vie, 17/07/2020 - 7:37pm
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¿Realmente puede creerse que Víctor Hugo Morales o Hebe de Bonafini u Horacio Verbitsky o Juan Grabois expresan a Cristina Fernández de Kirchner? ¿O acaso ellos se manifiestan en función de una CFK que imaginan? Esto ya ocurrió con la JP y Montoneros en días de Juan Perón. Por suerte para todos, CFK tiene muchos menos años y mejor salud que 'el Viejo'. Es un tema para evaluar con cierta profundidad. Al menos Máximo Kirchner tiene una agenda diferente a las de los jacobinos que se enojan con Alberto Fernández, o lo amenazan. Es un tema muy interesante, entre otros, que aborda el columnista.

Máximo Kirchner.
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Máximo Kirchner.
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La política argentina vuelve sobre un viejo axioma futbolero. Es aquel utilizado para sostener y apoyar a un director técnico que está debilitado porque los resultados no se le dan. Cuanto más explícito es el respaldo, se entiende más debilitado está. De lo contrario, nada de eso sería necesario.

Algo de esto ocurre en los últimos días con el gobierno de Alberto Fernández, simpatizante estrella del club Argentinos Juniors, o sea que entiende de qué estamos hablando.

Las críticas más implacables provienen de su propio espacio político, el sector más jacobino del Frente de Todos. Cuanto más vuelve Fernández al centro, más se tensa la relación con los más “Cristinistas” que la propia Cristina Fernández de Kirchner.

Rara particularidad de un Presidente al que muchos ven sus actuaciones como las de un Jefe de Gabinete de Ministros; y una vicepresidenta, que es jefa política, pero no quiere asumir roles como Presidenta.

Hay quienes piensan distintos del “fuego amigo”. Un enfoque es el que marcó desde el Frente Renovador el ex senador y actual director del Banco Provincia de Buenos Aires, Sebastián Galmarini, al decir que “las noticias sobre el disenso público de estos días es lo mejor que le pasó al Frente de Todos, no por el debate en sí, sino por lo que significa en términos de estrategia y comunicación política”.

Sergio Massa es de los que más trabaja para mantener al Presidente en el camino de la moderación y no ser desplazado de ese lugar por figuras opositoras como Horacio Rodríguez Larreta, y otros. La pregunta es si los argentinos buscan eso de sus representantes políticos.

Hay una clara tendencia a ubicarse en cada uno de los extremos con conducciones paternalistas que no desnudan debilidades, aunque las tengan. 

En la misma postura de Massa se encuentra Máximo Kirchner.

Mientras en nombre del kirchnerismo los misiles salen con dirección al Presidente, el primogénito se mueve muy distinto. Él sabe y entiende donde está el poder real. E interactúa con él.

El primogénito de los Kirchner no entra en la vorágine de quienes quieren llevarlo a salirse de ese sendero. Y hasta aplicó el freno la semana pasada cuando un diputado nacional, de su bloque, le llevó la idea de presentar un pedido de informes para incomodar a Mauricio Macri por su viaje a Paraguay. Lo paró en seco.

En su accionar, cuenta con la enorme ventaja de ser el hijo. No experimenta la inseguridad de pedir permiso para cada acción por temor al enojo de CFK. Siempre muy lúcido, el ex diputado platense Juan José Amondarain resumió esta particularidad con una frase irónica: “En cualquier momento lo van a acusar a Máximo Kirchner de ser anti kirchnerista”. 

Es conocido que el gobernador Axel Kicillof es de los que tiene vínculo más  estrecho con CFK. A tal punto que, en algún momento, se especuló con desacuerdos entre el gobernador y Máximo Kirchner, consecuencia de supuestos celos de uno con el otro por esta relación.

A muchos intendentes les encantaría que las cosas fuesen distintas, a los fines de ayudar a “balizar” un camino más apropiado, según ellos, de los intereses del gobierno provincial. Por eso, muchos alcaldes sueñan aún con la rebelión de Alberto F., que no sucede, y quizás difícilmente acontezca.

Mientras tanto, se tornó indispensable bajar los decibeles en la puja con el ministro de Seguridad, Sergio Berni, quien, tras tensar la cuerda, comenzó un nuevo raid de visitas a los alcaldes del Gran Buenos Aires, mientras pregunta por nombres para un futuro jefe de campaña. Eso sí: que sea peronista histórico, aclara.

A Berni se lo vio, en pocas horas con Ariel Sujarchuk, en Escobar; y luego con “Juanchi” Zabaleta, en Hurlingham, con quien protagonizó días atrás un fuerte cruce twittero. En los años '70, las diferencias se dirimían a los tiros, hoy se resuelven en Twitter. Fenómenos de la tecnología. 

Berni utiliza la movilidad que le permite estacionar su motorhome junto al helipuerto policial cercano al Puente 12. En el ingreso a las modestas oficinas, las 2 motocicletas en las que acostumbra cabalgar el ministro. 

“Berni quiere ser candidato el año que viene y no lo puede hacer enfrentándose a todos”, sostuvo un intendente de la zona Oeste. Berni, sin embargo, recibe algunos consejos tales como: "Estar bien arriba en las encuestas, concede privilegios. Ojo con eso".

Entre los alcaldes empezó a germinar la idea de quién podría ser el rostro visible para ganar la provincia de Buenos Aires contra, creen, la candidatura de María Eugenia Vidal. No se lo descarta al ministro si es que no se arriesgan Sergio Massa o Máximo Kirchner. Patricia Bullrich ya le explicó a Manuel Solanet y otros líderes liberales que imagina un 2021 con dos fuerzas bien antagónicas.

Por ahora, en la relación territorial, Berni es otro de los que muestra su fase moderada. Él no se imagina en el cargo más allá de diciembre porque, luego, quiere salir de proselitismo.

Para completar el esquema que llevan adelante Massa y Máximo, hay que sumar gestiones que hace en el territorio bonaerense el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, para salir al rescate de la 'intransigencia' o, incluso, de la ausencia de política de otros.

Habrá que prestarle mucha atención a cómo evolucione la tensión que se acumula en el Senado de la Provincia de Buenos Aires. Es la única Cámara donde el oficialismo no tiene mayoría y Cambiemos podría imponer, si quisiera, hasta un cambio en el reglamento.

Llama la atención a legisladores del propio oficialismo ciertas actitudes de Verónica Magario para cerrar acuerdos con la oposición. Crece la inquietud porque se ha ejecutado sólo un 30% del presupuesto de la Cámara Alta que, además, nunca fue actualizado ya que sólo se prorrogó el de 2019.

A no confundirse, las chispas en la relación con la oposición suelen ser alentadas, por lo bajo, por senadores propios, enojadísimos en su impotencia por ser la minoría. Ellos esperan, luego, obtener ventaja de ello.

De más está decir que, por cuestiones generacionales, suele ocurrir que legisladores se lleven mejor con los del bloque de enfrente que con los propios. "Es la política, estúpido”. 

Los intentos para dividir el bloque que conduce Roberto Costa han sido infructuosos. Al senador que integra la UCR se le podrán endilgar muchas cosas, menos una falta de experiencia y oficio político. Pero su paciencia estaría alcanzando el límite en la parálisis y el retraso en terminar de constituir ciertas comisiones decisivas.

Al parecer, Vidal dio el visto bueno para tensar el clima, esperando cierta respuesta sobre cargos para la oposición en diferentes organismos. ¿La Defensoría del Pueblo entra en la agenda? Por ahora silencio. Otra vez, el ala moderada del Frente de Todos trabaja para que la sangre no llegue al río. 

Mientras tanto, empieza a surgir con más claridad un eje que podría convertirse en vector de la discusión sobre cómo se saldrá de la profunda crisis.

Por un lado, quienes dicen defender a los generadores de empleo. Por otro lado, quienes subsidian el desempleo. De cómo la política responda al desafío que viene, dependerá si se cumple o no la profecía del supuesto regreso al 2001. La posibilidad de un nuevo “que se vayan todos” está entre el menú de las opciones.