CLAVES

ACUERDO DE PARIS

"Críticamente insuficiente": Fuerte contradicción de Alberto F. entre los compromisos de París y Vaca Muerta

Luego del parate mundial por la pandemia de coronavirus, fueron varias las naciones que aprovecharon sus paquetes de rescate como una oportunidad para acelerar su transición a industrias bajas en carbono. Pero no sucede en países más pobres como Argentina, donde los combustibles fósiles son las salida más esperanzadora hacia el crecimiento. No por nada, Alberto dijo desde Vaca Muerta que "estamos relanzando la economía del petróleo y el gas", con $5 mil millones de subsidios gubernamentales, para 2 meses después contradecirse en la Cumbre de la Ambición Climática las Naciones Unidas con su "verdadera convicción" de eliminar sus emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050. En la dirección opuesta, corre Alberto. Donald Trump se jugó por el fracking y se retiró del Acuerdo de París, al que Joe Biden volvió y de manera intensa. ¿Qué hará el argentino? Según los expertos, incumplir.


En octubre del año pasado, Alberto Fernández declaraba desde Vaca Muerta que la nación estaba duplicando los combustibles fósiles: "Hoy estamos relanzando la economía del petróleo y el gas", declaró, comenzando con $5 mil millones de subsidios gubernamentales.

Pero apenas 2 meses después, dijo a los líderes mundiales en la Cumbre de la Ambición Climática de las Naciones Unidas que la Argentina tenía una "verdadera convicción" de eliminar sus emisiones netas de gases de efecto invernadero para mediados de siglo. Pero para eso, habrá que obtener una quinta parte de la energía de fuentes renovables para 2025, frente al 10% actual.

¿Por qué la contradicción? Pues, el fracking en Vaca Muerta es su boleto para salir de la crisis económica y tomar esa ruta hará que sea mucho más difícil reducir las emisiones en un 19% con respecto a los niveles de 2007 para fines de la década, su objetivo según el Acuerdo de París.

Enrique Maurtua, asesor climático de la Fundación de Medio Ambiente y Recursos Naturales en Buenos Aires, dijo a la agencia 'Bloomberg', que continuar desenterrando los recursos de Vaca Muerta "no va en línea con la neutralidad de carbono".

Tras el discurso en la ONU, el gobierno de Alberto Fernández presento un documento de 87 páginas, donde describe sus compromisos de París aunque sin mayores detalles de cómo piensa alcanzar la meta de cero neto. En efecto, Climate Action Tracker, una organización sin fines de lucro que analiza las políticas de los países, calificó la hoja de ruta de Argentina como "críticamente insuficiente". 

Para que Argentina cumpla su meta de 2050, según Maurtua y otros investigadores, requiere de grandes cambios en muchas de las políticas del gobierno. Los caminos que delinearon incluyeron estimular la energía renovable, usar la energía de manera más eficiente, transformar el sector agrícola gigante del país (la ganadería representa aproximadamente el 22% de las emisiones) y promover la silvicultura.

Pero el gobierno busca proteger las industrias intensivas en carbono y evade las medidas ecológicas en su plan de recuperación Covid-19.

Por ello, insisten en que debería cambiar de marcha y dejar de apoyar a la industria de los combustibles fósiles: "De lo contrario, es como si estuviéramos invirtiendo en video casetes mientras todo el mundo está viendo Netflix".

Además, el país cuenta con una de las mejores energías eólicas del mundo en sus regiones costeras del sur. Y hacia el norte, los recursos solares son casi iguales a los del desierto de Atacama en el vecino Chile, que tiene la radiación solar más alta del planeta.

El país estaba trabajando para apalancar estos recursos bajo el ex presidente Mauricio Macri, e incluso el gigante energético estatal YPF SA, comenzó a cambiar de rumbo: Creó una unidad que construyó parques eólicos y un pequeño fondo que compró una participación en una empresa de scooters eléctricos. Sus emisiones cayeron por tercer año consecutivo en 2020. Durante el mismo período, Argentina instaló un récord de 1,5 gigavatios de energía renovable, según el grupo de investigación 'BloombergNEF'.

"En el futuro, la tubería de energía limpia está vacía, sin nuevas subastas organizadas. Desde que asumió el cargo, la administración de Fernández rara vez ha mencionado la energía eólica y solar, ya que, en cambio, se centra en políticas para impulsar los combustibles fósiles, incluida su gran apuesta por Vaca Muerta", insiste el medio.

Poco menos de la mitad de los fondos de estímulo post-Covid aprobados a nivel mundial se consideran ecológicos, según BNEF. América Latina asignó la participación más pequeña entre las regiones del mundo, con solo alrededor del 2% de su dinero de recuperación destinado a industrias que pueden ayudar a mitigar el cambio climático.

En el caso particular de la Argentina, cita el medio que "el gobierno de Fernández está preocupado por aliviar la escasez crónica de reservas en moneda fuerte, que ha provocado devaluaciones e inestabilidad y podría ayudar a impulsar la inflación al 46% este año. Más del 40% del país se encuentra en situación de pobreza.

El gobierno aumentó los controles de capital para aliviar la escasez de efectivo, que terminó frenando las inversiones extranjeras que han impulsado su impulso a la energía verde. Una hambruna crediticia, impulsada por el tercer incumplimiento soberano de Argentina en este siglo y los controles, ha agotado los fondos para los desarrolladores de energía eólica y solar que han dependido del financiamiento internacional para construir proyectos. Los cuellos de botella de la transición y la demanda de energía suprimida debido a la desaceleración económica también están afectando a la industria de las energías renovables."

Cierto es que Vaca Muerta es "el camino más rápido de Argentina hacia los dólares de exportación que necesita desesperadamente para asegurar un futuro mejor", pero también lo es que se acaba el tiempo para aprovechar sus beneficios potenciales.

Hasta hace poco, el gas natural se había considerado un combustible de transición que ayudaría a la economía mundial a alejarse del petróleo y el carbón más contaminantes, pero ese papel es cada vez menos importante a medida que se desploman los costos de la energía eólica y solar.

Ante el Congreso, la agenda ambiental también pasó de largo en el discurso de apertura de sesiones en el Congreso Nacional. Escasas alusiones a la crisis climática y a la deforestación y ninguna a la Ley de Humedales ni al cuidado de la salud socioambiental.

En cambio, hubo tiempo para anunciar que durante su mandato se seguirán priorizando la explotación de combustibles fósiles con el insistente recurso a Vaca Muerta y los subsidios estatales a este tipo de producción. "Vamos a promover la industria hidrocarburífera y Vaca Muerta será el combustible clave para minimizar los efectos del cambio climático", dijo Fernández. 

Otra vez, la contradicción en si misma... 

Según el análisis de Rafael Colombo, de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, en 'Aires de Santa Fe', el discurso del mandatario dejó "una sensación agridulce llena de contradicciones entre el discurso y la política". Entre estas contradicciones mencionó la baja de retenciones a la soja y a la megaminería y la falta de apoyo político a la Ley de humedales.

"Vemos flagrantes contradicciones en el Estado argentino, que por un lado impulsa políticas ambientales, pero luego las contrasta con gestos muy elocuentes que minimizan sus dimensiones socioambientales. Así lo demuestra el financiamiento de las políticas públicas lo muestran, donde las prioridades están puestas en los extractivismos". 

"Desde 2013 lo subsidiamos con más de 10.000 millones de dólares y el presupuesto 2021 contempla 70.000 millones de pesos más. Eso es diez veces más que el presupuesto destinado al Ministerio de Ambiente". Y el reparto del gasto es una señal clara de donde están puestas las prioridades. 

Y si bien Alberto mencionó el Acuerdo de París, según Colombo "Argentina tiene compromisos totalmente incompatibles con eso y con Vaca Muerta a la cabeza, seguido de la megaminería, la deforestación, el modelo agroindustrial y el desarrollo de la hidrovía Paraguay-Paraná".