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NARCOS EN ROSARIO

La insólita pregunta de Gisela Barreto sobre los cárteles de la droga, que hizo estallar Twitter

Lun, 24/02/2020 - 5:07pm
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Por Urgente24

La conductora y ex vedette Gisela Barreto volvió a ser blanco de las críticas y burlas en las redes sociales, pero esta vez, no fue por su teoría sobre el sexo anal, sino por la insólita pregunta que realizó sobre los carteles de la droga. Mirá:

Gisela Barreto volvió a generar polémica con una insólita pregunta.
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Gisela Barreto no deja de generar polémica con declaraciones, conceptos y preguntas insólitas, y en este caso, la conductora y ex vedette se volvió viral por una pregunta que hizo en su programa que logró descolocar a todos. 

La insólita pregunta de Barreto, se viralizó en pocos minutos en un video que circula por Twitter, en el que se pueden leer todo tipo de burlas y críticas a la mujer "por su ignorancia". 

Todo sucedió durante una entrevista que Barreto le hizo a Marino Restrepo, misionero fundador de la organización Peregrinos del amor.

Durante la entrevista, el hombre expuso sobre sobre los cárteles de la droga del Primer y del Tercer Mundo. Mientras el entrevistado hablaba, la conductora lo miraba interesadamente, hasta que la curiosidad la mató y disparó una pregunta insólita: 

"Cuando usted dice carteles, ¿a qué se está refiriendo? ¿Literalmente a los carteles que están por las calles?", lanzó en su ciclo El vaso, que conduce en el canal religioso TLV1 (Toda la Verdad).

De inmediato, las burlas, críticas, memes, chistes y hasta insultos, no se hicieron esperar en las redes sociales, que convirtieron a la ex vedette en tendencia nacional por haber sido nombrada múltiples veces en la plataforma Twitter. 

Mirá un resumen del furor en redes: 

El narcotráfico no es un tema trivial. El diario rosarino publicó una investigación de Leo Graciarena que provoca alarma:

"Asesinatos a sangre fría y resoluciones judiciales por homicidios resonantes ponen bajo la lupa por estos días la violencia desatada en la zona norte de Rosario. Crímenes con tinte mafioso, total desapego a los códigos y la narcocriminalidad como telón de fondo. ¿El último? El triple crimen ocurrido una semana atrás en Empalme Graneros, cuando acribillaron a una joven pareja que iba con su hija pequeña en moto. Las víctimas eran familia de "Caracú" Albornoz, de 72 años y en prisión domiciliaria acusado como líder de una banda que producía y vendía drogas. ¿Qué sucede en zona norte? ¿Hay más violencia desde el cambio de gobierno? ¿Recrudecieron los asesinatos de tinte mafioso? ¿Hay una explicación de tranco corto para la situación que los vecinos denuncian como terrorífica?

De los 40 homicidios registrados hasta anoche en Rosario en lo que va del año, media docena fueron en zona norte y tuvieron como rasgos comunes escenas despiadadas en entornos de narcocriminalidad. Un contexto donde se repiten nombres e historias que ayudan a entender años de violencia sostenida en los barrios. Una violencia que sólo en Empalme Graneros y Ludueña tuvo como saldo unos 40 crímenes.

Cambio de figuritas

A Leonardo Ponce, de 34 años, lo fueron a buscar a su casa de barrio Fontanarrosa (ex Zona Cero) el 6 de enero pasado y lo mataron delante de su familia. Había sido un hombre de confianza del también asesinado y sindicado narco Luis Medina.

Oriundo del Fonavi Supercemento de zona oeste, a "Leo" lo acuchillaron y remataron a tiros. Sus vecinos admitieron saber "que armaba" (cigarrillos de marihuana o bolsitas de cocaína) pero no tenían la real dimensión de quién era, más allá de verlo en un Mercedes Benz C250 CGI BL.

"Laburaba con paraguas policial. Y uno sabe como terminan esas cosas. Una vez que dejaste de servirles, o te la creíste, te descartan. Funciona así. ¿O vos te creés que el cambio de figuritas es sólo de políticos o de jefes policiales? Cuando llegan los cambios los cabos sueltos son peligrosos y Leo era un cabo suelto porque conocía mucho del maneje", dijo un entrevistado que ayudó a semblantear al muerto.

Dos chicas en dos horas

La noche del 10 de febrero mataron a dos mujeres en dos horas. Daiana Romina Paiva, de 26 años, fue acribillada en Olivé al 1900 cuando llevaba a pie la moto descompuesta de su novio. Los investigadores la vinculan con Tania R., viuda de Sergio "Timi" Juárez, asesinado a balazos en octubre de 2018 en Miller al 1100.

Tania es mencionada al frente de uno de los grupos en pugna por el narcomenudeo de la zona norte extrema, enfrentada con los deudos del asesinado Emanuel "Ema Pimpi" Sandoval y la banda de Los 90 de La Cerámica. Timi Juárez fue nombrado en la investigación del crimen de Luis Medina junto al también asesinado Darío "Oreja" Fernández, uno de los sicarios preferidos de Esteban Lindor Alvarado.

La noticia del crimen de Daiana Paiva corrió casi tan rápido como los sicarios que dos horas más tarde mataron a Agostina Thomson de tres tiros al pecho en Maestro Massa al 400, La Florida. La chica de 20 años era novia de Carlos "Patito" Señuque, un dealer ligado a Los Monos ejecutado en julio pasado cuando entraba el auto a la cochera de un edificio de Pichincha.

Señuque supo tener vínculos con los hermanos Ezequiel "Parásito" y José "Grasita" Fernández (vecinos del 7 de Septiembre) y Gerardo Abregú, asesinados en abril de 2018 en Granadero Baigorria; triple crimen luego atribuido a Mauricio "Mauri" Laferrara, uno de los sicarios más valorados de Alvarado.

Los últimos días de su vida Thomson los pasó en una casa alquilada propiedad de los hermanos Matías y Marcelo "Coto" Medrano, barra de Newell's condenado por una serie de balaceras y sindicado como narco. La chica fue asesinada a unas ocho cuadras de la casona de Pago Largo al 600 donde el 25 de octubre pasado mataron a Emanuel "Ema Pimpi" Sandoval y a otras dos personas.

Territorio en pugna

Sandoval era un pesado con base en barrio Parque Casas, conocido por haberse hecho cargo de balear la casa del ex gobernador Antonio Bonfatti en 2013. Al ser ejecutado esperaba en prisión domiciliaria llegar a juicio por haber baleado a tres hombres. Sin dudas su muerte abrió un notorio vacío de poder en zona norte, al oeste de Rondeau.

Empalme Graneros es eje de una disputa territorial que lleva largos años y comenzó con la caída en desgracia de Roberto del Valle Padilla Echagüe, el "Tuerto Boli", asesinado en 2012 cuando manejaba su Chevrolet Astra a la vuelta de la comisaría 17ª de Fisherton. Cuatro años antes, en 2008, había sido detenido por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) en un operativo que incluyó un allanamiento a la casa de José Ingenieros al 6300 donde tenía una cocina de cocaína. Bajo su control supo tener buena parte de los barrios de zona norte. Días atrás Caracú Albornoz recordó que Boli era su pariente político.

Para algunos investigadores el crimen de Padilla fue parte de una guerra con otro "Tuerto": Gustavo Cárdenas, que se quedó con los dominios de Boli, incluso el histórico y aún activo "búnker del medio" de Tarragona al 1100 bis, barrio Emaús.

Pero Cárdenas también cayó y fue condenado por la Justicia federal. Entonces fue el turno de Gustavo "Toro" Martinotti, afincado en el 7 de Septiembre, vinculado a la barra de Central y también detenido el año pasado por cuestiones narco.

En esta escena no pueden obviarse las investigaciones de la Justicia federal sobre las comisarías 20ª de Empalme Graneros, la 12ª de barrio Ludueña y la sub 24ª del barrio Toba noroeste. La más conocida de esas causas no terminó con condenas resonantes pero mostró la mecánica de recaudación de algunos policías de la 20ª como Cristian Gelabert. En un expediente se precisó cómo policías de esa comisaría le daban cobertura a Sixto “Chaqueño” Pérez, detenido por la Policía Federal en octubre 2017.

El Chaqueño tenía dos bases de operaciones: una en Hermoso Campo, Chaco, y la otra en Empalme a cargo de su hermana Gabriela, detenida en octubre de 2018. Su hombre de confianza en la calle era Carlos Alberto “Negro Cali” Paz, quien luego de estar detenido en el penal bonaerense de Marcos Paz fue asesinado en julio de 2016 en su chatarrería de barrio Larrea.

Gordo Brian

Con las huestes del Chaqueño en baja ganó territorio el “Gordo Brian” González, hoy purgando una pena de 16 años por el crimen de Analía Rivero, una adolescente que trabajaba en el boliche Stone de Capitán Bermúdez y fue alcanzada por balazos de González contra ese boliche en noviembre de 2014.

Más allá de ese homicidio que lo dejó en la cárcel, tampoco fue gratis para Brian su desembarco como líder narco. En abril de 2018 uno de sus cuatro hermanos, Mauro, de 20 años, fue asesinado a balazos en inmediaciones de Cullen al 900 bis, donde está la casa materna.

La madre de Mauro y Brian denunció públicamente como homicida a un tal “Choro Juan”, pariente político del Tuerto Boli. Contextualizó la muerte de Mauro diciendo que tenía problemas de adicción y que había sido atacado cuando fue a comprar al quiosco de drogas de Campbell y La República.

El crimen de Mauro tuvo un vuelto inmediato con el ataque al lugar apuntado como quiosco de drogas. Allí vivía la mujer de Choro Juan con su pequeño hijo. Los amigos de Mauro demolieron la vivienda y hasta arrojaron una granada de mano, que no explotó.

La secuencia siguió en diciembre de 2018 en Campbell al 800 bis con el doble crimen de Luis García, de 30 años, y Kevin Ramírez, de 17; ambos familiares de la mujer de Choro Juan. El ataque fue tan feroz que un sobreviviente de 16 años fue baleado en la puerta del centro de salud de Génova y Olavarría donde buscaba asistencia médica.

La violencia no paró. El 2 de mayo de 2019 en Navarro y Rodó, a dos cuadras de la comisaría 17ª, mataron a Alberto Ramón García. El padre del asesinado Luis fue encerrado por ocupantes de un auto que lo hicieron caer de su moto y lo acribillaron a tiros.

La secuencia siguió el lunes 3 de febrero último, con el crimen de Juan Sosa, el hombre de 32 años apodado “Choro Juan”. Dos hombres en moto lo acribillaron (contaron 17 orificios de bala) cuando estaba en su Volkswagen Gol gris estacionado en Formosa al 800, en barrio Talleres de Pérez. Tres horas más tarde motociclistas balearon tres domicilios de La República al 6300, en Empalme, vinculados a Sosa. Los vecinos apuntaron a Ezequiel “Mojarra” R., y sindicado como un “gerente de violencia” del Gordo Brian.

Enano detrás del triple

La triple ejecución de Empalme Graneros expuso otra vez que el hampa rosarino abandonó los códigos callejeros. Nahuel “Bubu” Albornoz, su compañera Florencia —ambos de 21— y la pequeña Chelsi iban en una moto Honda por Génova cuando a metros de Cabal fueron emboscados por un Ford Focus con dos hombres y una mujer a bordo que los mataron con una ametralladora.

Bubu era uno de los hijos de Caracú, que la semana pasada habló con este medio en su casa. Negó ser narco, desafío a debatir al ministro Marcelo Saín y le pidió una oportunidad al juez federal Carlos Vera Barros para demostrar que nada tiene que ver con la droga.

Los pocos vecinos de Empalme que se animan a contextualizar lo que sucede, aunque sea con anónimos como algunos recibidos en este diario, inscriben el triple crimen en el campo de batalla en que se transformó la zona más pobre del barrio. Mencionan como ejecutores a soldados de Mariano “Enano” A.

El Enano es un apodo que ha sonado fuerte en el barrio Copello de Capitán Bermúdez como socio del Gordo Brian”y ambos estarían interesados en sacar del juego a Caracú.

Pero ¿cuál de los Caracú? se impone como pregunta. Mientras Miguel Albornoz afirma no tener vinculación con la droga uno de sus hijos, Gustavo, lleva el mismo apodo pero con historia propia. Algunos recuerdan que el Enano A. fue baleado en 2017 y uno de los que fue apuntado por ese hecho fue Gustavo Albornoz. El motivo de ese ataque habría sido vengar la muerte de Leonardo “Jubilado” Maciel, acribillado en Donado y Ayala Gauna en septiembre de 2016.

“Estos pibes se mueven con una impunidad que aterroriza al barrio. Nadie les dice nada. Se mueven en autos de alta gama, Mercedes Benz, BMW, motos de alta cilindrada. Siempre armados y nadie le dice nada”, dijo con angustia un vecino que se comunicó con el diario."