CLAVES

ARDE EL PJ

Cúneo y Verbitsky, un solo corazón: Crece el fastidio peronista

Hay un malestar creciente en el peronismo con el gobierno de los Fernández, tanto desde la derecha o el peronismo tradicional como desde la izquierda o el progresismo. Un claro ejemplo son las críticas del exsecretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. En la misma línea, pero más desembozadamente, se inscribe Santiago Cúneo, que ataca a Alberto y a Cristina, por igual. Y desde la vereda ideológica de enfrente, Horacio Verbitsky apunta contra el Presidente. Al final, todos plantean lo mismo: la vacunación va lenta y la inflación golpea a la gente, con las previsibles consecuencias electorales.

La ansiedad en el PJ aumenta a medida que se acerca la hipotética fecha de las elecciones legislativas. Hipotética porque aún no hay proyecto oficial para cambiar la fecha de las primarias y las generales. En eso se demora el Gobierno nacional mientras busca convencer a la oposición. Pero primero, tuvo que desairar a los gobernadores del peronismo que querían suspender los comicios. Su proyecto, presentado en el verano, quedó trabajo en la Cámara baja.

Los gobernadores peronistas suman otras frustraciones con Alberto Fernández, además de las PASO no suspendidas. El primer mandatario los pondrá a prueba con un proyecto donde pide facultades especiales delegadas por el Congreso -tanto a para él como a ellos- donde tendrán que votar sus legisladores y además hacerse cargo de la gestión de la pandemia, hasta ahora casi exclusivamente en las espaldas presidenciales vía decretos.

Pero los gobernadores no hacen sus críticas abiertamente como otros dirigentes o referentes del peronismo sin gestión.

Axel Kicillof aparece en un rol demandante, pero sin ventilar descontento. Prefería medidas más restrictivas contra la pandemia. Sus principales ministros como Sergio Berni y Daniel Gollan pidieron cierres totales por 15 días, que Alberto no concedió.

Pero hay más fastidio en el peronismo, que sí se deja ver, o que trasciende en forma de cambios a iniciativas gubernamentales.

Por caso, en el Congreso de la Nación se modificó recientemente el proyecto de Martín Guzmán sobre impuesto a las ganancias de las empresas para salvaguardar a las Pymes. Fue un reclamo tanto de Sergio Massa como del Frente de Todos, vía Instituto Patria.

Desde ese edificio a dos calles del palacio legislativo surgen muchas ideas diferentes a las del Gobierno y descontentos con la administración de Alberto, especialmente con la gestión de Guzmán.

De izquierda a derecha, el peronismo empieza a coincidir en sus cuestionamientos. Y se producen coincidencias inesperadas entre personajes como Santiago Cúneo y Horacio Verbitsky, con estilos muy diferentes pero ambos desde el rol periodístico.

Lo de Cúneo es más desembozado, incluso más que Guillermo Moreno. Basta mirar su último video con críticas muy fuertes –insultos incluidos- contra los dos Fernández: Alberto y Cristina.

“Te dije que íbamos a la dictadura ”, denuncia Cúneo sobre el pedido de Fernández sobre las facultades especiales al Congreso. Luego apunta contra las vacunas para las organizaciones sociales.

“¿Económicamente vos aguantás un mes más así? Son 21 días, 15 y así te van a llevar”, pregunta Cúneo.

“En Argentina la economía es un desastre y el gobierno te dice que está todo bien. Y como no les cierra van a la dictadura ”, disparó.

Con menos improperios, desde su portal Cohete a la Luna, Horacio Verbitsky admite la insatisfacción pero aparta a Cristina: “El gobierno del presidente Alberto Fernández satisface a pocos de sus partidarios, que acumulan reclamos y reivindicaciones, pocas de ellas convergentes”.

Y en cuanto a la gestión económica, encuentra una ligazón con el sainete de Guzmán y Basualdo: “…el oficialismo no tiene la menor intención de regalarle una bandera tan vistosa a los vocingleros republicanos. La pugna Guzmán-Basualdo y, sobre todo su background: la distribución del ingreso y los acuerdos o desacuerdos con el Fondo Monetario Internacional, ponen en entredicho esa perspectiva”.

No hace falta mucho más que esto para entender la índole del conflicto, en el que Martín Guzmán intervino como defensor de lo que en su gestión se denomina equilibrios macroeconómicos que forman parte de la multicausalidad inflacionaria. Traducido al habla de los argentinos, quiere decir que los que menos tienen más paguen, mientras nadie deja de hablar de equidad y justicia distributiva”, acota el periodista.

Y hay más: “Más allá de la desprolijidad del procedimiento de Guzmán, preocupa en el gobierno la obsesión fiscal del ministro, que le ha valido el elogio de Daniel Artana, de FIEL, por su apego a la ortodoxia. El apretón fiscal y monetario es tan fuerte que el nivel de gasto es equivalente al del primer trimestre de 2019”.

Y aparece la queja por el impacto electoral: “Esto ahuyenta cualquier riesgo de hiperinflación, pero no genera masa crítica para salir de una crisis tan profunda: la caída argentina, del 9,9% es la segunda de América Latina después de Perú (11%) pero por encima de México (8%) y del 4% de Brasil. Pero, además, este fue el único país con una caída en el año previo del 4,4%. Desde febrero la Nación no distribuye alimentos. Se llegó a un millón de planes sociales y no hay voluntad de sumar más. La crisis no tiene aspectos explosivos ni es comparable con la de 2001 pero hay una gran decepción generalizada respecto de la política, lo cual hace prever un gran ausentismo electoral”.

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