CLAVES

El no peronismo, saludable protagonista dominical

El kirchnerismo no archivó su pretensión de continuidad. Pero todo el peronismo termina jugando, de una manera u otra, en la interna del kirchnerismo. Por eso, las luchas internas del peronismo le pueden abrir paso a otras alternativas políticas. Con muchas figuras relevantes, Ciudad de Buenos Aires fue uno de los distritos más complejos para alcanzar el acuerdo y hay posibilidades de quitarle la banca en el Senado de la Nación al FpV. Luego, superando muchas resistencias, declaraciones cruzadas y enfrentamientos históricos, provincia de Buenos Aires tendrá un escenario similar al de 2009 con el breve Acuerdo Cívico y Social. ¿Podrá durar más tiempo ahora?

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Si hay PASO o si directamente hay elecciones generales, lo que importa es que el acuerdo no peronista se extienda más allá de 2015. Que no vuelva a suceder lo de 2009, cuando un resultado promisorio fue destrozado por celos, caprichos, conductas infantiles. Romper un frente que había ilusionado a tanta gente por participar o no de un diálogo electoral convocado por el derrotado FpV no era una cuestión central sino hasta anecdótica.
 
También es importante que quien pierda, si es que hay PASO, no rompa. Hay una mala conducta política argentina que consiste en que quien pierde, rompe. Aceptar el resultado, integrarse al trabajo con quien ganó, es parte de la necesaria conducta política en cualquier parte de la sociedad democrática global.
 
Es muy interesante el acuerdo multipartidario no peronista en gestación. Y requiere de evitar repetir las malas experiencias del pasado: la de la Alianza UCR Frepaso 1999 (bah, en verdad desde la infantil renuncia de Carlos Álvarez a la vicepresidencia), y la de la disgregación 2011. Aquí algunos comentarios acerca de lo posible:
 
 
"A la oposición le sirve plantear la próxima elección como una instancia en la que se jugará la “libertad” de los argentinos. Y el kirchnerismo hace todo lo posible para estar a la altura de semejante caracterización. Pero, por diversos motivos, el escenario que se moldea con el recambio legislativo no reviste el dramatismo que le quieren insuflar los principales actores políticos.
 
Por debajo de la superficie, tumultuosa como es una costumbre en la Argentina, se desarrollan procesos más profundos y sustanciosos, que de forma acumulativa van sedimentando las bases sobre las que se asentará la política nacional en los próximos años. Por eso, más allá de los fuegos de artificio de la campaña en ciernes, lo que empieza a tomar forma es una etapa de transición.
 
En el peronismo ese ciclo ya está latente desde hace tiempo -con los recurrentes chispazos entre kirchneristas y sciolistas- y se acentúa con la expectativa que genera el proyecto massista, pese a que aún es una incógnita. El agrupamiento del justicialismo disidente es la tercera pata de una mesa renga que, eventualmente, se completará con el avenimiento de algún gobernador provincial.
 
¿Esto quiere decir que el kirchnerismo archivó su pretensión de continuidad? Por cierto que no, pero lo que se vislumbra es que el propio peronismo le pondrá un freno tras las elecciones legislativas, que para el oficialismo no se proyectan triunfantes como ocurrió en 2011. De otro modo, los que esperan escalar en la pirámide del poder podrían ver frustradas sus ambiciones.
 
Esto sucedería si cobraran mayor protagonismo nacional fuerzas de centroderecha como el PRO o de centroizquierda como el FAP, por lo que queda claro que aún a los críticos que se amontonan dentro del peronismo no les conviene una retirada de la presidenta Cristina Kirchner en medio del descrédito popular. La mala experiencia de la Alianza, al final de los 90, resultó aleccionadora.
 
(...) En este contexto, un sector de la oposición atisba que las luchas internas del peronismo le pueden abrir paso a otras alternativas políticas. Ese diagnóstico llevó a fuerzas como la UCR, el Partido Socialista, la Coalición Cívica, Proyecto Sur y GEN a suscribir un acuerdo electoral para presentar una lista de unidad en la Capital, con previa selección de candidatos en las primarias abiertas.
 
No se trata de un acuerdo menor, porque apunta a dejar al kirchnerismo porteño sin representación en el Senado nacional. En la Cámara de Diputados, en tanto, todos los cañones de la oposición están apuntados al objetivo de socavar el quórum que el Frente para la Victoria suele conseguir con la ayuda de legisladores aliados. Y que, de máxima, tienen la mira puesta en el control del cuerpo.
 
Para que esos bombazos penetren la ciudadela kirchnerista son vitales las negociaciones que llevan adelante Francisco de Narváez y el macrismo en la provincia de Buenos Aires. El líder del partido Unión Celeste y Blanco se perfila como el principal candidato de la oposición en el distrito que aporta mayor cantidad de diputados. Y Macri se ve obligado a buscar un acuerdo razonable.
 
El punto es que en las listas nacionales, provinciales y distritales de esa entente electoral debería haber espacio no solamente para el denarvaísmo y el macrismo, sino también para seguidores de los sindicalistas Hugo Moyano y Gerónimo Venegas. “¿Por qué les vamos a dar tanto si nosotros medimos mejor?”, se preguntan cerca del “Colorado” en medio de arduas discusiones.
 
Menos rispideces hubo entre las fuerzas antikirchneristas a la hora de acordar una lista única de candidatos al Consejo de la Magistratura, para el improbable caso de que la Corte Suprema de Justicia convalide la elección popular de buena parte de sus integrantes, tras una catarata de fallos adversos a esa reforma dictados por jueces de primera instancia en diversos puntos del país.
 
En la Corte ya se impuso el criterio de que una declaración de inconstitucionalidad sobre la elección de consejeros no debe entorpecer todo el proceso que culminará en los comicios de octubre. Por eso el presidente del Tribunal, Ricardo Lorenzetti, anticipó que la cuestión será abordada ni bien llegue a sus despachos. Como para que quede claro que no piensan avalar una suspensión de las PASO. (...)".
[ pagebreak ]
 
 
"(...) Al final parece tener razón Mauricio Macri, cuando dice que todo el peronismo termina jugando, de una manera u otra, en la interna del kirchnerismo. Su reconciliación con De Narváez duró lo que duró el susto de éste por una eventual candidatura de Massa. El desplante de De Narváez, cuando hizo fracasar la primera reunión con el macrismo asegurando que sólo él tiene apoderados en la provincia de Buenos Aires, sabe a pretexto. Una alianza que ya sufrió antes traiciones y abandonos no podría quedar nunca en manos de apoderados de un solo socio. Pero, ¿qué argumento es ése? ¿El número burocrático de apoderados de una coalición podría ser más importante que la vocación política para un acuerdo? De Narváez recibió información nueva: Massa no se presentaría y, además, no habría internas abiertas y obligatorias en agosto. De paso, tanto él como Scioli intentaría cerrarle las puertas de Buenos Aires a Macri.
 
A Macri lo espolearon a la negociación los movimientos en el mosaico capitalino no peronista. Siempre se dijo que Elisa Carrió era un elemento disolvente de la unidad opositora. La acusación resultó injusta. Su espacio, que comparte con Pino Solanas, fue el primero en firmar un acuerdo para disputar las internas de agosto con otras fuerzas políticas. Un papel preponderante jugó también la figura consensual del radical Ricardo Gil Lavedra. Tienen una ventaja: no son peronistas y ninguno está pendiente de los misterios y secretos del cristinismo.
 
Macri ha retirado la condición de que Roberto Lavagna apoye su candidatura presidencial para 2015. Asegura, más bien, que esta no existió nunca y que él cree en los beneficios de dos presidenciables peleando juntos las próximas elecciones. La diferencia se achica: ahora sólo queda saber en nombre de qué cosa sería Lavagna un aliado de Macri. ¿Un extrapartidario dentro de una alianza con Pro o con otro nombre? Eso es lo que pide Macri. ¿Un frente electoral que incluya alguna sigla del peronismo? Es lo que reclama Lavagna. La discordia parece menor, pero podría ser determinante. La solución está en manos de Roberto, oyeron decir a Macri. Macri no quiere volver a meterse en la lógica de Scioli, Massa y De Narváez. Es una lógica que está pendiente del kirchnerismo, nuevo o viejo, explicó.
 
Si hay primarias... Esa frase intrigante de Massa, que pone en duda las elecciones de agosto y los próximos plazos electorales, no es sólo de él. Recorre otros espacios peronistas y los despachos de algunos jueces. Sólo el arcoiris no peronista avanza como si ese riesgo no existiera. ¿Existe? Es demasiado raro que el Gobierno no haya elegido ni siquiera su candidato a senador por la Capital. El cristinismo no necesita negociar con nadie en la Capital y tampoco le sobran candidatos. Tiene uno solo: Daniel Filmus, actual senador. Es el único candidato que podría abroquelar los votos kirchnerista o filokirchnerista. No son muchos, pero es lo que hay. (...)".
 
 
 
"(...) Capital Federal
 
Con muchas figuras relevantes, la ciudad de Buenos Aires fue uno de los distritos más complejos para alcanzar el acuerdo. Hasta el momento, tres listas competirán en este frente en las PASO por las candidaturas a senadores y diputados nacionales. Por un lado, Pino Solanas y Elisa Carrió encabezarán una boleta, secundados por el Partido Socialista y el GEN (ambos integrantes del FAP). Ocaña volvería a compartir un espacio político con Carrió tras su alejamiento del entonces ARI, secundando a Solanas a la Cámara alta y cerrando así el slogan “anticorrupción” de esa propuesta electoral. Ocaña corre con la ventaja de que su mandato de diputada vence en 2015, por lo que no la afectaría quedarse afuera del Senado en caso de no salir primeros en las generales. Esta lista competirá con otra integrada por Ricardo Gil Lavedra de la UCR, Victoria Donda de Libres del Sur (FAP), Alfonso Prat Gay de la CC y Sergio Abrevaya de Podes, entre otros. El panorama se completa con una tercera lista conformada por el radical Rodolfo Terragno, que ayer lanzó su candidatura a senador acompañado por Julio Cobos y Ernesto Sanz. Como primer diputado, Terragno analiza llevar al economista Martín Lousteau, que también suena para acompañar a Gabriela Michetti del PRO. Entre hoy y mañana se realizará una reunión de todos los partidos para resolver cuestiones fundamentales como el nombre del frente y el reparto de los cargos luego de la elección. Desde el espacio de Solanas y Carrió aclararon que no aceptarán el nombre Frente Progresista Cívico y Social, que es utilizado en Santa Fe y que podría replicarse también en Buenos Aires. Por otro lado, utilizarían una distribución proporcional tipo D’Hont (la utilizada en las elecciones generales para el reparto de cargos) con un piso alto (entre un 25 y 30 por ciento) para acceder a un lugar. Afuera de este frente quedó Claudio Lozano, de Unidad Popular, y el MST, que hasta anoche tampoco lograban ponerse de acuerdo entre ellos para armar otra alternativa.
 
Buenos Aires
 
Superando muchas resistencias, declaraciones cruzadas y enfrentamientos históricos, el distrito más poblado del país tendrá un escenario similar al de 2009 con el breve Acuerdo Cívico y Social. El FAP, liderado por el GEN de Margarita Stolbizer, acordó con la UCR de Ricardo Alfonsín, tras la renuncia del hijo del ex presidente a encabezar la lista de diputados. Los lugares quedaron en cuatro para el FAP (GEN, socialismo, Libres del Sur y GEN), intercalados con cuatro de la UCR, que debe definir todavía sus nombres entre los alfonsinistas y el espacio Nuevos Aires, que quiere colocar a Cecilia Moreau y al intendente Héctor “Cachi” Gutiérrez. “Hemos dado un paso en el sentido de lo que viene reclamando la sociedad. Este fin de semana los tres partidos han definido institucionalmente conformar el frente. Ahora vamos a trabajar en la confección de la lista”, señaló a Página/12 el diputado provincial del GEN Juan Carlos Juárez. A diferencia de Capital, en tierra bonaerense no utilizarán las PASO, sino que en todas las secciones resolverán las listas por consenso. En el pasado quedó el incidente con el ex canciller Dante Caputo, que fue fugazmente precandidato del socialismo hasta que se peleó con la UCR y ésta logró un acuerdo con el GEN, fuerza que conduce el FAP en el distrito. De este espacio también será parte el Frente Cívico del senador cordobés Luis Juez, que recientemente consiguió personería en el distrito. Igual que en Capital, Unidad Popular, representada allí por Víctor De Gennaro, se alejó del armado por el acuerdo con los radicales.
[ pagebreak ]
 
Santa Fe
 
Con el Frente Progresista Cívico y Social gobernando y funcionando hace años, la provincia del Litoral tenía un piso de entendimiento más sólido. El ex gobernador Hermes Binner encabeza la lista de diputados, seguido por el titular de la UCR, Mario Barletta. En tercer lugar otra socialista, Alicia Ciciliani, en el cuarto Pablo Javkin, de la Coalición Cívica, y en el quinto Ana Copes, del Partido Demócrata Progresista local. Según fuentes del socialismo, la apuesta es el ingreso de cinco diputados y disputar un sexto. La tarea no será tan fácil frente a la gran elección del macrista Miguel Del Sel en 2011 y sin definición todavía del competidor por el kirchnerismo tras la salida de Agustín Rossi.
 
Lejos de tratarse de un frente nacional, las perspectivas de dispersión del no peronismo parecen achicarse de cara a 2013, mejorando la expectativa de una alternativa electoral para las presidenciales de 2015. (...)".
 
 
 
"(...) El amplio acuerdo pergeñado ahora en la Capital se propone partir en tres el cuadro de ofertas fuertes, como opción al macrismo y al kirchnerismo. Competirán en las primarias la Unión Cívica Radical (UCR), el Partido Socialista, Proyecto Sur de Fernando Solanas, Coalición Cívica y Libres del Sur, pero irán en dos listas de las que deben surgir los candidatos conjuntos en octubre. Las candidaturas a diputados y senadores nacionales surgirán de elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) del 11 de agosto. En esa cita competirán los dos alineamientos en pugna. Uno es la sociedad entre la UCR, parte mayoritaria de la Coalición Cívica, Libres del Sur y el pequeño partido Podes, por un lado, y el otro se armó en Solanas, el socialismo y Elisa Carrió. En nombres propios, esto se traduce en que Solanas Carrió se medirán con Alfonso Prat-Gay (Coalición Cívica) y Ricardo Gil Lavedra (UCR). Hay que considerar que para el Senado, la puja Solanas versus Prat-Gay tiene una tercera opción, Rodolfo Terragno, fuertemente apoyado por la juventud radical.
 
Las candidaturas participarán de listas configuradas sobre la base del sistema D’Hont de representación proporcional, que fija un “piso” del 25 por ciento de los votos logrados en las elecciones primarias, por lo cual la nómina final surge de entre las listas internas que alcancen ese piso. Para la de diputados nacionales, encabezará el candidato ganador en la primaria y, hacia abajo, se intercalan los de los distintos espacios. Pero para senadores es más dura la carrera, porque como sólo son dos los postulantes, quien surge ganador de la primaria, se lleva todo.
 
En el caso de la provincia de Buenos Aires se resolvió finalmente que Margarita Stolbizer (FAP) y Ricardo Alfonsín (UCR) encabecen la lista del acuerdo, al que se oponen los viejos sectores boina blanca (Leopoldo Moreau, sobre todo), que hoy simpatizan o trabajan para la Casa Rosada. Lo de Dante Caputo, postulado por Hermes Binner, terminó de manera previsible. El ex canciller de Raúl Alfonsín en los años ’80, alegó que “no se formó un frente opositor sino un frente de reparto” para encubrir que fue bajado por los mismos que lo habían candidateado, los socialistas. “No formo más parte del FAP ni soy candidato a diputado”, avisó el politólogo.
 
El acuerdo en Capital Federal es interesante pero tiene sus bemoles. En el peor momento electoral del kirchnerismo, en las elecciones de trece diputados nacionales del 28 de junio de 2009, en las que participó un 75 por ciento del padrón, se impuso PRO con el 31.19 por ciento, seguido por un sorpresivo 24.29 por ciento de Solanas, un 19.14 por ciento del entonces llamado Acuerdo Cívico Social (radicales y Coalición Cívica), y un calamitoso 11.61 por ciento del kirchnerismo. En soledad, el Partido Socialista recogió sus votos propios, el 2.36 por ciento. Sumar hoy esos tres componentes ahora enlazados (Solanas, UCR-CC y socialistas), daría casi el 46 por ciento. El problema es que en las elecciones del 23 de octubre de 2011, que fueron triunfales para Cristina Kirchner, el escenario cambió por la fuerte tracción para la Presidente. Ese año, con una participación del 77 por ciento del padrón, el kirchnerismo avanzó hasta el 29.6 por ciento, superando a PRO, que obtuvo el 19.87 por ciento. Los que ahora se unieron, en 2011 fueron separados, sumando el 30.46 por ciento, pero cada uno por su lado: 16.83 por ciento para el Frente Amplio Progresista (FAP), 7.02 por ciento para los radicales y allegados, y 6.61 para la CC.
 
Lo que hay que observar es la asignación de bancas de diputados, porque cuando las fracciones deshilachadas juntan sus fuerzas, su capacidad de llevarse mas bancas que yendo separadas, aumenta sustancialmente. Claro es que se asocian ahora fuerzas y referentes con un largo historial de recelos, discrepancias y divorcios. Eligen priorizar su voluntad de canalizar una opción no peronista pero “progresista”, en la inteligencia de que el macrismo compite con el Gobierno desde “la derecha”. En la zamarreada política argentina, llamar derechista a Macri es como llamar izquierdista a Prat Gay. Son etiquetamientos muy imprecisos y poco significativos. (...)".