CLAVES

30 veces no matarás tu talento

Hablar de cultura es asociarla instantáneamente al ocio y al entretenimiento humanos, al descanso y a la pausa. Estamos hablando de parámetros universales de la cultura. Una disputa por el control de los medios de comunicación sin un profundo debate sobre la agenda cultural, resulta incomprensible. Para comenzar, obliga a sospechar que es una sociedad cuyos líderes ignorar de qué trata la identidad cultural y su importancia en la generación y consolidación de valores. Luego, ellos desaprovechan la importancia de la industrialización del talento. De eso trata el nuevo libro de Laura San Martin, Fernando Lucero Schmidt y Roberto Dromi.

 

por EDGAR MAINHARD
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).  En la agitada coyuntura de 2013, es complicado ir un poco más allá, pero es imprescindible que los líderes de la sociedad lo intenten. Es cierto que, en medio de una estampida del dólar libre, debate por una reforma judicial controvertida, y agitación por casos de corrupción en la gestión del Estado, parece ridículo un debate sobre la gobernabilidad de la cultura y la industrialización del talento. Sin embargo, la existencia de muchas personas, y su futuro, depende del acertado enfoque del aprovechamiento de sus dones.
 
Para comenzar, la realización y la industrialización del talento cultural integra y realiza al individuo, y también a la sociedad, que puede obtener'soft power', un término usado en relaciones internacionales para describir la capacidad de un actor político, como por ejemplo un Estado, para incidir en las acciones o intereses de otros actores valiéndose de medios culturales, con el complemento de medios diplomáticos.
 
Por ejemplo, el papa Francisco, el jugador Lionel Messi y la reina Máxima de Holanda pueden resultar valiosas herramientas de 'poder blando'. También desde Jorge Luis Borges y Julio Cortázar a Astor Piazzolla, de Carlos Gardel a Luis Federico Leloir, Bernardo Alberto Houssay, César Milstein... Generar nuevo 'poder blando' será indispensable para reubicar a la Argentina en el mundo, pero para lograrlo hay que reordenar los conceptos, encontrar las prioridades y darle el impulso necesario a la gobernabilidad cultural.
 
De eso trata el flamante ensayo 'Gobernabilidad Cultural - La Industrialización del Talento', multidisciplinaria propuesta que elaboraron la doctora en Historia, Laura San Martino; el abogado vicerrector de la Universidad del Salvador, Fernando Lucero Schmidt; y el también abogado y director general del Instituto Epoca, Roberto Dromi.
 
¿Cómo intentar compactar algunos conceptos primordiales del trabajo? Aquí va:
 
1. La cultura es un proceso creativo y acumulativo de la riqueza del saber y por eso debe ser garantizada por el Estado. La cultura es el cuarto pilar del desarrollo, sumado al crecimiento económico, la inclusión social y el equilibrio medioambiental. La cultura en estos tiempos está relacionada con la economía, la educación, la tecnología, el ambiente, el conocimiento, el respeto por las ideas, la democracia. 
 
2. Las políticas públicas, en general y en particular, no pueden/no deben prescindir del capítulo cultural, con visión integral. Toda sociedad debe contar con una agenda cultural
 
3. Según lo señala la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), la importancia de las industrias culturales aumenta sin cesar: edición, música, medios audiovisuales, correo electrónico, videojuegos, Internet... constituyen un verdadero reto para el futuro de la cultura.
 
4. El Estado no tiene que caer en el error de concebir su misión en política cultural como la de regir; es decir, la de asumir funciones de rectorado sobre expresiones sociales que sólo pueden florecer en ámbitos donde la libertad está garantizada. La cultura predica la libertad del ser y toda restricción arbitraria, ilegal, es advertida por la sociedad, y muchas veces las manifestaciones artísticas expresan lo que la sociedad está obligada a callar.
 
5. El Estado debe velar por la irradiación de las diversas culturas regionales y locales, y su recíproca comunicación. Es el Estado quien debe promover la diversificación y cuidar de los peligros de la homogeneización.
 
6. Quien "hace" la cultura es la gente, quien consume cultura es la gente y quien gestiona cultura es la gente. Y entonces hay simbología, solidaridad, inclusión, participación, talento, creatividad, beneplácito, goce, placer, etc.   Hay un mundo necesitado de bienes y servicios que provengan de la creatividad y del talento.
 
7. El aumento del nivel material de vida, el nivel educativo y del tiempo libre han determinado que la población perciba el ámbito cultural no como un privilegio de unos pocos, sino como una necesidad y derecho de todos. En cuanto derecho de la ciudadanía, la acción cultural pasa a ser deber de las administraciones. Es por eso que las instituciones y organismos públicos tienen la obligación primaria de generar políticas públicas impulsando y gestionando las industrias culturales.
 
8. Educación y cultura son dos sectores estratégicos para el desarrollo personal y social. Educación para la cultura debe apuntar a respetar y/o reconvenir las particularidades locales y a dar niños, jóvenes y adultos completitividad y competitividad para el desempeño eficaz en los múltiples escenarios de la vida.
 
9. Debe potenciar el impulso creativo, artístico, científico y tecnológico de todos los niños, jóvenes y adultos, teniendo en cuenta razones de edad, género y habilidades para un mercado del trabajo que requiere de 'Capital Intelectual', creatividad, imaginación, habilidades, conocimientos, información, capacitación permanente.
 
10. El artículo 27 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, de 1948, enseña que toda persona tiene derecho a: Tomar parte libremente en la vida cultura de la comunidad, gozar de las artes; Participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten; La protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora. El artículo 1º de la Declaración Universal de la Unesco sobre Diversidad Cultural reconoce que "la cultura adquiere formas diversas a través del tiempo y del espacio. Esta diversidad se manifiesta en la originalidad y la pluralidad de las identidades que caracterizan a los grupos y las sociedades que componen la humanidad".
 
11. En la cultura, la gobernabilidad -un  modo de gestión de temas complejos, que descentraliza la toma de decisión- debe tratar de universalizar la comunicación y universalizar las vías de acceso a ella. La comunicación cultural traspasa a través de la palabra: escrita, leída, interpretada, silenciosa, dibujada, como vehículo de ideas, emociones, sensaciones, razones, pensamientos, deseos, intuiciones, normas, percepciones, afectos, sentimientos, creaciones; y debe ayudar y acompañar al cambio generacional. 
 
12. La trasnacionalización de las actividades de ocio, entretenimiento y artísticas obliga a la gobernabilidad cultural a ocuparse de encontrar el punto medio, el equilibrio entre lo local y lo planetario, de reconocer e identificar la identidad y la diversidad propias del país y aceptar las demás diversidades y, a su vez, la cultura como industria nacional o de pertenencia deberá proyectarla a nivel regional e internacional, teniendo en cuenta la reconfiguración del mundo y de su cultura aún no muy bien definida y los consumidores culturales.
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13. El gestor cultural tiene la capacidad de: definir objetivos y finalidades a desarrollar; establecer una estrategia y política de desarrollo de una organización cultural; proyectar con visión e imaginación, teniendo en cuenta las tendencias y los diferentes gustos del consumidor cultural; combinar recursos disponibles: humanos, económicos y materiales; y desarrollar un conjunto de técnicas para el buen funcionamiento de la organización cultural. 
 
14. La gestión cultural implica planificar políticas y programas, diagnosticar y analizar la situación de las industrias y luego ponerlas en práctica mediante la implementación, cuestión que implica la coordinación de esfuerzos entre diversos profesionales u organizaciones participantes en la planificación.
 
15. Las usinas del saber descansarán no sólo en universidades, centros culturales, talleres, academias y colegios, sino también en el alcance a todos los centros del conocimiento: bibliotecas, hemerotecas, archivos, museos, oficinas de documentación y afines. La cultura es un vehículo fundamental para la inclusión social. 
 
16. El crecimiento de la industria del entretenimiento, que involucra a la animación, el desarrollo de videojuegos, la producción audiovisual, el diseño digital, los efectos especiales para el cine y la televisión y las aplicaciones 3D ha generado nuevas formas de comunicación e interacción, que también ha llevado a cambios en la educación por la exigencia de nuevos profesionales especializados en el desarrollo de estas actividades que parece que no tuvieran descanso.
 
17. La producción industrial del arte creativo -una industria propia o de pertenencia porque se compenetra de valor agregado, competitividad y calidad-, identifica un nuevo espacio económico, que puede resultar un símbolo de la marca-país, imagen de la producción y el trabajo nacionales que transforma en diálogo constructivo y creativo las relaciones entre naturaleza y arte, industria y ecología, educación y trabajo, creatividad e innovación.
 
18. El hecho de destinar dinero u otros recursos a actividades sin obtener por ello una contraprestación económica directa, sino un beneficio de imagen, publicidad, reconocimiento social o relaciones públicas, sigue siendo una de las alternativas al problema del financiamiento cultural y a la posibilidad de estrechar el vínculo con los consumidores culturales.
 
19. El mecenazgo en Argentina no cuenta aún con una ley de carácter nacional que regule la actividad, aunque a nivel local, por ejemplo, la Ciudad de Buenos Aires sancionó la Ley de Mecenazgo N°2.264 permitiendo a las empresas y comercios que tribunan en Ciudad puedan destinar parte de lo que pagan en concepto del Impuesto sobre los Ingresos Brutos, directamente a proyectos culturales declaraciones de interés por un Consejo de Promoción Cultural.
 
20. Argentina es un país de emprendedores, en lo que se refiere al ámbito cultural. La gestión empresarial privada parte de decisiones que nada tienen que ver con la gestión pública. Se trata de resguardar los intereses privados mediante el uso de herramientas de planificación y gestión propias del ámbito empresarial no importando en función de un presupuesto si el proyecto cultural es necesario o no, sino si económicamente es viable, es decir, si los recursos son suficientes y el contexto se adecua para su posible desarrollo.
 
21. El arte debiera tener también su propia economía de mercado, cotice sus propios commodities y garantice las mismas reglas de juego que los demás mercados de la economía: el finnciero, el bursátil, el del oro, el del petróleo, el de los granos.
 
22. La gestión empresarial privada de la cultura parte de decisiones, nada tiene que ver con la gestión pública. Se trata de resguardar los intereses privados mediante el uso de herramientas de planificación y gestión propias del ámbito empresarial, no importando en función de un presupuesto si el proyecto cultura es necesario o no, sino si económicamente es viable, es decir, si los recursos son suficienes y el contexto se adecua para su posible desarrollo.
 
23. La primera vez del encuentro entre cultura e industria en la Argentina se da cuando Florencio Molina Campos inició el contrato con Alpargatas para ilustrar el almanaques de la firma durante los años 1931 a 1936, 1940 a 1945, 1961 y 1962. Podemos caracterizar a las industrias culturales como el conjunto de actividades de creación, producción, comercialización y comunicación en gran escala de bienes y servicios culturales que favorecen la difusión masiva de los mismos, en el plano nacional e internacional.
 
24. La Unesco define a las industrias culturales como aquellas industrias que combinan "la creación, producción y comercialización de contenidos que son inmateriales y culturales en su naturaleza. Estos contenidos suelen ser protegidos por el derecho de autor y pueden tomar la forma de bienes o servicios. Esta doble naturaleza -cultural y económica- construye el perfil distintivo de las industrias culturales".
 
25. La transformación de materia prima a industria cultural exige agregar valor, para penetrar en los mercados extranjeros regionales e internacionales e instalar de manera definitiva la marca Argentina a través de las industrias culturales con el apoyo y asistencia de las agencias estatales y mixtas.
 
26. Pero el proceso de agregar valor debe ir acompañado de un impulso a la educación y a la cultura como parte de la política pública, puesto que la gobernabilidad cultural comprende varios espacios: consumidores culturales, políticas públicas culturales, facilidades para el acceso a la cultura, incremento de la "mano de obra" calificada a través de la educación, etc.
 
27. ¿Cómo agregar valor en las industrias culturales? Esto descansa en la creatividad y el talento personal para satisfacer las necesidades del consumidor. Pero también en el país que "prepara y forma a sus productos" en talleres, escuelas, academias, productoras, clubes deportivos, etc. Resulta imprescindible alcanzar el "superávit cultural", el resultado positivo del balance de gestión que muestra más utilidades en el uso y ejercicio de los talentos con los que la persona accede socialmente a espacios del trabajo productivo, a la oferta y demanda de sus obras y servicios en estado satisfactorio y competitivo de mercado.
 
28. La propiedad cultural es el derecho que se tiene sobre un bien singular, particular, puesto que de lo que se trata es de propiedad intelectual expresamente protegida en la Constitución Nacional en su artículo 17. Así, pues, de la gobernabilidad cultural también depende la protección a la creatividad producto del talento, del ingenio, de la perseverancia e inteligencia, frente a los embates, ataques, entuertos e ilícitos que alteran el derecho constitucional de propiedad evitando afectar al autor del bien cultural, a la industria cultural y al patrimonio cultural. 
 
29. Es necesario un sistema de gobernabilidad cultural que tenga como objetivo ordenar los programas de innovación, gerenciamiento y gestión para lograr la eficiencia cultural.
 
30. Revolucionar los medios es generar una nueva formación de argentinos capacitados, ilustrados, idóneos para el trabajo, la gestión, el desarrollo, la plenitud. Por ejemplo, potenciar la inclusión socio-cultural, los medios audiovisuales e Internet constituyen una herramienta estratégica de formación, aprendizaje, experimentación, capacitación y actualización integral que permite combatir la ignorancia y mantener continuidad y vigencia. Ahora bien... no exageremos: hay que saber distinguir entre lo creativo cultural y lo delictuoso y espantoso, pues todo convive en un mismo espacio.