De Néstor a Hugo, la construcción del Mito
La muerte de Néstor Kirchner, quien en ese momento se encontraba descendiendo con fuerza en las preferencias de la opinión pública, fue aprovechada por el Frente para la Victoria para la creación del mito que empujó a Cristina Fernández, su viuda, a triunfar en los comicios de 2011. Sin duda que es el modelo que intentará aplicar el Partido Socialista Unido de Venezuela para asegurarse que Nicolás Maduro sea el próximo Presidente bolivariano. Para la creación del mito resulta esencial la administración de las exequias.
09 de marzo de 2013 - 10:41
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). No hay dudas que la mediática gestión exitosa de los honores fúnebres a Néstor Kirchner provocaron el 'rebote' de su imagen ante la opinión pública argentina. Cuando Kirchner murió, los encuestadores de tendencias electorales coincidían en que él no podría ganar los comicios de 2011. Debe recordarse que Kirchner había sido derrotado en las elecciones de 2009.
El planificado aprovechamiento de los medios de comunicación bajo control directo e indirecto gubernamental, y de los militantes del Frente para la Victoria, permitieron alcanzar el objetivo de movilizar -un poco por el sentimiento de culpabilidad en unos, de curiosidad en otros, de repentino fervor en otros más- a una multitud hacia Plaza de Mayo, imágenes que resultaron en beneficio de Cristina Fernández de Kirchner, su doliente viuda.
De inmediato se instaló el llamado 'marketing del luto', que ella misma alentó con reiterados sollozos en sus más diversos discursos por cadena nacional, episodios que que lograron despertar un sentimiento de solidaridad entre quienes habían manifestado que ya no votarían por el Frente para la Victoria, para revisar su decisión y concederle su sufragio a Cristina en 2011.
El llamado 'marketing del luto' ya no es herramienta electoral en 2013, cuando las posibilidades de Cristina dependen más de la ausencia de ideas o de liderazgo entre sus adversarios, que de las propias fortalezas de la Presidente de la Nación.
En el caso de Hugo Chávez Frías, el llamado 'marketing del luto' puede resultarle aún más provechoso a Nicolás Maduro Moros, por varios motivos.
Por un lado, porque el PSUV con Chávez como líder, ganó en forma categórica 2 comicios a fines de 2012, demostrando que su base electoral se encontraba plena.
Luego, porque la repetición del fragmento del discurso final de Chávez pidiéndole a sus simpatizantes que voten por Maduro es una potente apelación que, sin duda, movilizará a una multitud dispuesta a cumplir con el último deseo de su líder fallecido.
Además, porque la maquinaria cubano-venezolana ha tenido tiempo de trabajar en la campaña: mientras que Kirchner murió abruptamente, los médicos conocieron con varios meses de anticipación cuál sería el final de Chávez.
Por lo tanto, los opositores de Chávez, concurrentes a la Mesa de Unidad Democrática (MUD), tienen muy escasas posibilidades ante lo que se avizora como un arrollador 'marketing del luto' a desatarse en 4 o 5 semanas (los comicios deben realizarse a 30 días de su convocatoria y Maduro ya solicitó que sean convocados cuanto antes).
Las dificultades económico-financieras venezolanas que, sin duda, serán un enorme obstáculo para Maduro, serán un tema posterior, no un tema de los inminentes comicios, donde prevalecerá lo emocional antes que lo racional. Aquellas cuestiones coincidirán, probablemente, con diferencias domésticas en el hoy aparentemente unido PSUV. Pero todo eso es futuro, no presente.
Precisamente, pensando más allá del presente, intentando anticiparse a los días malos, los bolivarianos ya están organizando su estrategia para intentar la continuidad del régimen en torno a la idea de la 'revolución de Chávez'.
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Es correcta la apreciación del periodista venezolano Rafael Poleo en su columna “Corto y Profundo”, publicado en el diario El Nuevo País, señaló que “ si el régimen pudiera aplicar a otros aspectos de la administración pública la eficacia y con que administró la fase final de Chávez, los venezolanos tuviéramos un buen Gobierno”.
El indicó que “los cubanos no se ocupan sino de lo que a ellos le interesa. Así que esos talentos ahora pasarán a la campaña electoral donde ya está fijado el porcentaje que se dejará a la Oposición”.
Pero en la construcción del mito Chávez, el objetivo es la creación de símbolos que permitan instalar, en el inconsciente colectivo, la idea de permanencia y hasta de perpetuidad:
> la calificación de Cháve como "Líder Supremo" de una revolución (un concepto aplicado al ayatollah Ruhollah Khomeini Musawi en Irán, pero también a su sucesor, Seyyed Alí Hoseiní Jameneí, permite instalar la idea de que hay un proceso en marcha que no debe detenerse;
> el embalsamar el cuerpo de Chávez para depositarlo en una urna donde pueda ser visitado por los venezolanos, propicia reforzar ese concepto;
> las exequias multitudinarias permiten suponer, en términos mediáticos, que hay una sociedad unida que acompaña los acontecimientos; y
> los líderes extranjeros presentes permiten desarrollar la idea de la universalidad de lo que inició Chávez.
Complementando estos conceptos de Urgente24, Carlos Chirinos, para la BBC, realizó algunas consideraciones muy interesantes sobre la construcción del mito Chávez:
Ante el reciente juramento de Nicolás Maduro como Presidente encargado de la nación, hasta la convocatoria a nuevas elecciones presidenciales, el panorama político de Venezuela refleja un revolución claramente implantada por un líder: Hugo Chávez.
Luego de la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional en la que se designó a Nicolás Maduro como Presidente encargado, súbitamente Hugo Chávez se transformó en el “Líder Supremo de la Revolución Bolivariana”. No comandante, ni Presidente, ni soldado, sino “supremo”, como lo empezaron a identificarlo en la transmisión del funeral de Estado que se hizo en su honor en la Academia Militar de Venezuela.
Así lo reseñó la crónica publicada en el portal web de la BBC, la cual hace un recuento de los diversos acontecimientos políticos ocurridos ayer viernes 08/03, entre los cuales destaca el funeral de Chávez, la sentencia dictaminada por el TSJ, la crítica de la oposición y la designación de Maduro; así como la importancia que significará la figura del fallecido mandatario en la próxima campaña del posible “sucesor de la revolución”.
Decenas de delegaciones internacionales, algunas encabezadas por presidentes o jefes de gobierno, junto al heredero de la corona española, el príncipe de Asturias, estuvieron presentes en una ceremonia en la que se mezcló la pompa con la informalidad, el rigor del luto con la musicalidad de las composiciones llaneras, las preferidas del desaparecido presidente.
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Fue un velorio “colorido y agradable”, como me dijo una colega británica en una de las más raras descripciones que he escuchado sobre una ceremonia de este tipo. Y es que fue así: con mucha música, muchas consignas políticas y mucho amarillo, azul y rojo, los colores de la bandera venezolana. Sobre todo intenso rojo, del que usa el chavismo.
Detrás de ese tono casual, popular y sin protocolos, muy al estilo que en vida exhibió el presidente Chávez, la ceremonia es parte de una estrategia simbólica que busca trasferir a los herederos del líder bolivariano un manto de legitimidad para que continúen con su proyecto político y empieza con su nombramiento como Líder Supremo.
> Un mausoleo para Chávez
Chávez siempre fue el portaviones del chavismo. Tradicionalmente la gestión de gobierno y la evaluación de los ministros ha tenido mala imagen entre la opinión pública. Así que la transferencia emotiva será crucial para que el chavismo logre mantener el poder a mediano plazo.
El calificativo de “supremo” evidencia el rol que sus herederos políticos le están asignando al Chávez difunto, una especie de héroe mítico, una figura cuasi religiosa, un Padre por el que habrá que seguir apoyando a la revolución.
La idea es que como el Cid Campeador, Chávez siga ganando batallas para los suyos aun después de muerto. Eso, unido al plan de embalsamarlo y dejarlo en exhibición permanente en un todavía no existente Museo de la Revolución Bolivariana, indica que Chávez seguirá siendo el referente político para su gente y gravitará en la dinámica venezolana en los años por venir.
Con mausoleo propio, el Chávez embalsamado quedará como tantos otros líderes revolucionarios -Lenin, Ho Chi Min, Mao Zedong- en una suerte de custodia mortuoria del trabajo que en vida le “asignó” a sus herederos.
Seguramente ese mausoleo se convertirá en punto de peregrinación de revolucionarios venezolanos y extranjeros. En una especie de templo donde cada tanto los suyos irán a testimoniar su respeto o para santificar estrategias, por ejemplo cuando se lancen a nuevas campañas electorales.
> Oposición acallada
El luto nacional también ha tenido un efecto movilizador de la base popular que siempre respaldó al presidente Chávez, pero también la de sacar momentáneamente de la escena a la oposición.
Los contrarios al chavismo se autoimpusieron un silencio de “respeto” mientras dure el velorio, según me explicaron voceros opositores.
Y cuando se esperaba que ese silencio durara también los siete días adicionales que se extendió la capilla ardiente, el excandidato opositor Henrique Capriles Radonski rompió el silencio para cuestionar la decisión del Tribunal Supremo que autoriza a Maduro a asumir como presidente encargado, y simultáneamente aspirar al cargo en las elecciones que se convocarán en los próximos días.
“Somos respetuosos del momento pero no estamos dispuestos a tolerar abusos de poder. ¿Necesitas usar los poderes del Estado para ir a unas elecciones?”, dijo Capriles en una rueda de prensa.
Pese a la inesperada aparición del gobernador del estado Miranda justo el día del funeral de Estado de Chávez, otras acciones de la oposición amenazan con desvincularla de buena parte la población.
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> ¿Gesto de mezquindad?
Los detractores de Chávez decidieron no acudir a la sesión extraordinaria de la Asamblea en donde tomaría juramento Maduro con el argumento de que se legitima un “golpe de Estado constitucional”, ya que no consideran que con la transferencia de poder a Maduro se esté cumpliendo lo que establece la Constitución en los casos de falta absoluta del presidente de la república.
Más allá de las interpretaciones legales, a ojos de la opinión pública, la inasistencia de los parlamentarios opositores servirá para reforzar el eterno argumento del gobierno de que los contrarios a Chávez “no quieren reconocer” la legitimidad de un sistema que ha sido varias veces avalado en elecciones.
Tras haber visto en el salón de honor de la Academia Militar a representantes de países no necesariamente cercanos al proyecto político venezolano, como el presidente de Chile, Sebastian Piñera, la delegación de EE.UU., encabezada por Jesse Jackson, y hasta el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, el gesto abstencionista de la oposición puede ser presentado como mezquino ante el fallecido jefe de Estado.
Bien es cierto que, como me decía un taxista el viernes, “toda esa gente que ves allí en Fuerte Tiuna es mucha gente, sí, pero no es todo el país, amigo”.
Sin embargo, el hecho es que esa otra parte por estos días no se ve, y para un país que está a punto de entrar en un nuevo proceso electoral, esa circunstancial salida del cuadro puede resultar políticamente muy desventajosa.
Sobre todo teniendo en cuenta que durante la transmisión de la ceremonia fúnebre ha habido una intensa y permanente promoción de la inminente candidatura del ungido de Chávez, el presidente encargado Nicolás Maduro.






