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"COSECHA DE QUEJAS"

The Economist y el "enojo" del interior productivo que puede poner en "problemas" a Alberto F.

Vie, 30/10/2020 - 7:30am
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Por Urgente24

La prestigiosa revista británica se refirió a la situación en provincias que configuran "el granero" del país en medio de la pandemia y la dificultad del Gobierno para reconstruir la confianza.

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El último número de The Economista dedica un artículo a las provincias que pueden dificultar el éxito del Frente de Todos en las elecciones del año que viene.

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"Una cosecha de queja". La prestigiosa revista británica The Economist abordó en su último número "el enojo" que hay en el interior productivo de la Argentina -al que denomina "el granero"- con el gobierno de Alberto Fernández, que estima mayor que en los centros urbanos. 

"Normalmente un gaucho tiene poco o nada en común con los camioneros. Pero ahora estamos de acuerdo que esta pandemia está creando un desastre", le dice Jorge Gutiérrez al reportero de la publicación durante un recorrido por la localidad cordobesa de Vicuña Mackenna. 

"Mi amigo,todos seremos enterrados por esta crisis si se prolonga por mucho más", responde Aldo, un chofer de camiones. 

"Esa parte del país nunca va a ser amigable hacia Alberto Fernández", sostiene el artículo que recuerda que en Córdoba votó "enérgicamente" por Mauricio Macri en las últimas elecciones. 

"La provincia, como la mayoría de las otras a lo largo de la ruta de viaje de este corresponsal en septiembre hacia el oeste de la capital, está destinada a poner problemas al Frente de Todos del señor Fernández en la crucial elección de medio término prevista para octubre del año que viene", relata el cronista, anónimo, como es costumbre en The Economist. 

La nota remarca que el Presidente impuso "una de las más largas y estrictas cuarentenas del mundo",  que incluyó "cerrar fronteras y comercios" además de "impedir viajes internos" para reducir la propagación del coronavirus. 

Aún así, sostiene que "tales medidas no han suprimido la enfermedad", recordando que la Argentina ha superado el millón de casos y se encuentra entre los país con mayor acumulación de contagios. "En términos de muertes en relación a su población, rankea apenas por fuera de los 10 primeros". 

Para el caso del interior, narra que Córdoba, Mendoza y Santa Fe, "con un quinto de los 45 millones de la población" del país, ha reportado más de un tercio de los nuevos casos en los últimos 15 días. 

Luego, The Economist abunda sobre la consecuencias económicas de la pandemia, como la previsión de una caída del 12% del PBI y una inflación del 36% para este año, explicada en que "el Banco Central está imprimiendo dinero para financiar el déficir fiscal", previsto en más del 10% para 2020. 

Citando a al expresidente del BCRA Federico Sturzenegger, quien afirma que la pandemia se convirtió en una excusa para evitar "decisiones duras", el artículo asume que "lo duro" sería una devaluación del peso que, si bien impulsaría las exportaciones -como las de granos que crecen, por ejemplo, en Vicuña Mackenna-, por otro lado acelerará la inflación

Al repasar los valores del dólar -oficial y paralelo- The Economist consigna que "la política del gobierno es controlar el descenso de la cotización". 

"En lugar de devaluar al nivel fijado por el mercado, en septiembre el gobierno introdujo nuevos controles cambiarios para restringir la demanda de dólares", contrasta. 

"Estos han consternado a los empresarios y no han logrado detener la disminución de las reservas (de dólares) del país", agrega. 

La nota recuerda la baja transitoria de retenciones para impulsar las exportaciones, sin embargo, considera "poco probable que eso mejore el estado de ánimo" de un chacarero entrevistado que dijo tener como objetivo "sobrevivir al colapso del país"

Para graficar el enojo del interior productivo con el gobierno, el artículo recurre a una encuesta de Reale Dallatorre que afirma que el 65% de los consultados en Córdoba y el 54% en Santa Fe cree que el gobierno nacional los "discrimina porque se oponen al peronismo". 

También alude al espíritu "separatista" que se encuentra tanto en la provincia mediterránea como en Mendoza. 

Sobre San Luis menciona que en su capital "están acostumbrados" a apoyar al gobierno central, especialmente cuando es peronista, pero que en las afueras la realidad es otra y cuenta el caso de una joven madre, Marta, que ha perdido su trabajo con motivo de la cuarentena. 

"Nuestro presidente habla de proteger nuestros trabajos, nuestra salud y de poner comida en nuestra mesa. No vemos nada de eso", lamenta la mujer. 

En Mendoza, por su parte, "la actitud frente al gobierno en Buenos Aires se endurece", relata el cronista y recuerda la breve discusión del "Mendoexit". 

"Los asesores de Fernández niegan que niegan que la difícil situación de Argentina sea tan terrible como la gente en "el granero" cree que es. "¿Colapso? Está fuera de discusión ”, dice uno",  asegura la nota. 

"El gobierno se esfuerza por impulsar la confianza y atraer inversiones en dólares. Está recortando o limitando los impuestos a la exportación de minerales, petróleo y algunos bienes industriales, así como productos agrícolas. Planea renegociar su deuda de US$44 mil millones con el FMI, una secuela de su acuerdo sobre US$65 mil millones de deuda con tenedores de bonos privados. Fernández ha revivido la idea de un “pacto social” con empresas, sindicatos y grupos de la sociedad civil para reducir la inflación y hacer que la legislación laboral sea menos rígida. Las garantías de Buenos Aires significan poco en el interior", advierte el cronista. 

"En Córdoba, un viejo peón con mascarilla cierra las puertas de un rebaño de vacas Aberdeen Angus mientras un joven camionero mira fumando un cigarrillo. "¿Necesitamos un gobierno para aprovechar al máximo todo lo que tenemos, como país?" se pregunta el gaucho. Su suspiro es la respuesta. El camionero asiente. Coincidiendo en su sentido de alienación, se golpean los codos", finaliza.